XLV.

Como el Gobernador Sanz puso en vigor el _Decreto Orgánico_ sobre

instrucción primaria del General Messina; y éste exige á los maestros de

escuelas el título de una _Normal_, las plazas vacantes no podían

proveerse con arreglo á la ley por falta de profesores. Entonces, se

publicó en Madrid, en 1º de septiembre de 1874, en la Gaceta Oficial,

una convocatoria para desempeñar nuestras escuelas públicas. Además,

casi todos los maestros tenían la tacha de separatistas en sus

expedientes y el Gobernador estaba dispuesto á separarlos de sus cargos.

He aquí la carta que con fecha 12 de mayo de 1874 dirigía el General

Sanz al Ministro de Ultramar.

“Excmo. Sr.... resultando hasta ahora de los expedientes gubernativos,

que en calidad de reservados, mandé formar á cada uno de los Maestros de

Escuelas públicas de esta Isla, que la generalidad de ellos, por sus

ideas avanzadas y federales, dudosa moralidad de algunos, entre los que

existen varios afiliados á sociedades secretas, profesando la mayor

parte sentimientos anti-españoles, que trasmiten, por desgracia, á sus

discípulos; y ofreciendo, también por desgracia, tan perniciosa semilla

para el porvenir de esta Provincia y para la Patria en un plazo no muy

lejano, si no se pone el necesario remedio, los amargos frutos que ya en

la Antilla hermana produjo entre su juventud las disolventes doctrinas

que allí se venían difundiendo por profesores de iguales ó parecidas

condiciones á las de muchos de los que aquí existen dedicados á la

enseñanza, he dispuesto como medida política y de alta conveniencia,

separar á todos los Maestros de Escuelas, que por sus antecedentes y

reprensible conducta que observan, son indignos de ocuparse en la noble

y civilizadora misión que les está encomendada; con mayor fundamento

cuanto que con rarísimas excepciones, ninguno ha ingresado en la carrera

por oposición, ó concurso legal, como lo previenen los vigentes

Reglamentos de Instrucción pública, y hallarse comprendidos por esta

causa en el párrafo 4º de la Circular de 13 de febrero, que remití en

copia á V. E. con mi citada comunicación de 25 del mismo mes.

“Ya en esta carta oficial indicaba á V. E. la necesidad urgente, que

tiene el país de buenos profesores peninsulares, á quienes poder

encargar la mayor parte de las Escuelas, que en él quedan vacantes; y

hoy vuelvo á insistir en mi súplica, animado como se halla del deseo de

conservar siempre esta isla unida á España, lo que depende

principalmente en lo futuro de la enseñanza que en ella se prodigue,

pues saldrán de dichos establecimientos buenos ó malos españoles, según

las doctrinas que en ellos trasmitan los Maestros á la niñez.

“La provisión de escuelas vacantes, entre las cuales se hallan también

muchas de niñas, se llevará á efecto por medio de oposiciones, como lo

dispuesto; é interin estos actos tienen lugar, queda atendido el

servicio poniéndose al frente de ellas personas competentes y de

recononcido españolismo y moralidad; y yo demoraré todo lo posible se

efectúen los ejercicios de opoción con el laudable objeto de que se

digne V. E. influir, como se lo ruego, el pase á esta Provincia de un

crecido número de buenos maestros peninsulares, instruídos y amantes

decididos de la Nacionalidad común, para que puedan presentarse en

dichas oposiciones provistos de sus títulos y obtener cuando menos las

escuelas de las poblaciones principales, dotadas hoy de sueldos muy

regulares, donde al mismo tiempo de los inmensos bienes que

proporcionarían á la Patria con su sana enseñanza, obtendrán para sí una

posición más desahogada de la que quizá tengan actualmente en esa

Península.

“No dudo que V. E. en cuyos sentimientos inspiro mis actos, acogerá

favorablemente el leal propósito que me anima por la conservación de

este bello país para España; y determinará lo conveniente, como lo

espero, á fin de cuanto antes se trasladen á Puerto Rico maestros de

instrucción primaria elemental y superior, en quienes concurran aquellas

cualidades, para poder entonces, á medida que lleguen, ir realizando las

oposiciones suspendidas por ahora. Puerto Rico. 12 de mayo de

1871:—_Laureano Sanz._”

La convocatoria para el _Concurso_, publicada en Madrid en 1º de

septiembre de 1874, que hemos citado más arriba, para proveer las

escuelas de niños y niñas de Puerto Rico, decía así:

“_Ministerio de Ultramar._—Habiendo dispuesto el Presidente del Poder

Ejecutivo de la República, previa consulta de este Ministerio, que se

provean las escuelas expresadas á continuación, vacantes en Puerto Rico

y costeadas por los Ayuntamientos de la misma Isla, las personas que

deseen optar á ellas se servirán presentar en esta Secretaría General

los documentos siguientes, dentro del plazo que ha de correr desde la

publicación del presente anuncio hasta el 30 de septiembre próximo:

1º Solicitud.

2º Documentos que acrediten ser español.

3º Idem de haber observado, sin interrupción, buena conducta.

4º Título original, ó copia debidamente autorizada del mismo, de

profesor ó profesora de Instrucción primaria, de cualquiera de las

categorías que en el día se conocen.

5º Justificantes académicos y cuantos antecedentes acrediten la mayor

idoneidad y aptitud de los aspirantes.

“Los profesores y profesoras, en quienes en su día recaigan los

nombramientos disfrutarán del beneficio de habitación gratis, así como

del anticipo de pasaje al punto de sus respectivos destinos, cuyo

importe reintegrarán más adelante á los Ayuntamientos de que vayan á

depender inmediatamente.”

El Gobernador Sanz había declarado vacantes las escuelas de Ponce,

Mayagüez, Aguadilla, Arecibo, Guayama, Humacao, Añasco, Arroyo, Bayamón,

Cabo Rojo, Caguas, Fajardo, Juana Diaz, Manatí, Patillas, Pepino, San

Germán, Vega Baja, Yabucoa, Yauco, Adjuntas, Aguas Buenas, Aybonito,

Barranquitas, Barros, Camuy, Carolina, Ceiba, Cidra, Coamo, Corozal,

Dorado, Guaynabo, Guayanilla, Gurabo, Hatillo, Hato Grande, Isabela,

Juncos, Lares, Loiza, Luquillo, Maunabo, Moca, Morovis, Naranjito,

Peñuelas, Piedras, Quebradillas, Rincón, Rio Grande, Sabana Grande,

Sabana del Palmar, Salinas, Santa Isabel, Toa-Alta, Toa-Baja, Trujillo

Alto, Trujillo Bajo, Utuado y Vega Alta.—Total 62 escuelas de niños. Y

las 20 siguientes de niñas: Guayama, Aguada, Aybonito, Barranquitas,

Barros, Carolina, Corozal, Gurabo, Hatillo, Isabela, Juncos, Loiza,

Manatí, Moca, Patillas, Quebradillas, Rincón, Río Grande, Santa Isabel y

Utuado.”

Ese mismo año de 1874 se crearon escuelas de niños y niñas en los

pueblos de Hormigueros y Maricao.

Todas las escuelas citadas fueron provistas interinamente; según

llegaban los maestros de la Península los iba acomodando el Gobernador

en una escuela de los pueblos. Y en 2 de noviembre de 1874 regularizó la

enseñanza primaria de la Isla, nombrando, por Concurso, los siguientes

profesores; todavía con el carácter de _interinos_.

_Capital._—Don Ramón Martínez García para la escuela superior de

varones. Don Francisco Cortés, don Felipe Janer y Soler, don Pedro José

Mascaró y don Francisco Paz Ruiz, para las elementales de niños.

Doña Elena Martínez Gandía, doña Juana Canales, doña Nicolasa Peralta,

doña Justina González Anaya y doña Rosa Cured, para las escuelas

elementales de niñas.

Doña Dolores Barbosa de Rodes, para la elemental de la Marina.

Doña María Eugenia Iglesias, para la elemental de Cangrejos.

_Adjuntas._—Don Maximiano Ruiz y doña Margarita Rivera.

_Aguadilla._—Don Venancio Bordonada.

_Aybonito._—Don Francisco Becerra.

_Añasco._—Don Andrés Espinet.

_Arecibo._—Don Alejandro Infiesta.

_Arroyo._—Don Enrique Huyke y doña Carmen Casablanca.

_Cabo Rojo._—Don Antonio Camacho y doña Antonia Guardiola.

_Caguas._—Doña Vicenta Alvert.

_Carolina._—Don Enrique Valdejuli.

_Ceiba._—Doña Felícita Rivera de Marrero.

_Cidra._—Don José Rosario y doña Sabina Barrios.

_Coamo._—Don Gervasio Bengoa.

_Fajardo._—Don Ricardo S. Belabal.

_Guayama._—Don Félix López Arias y doña Amparo Casablanca.

_Guayanilla._—Don Leocadio Segarra.

_Hatillo._—Don Sebastián de Arce.

_Hato Grande._—Don Juan Benet.

_Humacao._—Don Alejandro Montenegro.

_Isabela._—Doña Dominica Genú Liciaga.

_Juana Diaz._—Don Juan de la Cruz Márques y doña Isabel Gordon.

_Juncos._—Don Ramón Antonio del Manzano y doña Francisca Espino de

Mendoza.

_Lares._—Don Manuel Vázquez.

_Manatí._—Don Manuel Nadal.

_Las Marías._—Don Fernando Cuevas y doña Emilia Grappe.

_Mayagüez._—Don José R. Bobadilla y doña Alejandra Benitez.

_Naguabo._—Don Francisco Piquer.

_Ponce._—Doña Margarita Toro Blanco.

_Rincón._—Don Alcides San Antonio.

_Rio Grande._—Doña Mercedes Pimentel.

_Rio Piedras._—Doña Adelaida Plá.

_San Germán._—Don Santos Battistini y doña Carmen Borrás de Battistini.

_Toa-Baja._—Don Cándido Prado y Novoa.

_Trujillo Alto._—Don Félix Pereira Salazar.

_Vega Baja._—Don Genaro Gómez.

_Yabucoa._—Don Avelino Peña y doña Josefa María Fuentes.

_Yauco._—Don Bernardo Curvelo y doña Trinidad Ramos y Morales.

_Vieques._—Don Eduardo Valera.

Hecho ésto, el Gobernador Sanz, por Circular de 5 de noviembre de 1874,

declaró en toda fuerza y vigor la _enseñanza obligatoria_, según los

art. 6º y 7º del Título 1º del Decreto Orgánico de 1865; así como el

art. 7º que impone los castigos á los padres morosos. Y dió, por

Circular del 7, unos 15 días de término para que los profesores

nombrados tomaran posesión de sus cargos _interinos_. Y, por Circular de

8 de enero de 1875, prohibió la _enseñanza privada_, sin previa

autorización; lo que fué un terrible golpe para los maestros liberales,

que había dejado cesantes. Con la muletilla del _porvenir de la Patria

en esta Antilla_ les quitó los medios de poderse ganar la vida con su

carrera, cerrándoles hasta las puertas de los hogares, donde se daba

enseñanza privada. Este vergonzoso _Decreto_ llevó á la miseria á muchos

profesores, dignos y honrados, que no tenían más culpa que ser amantes

de la Libertad y de la Justicia, sin ser anti-españoles. El General Sanz

se ensañó contra el Magisterio puertorriqueño; y es hora de que la luz

resplandezca en honor de España y de muchos de aquellos profesores

injustamente atropellados. Había profesores separatistas, como lo era

Ramón Marín, que mandaba sus hijos á la manigua á pelear contra España;

pero estos jóvenes fueron al campo de guerra en Cuba, después que su

padre fué atropellado como profesor. Lo violento engendraba lo violento.

Castro, Acosta, Diaz, Cuevas Bacener, Ruíz Gandía y otros muchos

maestros connotados no eran enemigos de España. Eran más ó menos

políticos; unos asimilistas y otros autonomistas; pero no

anti-españoles. La política palpitante en aquellos días, los odios de la

guerra fraticida de Cuba cuyos vahos llegaban hasta acá, y la camarilla

_irresponsable_, que nunca falta en torno del que gobierna, indujeron al

General Sanz á cometer errores, de los cuales no toda la culpa le

corresponde.

Quedaron sin escuelas profesores que ni siquiera hacían política como

don Rafael Janer y Soler, don Adrián Martínez Gandía, don Fernando

Sárraga y don Antolín Nin y Capacete. Llovieron quejas sobre el

Ministerio de Ultramar y el Ministro pidió los expedientes de los

maestros no colocados. Se les remitieron en abril de 1875. La primera

remesa fué de cuarenta. El Ministro los archivó. Y envió 38 maestros y

35 maestras más á Puerto Rico, designando las escuelas de los pueblos

que había que darles. Y, con fecha 5 de julio de 1875 nombró 79 maestros

más, de _supernumerarios_, con derecho á ocupar las vacantes que

pudieran ocurrir. Los nombres de estos profesores están compilados en

las páginas 225, 226 y 227 de la obra del Sr. Macho Moreno.

Y este trasiego de maestros, que se hacía de la Península á la Antilla,

era todavía con desconfianza, pues todos eran colocados _interinamente_;

porque si resultaba alguno no del agrado de la camarilla que le daba

vueltas al manubrio de la política insular, quería connservar la

facultad de poderlo dejar cesante con facilidad. Algunos maestros y

maestras no vinieron á tomar posesión de sus escuelas. Todavía en Agosto

de 1876 estaba el Gobierno de Madrid proveyendo maestros para las

escuelas de Puerto Rico. Y el señor Macho Moreno, que en la pág. 204 de

su citada obra elogia las medidas tomadas por el General Sanz, en la

pág. 233, visto el desorden introducido en la instrucción pública de

este país, exclama:

“Como se ve por esta interminable serie de nombramientos, dimisiones, y

abandonos, que originan la nulidad de aquellos, no son bastantes todos

los esfuerzos del Gobierno de Madrid para proveer definitivamente las

escuelas de niñas con maestras peninsulares.”

Naturalmente, esas son las consecuencias de una refinada centralización,

provocada por la suspicacia de un Gobernador extremoso en sus medidas.

¡Qué distancia de aquellos pacíficos nombramientos de _Maestros de

primeras letras_ que daba el Obispado de Puerto Rico y aquella _Real

Academia de Buenas Letras_, del Gobernador Pezuela, que tanto impulso

dieron á la instrucción, con sus premios y sus exámenes rumbosos, con

este llevar y traer de maestros _interinos_ que produjeron un

_pandemonium_ en nuestras escuelas! Afortunadamente, vino el Gobernador

La Portilla á suspender el _via crucis_ del magisterio puertorriqueño, y

encauzar la nave de nuestra enseñanza primaria que navegaba por mares

tempestuosos.

Historia de la instrucción pública en Puerto Rico hasta el año de 1898 · 第 79 / 113 题