CAPÍTULO LXVIII.

Llamó aquella bahía el Golfo de las Flechas.--Partió de allí para

Castilla, y, de camino descubrir islas.--Estimaba prudentemente haber

gran renclero de islas, y no estar léjos de las Canarias.--Porque

hacian mucho agua las carabelas, determina de tomar su camino derecho

para Castilla y no descubrir más islas, etc.

Partió de aquel golfo, que llamó el Golfo de las Flechas, miércoles,

16 de Enero, con viento de la tierra, y despues con viento gueste,

poniendo la proa al leste, cuarta del Nordeste, con intencion de ver

algunas islas, así la que se parecia, que dije ser la que agora se dice

de Sant Juan, y otras de que le daban noticia los indios, en especial

la de Matinino. Creyendo que estaban en el camino de Castilla, segun

las muchas islas y tierras los indios le nombraban y señalaban, y en

el paraje y cordillera que las via situadas, y por la hierba de la

que toparon á la venida, en la mar, que habia en esta bahía ó golfo

mucha, creyendo que no nacia sino en poco fondo, estimaba el Almirante

que habia muchas islas y tierras al leste y Oriente, hasta en derecho

de donde la hierba susodicha comenzó á topar, y, por consiguiente,

argüia que no debian de estar tierras destas Indias, 400 leguas de las

de Canarias. Y cierto, no mucho se engañaba, ántes maravillosamente

pronosticaba, porque van renclera de islas, desde la de Sant Juan, que

está obra de 25 ó 30 leguas desta Española, hasta la de la Trinidad,

que se apega con la tierra firme de Paria, bien, camino de 300 leguas,

y que cada noche, yendo en un barco, pueden dormir en una dellas; por

manera, que no quedan desde allí á las Canarias sino obra de 400, muy

pocas más ó ménos. Así que, habiendo andado á su parecer 64 millas, que

son 16 leguas, señaláronle los indios que la isla, ó de Sant Juan, ó

de Matinino, ó de Carib, á la cual, diz que, mucho, todas las gentes

destas tierras, temian, porque comian los hombres, quedaba á la parte

del Sueste, que era dos vientos más, á la mano derecha de la vía que

llevaba, por lo cual quiso llevar aquel camino, y así mandó templar

las velas. Andando así dos leguas, refrescó el viento, muy bueno

para hacer el camino de Castilla, y notó que la gente española se

entristecia y debia comenzar á murmurar porque se desviaba del camino

derecho de España, por el peligro de la mucha agua que hacian ambas

las carabelas, para lo cual no tenian remedio alguno sino el de Dios.

Movido por esto, determinó dejar el camino de las islas, y llevar el

derecho de España, Nordeste cuarta del leste, que es un viento á la

mano izquierda del Oriente; anduv así hasta el sol puesto, 48 millas

que son 12 leguas, y llevaba muy buen tiempo, y así perdió de vista el

Cabo ó promontorio que hacia la dicha bahía ó golfo de las Flechas, que

llamó el cabo Sant Yheramo, el cual es, á lo que creo, el que llamamos

agora cabo del Engaño, que es la punta de la provincia de Higuey.

Anduvo esta noche con el dia siguiente, que fué jueves, 17 de Enero, 42

leguas al Nordeste, cuarta del leste; esta noche anduvo hasta viernes,

salido el sol, 17 leguas y media, y el viernes, todo el dia navegó 15

leguas, puesto que no todas por camino derecho, porque se le mudaban

los vientos. Vido la mar cuajada de atunes, creyó que de allí iban á

las almadrabas del Duque de Conil y Cáliz. Anduvo, viernes en la noche,

120 millas, que son 30 leguas, dellas al Norte, cuarta del Nordeste, y

dellas al Nordeste, cuarta del Norte. El dia del sábado, 19 de Enero,

navegó 21 leguas; vido infinitos atunes pequeños y algunas aves de

tierra, como alcatraces y otras. Domingo, 20 de Enero, con la noche

ántes, anduvo con poco viento 14 leguas; dice que los aires eran dulces

y muy suaves como en Sevilla por Abril ó Mayo, y la mar, gracias sean

dadas á Dios, dice él, muy llana. Vido muchos atunes y aves pardelas

y otras muchas parecieron. Domingo, en la noche, y lúnes hasta el sol

puesto, navegaria 47 leguas, dos leguas por hora, al Norte, cuarta

del Nordeste, y al Nornordeste á una parte y á otra, porque el viento

era leste, y mudábase algunas veces; hallaba los aires más frios,

y creia hallarlos cada dia más, por meterse así debajo del Norte, y

tambien por ser las noches más grandes por la estrechura de la esfera.

Parecieron muchas aves y mucha hierba, pero no tantos peces por ser el

agua más fria; habló aquí á la carabela _Pinta_. Desde el lúnes en la

noche, y mártes, que se contaron 22 de Enero, hasta 31 del dicho mes,

que fué jueves, navegó al Nordeste, y lessueste, poco más al leste,

y poco ménos del Nornordeste, aunque algunas veces más al leste, y

una al Sursudueste por la mudanza de los tiempos, navegó, digo, 1.050

millas, que montan 262 leguas; traia la mar siempre muy llana y los

aires muy dulces, de lo cual daba el Almirante siempre muchas gracias

á Dios. Vian muchas aves como rabos de juncos y pardelas, que duermen

en la mar; hallaron á veces tanta hierba y tan espesa, que sino la

hobieran visto ántes, temieran ser bajos ó islas anegadas; mataron

una tonina y un gran tiburon que les hizo gran provecho, porque ya

no traian de comer sino pan y vino, y ajes que habian llevado desta

isla. La carabela _Pinta_, donde venia Martin Alonso, no andaba bien

á la bolina, porque se ayudaba poco de la vela trasera, que se llama

mesana, por no ser bueno el mastel, y por esta causa esperábala muchas

veces el Almirante, y así no hacian tanto camino; por lo cual, dice

aquí el Almirante, que si Martin Alonso tuviera tanto cuidado de

proveerse de un buen mastel en estas Indias, donde tantos y tales

habia, como fué cudicioso para se apartar dél pensando de hinchir el

navío de oro, él le pusiera bueno. Algunas veces, que hacia calma y

la mar estaba muy llana y sosegada, saltaban los indios en el agua y

nadaban y se holgaban. Viernes, 1.º dia de Febrero, con la noche pasada

del jueves, anduvo 45 leguas y un cuarto, y, dice, la mar muy llana,

á Dios gracias. La noche del viernes con el dia del sábado, navegó

al lesnordeste 29 leguas y cuarta, la mar muy llana, y los aires muy

dulces, gracias á Dios, dice él. Esta noche, yendo á popa, con la mar

muy llana, á Dios gracias, dice él, andaria 29 leguas. Parecióle la

estrella del Norte muy alta como en el cabo de Sant Vicente, no pudo

tomar el altura con el astrolabio ó cuadrante, porque la ola no le dió

lugar. El dia del domingo, 3 de Febrero, navegó al lesnordeste, que era

su camino, y andaria 10 millas por hora, y en once horas pasó adelante

27 leguas. Domingo, en la noche, fué al leste, cuarta del Nordeste, 12

millas por hora y parte 10, y así corrió en aquella noche 32 leguas

y media; tuvo el cielo muy turbado y lluvioso y hizo algun frio, de

donde conoció no haber llegado á las islas de los Azores. Despues del

sol levantado, lúnes, mudó el camino yendo al leste; anduvo en todo

el dia 77 millas, que fueron 19 leguas y cuarta. Mártes, con la noche

precedente, anduvo 42 leguas; vido pardelas y unos palillos, señal que

no estaban léjos de tierra. Mártes, en la noche, yendo al leste, anduvo

11 millas por hora, y el dia del miércoles anduvo 14 millas por hora,

y así, entre noche y dia, navegó 74 leguas, pocas más ó ménos. Vicente

Yañez halló que le quedaba la isla de Flores, que es una de los Azores,

al Norte; el piloto Roldan decia que á él le quedaban la isla del

Fayal, ó la de Sant Gregorio, al Nordeste, y el Puerto Sancto al leste;

pareció mucha hierba. Esta noche, con el dia del jueves, anduvo 54

leguas y media. Hallábase el Almirante al Sur de la isla de Flores, 75

leguas; vieron los marineros hierba de otra manera de la pasada, de la

que hay mucha en las islas de los Azores; despues se vido de la pasada

de las indias. Esta noche y el dia del viernes anduvo 25 leguas, y el

sábado, con la noche ántes, 16 leguas al Sursueste y algo al leste,

porque andaban variando y blandeando los vientos.

Historia de las Indias (vol. 1 de 5) · 第 83 / 126 题