LXVI.

Las bibliotecas públicas también son esfuerzos en pro de la instrucción

pública. Las primeras que tuvimos, aunque privadas, fueron las de los

conventos de Santo Domingo y San Francisco. La Sociedad Económica de

Amigos del País, desde su fundación empezó á reunir libros docentes. En

1850 el Gobernador Pezuela inició la formación de una Biblioteca para la

Academia de Buenas Letras. Los Padres de la Compañía de Jesús, al

hacerse cargo del Seminario Conciliar, empezaron á enriquecer la que ya

poseía este Centro. Por fin, en 1880, se echaron las bases de una

Biblioteca pública municipal, gracias á las gestiones de don Manuel

Fernández Juncos en su periódico _El_ Buscapié. Aún continúa funcionando

esta biblioteca. En Ponce, Arecibo, Mayagüez y otras poblaciones de la

Isla se iniciaron _Centros de instrucción y recreo_, con bibliotecas

públicas. El Colegio de Abogados, desde su fundación empezó también á

formar su biblioteca, llegando á reunir más de 4 mil volúmenes. El

Ateneo Puertorriqueño hizo lo mismo. Estas colecciones de libros han

sido utilísimas. La Municipal, por las activas demandas de su

bibliotecario, don Ramón Santaella, llegó á reunir seis mil libros.

Curioso é interesante es el principio de esta Biblioteca y vamos á

anotarlo, como demostración de lo que puede el estímulo. Dice el doctor

Ferrer:

“Hecha la propaganda con todo entusiasmo y tomado el acuerdo del

Ayuntamiento, el señor Fernández Juncos remitió 10 volúmenes á la

Corporación municipal, á los que hubieron de agregarse otros 10 de cada

uno de los Concejales, siendo por consiguiente el conjunto de estos

donativos, el núcleo que sirvió de base para la formación de aquel

establecimiento.”

Hay que agregar las bibliotecas de los _amateurs_, en los diferentes

pueblos de la Isla, que las han tenido bastante buenas; y las librerías,

que desde la de don Santiago Dalmau en 1839, las ha habido en San Juan,

Ponce y en otras poblaciones.

Historia de la instrucción pública en Puerto Rico hasta el año de 1898 · 第 108 / 113 题