otra nueva coftumbre, i es, que refcibiendonos mui bien, que los que
iban con nofotros los començaron à hacer tanto mal, que les tomaban las
haciendas, i les faqueaban las Cafas, fin que otra cofa ninguna les
dexafen: de efto nos pesò mucho, por vèr el mal tratamiento que à
aquellos, que tan bien nos refcebian, fe hacia; i tambien porque
temiamos, que aquello ferìa, ò caufarìa alguna alteracion, i efcandalo
entre ellos; mas como no eramos parte para remediarlo, ni para ofar
caftigar los que efto hacian, hovimos por entonces de fufrir, hafta que
mas autoridad entre ellos tuviefemos; i tambien los Indios mifmos, que
perdian la hacienda, conofciendo nueftra trifteça, nos confolaron,
diciendo, que de aquello no refcibiefemos pena, que ellos eftaban tan
contentos de havernos vifto, que daban por bien empleadas fus haciendas;
i que adelante ferian pagados de otros que eftaban mui ricos. Por todo
efte camino teniamos mui gran trabajo, por la mucha Gente que nos
feguia; i no podiamos huir de ella, aunque lo procurabamos, porque era
mui grande la priefa que tenian por llegar à tocarnos; i era tanta la
importunidad de ellos fobre efto, que pafaban tres horas que no podiamos
acabar con ellos que nos dexafen. Otro dia nos traxeron toda la Gente
del Pueblo, i la maior parte de ellos fin Tuertos de Nubes, i otros de
ellos fon Ciegos de ellas mifmas, de que eftabamos efpantados. Son mui
bien difpueftos, i de mui buenos geftos, mas blancos que otros ningunos
de quantos hafta alli haviamos vifto. Aqui empeçamos à vèr Sierras, i
parefcia que venian feguidas de àcia el Mar del Norte; i afi, por la
relacion que los Indios de efto nos dieron, creemos, que eftàn quince
leguas de la Mar. De aqui nos partimos con eftos Indios àcia eftas
Sierras que decimos, i llevaronnos por donde eftaban vnos parientes
fuios, porque ellos no nos querian llevar fino por do habitaban fus
Parientes, i no querian que fus enemigos alcançafen tanto bien, como les
parefcia, que era vernos. Y quando fuimos llegados los que con nofotros
iban, faquearon à los otros; i como fabian la coftumbre, primero que
llegafemos, efcondieron algunas cofas; i defpues que nos hovieron
refcebido con mucha fiefta, i alegria facaron lo que havian efcondido, i
vinieronnoslo à prefentar, i efto era Cuentas, i Almagra, i algunas
Taleguillas de Plata. Nofotros, fegun la coftumbre, dimoslo luego à los
Indios, que con nos venian; i quando nos lo hovieron dado, començaron
fus Bailes, i Fieftas, i embiaron à llamar otros de otro Pueblo, que
eftaba cerca de alli, para que nos viniefen à vèr, i à la tarde vinieron
todos, i nos traxeron Cuentas, i Arcos, i otras cofillas, que tambien
repartimos; i otro dia, queriendonos partir, toda la Gente nos queria
llevar à otros Amigos fuios, que eftaban à la punta de las Sierras, i
decian, que alli havia muchas Cafas, i Gente, i que nos darian muchas
cofas, mas por fer fuera de nueftro camino no quefimos ir à ellos, i
tomamos por lo llano, cerca de las Sierras, las quales creìamos que no
eftaban lexos de la Cofta. Toda la Gente de ella es muy mala, i teniamos
por mejor de atravefar la Tierra, porque la Gente que eftà mas metida
adentro, es mas bien acondicionada, i tratabannos mejor, i teniamos por
cierto, que hallariamos la Tierra mas poblada, i de mejores
mantenimientos. Lo vltimo haciamos efto, porque atravefando la Tierra,
viamos muchas particularidades de ella; porque fi Dios Nueftro Señor
fuefe fervido de facar alguno de nofotros, i traerlo à Tierra de
Chriftianos, pudiefe dàr nuevas, i relacion de ella. Y como los Indios
vieron, que eftabamos determinados de no ir por donde ellos nos
encaminaban, dixeronnos, que por donde nos queriamos ir, no havia Gente,
ni Tunas, ni otra cofa alguna que comer: i rogaronnos que eftuviefemos
alli aquel dia, i anfi lo hicimos. Luego ellos embiaron dos Indios para
que bufcafen Gente por aquel camino que queriamos ir: i otro dia nos
partimos, llevando con nofotros muchos de ellos, i las Mugeres iban
cargadas de Agua, i era tan grande entre ellos nueftra autoridad, que
ninguno ofaba beber fin nueftra licencia. Dos leguas de alli topamos los
Indios que havian ido à bufcar la Gente, i dixeron, que no la hallaban,
de lo que los Indios moftraron pefar, i tornaronnos à rogar que nos
fuefemos por la Sierra. No lo quifimos hacer, i ellos como vieron
nueftra voluntad, aunque con mucha trifteça, fe defpidieron de nofotros,
i fe bolvieron el Rio abaxo à fus Cafas, i nofotros caminamos por el Rio
arriba, i defde à vn poco topamos dos Mugeres cargadas, que como nos
vieron, pararon, i defcargaronfe, i traxeron nos de lo que llevaban, que
era Harina de Maìz, i nos dixeron, que adelante en aquel Rio hallariamos
Cafas, i muchas Tunas, i de aquella Harina, i anfi nos defpedimos de
ellas, porque iban à los otros, donde haviamos partido, i anduvimos
hafta puefta del Sol, i llegamos à vn Pueblo de hafta veinte Cafas,
adonde nos refcibieron llorando, i con grande trifteça, porque fabian
ià, que adonde quiera que llegabamos eran todos faqueados, i robados de
los que nos acompañaban, i como nos vieron folos, perdieron el miedo, i
dieronnos Tunas, i no otra cofa ninguna. Eftuvimos alli aquella noche, i
al Alva los Indios que nos havian dexado el dia pafado, dieron en fus
Cafas; i como los tomaron defcuidados, i feguros, tomaronles quanto
tenian, fin que tuviefen lugar donde afconder ninguna cofa, de que ellos
lloraron mucho: i los robadores para confolarles los decian, que eramos
Hijos del Sol, i que teniamos poder para fanar los enfermos, i para
matarlos, i otras mentiras, aun maiores que eftas, como ellos las faben
mejor hacer quando fienten que les conviene: i dixeronles, que nos
llevafen con mucho acatamiento, i tuviefen cuidado de no enojarnos en
ninguna cofa, i que nos diefen todo quanto tenian, i procurafen de
llevarnos donde havia mucha Gente, i que donde llegafemos robafen ellos,
i faqueafen lo que los otros tenian, porque afi era coftumbre.
_CAP. XXIX. De como fe robaban los unos à los otros._
Defpues de haverlos informado, i feñalado bien lo que havian de hacer,
fe bolvieron, i nos dexaron con aquellos; los quales teniendo en la
memoria lo que los otros les havian dicho, nos començaron à tratar con
aquel mifmo temor, i reverencia que los otros, i fuimos con ellos tres
jornadas, i llevaronnos adonde havia mucha Gente; i antes que llegafemos
à ellos avifaron como ibamos, i dixeron de nofotros todo lo que los
otros les havian enfeñado, i añadieron mucho mas, porque toda efta Gente
de Indios, fon grandes amigos de Novelas, i mui mentirofos, maiormente
donde pretenden algun interefe. Y quando llegamos cerca de las Cafas,
faliò toda la Gente à refcebirnos con mucho placer, i fiefta: i entre
otras cofas, dos Fificos de ellos nos dieron dos Calabaças, i de aqui
començamos à llevar Calabaças con nofotros, i añadimos à nueftra
autoridad efta cerimonia, que para con ellos es mui grande. Los que nos
havian acompañado faquearon las Cafas, mas como eran muchas, i ellos
pocos, no pudieron llevar todo quanto tomaron, i mas de la mitad dexaron
perdido; i de aqui por la Halda de la Sierra nos fuimos metiendo por la
Tierra adentro mas de cinquenta leguas, i al cabo de ellas hallamos
quarenta Cafas, i entre otras cofas que nos dieron, hovo Andrès Dorantes
vn Cafcavel gordo, grande, de Cobre, i en èl figurado vn roftro, i efto
moftraban ellos, que lo tenian en mucho, i les dixeron, que lo havian
havido de otros fus Vecinos: i preguntandoles, què donde havian havido
aquello? dixeronles, que lo havian traìdo de àcia el Norte, i que alli
havia mucho, i era tenido en grande eftima; i entendimos, que do quiera
que aquello havia venido, havia fundicion, i fe labraba de Vaciado, i
con efto nos partimos otro dia, i atravefamos vna Sierra de fiete
Leguas, i las Piedras de ella eran de Efcorias de Hierro; i à la noche
llegamos à muchas Cafas, que eftaban afentadas à la Ribera de vn mui
hermofo Rio, i los Señores de ellas falieron à medio camino à
refcebirnos con fus Hijos acueftas, i nos dieron muchas Taleguillas de
Margagita, i de Alcohol molido, con efto fe vntan ellos la cara, i
dieron muchas Cuentas, i muchas Mantas de Vacas, i cargaron à todos los
que venian con nofotros de todo quanto ellos tenian. Comian Tunas, i
Piñones: ai por aquella Tierra Pinos chicos, i las Piñas de ellas fon
como Huevos pequeños, mas los Piñones fon mejores que los de Caftilla,
porque tienen las cafcaras mui delgadas; i quando eftàn verdes,
muelenlos, i hacenlos Pellas, i anfi los comen; i fi eftàn fecos, los
muelen con cafcaras, i los comen hechos polvos. Y los que por alli nos
refcebian, defque nos havian tocado, bolvian corriendo hafta fus Cafas,
i luego daban buelta à nofotros, i no cefaban de correr, iendo, i
viniendo. De efta manera traiannos muchas cofas para el camino. Aqui me
traxeron vn Hombre, i me dixeron, que havia mucho tiempo que le havian
herido con vna Flecha por el efpalda derecha, i tenia la punta de la
Flecha fobre el coraçon, decia que le daba mucha pena, i que por aquella
caufa fiempre eftaba enfermo. Yo le toquè, i fentì la punta de la
Flecha, i vì, que la tenia atravefada por la ternilla, i con vn Cuchillo
que tenia le abri el pecho hafta aquel lugar, i vì que tenia la punta
atravefada, i eftaba mui mala de facar; tornè à cortar mas, i metì la
punta del Cuchillo, i con gran trabajo en fin la faquè. Era mui larga, i
con vn Huefo de Venado, vfando de mi Oficio de Medicina, le dì dos
puntos; i dados, fe me defangraba, i con rafpa de vn Cuero le eftanquè
la fangre; i quando huve facado la punta, pidieronmela, i Yo fe la dì, i
el Pueblo todo vino à verla, i la embiaron por la Tierra adentro, para
que la viefen los que allà eftaban, i por efto hicieron muchos Bailes, i
Fieftas, como ellos fuelen hacer; i otro dia le cortè los dos puntos al
Indio, i eftaba fano; i no parefcia la herida que le havia hecho fino
como vna raia de la palma de la mano, i dixo, que no fentia dolor, ni
pena alguna: i efta cura nos diò entre ellos tanto credito por toda la
Tierra, quanto ellos podian, i fabian eftimar, i encarefcer.
Moftramosles aquel Cafcavel que traìamos, i dixeronnos, que en aquel
Lugar de donde aquel havia venido, havia muchas Planchas de aquello
enterradas, i que aquello era cofa que ellos tenian en mucho; i havia
Cafas de afiento, i efto creemos nofotros que es la Mar del Sur, que
fiempre tuvimos noticia, que aquella Mar es mas rica que la del Norte.
De eftos nos partimos, i anduvimos por tantas fuertes de Gentes, i de
tan diverfas Lenguas, que no bafta memoria à poderlas contar, i fiempre
faqueaban los vnos à los otros; i afi los que perdian, como los que
ganaban, quedaban mui contentos. Llevabamos tanta compañia, que en
ninguna manera podiamos valernos con ellos. Por aquellos Valles donde
ibamos, cada vno de ellos llevaba vn Garrote, tan largo como tres
palmos, i todos iban en ala; i en faltando alguna Liebre (que por alli
havia hartas) cercabanla luego, i caìan tantos Garrotes fobre ella, que
era cofa de maravilla, i de efta manera la hacian andar de vnos para
otros, que à mi vèr era la mas hermofa caça que fe podia penfar, porque
muchas veces ellas fe venian hafta las manos; i quando à la noche
parabamos, eran tantas las que nos havian dado, que traìa cada vno de
nofotros ocho, ò diez cargas de ellas; i los que traìan Arcos no
parefcian delante de nofotros, antes fe apartaban por la Sierra à bufcar
Venados; i à la noche quando venian, traìan para cada vno de nofotros
cinco, ò feis Venados, i Paxaros, i Codornices, i otras caças:
finalmente, todo quanto aquella Gente hallaban, i mataban, nos lo ponian
delante, fin que ellos ofafen tomar ninguna cofa, aunque muriefen de
hambre, que afi lo tenian ià por coftumbre, defpues que andaban con
nofotros, i fin que primero lo fantiguafemos; i las Mugeres traìan
muchas Efteras, de que ellos nos hacian Cafas, para cada vno la fuia à
parte, i con toda fu Gente conofcida: i quando efto era hecho,
mandabamos que afafen aquellos Venados, i Liebres, i todo lo que havian
tomado; i efto tambien fe hacia mui prefto en vnos Hornos, que para efto
ellos hacian; i de todo ello nofotros tomabamos vn poco, i lo otro
dabamos al Principal de la Gente, que con nofotros venia, mandandole,
que lo repattiefe entre todos. Cada vno con la parte que le cabia,
venian à nofotros para que la foplafemos, i fantiguafemos, que de otra
manera no ofaran comer de ella; i muchas veces traìamos con nofotros
tres, ò quatro mil perfonas. Y era tan grande nueftro trabajo, que à
cada vno haviamos de foplar, i fantiguar lo que havian de comer, i
beber, i para otras muchas cofas que querian hacer, nos venian à pedir
licencia, de que fe puede vèr, que tanta importunidad refcebiamos. Las
Mugeres nos traìan las Tunas, i Arañas, i Gufanos, i lo que podian
haver, porque aunque fe muriefen de hambre, ninguna cofa havian de
comer, fin que nofotros la diefemos. E iendo con eftos, pafamos vn gran
Rio, que venia del Norte: i pafados vnos Llanos de treinta leguas,
hallamos mucha Gente, que de lexos de alli venia à refcebirnos, i falian
al Camino por donde haviamos de ir, i nos refcibieron de la manera de
los pafados.
_CAP. XXX. De como fe mudò la coftumbre de refcebirnos._
Defde aqui hovo otra manera de refcebirnos, en quanto toca al faquearfe;
porque los que falian de los Caminos à traernos alguna cofa à los que
con nofotros venian, no los robaban; mas defpues de entrados en fus
Cafas, ellos mifmos nos ofrefcian quanto tenian, i las Cafas con ello;
nofotros las dabamos à los Principales, para que entre ellos las
partiefen, i fiempre los que quedaban defpojados nos feguian, de donde
crefcia mucha Gente para fatisfacerfe de fu pèrdida: i decianles, que fe
guardafen, i no efcondiefen cofa alguna de quantas tenian, porque no
podia fer fin que nofotros lo fupiefemos, i hariamos luego, que todos
muriefen, porque el Sol nos lo decia. Tan grandes eran los temores que
les ponian, que los primeros dias que con nofotros eftaban, nunca
eftaban fino temblando, i fin ofar hablar, ni alçar los ojos al Cielo.
Eftos nos guiaron por mas de cinquenta leguas de defpoblado, de mui
afperas Sierras, i por fer tan fecas no havia caça en ellas, i por efto
pafamos mucha hambre, i al cabo vn Rio mui grande, que el Agua nos daba
hafta los pechos: i defde aqui nos començò mucha de la Gente que
traìamos à adolefcer, de la mucha hambre, i trabajo, que por aquellas
Sierras havian pafado, que por extremo eran agras, i trabajofas. Eftos
mifmos nos llevaron à vnos Llanos, al cabo de las Sierras, donde venian
à refcebirnos de mui lexos de alli, i nos refcibieron como los pafados;
i dieron tanta hacienda à los que con nofotros venian, que por no
poderla llevar, dexaron la mitad; i diximos à los Indios que lo havian
dado, que lo tornafen à tomar, i lo llevafen, porque no quedafe alli
perdido: i refpondieron, que en ninguna manera lo harian, porque no era
fu coftumbre, defpues de haver vna vez ofrefcido, tornarlo à tomar; i
afi, no lo teniendo en nada, lo dexaron todo perder. A eftos diximos,
que queriamos ir à la puefta del Sol, i ellos refpondieronnos, que por
alli eftaba la Gente mui lexos; i nofotros les mandabamos, que embiafen
à hacerles faber, como nofotros ibamos allà, i de efto fe efcufaron lo
mejor que ellos podian, porque ellos eran fus enemigos, i no querian que
fuefemos à ellos, mas no ofaron hacer otra cofa; i afi embiaron dos
Mugeres, vna fuia, i otra que ellos tenian captiva; i embiaron eftas,
porque las Mugeres pueden contratar, aunque aia Guerra, i nofotros las
feguimos, i paramos en vn Lugar, donde eftaba concertado que las
efperafemos, mas ellas tardaron cinco Dias: i los Indios decian, que no
debian de hallar Gente. Diximosles, que nos llevafen àcia el Norte:
refpondieron de la mifma manera, diciendo, que por alli no havia Gente,
fino mui lexos, i que no havia que comer, ni fe hallaba Agua; i con todo
efto nofotros porfiamos, i diximos, que por alli queriamos ir, i ellos
todavia fe efcufaban de la mejor manera que podian, i por efto nos
enojamos, i Yo me falì vna noche à dormir en el Campo, apartado de
ellos; mas luego fueron donde Yo eftaba, i toda la noche eftuvieron fin
dormir, i con mucho miedo, i hablandome, i diciendome quan atemoriçados
eftaban, rogandonos, que no eftuviefemos mas enojados; i que aunque
ellos fupiefen morir en el camino, nos llevarian por donde nofotros
quifiefemos ir, i como nofotros todavia fingiamos eftàr enojados; i
porque fu miedo no fe quitafe, fufcediò vna cofa eftraña, i fue, que
efte dia mefmo adolefcieron muchos de ellos; i otro dia figuiente
murieron ocho Hombres. Por toda la Tierra, donde efto fe fupo, hovieron
tanto miedo de nofotros, que parefcia en vernos, que de temor havian de
morir. Rogaronnos, que no eftuviefemos enojados, ni quifiefemos que mas
de ellos muriefen; i tenian por mui cierto, que nofotros los matabamos
con folamente quererlo: i à la verdad, nofotros refcebiamos tanta pena
de efto, que no podia fer maior; porque allende de vèr los que morian,
temiamos, que no muriefen todos, ò nos dexafen folos de miedo, i todas
las otras Gentes de al adelante hiciefen lo mifmo, viendo lo que à eftos
havia acontecido. Rogamos à Dios Nueftro Señor, que lo remediafe, i anfi
començaron à fanar todos aquellos que havian enfermado; i vimos vna
cofa, que fue de grande admiracion, que los Padres, i Hermanos, i
Mugeres de los que murieron, de verlos en aquel eftado tenian gran pena;
i defpues de muertos, ningun fentimiento hicieron, ni los vimos llorar,
ni hablar vnos con otros, ni hacer otra ninguna mueftra, ni ofaban
llegar à ellos, hafta que nofotros los mandabamos llevar à enterrar; i
mas de quince dias, que con aquellos eftuvimos, à ninguno vimos hablar
vno con otro, ni los vimos reir, ni llorar à ninguna criatura; antes
porque vna llorò, la llevaron mui lexos de alli, i con vnos dientes de
Raton agudos la fajaron defde los hombros, hafta cafi todas las piernas.
E Yo viendo efta crueldad, i enojado de ello les preguntè, que por què
lo hacian? i refpondieron, que para caftigarla, porque havia llorado
delante de mì. Todos eftos temores que ellos tenian, ponian à todos los
otros, que nuevamente venian à conofcernos, à fin que nos diefen todo
quanto tenian, porque fabian, que nofotros no tomabamos nada, i lo
haviamos de dàr todo à ellos. Efta fue la mas obediente Gente que
hallamos por efta Tierra, i de mejor condicion; i comunmente fon mui
difpueftos. Convalefcidos los dolientes, i ià que havia tres dias que
eftabamos alli, llegaron las Mugeres que haviamos embiado, diciendo, que
havian hallado mui poca Gente, i que todos havian ido à las Vacas, que
era en tiempo de ellas; i mandamos à los que havian eftado enfermos, que
fe quedafen, i los que eftuviefen buenos fuefen con nofotros, i que dos
jornadas de alli, aquellas mifmas dos Mugeres irian con dos de nofotros
à facar Gente, i traerla al camino, para que nos refcibiefen, i con efto
otro dia de mañana, todos los que mas recios eftaban, partieron con
nofotros, i à tres jornadas paràmos, i el figuiente dia partiò Alonfo
del Caftillo con Eftevanico el Negro, llevando por Guia las dos Mugeres;
i la que de ellas era Captiva, los llevò à vn Rio, que corria entre vnas
Sierras, donde eftaba vn Pueblo, en que fu Padre vivia, i eftas fueron
las primeras Cafas que vimos que tuviefen parefcer, i manera de ello.
Aqui llegaron Caftillo, i Eftevanico; i defpues de haver hablado con los
Indios, à cabo de tres dias vino Caftillo adonde nos havia dexado, i
traxo cinco, ò feis de aquellos Indios, i dixo como havia hallado Cafas
de Gente, i de afiento, i que aquella Gente comia Frifoles, i Calabaças,
i que havia vifto Maìz. Efta fue la cofa del Mundo que mas nos alegrò, i
por ello dimos infinitas gracias à Nueftro Señor., i dixo, que el Negro
vernia con toda la Gente de las Cafas à efperar al camino, cerca de
alli; i por efta caufa partimos, i andada legua i media topamos con el
Negro, i la Gente que venian à refcebirnos, i nos dieron Frifoles, i
muchas Calabaças para comer, i para traer Agua, i Mantas de Vacas, i
otras cofas. Y como eftas Gentes, i las que con nofotros venian, eran
enemigos, i no fe entendian, partimonos de los primeros, dandoles lo que
nos havian dado, i fuimonos con eftos, i à feis leguas de alli, ià que
venia la noche, llegamos à fus Cafas, donde hicieron muchas Fieftas con
nofotros. Aqui eftuvimos vn dia, i el figuiente nos partimos, i
llevamoslos con nofotros à otras Cafas de afiento, donde comian lo mifmo
que ellos; i de aì adelante hovo otro nuevo vio, que los que fabian de
nueftra vida, no falian à refcebirnos à los caminos, como los otros
hacian, antes los hallabamos en fus Cafas, i tenian hechas otras para
nofotros; i eftaban todos afentados, i todos tenian bueltas las caras
àcia la pared, i las cabeças baxas, i los cabellos pueftos delante de
los ojos, i fu hacienda puefta en monton en medio de la Cafa; i de aqui
adelante començaron à darnos muchas Mantas de Cueros, i no tenian cofa
que no nos diefen. Es la Gente de mejores cuerpos que vimos, i de maior
viveça, i habilidad, i que mejor nos entendian, i refpondian en lo que
preguntabamos; i llamamos los de las Vacas, porque la maior parte que de
ellas mueren, es cerca de alli: i por aquel Rio arriba mas de cinquenta
leguas vàn matando muchas de ellas. Efta Gente andan del todo defnudos,
à la manera de los primeros que hallamos. Las Mugeres andan cubiertas
con vnos Cueros de Venado, i algunos pocos de Hombres, feñaladamente los
que fon viejos, que no firven para la Guerra. Es Tierra mui poblada.
Preguntamosles, como no fembraban Maìz? refpondieronnos, que lo hacian
por no perder lo que fembrafen; porque dos Años arreo les havian faltado
las Aguas, i havia fido el tiempo tan feco, que à todos les havian
perdido los Maìces los Topos; i que no ofarian tornar à fembrar, fin que
primero hoviefe llovido mucho: i rogabannos que dixefemos al Cielo que
lloviefe, i fe lo rogafemos, i nofotros fe lo prometimos de hacerlo
anfi. Tambien nofotros quefimos faber de donde havian traìdo aquel Maìz,
i ellos nos dixeron, que de donde el Sol fe ponia, i que lo havia por
toda aquella Tierra, mas que lo mas cerca de alli era por aquel camino.
Preguntamosles, por donde iriamos bien? i que nos informafen del camino,
porque no querian ir allà. Dixeronnos, que el camino era por aquel Rio
arriba àcia el Norte, i que en diez i fiete jornadas no hallariamos otra
cofa ninguna que comer, fino vna Fruta, que llaman Chacàn, i que la
machucan entre vnas Piedras; fi aun defpues de hecha efta diligencia, no
fe puede comer de afpera, i feca, i afi era la verdad, porque alli nos
lo moftraron, i no lo podimos comer; i dixeronnos tambien, que
entretanto que nofotros fuefemos por el Rio arriba, iriamos fiempre por
Gente, que eran fus enemigos, i hablaban fu mifma Lengua, i que no
tenian que darnos cofa à comer, mas que nos refcibirian de mui buena
voluntad, i que nos darian muchas Mantas de Algodon, i Cueros, i otras
cofas de las que ellos tenian, mas que todavia les parefcia que en
ninguna manera no debiamos tomar aquel camino. Dudando lo que hariamos,
i qual camino tomariamos, que mas à nueftro propofito, i provecho fuefe,
nofotros nos detuvimos con ellos dos dias. Dabannos à comer Frifoles, i
Calabaças; la manera de cocerlas es tan nueva, que por fer tal, Yo la
quife aqui poner, para que fe vea, i fe conozca quan diverfos, i
eftraños fon los ingenios, i induftrias de los Hombres humanos. Ellos no
alcançan Ollas; i para cocer lo que ellos quieren comer, hinchen media
Calabaça grande de Agua, i en el fuego echan muchas Piedras, de las que
mas facilmente ellos pueden encender, i toman el fuego; i quando vèn que
eftàn ardiendo, tomanlas con vnas Tenaças de Palo, i echanlas en aquella
Agua que eftà en la Calabaça, hafta que la hacen hervir con el fuego que
las Piedras llevan; i quando vèn que el Agua hierve, echan en ella lo
que han de cocer, i en todo efte tiempo no hacen fino facar vnas
Piedras, i echar otras ardiendo, para que el Agua hierva, para cocer lo
que quieren, i afi lo cuecen.
_CAP. XXXI. De como feguimos el camino del Maìz._