que eftaban tollidos, i mui malos, i venian en bufca de Caftillo, que
los curafe: i cada vno de los enfermos ofrefciò fu Arcos, i Flechas, i
èl los refcibiò, i à puefta del Sol los fantiguò, i encomendò à Dios
Nueftro Señor, i todos le fuplicamos, con la mejor manera que podiamos,
les embiafe falud: pues èl via, que no havia otro remedio para que
aquella Gente nos aiudafe, i faliefemos de tan miferable vida, i èl lo
hiço tan mifericordiofamente, que venida la mañana, todos amanefcieron
tan buenos, i fanos, i fe fueron tan recios, como fi nunca hovieran
tenido mal ninguno. Efto causò, entre ellos, mui gran admiracion, i à
nofotros defpertò, que diefemos muchas gracias à Nueftro Señor, à que
mas enteramente conofciefemos fu bondad, i tuviefemos firme efperança,
que nos havia de librar, i traer donde le pudiefemos fervir; i de mi sè
decir, que fiempre tuve efperança en fu mifericordia, que me havia de
facar de aquella captividad, i afi Yo lo hablè fiempre à mis Compañeros.
Como los Indios fueron idos, i llevaron fus Indios fanos, partimos donde
eftaban otros comiendo Tunas, i eftos fe llaman Cutalches, i Malicones,
que fon otras Lenguas: i junto con ellos havia otros, que fe llamaban
Coayos, i Sufolas, i de otra parte otros, llamados Atayos, i eftos
tenian Guerra con los Sufolas, con quien fe flechaban cada dia; i como
por toda la Tierra no fe hablafe fino en los mifterios, que Dios Nueftro
Señor con nofotros obraba, venian de muchas partes à bufcarnos, para que
los curafemos; i à cabo de dos dias, que alli llegaron, vinieron à
nofotros vnos Indios de los Sufolas, i rogaron à Caftillo, que fuefe à
curar vn herido, i otros enfermos, i dixeron, que entre ellos quedaba
vno, que eftaba mui al cabo. Caftillo era Medico mui temerofo,
principalmente quando las curas eran mui temerofas, i peligrofas, i
creìa, que fus pecados havian de eftorvar, que no todas veces fufcediefe
bien el curar. Los Indios me dixeron, que Yo fuefe à curarlos, porque
ellos me querian bien, i fe acordaban, que les havia curado en las
Nueces, i por aquello nos havian dado Nueces, i Cueros; i efto havia
pafado, quando Yo vine à juntarme con los Chriftianos, i afi huve de ir
con ellos: i fueron conmigo Dorantes, i Eftevanico; i quando lleguè
cerca de los Ranchos, que ellos tenian, Yo vì el enfermo, que ibamos à
curar, que eftaba muerto, porque eftaba mucha Gente al derredor de èl
llorando, i fu Cafa deshecha, que es feñal, que el dueño eftaba muerto;
i anfi, quando Yo lleguè, hallè el Indio los ojos bueltos, i fin ningun
pulfo, i con todas feñales de muerto, fegun à mi me parefciò, i lo mifmo
dixo Dorantes: Yo le quitè vna Eftera, que tenia encima, con que eftaba
cubierto, i lo mejor que pude, fupliquè à Nueftro Señor fuefe fervido de
dàr falud à aquel, i à todos los otros, que de ella tenian necefidad; i
defpues de fantiguado, i foplado muchas veces, me traxeron fu Arco, i me
lo dieron, i vna Sera de Tunas molidas, i llevaronme à curar otros
muchos, que eftaban malos de modorra, i me dieron otras dos Seras de
Tunas, las quales dì à nueftros Indios, que con nofotros havian venido;
i hecho efto, nos bolvimos à nueftro Apofento: i nueftros Indios, à
quien dì las Tunas, fe quedaron allà, i à la noche fe bolvieron à fus
Cafas, i dixeron, que aquel eftaba muerto, i Yo havia curado en
prefencia de ellos, fe havia levantado bueno, i fe havia pafeado, i
comido, i hablado con ellos, i que todos quantos havia curado, quedaban
fanos, i mui alegres. Efto causò mui gran admiracion, i efpanto, i en
toda la Tierra no fe hablaba en otra cofa. Todos aquellos à quien efta
fama llegaba, nos venian à bufcar, para que los curafemos, i
fantiguafemos fus Hijos; i quando los Indios, que eftaban en compañia de
los nueftros, que eran los Cutalchiches, fe hovieron de ir à fu Tierra,
antes que fe partiefen nos ofrefcieron todas las Tunas, que para fu
camino tenian, fin que ninguna les quedafe: i dieronnos Pedernales, tan
largos como palmo i medio, con que ellos cortan, i es entre ellos cofa
de mui gran eftima. Rogaronnos, que nos acordafemos de ellos, i
rogafemos à Dios, que fiempre eftuviefen buenos, i nofotros fe lo
prometimos: i con efto partieron los mas contentos Hombres del Mundo,
haviendonos dado todo lo mejor que tenian. Nofotros eftuvimos con
aquellos Indios Avavares ocho Mefes, i efta cuenta haciamos por las
Lunas. En todo efte tiempo nos venian de muchas partes à bufcar, i
decian, que verdaderamente nofotros eramos Hijos del Sol. Dorantes, i el
Negro, hafta alli no havian curado: mas por la mucha importunidad que
teniamos, viniendonos de muchas partes à bufcar, venimos todos à fer
Medicos, aunque en atrevimiento, i ofar acometer, qualquier cura, era Yo
mas feñalado entre ellos; i ninguno jamàs curamos, que no nos dixefe,
que quedaba fano: i tanta confiança tenian, que havian de fanar, fi
nofotros los curafemos, que creìan, que en tanto que nofotros alli
eftuviefemos, ninguno de ellos havia de morir. Eftos, i los de mas
atràs, nos contaron vna cofa mui eftraña, i por la cuenta que nos
figuraron, parefcia que havia quince, ò diez i feis Años, que havia
acontefcido, que decian, que por aquella Tierra anduvo vn Hombre, que
ellos llaman Mala cofa, i que era pequeño de cuerpo, i que tenia barbas,
aunque nunca claramente le pudieron vèr el roftro, i que guando venia à
la Cafa, donde eftaban, fe les levantaban los cabellos, i temblaban, i
luego parefcia à la puerta de la Cafa vn tiçon ardiendo: i luego aquel
Hombre entraba, i tomaba al que queria de ellos, i dabales tres
cuchilladas grandes por las hijadas, con vn Pedernal mui agudo, tan
ancho como vna mano, i dos palmos en luengo, i metia la mano por
aquellas cuchilladas, i facabales las tripas, i que cortaba de vna tripa
poco mas, ò menos de vn palmo, i aquello que cortaba echaba en las
brafas, i luego le daba tres cuchilladas en vn braço; i la fegunda daba
por la fangradura, i defconcertabafelo, i dende à poco fe lo tornaba à
concertar, i poniale las manos fobre las heridas, i deciannos, que luego
quedaban fanos: i que muchas veces, quando bailaban, aparefcia entre
ellos en habito de Muger vnas veces, i otras como Hombre: i quando èl
queria, tomaba el Buhìo, ò Cafa, i fubiala en alto, i dende à vn poco
caia con ella, i daba mui gran golpe. Tambien nos contaron, que muchas
veces le dieron de comer, i que nunca jamàs comiò, i que le preguntaban
donde venia, i à què parte tenia fu Cafa, i que les moftrò vna hendedura
de la Tierra, i dixo, que fu Cafa era allà debaxo. De eftas cofas, que
ellos nos decian, nofotros nos reìamos mucho, burlando de ellas: i como
ellos vieron que no lo creìamos, truxeron muchos de aquellos, que decian
que èl havia tomado, i vimos las feñales de las cuchilladas, que èl
havia dado en los lugares, en la manera que ellos contaban. Nofotros les
diximos, que aquel era vn malo; i de la mejor manera que podimos les
dabamos à entender, que fi ellos creiefen en Dios Nueftro Señor, i
fuefen Chriftianos, como nofotros, no ternian miedo de aquel, ni èl
ofaria venir à hacelles aquellas cofas; i que tuviefen por cierto, que
en tanto que nofotros en la Tierra eftuviefemos, èl no ofaria parefcer
en ella. De efto fe holgaron ellos mucho, i perdieron mucha parte del
temor que tenian. Eftos Indios nos dixeron, que havian vifto al
Afturiano, i à Figueroa con otros, que adelante en la Cofta eftaban, à
quien nofotros llamabamos de los Higos. Toda efta Gente no conofcian los
Tiempos por el Sol, ni la Luna, ni tienen cuenta del Mes, i Año, i mas
entienden, i faben las diferencias de los Tiempos, quando las Frutas
vienen à madurar, i en tiempo que muere el Pefcado, i el aparefcer de
las Eftrellas, en que fon mui dieftros, i exercitados. Con eftos fiempre
fuimos bien tratados, aunque lo que haviamos de comer lo cababamos, i
traìamos nueftras cargas de Agua, i Leña. Sus Cafas, i Mantenimientos
fon como las de los pafados, aunque tienen mui maior hambre, porque no
alcançan Maìz, ni Bellotas, ni Nueces. Anduvimos fiempre encueros como
ellos, i de noche nos cubriamos con Cueros de Venado. De ocho Mefes, que
con ellos eftuvimos, los feis padefcimos mucha hambre, que tampoco
alcançan Pefcado. Y al cabo de efte tiempo, ià las Tunas començaban à
madurar, i fin que de ellos fuefemos fentidos, nos fuimos à otros, que
adelante eftaban, llamados Maliacones: eftos eftaban vna jornada de
alli, donde Yo, i el Negro llegamos. A cabo de los tres dias embiè, que
traxefe à Caftillo, i à Dorantes; i venidos, nos partimos todos juntos
con los Indios, que iban à comer vna Frutilla de vnos Arboles, de que fe
mantienen diez, ò doce dias, entretanto que las Tunas vienen; i alli fe
juntaron con eftos otros Indios, que fe llaman Arbadaos, i à eftos
hallamos mui enfermos, i flacos, i hinchados: tanto, que nos
maravillamos mucho, i los Indios con quien haviamos venido fe bolvieron
por el mifmo camino: i nofotros les diximos, que nos queriamos quedar
con aquellos, de que ellos moftraron pefar; i afi nos quedamos en el
Campo con aquellos, cerca de aquellas Cafas; i quando ellos nos vieron,
juntaronfe, defpues de haver hablado entre sì, i cada vno de ellos tomò
el fuio por la mano, i nos llevaron à fus Cafas. Con eftos padefcimos
mas hambre, que con los otros, porque en todo el dia no comiamos mas de
dos puños de aquella Fruta (la qual eftaba verde) tenia tanta leche, que
nos quemaba las bocas: i con tener falta de Agua, daba mucha fed, à
quien la comia; i como la hambre fuefe tanta, nofotros compramosles dos
Perros, i à trueco de ellos les dimos vnas Redes, i otras cofas, i vn
Cuero, con que Yo me cubria. Yà he dicho, como por toda efta Tierra
anduvimos defnudos, i como no eftabamos acoftumbrados à ello, à manera
de Serpientes, mudabamos los Cueros dos veces en el año: i con el Sol, i
Aire hacianfenos en los pechos, i en las efpaldas, vnos empeines mui
grandes, de que refcebiamos mui gran pena, por raçon de las mui grandes
cargas, que traìamos, que eran mui pefadas, i hacian, que las cuerdas fe
nos metian por los braços; i la Tierra es tan afpera, i tan cerrada, que
muchas veces haciamos Leña en Montes, que quando la acababamos de facar,
nos corria por muchas partes fangre, de las efpinas, i matas con que
topabamos, que nos rompian por donde alcançaban. A las veces me
acontefciò hacer Leña, donde defpues de haverme coftado mucha fangre, no
la podia facar, ni acueftas, ni arraftrando. No tenia, quando en eftos
trabajos me via, otro remedio, ni confuelo, fino penfar en la Pafion de
Nueftro Redemptor Jefu-Chrifto, i en la Sangre, que por mi derramò, i
confiderar quanto mas feria el tormento, que de las Efpinas èl padefciò,
que no aquel, que Yo entonces fufria. Contrataba con eftos Indios,
haciendoles Peines, i con Arcos, i con Flechas, i con Redes. Haciamos
Efteras, que fon Cafas, de que ellos tienen mucha necefidad: i aunque lo
faben hacer, no quieren ocuparfe en nada, por bufcar entretanto que
comer, i quando entienden en efto, pafan mui gran hambre. Otras veces me
mandaban raer Cueros, i ablandarlos: i la maior profperidad en que Yo
alli me vì, era, el dia que me daban à raer alguno, porque Yo lo raìa
mui mucho, i comia de aquellas raeduras, i aquello me baftaba para dos,
ò tres dias. Tambien nos acontefció con eftos, i con los que atràs
havemos dexado, darnos vn pedaço de carne, i comernoslo afi crudo,
porque fi lo pufieramos à afar, el primer Indio que llegaba, fe lo
llevaba, i comia: parefcianos, que no era bien ponerla en efta ventura,
i tambien nofotros no eftabamos tales, que nos dabamos pena comerlo
afado, i no lo podiamos tambien pafar como crudo. Efta es la vida; que
alli tuvimos, i aquel poco fuftentamiento lo ganabamos con los Refcates,
que por nueftras manos hecimos.
_CAP. XXIII. Como nos partimos, defpues de haver comido los Perros._
Defpues que comimos los Perros, parefciendonos que teniamos algun
esfuerço para poder ir adelante, encomendamonos à Dios Nueftro Señor,
para que nos guiafe, nos defpedimos de aquellos Indios, i ellos nos
encaminaron à otros de fu Lengua, que eftaban cerca de alli. E iendo por
nueftro camino, lloviò, i todo aquel dia anduvimos con Agua: i allende
de efto perdimos el camino, i fuimos à parar à vn Monte mui grande, i
cogimos muchas hojas de Tunas, i afamoslas aquella noche en vn Horno,
que hecimos, i dimosles tanto fuego, que à la mañana eftaban para comer:
i defpues de haverlas comido, encomendamonos à Dios, i partimonos, i
hallamos el camino, que perdido haviamos; i pafado el Monte, hallamos
otras Cafas de Indios, i llegados allà, vimos dos Mugeres, i Muchachos,
que fe efpantaron, que andaban por el Monte, i en vernos huieron de
nofotros, i fueron à llamar à los Indios, que andaban por el Monte; i
venidos, pararonfe à mirarnos detràs de vnos Arboles, i llamamosles, i
allegaronfe con mucho temor, i defpues de haverlos hablado, nos dixeron,
que tenian mucha hambre, i que cerca de alli eftaban muchas Cafas de
ellos proprios, i dix eron, que nos llevarian à ellas: i aquella noche
llegamos à donde havia cinquenta Cafas, i fe efpantaban de vernos, i
moftraban mucho temor; i defpues que eftuvieron algo fofegados de
nofotros, allegabannos con las manos al roftro, i al cuerpo, i defpues
traìan ellos fus mifmas manos por fus caras, i fus cuerpos: i afi
eftuvimos aquella noche; i venida la mañana, traxeronnos los enfermos,
que tenian, rogandonos, que los fantiguafemos, i nos dieron de lo que
tenian para comer, que eran hojas de Tunas, i Tunas verdes afadas; i por
el buen tratamiento que nos hacian, i porque aquello que tenian nos lo
daban de buena gana, i voluntad, i holgaban de quedar fin comer por
darnoslo, eftuvimos con ellos algunos dias: i eftando alli, vinieron
otros de mas adelante. Quando fe quifieron partir, diximos à los
primeros, que nos queriamos ir con aquellos. A ellos les pesò mucho, i
rogaronnos mui ahincadamente que no nos fuefemos: i al fin, nos
defpedimos de ellos, i los dexamos llorando por nueftra partida, porque
les pefaba mucho en gran manera.
_CAP. XXIV. De las Coftumbres de los Indios de aquella Tierra._
Defde la Isla de Malhado, todos los Indios, que hafta efta Tierra vimos,
tienen por coftumbre, defde el dia que fus Mugeres fe fienten preñadas,
no dormir juntos, hafta que pafen dos Años, que han criado los Hijos,
los quales maman hafta que fon de edad de doce Años, que ià entonces
eftàn en edad, que por sì faben bufcar de comer. Preguntamosles, que por
què los criaban afi? Y decian, que por la mucha hambre, que en la Tierra
havia, que acontefcia muchas veces, como nofotros viamos, eftàr dos, ò
tres dias fin comer, i à las veces quatro: i por efta caufa los dexaban
mamar, porque en los tiempos de hambre no muriefen; i ià que algunos
efcapafen, faldrian mui delicados, i de pocas fuerças; i fi acafo
acontefce caer enfermos algunos, dexanlos morir en aquellos Campos, fino
es Hijo, i todos los demàs, fino pueden ir con ellos, fe quedan: mas
para llevar vn Hijo, ò Hermano, fe cargan, i lo llevan acueftas. Todos
eftos acoftumbran dexar fus Mugeres, quando entre ellos no ai
conformidad, i fe tornan à cafar con quien quieren: efto es entre los
Mancebos, mas los que tienen Hijos, permanefcen con fus Mugeres, i no
las dexan: i quando en algunos Pueblos riñen, i traban queftiones vnos
con otros, apuñeanfe, i apaleanfe, hafta que eftàn mui canfados, i
entonces fe defparten: algunas veces los defparten Mugeres, entrando
entre ellos, que Hombres no entran à defpartirlos: i por ninguna pafion
que tengan, no meten en ella Arcos, ni Flechas; i defque fe han
apuñeado, i pafado fu queftion, toman fus Cafas, i Mugeres, i vanfe à
vivir por los Campos, i apartados de los otros, hafta que fe les pafa el
enojo; i quando ià eftàn defenojados, i fin ira, tornanfe à fu Pueblo, i
de ai adelante fon Amigos, como fi ninguna cofa hoviera pafado entre
ellos, ni es menefter que nadie haga las amiftades, porque de efta
manera fe hacen; i fi los que riñen no fon cafados, vanfe à otros fus
Vecinos, i aunque fean fus Enemigos los refciben bien, i fe huelgan
mucho con ellos, i les dàn de lo que tienen, de fuerte, que quando es
pafado el enojo, buelven à fu Pueblo, i vienen ricos. Toda es Gente de
Guerra, i tienen tanta aftucia para guardarfe de fus Enemigos, como
ternian fi fuefen criados en Italia, i en continua Guerra. Quando eftàn
en parte que fus Enemigos los pueden ofender, afientan fus Cafas à la
orilla de el Monte mas afpero, i de maior efpefura que por alli hallan,
i junto à èl hacen vn Fofo, i en efte duermen. Toda la Gente de Guerra
eftà cubierta con Leña menuda, i hacen, fus faeteras: i eftàn tan
cubiertos, i difimulados, que aunque eftèn cabe ellos, no los vèn, i
hacen vn camino mui angofto, i entra hafta enmedio del Monte, i alli
hacen lugar para que duerman las Mugeres, i Niños, i quando viene la
noche, encienden lumbres en fus Cafas, para que fi hoviere Efpias, crean
que eftàn en ellas, i antes del Alva tornan à encender los mifmos
fuegos; i fi acafo los Enemigos vienen à dàr en las mifmas Cafas, los
que eftàn en el Fofo falen à ellos, i hacen defde las Trincheas mucho
daño, fin que los de fuera los vean, ni los puedan hallar; i quando no
ai Montes en que ellos puedan de efta manera efconderfe, i hacer fus
celadas, afientan en llano, en la parte que mejor les parefce: i
cercanfe de Trincheas, cubiertas con Leña menuda, i hacen fus faeteras,
con que flechan à los Indios, i eftos reparos hacen para de noche.
Eftando Yo con los de Aguenes, no eftando avifados, vinieron fus
Enemigos à media noche, i dieron en ellos, i mataron tres, i hirieron
otros muchos, de fuerte, que huieron de fus Cafas por el Monte adelante:
i defque fintieron que los otros fe havian ido, bolvieron à ellas, i
recogieron todas las Flechas, que los otros les havian echado, i lo mas
encubiertamente que pudieron, los figuieron, i eftuvieron aquella noche
fobre fus Cafas, fin que fuefen fentidos: i al quarto del Alva les
acometieron, i les mataron cinco, fin otros muchos que fueron heridos, i
les hicieron huir, i dexar fus Cafas, i Arcos, con toda fu hacienda; i
de ai à poco tiempo vinieron las Mugeres de los que fe llamaban
Quevenes, i entendieron entre ellos, i los hicieron Amigos, aunque
algunas veces ellas fon principio de la Guerra. Todas eftas Gentes,
quando tienen enemiftades particulares, quando no fon de vna Familia, fe
matan de noche, por afechanças, i vfan vnos con otros grandes
crueldades.
_CAP. XXV. Como los Indios fon preftos à un Arma._
Efta es la mas prefta Gente para vn Arma, de quantas Yo he vifto en el
Mundo, porque fi fe temen de fus Enemigos, toda la noche eftàn
defpiertos, con fus Arcos à par de sì, i vna docena de Flechas: i el que
duerme, tienta fu Arco, i fi no le halla en cuerda, le dà la buelta que
ha menefter. Salen muchas veces fuera de las Cafas, baxados por el
fuelo, de arte que no pueden fer viftos, i miran, i atalaian por todas
partes para fentir lo que ai: i fi algo fienten, en vn punto fon todos
en el Campo con fus Arcos, i Flechas, i afi eftan hafta el dia,
corriendo à vnas partes, i otras, donde vèn que es menefter, ò pienfan
que pueden eftàr fus Enemigos. Quando viene el dia, tornan à afloxar fus
Arcos, hafta que falen à Caça. Las cuerdas de los Arcos fon niervos de
Venados. La manera que tienen de pelear es, abaxados por el fuelo, i
mientras fe flechan, andan hablando, i faltando fiempre de vn cabo para
otro, guardandofe de las Flechas de fus Enemigos: tanto, que en
femejantes partes pueden refcibir mui poco daño de Balleftas, i
Arcabuces, antes los Indios burlan de ellos, porque eftas Armas no
aprovechan para ellos en Campos llanos, adonde ellos andan fueltos: fon
buenas para eftrechos, i lugares de Agua: en todo lo demàs los Caballos
fon los que han de fojuzgar, i lo que los Indios vniverfalmente temen.
Quien contra ellos hoviere de pelear, ha de eftàr mui avifado, que no le
fientan flaqueça, ni codicia de lo que tienen, i mientras durare la
Guerra, hanlos de tratar mui mal: porque fi temor les conocen, ò alguna
codicia, ella es Gente, que fabe conofcer tiempos en que vengarfe, i
toman esfuerço del temor de los contrarios. Quando fe han flechado en la
Guerra, i gaftado fu municion, buelvenfe cada vno fu camino, fin que los
vnos figan à los otros, aunque los vnos fean muchos, i los otros pocos:
i efta es coftumbre fuia. Muchas veces fe pafan de parte à parte con las
Flechas, i no mueren de las heridas, fino toca en las tripas, ò en el
corazon, antes fanan prefto. Vèn, i oien mas, i tienen mas agudo
fentido, que quantos Hombres Yo creo que ai en el Mundo. Son grandes
fufridores de hambre, i de fed, i de frio, como aquellos que eftàn mas
acoftumbrados, i hechos à ello, que otros. Efto he querido contar aqui,
porque allende que todos los Hombres defean faber las coftumbres, i
exercicios de los otros, los que algunas veces fe vinieren à vèr con
ellos, eftèn avifados de fus coftumbres, i ardides, que fuelen no poco
aprovechar en femejantes cafos.
_CAP. XXVI. De las Naciones, i Lenguas._
Tambien quiero contar fus Naciones, i Lenguas, que defde la Isla de
Malhado, hafta los vltimos ai. En la Isla de Malhado ai dos Lenguas: à
los vnos llaman de Caoques, i à los otros llaman de Han. En la
Tierra-firme, enfrente de la Isla, ai otros, que fe llaman de Chorruco,
i toman el nombre de los Montes donde viven. Adelante, en la Cofta de la
Mar, habitan otros, que fe llaman Doguenes; i enfrente de ellos otros,
que tienen por nombre los de Mendica. Mas adelante, en la Cofta, eftàn
los Quevenes; i enfrente de ellos, dentro en la Tierra-firme, los
Mariames: i iendo por la Cofta adelante, eftàn otros, que fe llaman
Guaycones; i enfrente de eftos, dentro en la Tierra-firme, los Yguaces.
Cabo de eftos eftàn otros, que fe llaman Atayos; i detràs de eftos,
otros Acubadaos, i de eftos ai muchos por efta vereda adelante. En la
Cofta viven otros, llamados Quitoles; i enfrente de eftos, dentro en la
Tierra-firme, los Avavares. Con eftos fe juntan los Maliacones, i otros
Cutalchiches, i otros, que fe llaman Sufolas, i otros, que fe llaman
Comos; i adelante, en la Cofta, eftàn los Camoles; i en la mifma Cofta
adelante otros, à quien nofotros llamamos los de los Higos. Todas eftas
Gentes tienen Habitaciones, i Pueblos, i Lenguas diverfas. Entre eftos
ai vna Lengua, en que llaman à los Hombres, por mira acà, arre acà, à
los Perros xò: en toda la Tierra fe emborrachan con vn humo, i dàn
quanto tienen por èl. Beben tambien otra cofa, que facan de las hojas de
los Arboles, como de Encina, i tueftanla en vnos botes al fuego, i
defpues que la tienen toftada, hinchen el bote de Agua, i afi lo tienen
fobre el fuego, i quando ha hervido dos veces, echanlo en vna Vafija, i
eftàn enfriandola con media Calabaça; i quando eftà con mucha efpuma,
bebenla tan caliente, quanto pueden fufrir; i defde que la facan del
Bote, hafta que la beben, eftàn dando voces, diciendo: Que quien quiere
beber. Y quando las Mugeres oyen eftas voces, luego fe paran fin ofarfe
mudar; i aunque eftèn mucho cargadas, no ofan hacer otra cofa: i fi
acafo alguna de ellas fe mueve, la deshonran, i la dàn de palos, i con
mui gran enojo derraman el Agua que tienen para beber, i la que han
bebido la tornan à lançar, lo qual ellos hacen mui ligeramente, i fin
pena alguna. La raçon de la coftumbre dàn ellos, i dicen: Que fi quando
ellos quieren beber aquella Agua, las Mugeres fe mueven de donde les
toma la voz, que en aquella Agua fe les mete en el cuerpo vna cofa mala,
i que dende à poco les hace morir; i todo el tiempo que el Agua eftà
cociendo, ha de eftàr el Bote atapado; i fi acafo eftà defatapado, i
alguna Muger pafa, lo derraman, i no beben mas de aquella Agua: es
amarilla, i eftàn bebiendola tres dias, fin comer, i cada dia bebe cada
vno arroba i media de ella; i quando las Mugeres eftàn con fu coftumbre,
no bufcan de comer mas de para sì folas, porque ninguna otra perfona
come de lo que ellas traen. En el tiempo que afi eftaba, entre eftos vi
vna diablura, i es, que vì vn Hombre cafado con otro, i eftos fon vnos
Hombres amarionados impotentes, i andan tapados como Mugeres, i hacen
oficio de Mugeres, i tiran Arco, i llevan mui gran carga, i entre eftos
vimos muchos de ellos, afi amarionados como digo, i fon mas membrudos
que los otros Hombres, i mas altos: fufren mui grandes cargas.
_CAP. XXVII. De como nos mudamos, i fuimos bien refcibidos._
Defpues que nos partimos de los que dexamos llorando, fuimonos con los
otros à fus Cafas, i de los que en ellas eftaban fuimos bien refcebidos,
i truxeron fus Hijos para que les tocafemos las manos, i dabannos mucha
Harina de Mezquiquez. Efte Mezquiquez es vna Fruta, que quando eftà en
el Arbol es mui amarga, i es de la manera de Algárrovas, i comefe con
Tierra, i con ella eftà dulce, i bueno de comer. La manera que tienen
con ella es efta: que hacen vn hoio en el fuelo, de la hondura que cada
vno quiere; i defpues de echada la Fruta en efte hoio, con vn palo tan
gordo como la pierna, i de braça i media en largo, la muelen hafta mui
molida; i demàs que fe le pega de la Tierra del hoio, traen otros puños,
i echanla en el hoio, i tornan otro rato à moler, i defpues echanla en
vna Vafija, de manera de vna Efpuerta, i echanle tanta Agua, que bafta à
cubrirla, de fuerte que quede Agua por cima, i el que la ha molido
pruebala, i fi le parefce que no eftà dulce, pide Tierra, i rebuelvela
con ella, i efto hace hafta que la halla dulce, i afientanfe todos al
rededor, i cada vno mete la mano, i faca lo que puede, i las Pepitas de
ella tornan à echar fobre vnos Cueros, i las Cafcaras; i el que lo ha
molido las coge, i las torna à echar en aquella Efpuerta, i echa Agua
como de primero, i tornan à efpremir el Çumo, i Agua que de ello fale, i
las Pepitas, i Cafcaras tornan à poner en el Cuero, i de efta manera
hacen tres, ò quatro veces cada moledura: i los que en efte Banquete,
que para ellos es mui grande, fe hallan, quedan las Barrigas mui grandes
de la Tierra, i Agua que han bebido, i de efto nos hicieron los Indios
mui gran Fiefta, i hovo entre ellos mui grandes Bailes, i Areitos, en
tanto que alli eftuvimos. Y quando de noche durmiamos à la puerta del
Rancho donde eftabamos, nos velaban à cada vno de nofotros feis Hombres,
con gran cuidado, fin que nadie nos ofafe entrar dentro, hafta que el
Sol era falido. Quando nofotros nos quifimos partir de ellos, llegaron
alli vnas Mugeres de otros, que vivian adelante: i informados de ellas
donde eftaban aquellas Cafas, nos partimos para allà, aunque ellos nos
rogaron mucho, que por aquel dia nos detuviefemos, porque las Cafas
adonde ibamos eftaban lexos, i no havia camino para ellas, i que
aquellas Mugeres venian canfadas, i defcanfando, otro dia fe irian con
nofotros, i nos guiarian, i anfi nos defpedimos; i dende à poco las
Mugeres que havian venido, con otras del mifmo Pueblo, fe fueron tras
nofotros: mas como por la Tierra no havia caminos, luego nos perdimos, i
anfi anduvimos quatro leguas, i al cabo de ellas llegamos à beber à vn
Agua adonde hallamos las Mugeres que nos feguian, i nos dixeron el
trabajo que havian pafado por alcançarnos. Partimos de alli llevandolas
por Guia, i pafamos vn Rio, quando ià vino la tarde, que nos daba el
Agua à los pechos: ferìa tan ancho como el de Sevilla, i corria mui
mucho, i à puefta del Sol llegamos à cien Cafas de Indios; i antes que
llegafemos, faliò toda la Gente que en ellas havia à refcebirnos, con
tanta grita, que era efpanto, i dando en los muslos grandes palmadas:
traìan las Calabaças horadadas, con Piedras dentro, que es la cofa de
maior fiefta, i no las facan fino à bailar, ò para curar, ni las ofa
nadie tomar fino ellos; i dicen, que aquellas Calabaças tiene virtud, i
que vienen del Cielo, porque por aquella Tierra no las ai, ni faben
donde las aia, fino que las traen los Rios, quando vienen de avenida.
Era tanto el miedo, i tubacion que eftos tenian, que por llegar mas
prefto los vnos que los otros à tocarnos, nos apretaron tanto, que por
poco nos hovieran de matar; i fin dexarnos poner los pies en el fuelo
nos llevaron à fus Cafas, i tanto cargaban fobre nofotros, i de tal
manera nos apretaban, que nos metimos en las Cafas, que nos tenian
hechas, i nofotros no confentimos en ninguna manera que aquella noche
hiciefen mas Fiefta con nofotros. Toda aquella noche pafaron entre sì en
Areitos, i Bailes: i otra dia de mañana nos traxeron toda la Gente de
aquel Pueblo, para que los tocafemos, i fantiguafemos, como haviamos
hecho à los otros con quien haviamos eftado. Y defpues de efto hecho,
dieron muchas Flechas à las Mugeres del otro Pueblo, que havian venido
con las fuias. Otro dia partimos de alli, i toda la Gente del Pueblo fue
con nofotros; i como llegamos à otros Indios, fuimos bien refcebidos,
como de los pafados, i anfi nos dieron de lo que tenian, i los Venados
que aquel dia havian muerto; i entre eftos vimos vna nueva coftumbre, i
es, que los que venian à curarfe, los que con nofotros eftaban les
tomaban el Arco, i las Flechas, i Çapatos, i Cuentas, fi las traìan, i
defpues de haverlas tomado, nos las traìan delante de nofotros para que
los curafemos; i curados fe iban mui contentos, diciendo, que eftaban
fanos. Afi nos partimos de aquellos, i nos fuimos à otros, de quien
fuimos mui bien refcebidos, i nos traxeron fus enfermos, que
fantiguandolos decian, que eftaban fanos, i el que no fanaba, creìa que
podiamos fanarle; i con lo que los otros que curabamos les decian,
hacian tantas Alegrias, i Bailes, que no nos dexaban dormir.
_CAP. XXVIII. De otra nueva coftumbre._