XXXV.

Evidente era el progreso que se notaba en todos los planteles de

enseñanza de la Capital y de toda la Isla. En San Juan las modestas

escuelas de don Antonio Chiesa, Rafael Cordero y su hermana Celestina,

don José Valentín Sánchez, don José Gómez Quintero, y don Juan Basilio

Nuñez eran sustituídas por los colegios de don Juan Prudencio Monclova,

don Fernando Sárraga, doña Ana Adela D’Kuré, don Ramón María Castaños,

doña Rosa Labrador, doña Ana Quintana, don Manuel S. Cuevas Bacener,

doña Josefa Antoñanzas de Gallardo, doña Simona Peralta, doña Carolina

Bandoiu de Turull, don Martín Daussá y doña Adelina Arnau de Turull en

lo que va de principios del siglo XIX al de 1860.

En la Isla sobresalían los colegios de don Manuel Felipe Castro, don

Juan Massanet y el Pbro. don Mariano Vidal en Arecibo, el de don

Fernando Roig en Humacao, el de don Nicolás Aguayo en Caguas, el de don

Ramón Marín en Yabucoa, el de don Santiago Cedó en Mayagüez, el de don

Domingo M. Quijano en Añasco, el Liceo de los padres Escolapios de

Mayagüez, donde trasladaron el que fundaron en esta ciudad en 1834 y el

de don Miguel Rosich en Ponce.

A esto hay que añadir las luces que difundían las cátedras de la

Sociedad Económica de Amigos del País, de las que ya hemos hecho mención

y seguían funcionando, y las del Seminario Colegio de la calle del

Cristo, bajo la dirección de los padres Jesuitas.

Desde luego empezaban á aparecer obras de enseñanzas, escritas por

puertorriqueños editadas en el país, como el _Catecismo de Geografía de

la Isla de Puerto Rico_, formado con aprobación de Gobierno para uso de

las escuelas de instrucción primaria, por don Francisco Pastrana,

editado en la imprenta de Márquez el año de 1852, con un mapa de la

isla, copia en pequeño del presentado por don Juan de Dios Sotelo al

Gobierno en 1840. También don Santiago Cedo publicó en Mayagüez en 1855,

un _Compendio de Geografía_ para la instrucción de la juventud

puertorriqueña, con aprobación del Superior Gobierno.

Y así nos encontramos que en el Censo de población de 1860 figuran 99

profesores en la Capital, 37 en el distrito de Bayamón, 31 en el

distrito de Arecibo, 24 en el distrito de Aguadilla, 67 en el de

Mayagüez, 80 en el de Ponce, 65 en el de Guayama y 48 en el de Humacao,

que hacen un total de 454 maestros de todas clases. Por eso, en la

población blanca, compuesta de 154,350 varones y 146,080 hembras sabían

leer y escribir el 17,50 por ciento de los hombres y el 12,13 por ciento

de las mujeres, por lo que se ve que en esa época se ocupaban más de la

instrucción del hombre que de la mujer. Había 282,751 personas de color,

libres y esclavos. Y sabían leer y escribir el 2.58 por ciento de los

varones y el 2.02 por ciento de las hembras. Lo que demuestra

palpablemente cuan grande es la servidumbre como rémora al progreso de

los pueblos.[53]

Para 1860 contaba la isla con 69 pueblos y 583,308 habitantes. Había 122

escuelas públicas y 25 particulares á las que concurrían 2.396 niños y

1.092 niñas. Y se invertía en la enseñanza oficial 35,545 pesos, para

remunerar 142 maestros de primeras letras.

Hay que añadir también, que en noviembre de 1854 la Junta de Fomento y

Comercio estableció las cátedras de Agricultura, Náutica y Comercio,

donde fueron profesores distinguidos don José Julián Acosta y don Román

Baldorioty de Castro.

El censo de 1864 dió 4.187 alumnos; y el de 1867, 10,081.

En la _Casa de Beneficencia_, desde las reformas introducidas por el

Gobernador don José Lemery, 1856, se había pensionado un preceptor para

los niños y una preceptora para las niñas, un maestro carpintero, un

maestro zapatero, uno sastre y otro tabaquero, para los talleres

especiales. Después se le agregaron profesores de música y dibujo.

Historia de la instrucción pública en Puerto Rico hasta el año de 1898 · 第 62 / 113 题