Tornando á tomar donde dejamos nuestra historia, el Almirante se
despachó cuan presto pudo para Sevilla, y de allí despachó un correo
al Rey é á la Reina, que estaban á la sazon en la ciudad de Barcelona,
haciendo saber á Sus Altezas la gran ventura y felice conclusion
que Dios le habia dado á su deseado y prometido descubrimiento, y
las nuevas tan nuevas, y nunca otras tales y tan felices, por algun
Príncipe en los siglos pasados, oidas ni creidas. Recebida la carta por
los católicos Reyes, querer notificar y encarecer el gozo y alegría y
contentamiento que recibieron, parece, cierto, poder ser imposible;
podráse colegir de la primera carta y de otras muchas que á Sevilla le
escribieron. La primera dice así:
«El Rey y la Reina.--D. Cristóbal Colon, nuestro Almirante del mar
Océano é Visorey y Gobernador de las islas que se han descubierto en
las indias; vimos vuestras letras y hobimos mucho placer en saber
lo que por ellas nos escribistes, y de haberos dado Dios tan buen
fin en vuestro trabajo, y encaminado bien en lo que comenzástes, en
que él será mucho servido y nosotros así mesmo, y nuestros reinos
recebir tanto provecho; placerá á Dios que, demás de lo que en esto le
servís, por ello recibais de Nos muchas mercedes, las cuales, creed
que se vos harán como vuestros servicios é trabajos lo merecieren
y porque queremos que lo que habeis comenzado con el ayuda de Dios
se continúe y lleve adelante, y deseamos que vuestra venida fuese
luego, por ende, por servicio nuestro, que dedes la mayor prisa que
pudiéredes en vuestra venida, porque con tiempo se provea todo lo que
es menester, y porque, como vedes, el verano es entrado, y no se pase
el tiempo para la ida allá, ved si algo se puede aderezar en Sevilla
ó en otras partes para vuestra tornada á la tierra que habeis hallado.
Y escribidnos luego, con ese correo que ha de venir presto, porque
luego se provea cómo se haga, en tanto que acá vos venís y tornais;
de manera, que cuando volviéredes de acá, esté todo aparejado. De
Barcelona á treinta dias de Marzo de noventa y tres años.--Yo el
Rey.--Yo la Reina.--Por mandado del Rey y de la Reina, _Fernando
Álvarez_.» En el sobreescrito decia: «Por el Rey é la Reina, á D.
Cristóbal Colon, su Almirante del mar Océano, é Visorey, é Gobernador
de las islas que se han descubierto en las Indias.»
De donde parece que los Católicos Reyes comenzaron á confirmar los
privilegios y mercedes que habian prometido á Cristóbal Colon, como á
quien habia bien largamente cumplido lo que de su parte habia puesto
cumplir, recognosciendo los Reyes ser digno de mucho mayores gracias
que las concedidas, y protestándole tener intencion de se las hacer; y
así, desde esta carta, todos le llamaron y tuvieron por Almirante del
mar Océano, y Visorey é Gobernador de las Indias. Recibida la carta de
los Reyes, tornó á escribir, en cumplimiento de lo que le mandaron,
enviándoles un memorial de lo que le parecia que convenia que se
aparejase para su tornada y poblacion en la isla Española, felicísima
de todas las islas y tan grande como toda España, segun se dirá: tantas
carabelas, tantos bastimentos, tanta gente, y así de las otras cosas
necesarias.