CAPÍTULO LXVI.

De un poderoso rio que sale al _Monte-Christi_; entró en él con

la barca; halló mucho oro en el arena, á su parecer.--Partió de

_Monte-Christi_.--Vido tres serenas.--Llegó al rio donde Martin Alonso

habia estado y rescatado oro, y habia tomado por fuerza cuatro indios

y dos mozas.--Mandólas restituir todas el Almirante.

Sale á este puerto de _Monte-Christi_ un poderoso rio que se llama

Yaquí, que viene por las minas de Cibao, el cual recibe en sí otros

muchos y poderosos rios, todos de mucho oro de Cibao, como abajo se

dirá placiendo á Dios. Saltó el Almirante en la barca de la carabela,

y fué al rio que estaba una legua buena; halló á la boca del rio toda

el arena llena de oro, á lo que parecia, puesto que era muy menudo, y

era tanto que dice ser cosa de maravilla; yo bien creo que no era oro,

sino margasita que parece oro, porque hay mucha en todos los rios de

Cibao y más en este, puesto que tambien podia ser oro, porque estaban

entónces todos los rios desta isla vírgenes, y así, dice que halló en

poco espacio muchos granos de oro como lentejas, pero de lo muy menudo

dice que habia mucha cantidad. Hizo subir el rio arriba por coger el

agua dulce, porque era llena la mar y subia la salada, y volviendo á

la carabela, hallaban, metidos por los aros de las pipas y barriles,

granitos de oro, por lo cual, puso nombre al rio, el Rio del Oro. Tiene

la boca muy ancha pero baja y pasada la entrada es muy hondo; dice que

es tan grande como Guadalquivir por Córdoba, yo digo que mayor que

Guadalquivir por Cantillana, y aun por Alcalá del Rio, porque lo se

yo muy bien. Habia dél á donde dejaba la fortaleza y villa que decia

de la Navidad, 17 leguas; dice haber entremedias muchos rios, y es

verdad, en especial tres grandes, donde creia que habia mucho más oro.

De aquí á las minas del oro estimaba que habria 20 leguas, pero diera

albricias á quien le certificara que no habia cuatro; estaba frontero,

y no cuatro leguas, de las minas de Cibao. Dice más, que no quiso tomar

y llevar de aquella arena que tenia tanto oro, pues Sus Altezas lo

tenian todo en casa y á la puerta de su villa de la Navidad, porque ya

no convenia detenerse, sino ir á más andar para llevar las nuevas, y

por quitarse de mala compañía, porque aquella gente era muy desmandada,

en especial Martin Alonso y sus hermanos, y muchos que los seguian con

soberbia y cudicia, estimando que todo era suyo, desobedeciéndolo, y

diciendo y haciendo muchas cosas indebidas contra él, no mirando la

honra en que los habia puesto á todos tres hermanos. Tenia por milagro

y buena suerte, habérsele perdido allí la nao, porque creia ser aquel

el mejor lugar de la isla para hacer asiento, por ser más cercano á

las minas del oro; otros muy mejores halló él despues para propósito

de las minas, como parecerá, puesto que para poblaciones maravillosas

toda la tierra de por allí era y es felicísima. Tuvo nuevas de haber

mucho oro en muchas partes que le señalaban los indios, él entendia

que eran islas, y podia ser que fuese en esta isla Española, puesto

que tambien debian ser la isla de Sant Juan y la de Jamaica, y otras;

y segun señalaban, hácia el leste ó el Oriente, que debian tener nueva

de la tierra firme. Miércoles, 9 de Enero, levantó las velas con viento

Sueste, navegó al lesnordeste, llegó á una punta que llamó punta Roja,

que está al leste de _Monte-Christi_, 60 millas, donde surgió; todas

las tierras que por allí habia eran tierras altas y llanas, muy lindas

campiñas, y muchas riberas de agua, y, á las espaldas dellas, hermosos

montes todos verdes y labrados, que de su hermosura se maravillaba.

Tiene razon, porque aquella tierra que via era parte de la vega

maravillosa, de la cual se dirán despues maravillas, y parte de otra

vega muy graciosa que está hácia la costa de la mar. Tomaron tortugas

grandes, como grandes rodelas, que venian á desovar en tierra. Vido

el Almirante, el dia pasado, tres serenas, segun dice, que salieron

bien alto á la mar, pero no eran tan hermosas como las pintan, las

cuales en alguna manera tenian forma de hombre en la cara; dijo que

otras veces las habia visto en la costa de Guinea, donde se coje la

manegueta. Partióse, jueves, 10 dias de Enero, de donde habia surgido,

y, al sol puesto, llegó al puerto donde habia estado diez y seis dias

Martin Alonso rescatando mucho oro que allí hobo, al cual puso nombre

rio de Gracia, puesto que no quedó con este nombre, ántes se llamó

siempre y se llama hoy el rio de Martin Alonso. Surgió á la boca,

porque la entrada no tiene sino dos brazas, dentro es hondo y buen

puerto, salvo que tiene mucha bruma, de la cual fué muy mal tratada

la carabela _Pinta_ de Martin Alonso y por esto hacia mucha agua.

Dice aquí el Almirante, que desque supo Martin Alonso, de los indios,

quel Almirante ya estaba en la costa desta isla Española, y que ya

no le podia errar, se vino para él. Supo el Almirante de la gente de

la carabela, que Martin Alonso quisiera que toda la gente jurara que

no habia estado en el dicho rio sino seis dias, mas que era cosa tan

pública su maldad, que no podia encubrirse, el cual, dice, que tenia

hecha ley, que de todo el oro que la gente rescatase ó hobiese, le

acudiesen con la mitad á él, como queda dicho; y cuando se partió de

allí Martin Alonso, tomó cuatro indios, hombres, y dos mozas, por

fuerza, pero, llegado allí el Almirante, mandóles dar de vestir y

ponerles en tierra para que se fuesen á sus casas. Bien creo yo que

aquí habria hartas palabras y desvergüenzas contra el Almirante, aunque

agora sobre este caso no lo dice, pero dícelo cada paso, diciendo que

sufre á Martin Alonso y á los demas, pues habia hallado lo que buscaba,

y, hasta llevar las nuevas á los Reyes, sufria, dice, los hechos de las

malas personas y de poca virtud, las cuales, contra quien les habia

dado honra, presumen hacer su voluntad con poco acatamiento. Estas son

sus palabras. Cierto es, que, como Martin Alonso tuviese la presuncion

que parece, que le habia de pesar que el Almirante mandase restituir

los indios á su tierra, que él habia por fuerza tomado, y sobre ello

que habia de haber palabras y aún barajas. Dice aquí á los reyes el

Almirante, sobre los indios que aquí mandó restituir, que hacerlo era

servicio de Sus Altezas, porque hombres y mujeres eran, y todos suyos

los desta isla y los de las otras, en especial los desta, por tener ya

el asiento que dejaba hecho en la villa de Navidad, y por tanto era

razon de honrar y tratar bien aquellos pueblos, mayormente habiendo en

esta isla tanto oro.

Historia de las Indias (vol. 1 de 5) · 第 81 / 126 题