Pero llega un instante en que este aumento de altura queda casi

estacionario, para hacerse más tarde completamente nulo, y el Sol

alcanza su mayor altura meridiana en el día del solsticio; entonces es,

pues, cuando el arco descrito por aquel astro alcanza el máximum de su

valor, y cuando se tiene el día más largo del año. Después el astro

empieza á seguir marcha inversa, se acerca poco á poco al ecuador, y el

día, siempre mayor que la noche, disminuye insensiblemente hasta el

equinoccio de setiembre, en el cual la noche y el día quedan iguales,

teniendo doce horas cada uno.

Á partir de este momento, el astro va á salir y a ponerse por puntos

cada vez más distantes del este y del oeste, pero por la parte sur; su

altura á la hora de las doce disminuirá de día en día. El período de luz

será constantemente más corto y siempre de duración inferior á la noche.

La desigualdad irá aumentando hasta el solsticio de diciembre, que es el

día de noche más largo en todo el hemisferio boreal.

[Illustración: Fig. 16. La Tierra en uno de los equinoccios.]

Por último, de diciembre á marzo, el Sol seguirá marcha inversa,

acercándose de nuevo al ecuador, é irá ocupando á la hora de las doce

alturas cada vez más elevadas; el día crece entonces á medida que mengua

la noche, hasta que el equinoccio de fines de marzo restablece la

igualdad.

Si en vez de tomar un punto del hemisferio norte de la Tierra hubiéramos

considerado un horizonte del hemisferio sur, el observador habría notado

la misma sucesión de fenómenos, pero en orden inverso. La salida y la

puesta del Sol habrían ido alejándose del este y del oeste hacia el

norte; pero su altura meridiana hubiera disminuido primeramente hasta el

solsticio de junio para aumentar desde junio al equinoccio de setiembre,

siendo siempre los días más cortos que las noches. De setiembre á marzo,

alturas meridianas crecientes, salida y puesta más meridionales hasta el

solsticio de diciembre, días crecientes, y más largos que las noches.

Desde el solsticio de diciembre á marzo, vuelta del Sol hacia el ecuador

y disminución de los días, que siguen siendo mayores que las noches.

Tales son los hechos que todo el mundo puede observar en el espacio de

un año. Vamos á explicarlos.

En el equinoccio, la posición ocupada por la Tierra es esta: como el

plano del ecuador de la Tierra pasa por el Sol, el hemisferio iluminado

que la Tierra le presenta y el hemisferio oscuro, están separados uno de

otro por un círculo máximo que pasa precisamente por ambos polos y que

contiene el eje de rotación {fig. 16}. Este círculo de separación de la

luz y de la sombra se confunde en este momento con uno de los círculos

meridianos terrestres y, por consiguiente, divide en dos partes iguales

todos los paralelos.

En virtud de la rotación diurna, todo punto de un paralelo cualquiera

describe, pues, el día del equinoccio, la mitad de su circunferencia en

la zona de luz y la otra mitad en la de sombra. El día es igual á la

noche en toda la Tierra, y bajo todas las latitudes; de esta

circunstancia se deriva precisamente el nombre de equinoccio.

[Illustración: Fig. 17. La Tierra entre el equinoccio y el solsticio.]

39. =Desigualdad de duración de los días y de las noches.=--Á partir del

equinoccio de Aries, la Tierra tomará una de las posiciones indicadas en

la figura 17, porque su eje de rotación sigue siendo paralelo á sí

mismo, y conservando la misma inclinación sobre el plano de la

eclíptica. El círculo de separación de la luz y de la sombra dejará de

pasar por los polos y dividirá en dos partes desiguales á cada paralelo.

El arco diurno _a M b_, pongamos por ejemplo, será mayor que el nocturno

_a M' b_. De modo que el día será mayor que la noche, y la diferencia

entre sus duraciones tanto más considerable cuanto á mayor distancia del

círculo boreal pase el círculo de iluminación.

Así pues, los días, mayores que las noches, irán creciendo sin cesar

hasta la época del solsticio de Cáncer, porque en este momento es cuando

el círculo de separación de la luz y de la sombra alcanzará las regiones

más distantes del polo. Entre el solsticio de verano y el equinoccio de

Libra, la Tierra ocupará, respecto del Sol, una serie de posiciones

idénticas á las que acabamos de examinar, pero en orden inverso. Los

días boreales, que siguen siendo mayores que las noches, irán

disminuyendo hasta el momento del nuevo equinoccio, en el cual volverá á

establecerse entre ellas la igualdad. Entonces la Tierra irá inclinando

cada vez más hacia el Sol su polo austral, y el arco diurno boreal irá

siendo más pequeño que el nocturno. Las noches, más largas que los días,

crecerán constantemente, y alcanzarán su máximum de duración en el

solsticio de Capricornio (fig. 18), para menguar inmediatamente en

sentido inverso, hasta el equinoccio de Aries.

[Illustración: Fig. 18. La Tierra en uno de los solsticios.]

=40. El día más largo y la mayor noche del hemisferio boreal.=--Las

variaciones que acabamos de indicar se efectúan de ese modo en todos los

puntos de la Tierra comprendidos entre los círculos polares, es decir,

pertenecientes á la zona tórrida ó á las templadas. Pero las

desigualdades varían con la latitud, y son tanto más notables cuanto

mayor es la latitud ó, en otros términos, cuanto más se aleja uno del

ecuador.

Por lo demás, la altura meridiana del Sol sobre un horizonte dado

explica estas desigualdades. La amplitud del arco diurno que la rotación

terrestre hace recorrer al Sol sobre el horizonte, depende efectivamente

de dicha altura. En el solsticio de Cáncer, allá por el 20 de junio, la

altura meridiana del Sol es máximum para el horizonte de un lugar

situado en el hemisferio norte; por eso resulta el día más largo, ó

mejor dicho, el período de luz más prolongado, y la noche más corta.

Entre el solsticio de Cáncer y cada uno de los equinoccios, la altura

meridiana del Sol va creciendo durante la primavera y disminuyendo

durante el verano: los días aumentan para menguar inmediatamente

después.

Finalmente, en el solsticio de Capricornio, allá por el 21 de diciembre,

la altura del Sol sobre el horizonte es la más pequeña posible: así es

que tenemos la época de noche más larga y de día más corto.

Lo que acabamos de decir se aplica al hemisferio norte; en un punto

cualquiera del hemisferio sur cuya latitud sea superior á 23° 27´, los

fenómenos se presentan del mismo modo, pero en épocas del año

correspondientes á posiciones de la Tierra diametralmente opuestas sobre

su órbita. El día más largo es el del solsticio de Capricornio, y el más

corto el del solsticio de Cáncer.

=41. Días y noches de la zona intertropical.=--Consideremos ahora algunos

puntos particulares de la Tierra.

En el ecuador, durante todo el año, la duración del día y de la noche

son iguales, teniendo cada uno de ellos doce horas. Esto depende de que

el círculo máximo del ecuador se encuentra siempre dividido en dos

partes iguales por el círculo que separa el hemisferio iluminado del

oscuro; el arco diurno y el nocturno tienen la misma amplitud, sea cual

fuere la altura meridiana del Sol. En la época de los equinoccios, el

Sol describe, para el horizonte de un punto del ecuador, el círculo

máximo vertical que pasa por los puntos este y oeste. De modo que á las

doce del día exactamente pasa por el cenit.

Este último fenómeno es común á todas las regiones de la Tierra situadas

entre el ecuador y ambos trópicos, hasta los 23° 28´ de latitud

próximamente. En efecto, el eje de rotación se inclina 23° 28´ sobre el

plano de la eclíptica. Cuando nuestro globo llega, por efecto de su

movimiento de translación alrededor del Sol, á uno ú otro de los

solsticios, el radio que une los centros de ambos astros pasa

precisamente por un punto de uno de los trópicos, y coincide con la

vertical del lugar.

Así, el día del solsticio de verano, el Sol pasa á la hora de las doce

por el cenit de todos los puntos situados en el trópico de Cáncer, y el

día del solsticio de invierno por el cenit de los lugares del trópico de

Capricornio.

=42. El Sol en el cenit.=--Entre el ecuador y los trópicos, es decir, en

toda la zona tórrida, se presenta la misma circunstancia dos veces al

año, porque entonces la altura meridiana del Sol llega á 90° y pasa de

esto. De ahí resulta que entre estas dos épocas y uno de los solsticios

el Sol se encuentra á la hora del mediodía más allá de la vertical por

la parte norte, y durante el resto del año, aquende dicha vertical, por

la parte del sur. De modo que los habitantes de la zona tórrida ven su

sombra meridiana proyectada ya hacia el polo, ya hacia el ecuador, esto

es, al norte ó al sur de su horizonte.

=43. Días y noches de las zonas polares=.--Transportémonos ahora á uno de

los círculos polares, es decir, á una latitud que sólo dista del polo

23° 27´.

Desde el equinoccio hasta el solsticio, el día va creciendo sin cesar

para ese paralelo, lo mismo que para todos los demás lugares de la

Tierra; pero en el solsticio mismo, la luz del Sol alcanza al paralelo

completo, de modo que este día el astro permanece 24 horas sobre el

horizonte. Lo contrario ocurre en el círculo polar del hemisferio

opuesto, cuya noche dura 24 horas el día del solsticio.

Allende los círculos polares, en los sitios que forman las zonas

glaciales, los días y las noches tienen duraciones cada vez más

desiguales. Á partir del equinoccio de Libra, por ejemplo, el polo

austral de la Tierra ve alzarse al Sol sobre su horizonte, efectuar cada

veinticuatro horas una vuelta entera sin ponerse, y, elevándose siempre,

alcanzar al cabo de tres meses su mayor altura, en la época del

solsticio de Capricornio. Una vez pasado el solsticio, el astro luminoso

describe en sentido inverso esta especie de espiral, para ponerse tres

meses más tarde, con lo cual ha suministrado un día de seis meses

enteros á dichas regiones heladas. Durante este largo intervalo de

tiempo, el polo boreal se hallaba sumido en la noche, que ahora va á

empezar para el polo sur.

=44. Duraciones máxima y mínima del día y de la noche en diversas

latitudes=.--Acabemos este estudio de las variaciones que presentan las

duraciones relativas de los días y de las noches, presentando en un

cuadro las duraciones del día más largo y del más corto para cierto

número de latitudes comprendidas entre los círculos polares:

Duración Duración

del día más largo del día más corto

y de la mayor y de la noche

Latitudes. noche. más pequeña.

Ecuador 0° 12h 0m 12h 0m

15° 12 53 11 7

Trópicos 23° 27´ 13 27 10 33

30° 13 56 10 4

45° 15 26 8 34

París 48° 50´ 16 7 7 34

Buenos Aires 34° 36´ 14 20 9 40

60° 18 30 5 30

Círculos polares 66° 33´ 24 0 0 0

LAS ESTACIONES

=45. Las estaciones astronómicas.=--Según se sabe, el año se divide en

cuatro estaciones, separadas unas de otras por los dos equinoccios y los

dos solsticios.

La _primavera_ empieza en el momento en que la Tierra pasa por el punto

equinoccial de la primavera ó, lo que significa lo mismo, en el momento

en que el Sol atraviesa el ecuador y pasa del hemisferio austral al

boreal del cielo. Este paso ocurre ordinariamente entre el 20 y el 22 de

marzo.

El fin de la estación de la primavera y el principio de la de _verano_

coincide con la época del solsticio siguiente, que se efectúa de

ordinario hacia el 20 de junio.

El estío acaba y el _otoño_ empieza en el momento en que se verifica el

segundo equinoccio, es decir, cuando el Sol atraviesa el ecuador para

volver al hemisferio austral, allá por el 22 de setiembre.

Finalmente, en la época del segundo solsticio, es decir, á eso del 20 ó

21 de diciembre, empieza la estación de _invierno_, que termina con el

año astronómico al llegar el equinoccio de primavera.

=46. Porqué tienen desigual duración las estaciones.=--Los equinoccios y

los solsticios dividen en cuatro partes desiguales la órbita de la

Tierra, según acabamos de ver. Este hecho bastaría para que las

estaciones no tuviesen la misma duración; pero esta desigualdad aumenta

más aún por la circunstancia de que la Tierra se mueve en su órbita con

rapidez tanto mayor cuanto más cerca del Sol se encuentra, cosa que

ocurre precisamente cuando recorre los dos arcos más pequeños, los de

otoño y de invierno.

He aquí las épocas precisas en que se verificaron durante el año 1888

los equinoccios y los solsticios, esto es, los principios de las cuatro

estaciones y las duraciones correspondientes de estos períodos:

El equinoccio de Aries se efectuó el 20 de marzo á las 4h 5m

de la mañana (tiempo medio de París). El solsticio de Cáncer el 21

de junio, á 0h 23m de la mañana. El equinoccio de Libra el 22

de setiembre á las 3h 2m de la tarde. El solsticio de

Capricornio el 21 de diciembre, á las 0h 12m de la mañana.

La duración del otoño austral, ó de la primavera boreal habrá sido,

pues, de 92 días 20h 18m. La del invierno austral ó del

verano boreal, 93 días 14h 39m. La de la primavera austral ó

del otoño boreal, 89 días 18h 10m. La del verano austral ó

del invierno boreal (1888-1889), 89 días 0h 34m.

Se ve, por los números que preceden, que el Sol ha permanecido en el

hemisferio boreal durante 186 días 10h 57m y en el austral sólo

durante 178 días 19h 44m, lo cual constituye una diferencia de 7

días 15h 30m en favor de las estaciones estivales del hemisferio

norte.

[Illustración: Fig. 19. Órbita anual de la Tierra. Las estaciones.]

=47. Las estaciones meteorológicas.=--Las estaciones no son únicamente las

divisiones naturales del año astronómico, sino que además y casi siempre

se las considera como períodos que presentan caracteres distintos desde

el punto de vista de la temperatura de las diversas regiones de la

Tierra.

En lo relativo al hemisferio boreal, el invierno es generalmente la

época de los fríos y el verano la de los calores, formando el otoño y la

primavera períodos intermedios y templados.

En el hemisferio austral, el orden es inverso, por lo menos en cuanto

las temperaturas dependen de la acción exclusiva y directa de los rayos

solares. En dichas regiones de la Tierra, las épocas del frío son la

primavera y el verano, y el otoño é invierno las de grandes calores. Es

fácil darse cuenta de la oposición de las estaciones en ambos

hemisferios con sólo estudiar las causas astronómicas de las variaciones

de la temperatura.

=48. Intensidad de la radiación solar en diversas épocas.=--Si se

considera en su totalidad el globo terrestre, la cantidad de calor que

recibe del Sol no depende sino de la distancia entre ambos astros, y

varía con ella. En el perihelio, allá por el 1º de enero, dicha cantidad

es la mayor posible; la menor, en el perihelio, hacia el 1º de julio.

Entre estas dos épocas, el calor recibido por el globo varía, á medida

que cambian las distancias del Sol á la Tierra. Como el eje mayor de la

órbita divide la curva en dos partes iguales recorridas en el mismo

tiempo por el planeta, resulta que éste recibe del sol cantidades de

calor iguales durante cada una de esas mitades de año.

Por otra parte, la observación enseña que la temperatura media de la

Tierra es casi constante, y que no ha variado de manera sensible desde

hace miles de años. En consecuencia, podemos sentar que nuestro globo

pierde cada año, por radiación en el espacio, todo el calor que recibe

del Sol.

=49. Influencia de la altura del Sol sobre la intensidad de la

radiación.=--Las variaciones de distancia no bastan á explicar las

grandes diferencias que se notan en la temperatura de un punto dado en

las diversas épocas del año, ni la distribución excesivamente desigual

del mismo elemento en las distintas latitudes. Las causas de esas

variaciones son de dos órdenes: unas, que dependen de la constitución

física del globo terrestre y de su atmósfera, son de orden

meteorológico; otras, puramente astronómicas. No debemos insistir más

que sobre estas últimas.

Dos causas astronómicas principales determinan la intensidad del calor

que el Sol irradia hacia un punto dado de la superficie del globo, de la

cual resulta la temperatura media de un día en una época determinada.

Estas causas son: en primer lugar, la altura meridiana á que el Sol se

eleva sobre el horizonte; en segundo lugar, la duración del día, esto

es, del tiempo que el astro tarda en recorrer su arco diurno.

En física se demuestra que si una superficie se encuentra enfrente de un

foco de calor, la intensidad del calor incidente es tanto mayor cuanto

menos oblicuamente se presenta dicha superficie á la acción de los

rayos. Así, en el momento de salir el Sol, la Tierra recibe su mínimum

de calor, para irse calentando cada vez más á medida que el movimiento

diurno, haciendo elevarse el disco del astro, disminuye la oblicuidad de

sus rayos. Á las doce, el calor recibido alcanza su máximum, para

empezar á disminuir en seguida hasta la hora del ocaso. Comparando, en

lo que se refiere á la oblicuidad de los rayos solares, dos días

cualesquiera tomados en diferentes épocas del año, se ve que la cantidad

de calor recibida en un punto dado, en cada uno de estos días, depende

de la altura que alcanza el Sol á al hora de las doce. Ahora bien, esta

altura varía con las estaciones, siendo cada vez mayor desde el

equinoccio de primavera hasta el solsticio de verano, para disminuir en

seguida hasta el equinoccio de otoño; luego sigue bajando hasta el

solsticio de invierno, en que es lo más pequeña posible.

Finalmente, durante el invierno vuelve á pasar por los valores que ha

tenido en otoño, hasta el equinoccio de primavera.

=50. Influencia de la duración del día.=--Por último, la temperatura de un

día depende también del tiempo durante el cual ejercen los rayos solares

su acción sobre la atmósfera y el suelo. En una palabra, depende de la

extensión del día. Pues, esta extensión es á su vez, para un punto dado,

tanto mayor cuanto más considerable es la altura meridiana del Sol; de

modo que esta segunda causa contribuye en unión de las primeras á hacer

más cálidas las estaciones de primavera y de verano, y más frías las de

otoño é invierno.

Esto es, por lo demás, lo contrario de lo que ocurre con el hemisferio

austral de la Tierra, puesto que, para dos latitudes iguales y opuestas,

las alturas meridianas del Sol varían en sentido inverso, así como las

duraciones relativas de los días y de las noches. El otoño y el invierno

son en él las estaciones más cálidas, y la primavera y el verano las más

frías.

=51. Variaciones de la temperatura según las latitudes.=--Todo cuanto

acabamos de decir para explicar las variaciones de la temperatura en un

punto dado, sirve también para hacer comprender la desigualdad de

distribución del calor según las latitudes.

La zona tórrida, comprendida entre el ecuador y los dos trópicos,

comprende las regiones cuya temperatura media anual es más elevada, y en

que, al mismo tiempo, es menos vivo el contraste entre las estaciones.

En efecto, el Sol conserva en ellas, durante todo el año, las alturas

mayores sobre el horizonte. Allí es únicamente, según se ha visto, donde

alcanza el cenit, y donde sus rayos caen verticalmente sobre el suelo.

Su altura meridiana mínimum varía entre 66° y 43°, y nunca es inferior á

este último valor.

En las zonas templadas hay una diferencia más considerable entre las

temperaturas de las estaciones extremas. Por la época del solsticio de

invierno, el Sol alcanza escasa altura meridiana, mientras que en el

solsticio de verano, se eleva á alturas muy cercanas del cenit. Pero lo

que distingue principalmente dichas zonas de la tórrida, es que la

duración de los días, durante las estaciones invernales, es mucho menor

que la de los días de las estaciones estivales.

Finalmente, entre todas las zonas, las menos favorecidas en lo relativo

á la temperatura, son las glaciales. Durante los largos días de

primavera y de estío se presentan dichas zonas muy oblicuamente á los

rayos del Sol, y la ausencia del astro durante sus largas noches de

otoño y de invierno, acumula en ellas las nieves y los hielos

convirtiendo á esas regiones en países casi inhabitables.

=52. Épocas del mayor calor y del mayor frío.=--La primavera y el estío

son dos estaciones que podrían creerse idénticas á primera vista, puesto

que, dado un punto cualquiera, el Sol pasa en él por las mismas alturas

meridianas y que los días tienen duraciones sucesivamente iguales. Lo

mismo pudiera creerse acerca del otoño y del invierno. Sin embargo, la

observación prueba que la temperatura media del verano es superior á la

de la primavera, y que los grandes calores se presentan durante el

verano y no en el solsticio. El invierno es análogamente más frío que el

otoño, y las temperaturas más rigurosas no coinciden ordinariamente con

la época del solsticio.

=53. Estaciones meteorológicas de ambos hemisferios.=--Se ha visto que el

otoño y el invierno, esto es, las estaciones más frías del hemisferio

boreal, corresponden á las distancias más cortas del Sol y de la Tierra,

y la primavera y el verano á su mayor alejamiento. Como en el hemisferio

austral ocurre lo contrario, deberían resultar de esto calores estivales

más intensos y fríos de invierno más rigurosos. Pero esta causa de

desigualdad queda compensada por el hecho de que, si bien el calor

recibido por el hemisferio austral es más intenso durante las dos

primeras estaciones, la duración de éstas es, por otra parte, menor que

la de las otras dos.

Sin embargo, dada la igualdad de latitud, la temperatura media del

hemisferio austral es inferior á la del hemisferio boreal. Las

observaciones meteorológicas atestiguan la exactitud de este hecho, que

se encuentra además confirmado por la diversa extensión de los hielos

alrededor de ambos polos. Mientras que los hielos del boreal se

extienden sólo hasta el 81° paralelo, en la zona austral los mares se

hielan hasta el paralelo 71. Mas las causas de estas diferencias no son

astronómicas: tal fenómeno debe atribuirse á la desigual repartición de

las tierras y las aguas en los dos hemisferios. El boreal contiene la

mayor parte de los continentes, mientras que el austral se encuentra

cubierto en más de las tres cuartas partes por los océanos. Es cierto

que ambos reciben en un año la misma cantidad de calor solar; pero la

superficie líquida se enfría con más rapidez que el suelo, porque á

medida que una capa superficial disminuye de temperatura, su mayor

densidad la hace bajar, siendo reemplazada por otra inferior, que se

enfría á su vez. Así pues, la mar pierde más que el suelo firme por la

radiación nocturna de la Tierra, y esto explica la diferencia que

acabamos de señalar entre las temperaturas medias del hemisferio sólido

y del líquido.

LA LUNA SATÉLITE DE LA TIERRA

=54. Fases de la Luna.=--La Tierra va acompañada por la Luna en su

movimiento de rotación alrededor del Sol.

La Luna gira á su vez en torno de la Tierra, y en el mismo sentido que

nuestro propio movimiento alrededor del Sol, esto es, de occidente á

oriente. Su revolución se efectúa en un intervalo de 27 días y medio.

Como la distancia de la Luna á la Tierra es considerablemente más

pequeña que la del Sol, la órbita de aquel astro lo coloca en cada

revolución en una serie de posiciones respecto de este último, llamadas

_fases_, y que nos la presentan de manera muy distinta. Ya aparece como

un disco completamente iluminado; ya la vemos bajo la forma de un

semi-círculo luminoso; ya, por fin, se limita á una sección más ó menos

delgada, que es lo que llamamos _media luna_, ó una porción de círculo

superior á la mitad de esta figura.

=55. Explicación de las fases de la Luna.=--La razón de estos aspectos es

muy fácil de comprender. Basta para ello con examinar la figura 20, que

representa una revolución completa de la Luna alrededor de la Tierra. En

ella se ve á nuestro satélite en ocho posiciones principales sobre su

órbita, cuyo centro está ocupado por la Tierra. Se supone que el Sol se

halla fuera de la figura á una distancia igual á cerca de 400 veces la

de la Tierra á la Luna. Su luz ilumina la mitad superior de ambos

globos. Examinemos las posiciones sucesivas de la Luna.

En lo alto de la figura, nuestro satélite vuelve hacia la Tierra la

mitad oscura y, por consiguiente, la Luna queda entonces invisible. Esta

es la _Luna nueva_, y entonces se dice que se opera la _conjunción_.

El movimiento de la Luna la lleva á su segunda posición, y se empieza á

ver desde la Tierra una pequeña parte del disco lunar, que parece una

hoz, cuya convexidad está vuelta hacia el Sol, por la parte de

occidente. En los días siguientes la _media Luna_ se hace cada vez más

ancha, y á los 7 y medio próximamente después de la Luna nueva, se

encuentra iluminada toda una mitad del disco: este es el _cuarto

creciente_.

[Illustración: Fig. 20. Órbita de la Luna. Explicación de las fases.]

Cosmografía · 第 2 / 4 段