Extraña que el padre Iñigo Abbad, que presentó al ministro Conde de
Floridablanca su manuscrito el año de 1782, nos diga en el capítulo
XXXI, dedicado á los usos y costumbres de los habitantes de la Isla, que
á los hijos del país no les daban ninguna educación, anotando de paso
_la falta de escuelas_.[22]
Los documentos que hemos citado anteriormente se refieren á 1770, es
decir, doce años antes que la fecha del manucristo del fraile
benedictino. A juzgar por una estadística que trae la obra de Abbad y
lleva fecha de 1776, se ve que los trabajos de este historiador son
contemporáneos casi á los que hemos presentado en contra de su
aseveración rotunda de falta de escuelas en los pueblos. Procurando
buscar nosotros la causa de esta divergencia de opiniones creemos
encontrarla en que Abbad estaba á matarse con el Gobernador, por lo que
resulta un tantico apasionado en sus juicios. Baste anotar, que en el
capítulo XX, destinado á describir la Capital, al decir como era el
palacio del Gobernador ó sea Santa Catalina, manifiesta, que “quizá este
edificio sería muy á propósito para hospital de la tropa.”
La causa de la enemiga de Abbad contra el Gobernador procedía de que el
Obispo Fray Gimenez Pérez estaba en igual tirantez de relaciones con el
Capitán General. Y lo motivaba el no haberle devuelto al Obispo el
hospital, que había hecho para los enfermos pobres de la ciudad. Con
estos antecedentes se comprende ahora _lo acre_ de la frase del
benedictino historiador al decir que el palacio del Gobernador, era _muy
á propósito_ para hospital de los soldados. Y volviendo á las escuelas
no es de extrañar, por consiguiente, que lo que era una deficiencia
relativa, en un país pobre donde la mayoría de sus habitantes vivía en
las estancias, lo convirtiera en falta absoluta de escuelas. Lo sensible
es que algunos escritores, desconocedores del _Directorio General_ de
1770 de don Miguel de Muesas, hayan seguido á O’Reilly con sus dos
_únicas_ escuelas en 1765, y á Iñigo Abbad con su errónea información de
1782, respecto á instrucción en los demás pueblos de la Isla.