CAPÍTULO LXXV.

Luego, otro dia, miércoles, 13 de Marzo, á las ocho horas, hizo

levantar las anclas, y, con la marea, dió la vela camino de Sevilla.

El jueves siguiente, ántes del sol salido, se halló sobre el cabo de

Sant Vicente. Otro dia, viernes, que se contaron 15 de Marzo, al salir

del sol, se halló sobre Saltes, y á hora de medio dia, con la marea,

entró por la barra de Saltes hasta dentro del puerto, de donde habia

partido, viernes tambien, á 3 de Agosto del año pasado de 1492; por

manera, que tardó en el viaje y descubrimiento de las Indias seis

meses y medio, que, por dias contados, fueron 225 dias, no uno más ni

uno menos; y así, dice y concluye el Almirante, que acababa agora la

escriptura de su navegacion y naval itinerario, salvo, dice él, que

estaba de propósito de ir á Barcelona, por la mar, donde tenia nuevas

que Sus Altezas estaban, para les hacer relacion de todo su viaje,

que nuestro Señor le habia dejado hacer y le quiso alumbrar en él,

porque ciertamente, allende que él sabia, y tenia, firme y fuerte y sin

escrúpulo, que su alta Magestad hace todas las cosas buenas, y que todo

es bueno, salvo el pecado, y que no se puede hablar ni pensar cosa que

no sea con su consentimiento, esto deste viaje, «conozco, dice él, que

milagrosamente lo ha mostrado, así como se puede comprender por esta

escritura, por muchos milagros señalados que ha mostrado en el viaje,

y de mí, que há tanto tiempo que estoy en la corte de Vuestras Altezas

con opósito y contra sentencia de tantas personas principales de

vuestra casa, los cuales todos eran contra mí, poniendo este hecho que

era burla; el cual, espero en nuestro Señor, que será la mayor honra

de la cristiandad, que así ligeramente haya jamás aparecido.» Estas

son finales y formales palabras de Cristóbal Colon, varon dignísimo y

egregio, de su primer viaje, que hallé escritas en el libro que hizo

para los Reyes de su primera navegacion de las Indias y descubrimiento

dellas. Tuvo, cierto, razon y habló como prudentísimo y cuasi profeta,

puesto que los animales hombres no han sentido los bienes, que Dios á

España ofrecia, espirituales y temporales, por que no fueron dignos,

por su ambicion y cudicia, ni de los unos ni de los otros. Fué recibido

en Palos con grande procesion y regocijo de toda la villa, dando todos

inmensas gracias á Dios porque, hazaña tan señalada y obra tan egregia,

habia concluido con la gente de aquella villa. Martin Alonso Pinzon fué

á parar con la otra su carabela á Bayona de Galicia; bien es de creer

que padeció los terribles golpes de las tormentas que el Almirante

padecido habia, y que escaparse como él fué prodigiosa dicha, y, porque

en breves dias murió, no me ocurrió más que dél pudiese decir.

Historia de las Indias (vol. 1 de 5) · 第 90 / 126 题