CAPÍTULO LXXVII.

Tornando á tomar donde dejamos nuestra historia, el Almirante se

despachó cuan presto pudo para Sevilla, y de allí despachó un correo

al Rey é á la Reina, que estaban á la sazon en la ciudad de Barcelona,

haciendo saber á Sus Altezas la gran ventura y felice conclusion

que Dios le habia dado á su deseado y prometido descubrimiento, y

las nuevas tan nuevas, y nunca otras tales y tan felices, por algun

Príncipe en los siglos pasados, oidas ni creidas. Recebida la carta por

los católicos Reyes, querer notificar y encarecer el gozo y alegría y

contentamiento que recibieron, parece, cierto, poder ser imposible;

podráse colegir de la primera carta y de otras muchas que á Sevilla le

escribieron. La primera dice así:

«El Rey y la Reina.--D. Cristóbal Colon, nuestro Almirante del mar

Océano é Visorey y Gobernador de las islas que se han descubierto en

las indias; vimos vuestras letras y hobimos mucho placer en saber

lo que por ellas nos escribistes, y de haberos dado Dios tan buen

fin en vuestro trabajo, y encaminado bien en lo que comenzástes, en

que él será mucho servido y nosotros así mesmo, y nuestros reinos

recebir tanto provecho; placerá á Dios que, demás de lo que en esto le

servís, por ello recibais de Nos muchas mercedes, las cuales, creed

que se vos harán como vuestros servicios é trabajos lo merecieren

y porque queremos que lo que habeis comenzado con el ayuda de Dios

se continúe y lleve adelante, y deseamos que vuestra venida fuese

luego, por ende, por servicio nuestro, que dedes la mayor prisa que

pudiéredes en vuestra venida, porque con tiempo se provea todo lo que

es menester, y porque, como vedes, el verano es entrado, y no se pase

el tiempo para la ida allá, ved si algo se puede aderezar en Sevilla

ó en otras partes para vuestra tornada á la tierra que habeis hallado.

Y escribidnos luego, con ese correo que ha de venir presto, porque

luego se provea cómo se haga, en tanto que acá vos venís y tornais;

de manera, que cuando volviéredes de acá, esté todo aparejado. De

Barcelona á treinta dias de Marzo de noventa y tres años.--Yo el

Rey.--Yo la Reina.--Por mandado del Rey y de la Reina, _Fernando

Álvarez_.» En el sobreescrito decia: «Por el Rey é la Reina, á D.

Cristóbal Colon, su Almirante del mar Océano, é Visorey, é Gobernador

de las islas que se han descubierto en las Indias.»

De donde parece que los Católicos Reyes comenzaron á confirmar los

privilegios y mercedes que habian prometido á Cristóbal Colon, como á

quien habia bien largamente cumplido lo que de su parte habia puesto

cumplir, recognosciendo los Reyes ser digno de mucho mayores gracias

que las concedidas, y protestándole tener intencion de se las hacer; y

así, desde esta carta, todos le llamaron y tuvieron por Almirante del

mar Océano, y Visorey é Gobernador de las Indias. Recibida la carta de

los Reyes, tornó á escribir, en cumplimiento de lo que le mandaron,

enviándoles un memorial de lo que le parecia que convenia que se

aparejase para su tornada y poblacion en la isla Española, felicísima

de todas las islas y tan grande como toda España, segun se dirá: tantas

carabelas, tantos bastimentos, tanta gente, y así de las otras cosas

necesarias.

Historia de las Indias (vol. 1 de 5) · 第 92 / 126 题