Había que _doctrinar_ aquellas gentes en la Religión Cristiana; y el
clero fué el mediador, que no iba el hidalgo á descender á semejante
brega. El primer apartado de la _Instrucción del Rey e de la Reyna para
don xrysthobal colon_ decía: “Que procure la conversión de los yndios á
la fe, para ayuda de lo qual va fray buyl con otros religiosos, quienes
podrán ayudarse de los yndios que vynieron para lenguas.”
Una vez que rodó por tierra aquella vida infantil de los pueblos
indo-antillanos y de los imperios mexicano, chibcha y peruano, había
necesidad de asimilar aquellas gentes á la cultura española, hija de la
civilización greco-latina; y á la par que se recopilaban los idiomas
indígenas y surgían las gramáticas y léxicos, se establecían escuelas
del idioma castellano para infiltrar el habla del conquistador en el
seno de las sociedades conquistadas.
Incas y aztecas, muyscas y aruacos aprendían el español junto con el
hijo del hidalgo y del peón castellano, bajo la férula del fraile. Y así
como los conquistadores mezclaban su sangre con los indígenas, sin que
hubiera un código cruel que lo prohibiera, como el célebre código
gótico, así los hijos de unos y otros recibían de labios del Domínico y
del Francisco, en fraternal compañía, las enseñanzas de la doctrina de
Cristo y la instrucción primaria.
Las misiones eran los puestos avanzados de esta civilización. Venían
luego las aldehuelas construídas generalmente en las riberas de los
ríos, y surgían después los conventos, las poblaciones y las ciudades.
Cuando en 1776 las trece colonias inglesas de Norte América se
independizaron de Inglaterra ninguna de sus ciudades tenía la cultura y
grandeza que habían alcanzado Lima, Puebla ó Buenos Aires. Y esta
afirmación no la hacemos nosotros. En ello están contestes los
historiadores anglo-sajones é hispano-americanos.
Ese poderío obtenido por las ciudades de la América Latina era la
resultante de una fusión de razas, de latinos con indígenas, mientras
los sajones en la América del Norte arrasaban los aduares de los indios
y los empujaban hacia la montaña y los bosques sin mezclarse con ellos.
La grandeza actual de los Estados Unidos es la expansión de todos los
pueblos cultos de Europa. No el producto único de la colonización de la
Gran Bretaña.