MARÍA. No. (_Persistiendo en su confusión._) ¡Si no
es amor, Vicenta: es...!
VICENTA. ¿Que no? Abra usted y lea.
LEÓN. Ahora no.
VICENTA. ¡Si bien claro lo dijo antes! Huido del 415
Purgatorio, se atreve a llamar a las puertas del Cielo.
LEÓN. He llamado, sí... ¡y con alma!
VICENTA. Me parece que no le abrirán, señor mío.
(_Mira alternativamente a León y a María. Pausa. María
mira al suelo, a León; mira la carta. Con los ojos expresa 420
todo: alegría, expectación, miedo de dar a conocer sus sentimientos
ante su amiga._)
LEÓN. (_Que ha recogido rápidamente su cartera y
sombrero._) Si no me abren, si soy despedido, volveré al
lugar de suplicio y expiación. Sé padecer; conozco el 425
dolor; viviré recogido y encerrado en el desconsuelo
infinito... sin que por eso flaquee mi fe cristiana. Siempre
diré: Dios en las alturas, María en la tierra. María
es la paz; María es la esperanza, la flor y el fruto de todo
bien... (_Se retira hacia la izquierda._) He llamado y 430
espero. (_Hace ligera reverencia y se va. María le sigue
con la mirada. Permanece absorta._)