De un poderoso rio que sale al _Monte-Christi_; entró en él con
la barca; halló mucho oro en el arena, á su parecer.--Partió de
_Monte-Christi_.--Vido tres serenas.--Llegó al rio donde Martin Alonso
habia estado y rescatado oro, y habia tomado por fuerza cuatro indios
y dos mozas.--Mandólas restituir todas el Almirante.
Sale á este puerto de _Monte-Christi_ un poderoso rio que se llama
Yaquí, que viene por las minas de Cibao, el cual recibe en sí otros
muchos y poderosos rios, todos de mucho oro de Cibao, como abajo se
dirá placiendo á Dios. Saltó el Almirante en la barca de la carabela,
y fué al rio que estaba una legua buena; halló á la boca del rio toda
el arena llena de oro, á lo que parecia, puesto que era muy menudo, y
era tanto que dice ser cosa de maravilla; yo bien creo que no era oro,
sino margasita que parece oro, porque hay mucha en todos los rios de
Cibao y más en este, puesto que tambien podia ser oro, porque estaban
entónces todos los rios desta isla vírgenes, y así, dice que halló en
poco espacio muchos granos de oro como lentejas, pero de lo muy menudo
dice que habia mucha cantidad. Hizo subir el rio arriba por coger el
agua dulce, porque era llena la mar y subia la salada, y volviendo á
la carabela, hallaban, metidos por los aros de las pipas y barriles,
granitos de oro, por lo cual, puso nombre al rio, el Rio del Oro. Tiene
la boca muy ancha pero baja y pasada la entrada es muy hondo; dice que
es tan grande como Guadalquivir por Córdoba, yo digo que mayor que
Guadalquivir por Cantillana, y aun por Alcalá del Rio, porque lo se
yo muy bien. Habia dél á donde dejaba la fortaleza y villa que decia
de la Navidad, 17 leguas; dice haber entremedias muchos rios, y es
verdad, en especial tres grandes, donde creia que habia mucho más oro.
De aquí á las minas del oro estimaba que habria 20 leguas, pero diera
albricias á quien le certificara que no habia cuatro; estaba frontero,
y no cuatro leguas, de las minas de Cibao. Dice más, que no quiso tomar
y llevar de aquella arena que tenia tanto oro, pues Sus Altezas lo
tenian todo en casa y á la puerta de su villa de la Navidad, porque ya
no convenia detenerse, sino ir á más andar para llevar las nuevas, y
por quitarse de mala compañía, porque aquella gente era muy desmandada,
en especial Martin Alonso y sus hermanos, y muchos que los seguian con
soberbia y cudicia, estimando que todo era suyo, desobedeciéndolo, y
diciendo y haciendo muchas cosas indebidas contra él, no mirando la
honra en que los habia puesto á todos tres hermanos. Tenia por milagro
y buena suerte, habérsele perdido allí la nao, porque creia ser aquel
el mejor lugar de la isla para hacer asiento, por ser más cercano á
las minas del oro; otros muy mejores halló él despues para propósito
de las minas, como parecerá, puesto que para poblaciones maravillosas
toda la tierra de por allí era y es felicísima. Tuvo nuevas de haber
mucho oro en muchas partes que le señalaban los indios, él entendia
que eran islas, y podia ser que fuese en esta isla Española, puesto
que tambien debian ser la isla de Sant Juan y la de Jamaica, y otras;
y segun señalaban, hácia el leste ó el Oriente, que debian tener nueva
de la tierra firme. Miércoles, 9 de Enero, levantó las velas con viento
Sueste, navegó al lesnordeste, llegó á una punta que llamó punta Roja,
que está al leste de _Monte-Christi_, 60 millas, donde surgió; todas
las tierras que por allí habia eran tierras altas y llanas, muy lindas
campiñas, y muchas riberas de agua, y, á las espaldas dellas, hermosos
montes todos verdes y labrados, que de su hermosura se maravillaba.
Tiene razon, porque aquella tierra que via era parte de la vega
maravillosa, de la cual se dirán despues maravillas, y parte de otra
vega muy graciosa que está hácia la costa de la mar. Tomaron tortugas
grandes, como grandes rodelas, que venian á desovar en tierra. Vido
el Almirante, el dia pasado, tres serenas, segun dice, que salieron
bien alto á la mar, pero no eran tan hermosas como las pintan, las
cuales en alguna manera tenian forma de hombre en la cara; dijo que
otras veces las habia visto en la costa de Guinea, donde se coje la
manegueta. Partióse, jueves, 10 dias de Enero, de donde habia surgido,
y, al sol puesto, llegó al puerto donde habia estado diez y seis dias
Martin Alonso rescatando mucho oro que allí hobo, al cual puso nombre
rio de Gracia, puesto que no quedó con este nombre, ántes se llamó
siempre y se llama hoy el rio de Martin Alonso. Surgió á la boca,
porque la entrada no tiene sino dos brazas, dentro es hondo y buen
puerto, salvo que tiene mucha bruma, de la cual fué muy mal tratada
la carabela _Pinta_ de Martin Alonso y por esto hacia mucha agua.
Dice aquí el Almirante, que desque supo Martin Alonso, de los indios,
quel Almirante ya estaba en la costa desta isla Española, y que ya
no le podia errar, se vino para él. Supo el Almirante de la gente de
la carabela, que Martin Alonso quisiera que toda la gente jurara que
no habia estado en el dicho rio sino seis dias, mas que era cosa tan
pública su maldad, que no podia encubrirse, el cual, dice, que tenia
hecha ley, que de todo el oro que la gente rescatase ó hobiese, le
acudiesen con la mitad á él, como queda dicho; y cuando se partió de
allí Martin Alonso, tomó cuatro indios, hombres, y dos mozas, por
fuerza, pero, llegado allí el Almirante, mandóles dar de vestir y
ponerles en tierra para que se fuesen á sus casas. Bien creo yo que
aquí habria hartas palabras y desvergüenzas contra el Almirante, aunque
agora sobre este caso no lo dice, pero dícelo cada paso, diciendo que
sufre á Martin Alonso y á los demas, pues habia hallado lo que buscaba,
y, hasta llevar las nuevas á los Reyes, sufria, dice, los hechos de las
malas personas y de poca virtud, las cuales, contra quien les habia
dado honra, presumen hacer su voluntad con poco acatamiento. Estas son
sus palabras. Cierto es, que, como Martin Alonso tuviese la presuncion
que parece, que le habia de pesar que el Almirante mandase restituir
los indios á su tierra, que él habia por fuerza tomado, y sobre ello
que habia de haber palabras y aún barajas. Dice aquí á los reyes el
Almirante, sobre los indios que aquí mandó restituir, que hacerlo era
servicio de Sus Altezas, porque hombres y mujeres eran, y todos suyos
los desta isla y los de las otras, en especial los desta, por tener ya
el asiento que dejaba hecho en la villa de Navidad, y por tanto era
razon de honrar y tratar bien aquellos pueblos, mayormente habiendo en
esta isla tanto oro.