Los mismos; CESÁREO, el ALCALDE, ROLDÁN, BRAVO. Roldán
es ordinario, de mediana edad; Bravo, persona fina, abogado
joven.
CESÁREO. (_Con emoción._) Mamá, te encuentro bien.
Tú, Mariucha, te has repuesto... Estos aires... (_Avanza.
Ve a don Pedro y se abrazan tiernamente._)
ALCALDE. Nos hemos permitido secuestrarle por unos 665
minutos.
ROLDÁN (_Contratista_). Perdonen los señores
Marqueses...
BRAVO (_Juez municipal_). Los intereses del pueblo nos
han hecho olvidar la felicidad de la familia. 670
DON PEDRO. ¡Qué sorpresa, hijo; qué alegría!
(_Indicando la presencia de Teodolinda._) Y no es una
sorpresa sola.
CESÁREO. (_Dirigiéndose a Teodolinda._) Ya me dijo
el Alcalde... (_Corral habla con María; Roldán y Bravo 675
con Filomena._)
TEODOLINDA. ¿Que estaba yo aquí? (_Alargándole
su mano._) Pues ha sido de lo más casual... Yo no
sospechaba...
DON PEDRO. Con piedra blanca marco esta coincidencia 680
felicísima. La alegría de verte y el honor de esta
visita.
TEODOLINDA. Ya ve usted, Cesáreo, cómo no se pueden
hacer profecías.
CESÁREO. Ya, ya... (_Don Pedro habla con el 685
Contratista._)
TEODOLINDA. La última vez que estuvo usted en mi
casa salió diciendo que ya no nos veríamos más.
CESÁREO. Antes profetizó usted otra cosa, Teodolinda,
que no fue confirmada. 690
TEODOLINDA. Tal vez... Lo que prueba que todos
somos muy malos profetas. Aleccionada por la pícara
realidad, que así nos desmiente, ya no profetizo, Cesáreo.
(_Se levanta._)