El Gobernador La Portilla, revisando los expedientes reservados, pudo
devolver á algunos maestros sus derechos á ejercer la carrera del
magisterio en escuelas particulares, de cuyos derechos habían sido
privados injustamente. Y en 14 de marzo de 1876 empezó á conceder
exámenes á los criollos para la concesión de títulos de maestros, lo que
estaba en suspenso; y á la vez, á proveer las escuelas de corta
dotación, teniendo en cuenta que por tan pequeño sueldo no iban á venir
profesores de la Península, según se lo indicaba el Ministro de Ultramar
don Adelardo López de Avala, en carta oficial de 27 de febrero de 1876.
El Gobernador La Portilla en 9 de mayo de 1877, nombró á don Adrián
Martínez Gandía para profesor de la Escuela de adultos de la Capital, á
quien entre otros méritos se le computó el haber sido Catedrático de
Pedagogía, Industria y Comercio en el primer Instituto Civil de Segunda
Enseñanza, de Puerto Rico. Derechos que le había negado la Diputación
provincial que nombró _de oficio_ el General Sanz; y el Gobernador La
Portilla, volviendo por los fueros de la justicia conculcados, se los
tuvo en cuenta para colocarle; así como reconocerle también los derechos
de haber sido Director de la Escuela Superior de niños de esta Capital.
El año de 1878 y 79 seguían aún los trastornos de las permutas,
traslados, renuncias y nuevos nombramientos de maestros, á consecuencias
del _imbroglio_ ocasionado por la política del General Sanz. Todo ésto
está compilado en la obra del señor Macho Morno, páginnas 234, 235 y
236.
Por Real Orden de 6 de julio de 1878 se concedió _en propiedad_ la
Escuela pública de Mayagüez á don José R. Bobadilla y Rivas. Y por Real
Orden de 21 del mismo año, á don Ramón Martínez García la Superior de la
Capital.
Este año de 1878 declaró el Gobierno la unificación de la carrera del
Profesorado de Puerto Rico con el de la Península. El Ministro de
Ultramar pidió las hojas de servicio de los maestros en propiedad, para
los efectos de la unificación. Esta determinación era en virtud del art.
5º del Real Decreto de 20 de septiembre de 1878 que dice así:
“Art. 5º—Los profesores de Instrucción pública en Ultramar formarán un
solo cuerpo con los de la Península, y tendrán los mismos requisitos y
derechos, según la clase y grado de los establecimientos á que
pertenezcan. El Gobierno, previa consulta del Consejo de Instrucción
pública, denominará los ascensos, que correspondan á los actuales
profesores de Ultramar, conforme á las prescripciones de la ley de
septiembre de 1875.”
Con fecha 27 de noviembre de 1878, de Real Orden se concedió _en
propiedad_ la Escuela pública de Arecibo á don Alejandro Montenegro.
En 16 de diciembre de 1878, el Gobernador de la Serna negó á don Román
Baldorioty de Castro el permiso que solicitara para fundar en Mayagüez
una _Escuela Filotécnica_ dedicada á la instrucción pública primaria
superior. La ponencia de la Junta Superior de instrucción pública, á
cargo del vocal don José Pérez Móris, informó en contra, por no tener el
solicitante el título de Maestro de instrucción primaria superior. El
vocal don Federico Asenjo defendió al peticionario, haciendo presente,
que teniendo un título que le da derecho para ejercer el magisterio de
segunda enseñanza, con mayor razón estaba en actitud para ejercer la
instrucción primaria, y que, además, el señor Castro había desempeñado
el cargo oficial de examinador de maestros superiores y elementales de
instrucción primaria, lo que implicaba el reconocimiento de su
suficiencia en aquellas materias. Don Román tenía los títulos de
Bachiller en Filosofía, Licenciado en Ciencias Físico-Naturales y
Regente de 1ª. clase en la misma Facultad. Todos estos títulos,
procedentes de la Universidad de Madrid, no salvaron al ilustre patricio
de los rencores políticos que aún fermentaban contra él.
El Ayuntamiento de la Capital suspendió á los maestros don Antonio
Barrera y Luna y á doña María Eugenia Iglesias, el 7 de agosto de 1878,
y el Gobernador ordenó su reposición; lo que prueba la tirantez de
relaciones que había entre el Gobierno insular y las Municipalidades
respecto al servicio de las escuelas.
Y para aumento de entorpecimientos en nuestra enseñanza, este fué el año
que les tocó á los Padres de la Compañía de Jesús entregar al señor
Obispo Puig el Seminario-Colegio, donde habían estado enseñando desde
1858 y donde habían concedido el grado de Bachiller en Artes á 221
educandos.