El padre Provincial fray Jorge Cambero, hijo de la Capital, había hecho
del convento de Domínicos el foco de mayor ilustración de Puerto Rico,
con haber iniciado en 1645 estudios superiores entre sus educandos. La
juventud puertorriqueña pasaba después á las universidades de Santo
Domingo y Caracas á perfeccionarse en facultad mayor. El Barón de
Humbold, en Berlín, al visitarle don José Julián de Acosta, le manifestó
el sabio anciano, que había conocido en la universidad de Caracas dos
jóvenes puertorriqueños muy distinguidos en el estudio de Botánica,
cuyos nombres no recordaba. Esta manifestación del ilustre viajero
alemán confirma nuestro aserto.[23]
En este estado entramos en los comienzos del siglo XIX y surgió el
movimiento reorganizador de la Nación Española en sentido liberal. Vino
á Puerto Rico la Constitución de Cádiz del año 12 y entre las reformas
que se introdujeron pidió el Gobernador don Salvador Melendez á la
Regencia el estableciminto de una Cátedra de Medicina en la Capital,
“por conceptuarlo de suma utilidad á la Isla.”[24]
El rey Fernando VII por una real orden de 30 de enero de 1816 concedió
lo solicitado por el Gobernador Meléndez y el 17 de junio del mismo año
se instaló en el Hospital, que había fundado fray Jiménez Pérez, dicha
Cátedra de Medicina, bajo la dirección del experto y entendido profesor
Dr. don José Espaillart.[25]
Los padres Franciscanos, estimulados por los buenos resultados que daba
la enseñanza en el Convento de los Domínicos, pidieron al Rey, por
conducto del Gobernador Melendez, les concediera igual gracia que á los
hijos de Santo Domingo de Guzmán; y el monarca se la concedió con igual
prerrogativa que al Convento de los Domínicos, “abriendo este campo más
á la ilustración, á la utilidad de la Isla, y al particular de los
jóvenes aplicados.”[26]