VICENTA. (_Aparte._) ¡También le presta dinero!
LEÓN. (_A Vicenta._) Estos son negocios, esto es ley
y mutuo auxilio comercial, señora Alcaldesa.
MARÍA. Llevamos nuestras cuentas con todo rigor.
LEÓN. Aquí no hay engaño ni misterio. Señora mía, 360
está usted en la casa de la sinceridad, de la honradez más
pura.
VICENTA. Sí, sí... Pero estos tratos y combinaciones...
LEÓN. (_Con brío._) A gritos los digo yo en medio de 365
la calle. Y puesto a descubrir mi alma, gritaré también
que quiero a María, que la quiero con amistad, con
respeto, con amor: la trinidad del querer...
MARÍA. (_Riendo._) ¡Qué sutil y qué hiperbólico, Dios
mío! 370
VICENTA. ¿Pasión tenemos?... Ya dije yo...
LEÓN. Culto fervoroso que no quiere ni debe
ocultarse.
MARÍA. Basta ya... Cállese la boca. Sea usted
discreto. 375
LEÓN. No puedo callar. La realidad presente me
ordena la indiscreción.
MARÍA. (_Confusa, turbada._) ¿Qué realidad es ésa
que ayer no existía y hoy sí?
LEÓN. Ha llegado la ocasión de que todos los buenos 380
afrontemos la verdad de la vida, y despreciemos todo
artificio por imponente que sea.
MARÍA. (_Con gran confusión._) ¿Qué dice?... ¿qué
pasa?
LEÓN. Cualquier suceso inesperado abre a la voluntad 385
humana caminos nuevos.
VICENTA. Ya, ya. (_Con pretensiones de agudeza._)
Crisis comercial... ¿no es eso?
LEÓN. Sí, señora... crisis.