Salió del _Monte-Christi_ é vieron venir la carabela de Martin
Alonso.--Tornóse al puerto.--Vino en la barca Martin Alonso
á se desculpar.--Disimuló el Almirante por la necesidad que
tenia.--Muéstrase la falsedad de los que quisieron detraer de la
gloria y merecimiento del Almirante por el descubrimiento destas islas
y aplicarlos á sólo Martin Alonso, por el mismo proceso que se hizo
entre el Fiscal del Rey y el Almirante, para lo cual se ponen á la
letra algunas preguntas y dichos de los testigos.
Salido el sol, domingo, 6 dias Enero, hízose á la vela de aquel puerto
de _Monte-Christi_, con el terral (que por causa del gran rio que allí
entra, de que luego diremos, sopla de sí fresco viento terral más que
en otra parte), y váse la vía del leste ó Oriente, porque así va la
costa; daba reguardo apartándose de las restringas y bajos de piedra y
arena que por allí hay, puesto que dentro dellas hay, diz que, buenos
puertos y buenas entradas por sus canales. Duróle la frescura del
viento terral hasta medio dia, con el cual anduvo 10 leguas; ventó
despues viento leste recio, que le daba por la proa, mandó subir un
marinero al topo del mastel, donde suele estar la gavia (la cual
no debia tener la carabela), para que viese bien los bajos que le
estaban por delante, y, hé aquí, vido venir la carabela _Pinta_ de
Martin Alonso Pinzon, que venia con viento en popa hácia el Almirante;
debiera de haber sabido de los indios de aquella costa, como estaba el
Almirante en la tierra del rey Guacanagarí, ó que venia ya, y acordó
de venir á dar disculpa del apartamiento que hizo. Visto que venia
Martin Alonso, y que no habia por allí tan seguro surgidero como el
del _Monte-Christi_, acordó volverse á surgir allí, desandando las 10
leguas que habia andado, y la carabela _Pinta_ con él. Llegados al
puerto, vino luego Martin Alonso á la carabela _Niña_ á dar desculpa
de haberse apartado, al Almirante, diciendo que se habia partido dél
contra su voluntad, y daba razones para ello, pero dice el Almirante
que eran todas falsas, sino que, con mucha soberbia y cudicia, lo
habia dejado aquella noche que se apartó dél, y que no sabia dónde le
hobiesen venido las soberbias y deshonestidades que habia usado con él,
aquel viaje; las cuales quiso el Almirante disimular por no dar lugar á
las malas obras de Satanás, que deseaba impedir aquel viaje, como hasta
entónces habia hecho, sino que por dicho de un indio de los que el
Almirante le habia encomendado, con otros que llevaba en su carabela,
el cual le habia dicho, que en una isla que se llamaba Babeque, habia
mucho oro, y como tenia el navío ligero é sotil, se quiso apartar é
ir por sí, dejando al Almirante, pero el Almirante quísose detener y
costear la isla Juana y la Española, pues todo era un camino del leste.
Despues que Martin Alonso fué á la isla de Babeque y no halló nada
de oro, se vino á la costa de la Española, por informacion de otros
indios, que le dijeron que en aquesta isla Española, que nombraban
Bohío, habia muy gran cantidad de oro y muchas minas; y por esta
causa llegó cerca de la villa de Navidad, obra de 15 leguas, ya hacia
entónces veinte dias; por donde parece que fueron verdaderas las nuevas
que los indios daban, por las cuales mandó el rey Guacanagarí ir la
canoa, y el Almirante el marinero que fué en ella, y debia ser ida la
carabela cuando la canoa llegó. Supo luego el Almirante que Martin
Alonso y los de su carabela habian rescatado mucho oro, porque, por un
cabo de agujeta, les daban buenos pedazos de oro, del tamaño de dos
dedos, y á veces como la mano, de todo lo cual, diz que, llevaba la
mitad Martin Alonso, y la otra mitad se repartia por toda la gente. Es
aquí de notar que este Martin Alonso (segun arriba en el cap. 23 algo
desto digimos), como era rico y sus hermanos, y principales de la Villa
de Palos, y muy emparentado, y habia ayudado al despacho del Almirante,
y los habia hecho el Almirante Capitanes, y dado autoridad y honra, y
ellos por sí debian ser hombres de presuncion y valerosos, porque las
riquezas levantan los corazones, y aún tambien ciegan de soberbia, y
ambicion los ánimos de los hombres, y el Almirante era extranjero y
sin favor, y le hicieron muchas befas é injurias en aquel camino, é
la grisqueta quel Martin Alonso hizo, de dejar al Almirante, despues
de venidos á Castilla, publicaron muchas cosas, á lo que parece, y
yo, cierto creo, por lo que se y he visto en las escrituras que luego
diré, muy contrarias de la verdad. Dijeron quel Almirante se quería
volver del camino arrepentido y desesperado sino fuera por ellos que
lo animaron, como arriba fué dicho; dijeron quel Martin Alonso habia
descubierto el oro, y que habia enviado canoas con indios á lo buscar,
y que sino fuera por esto que nunca el Almirante viniera ni tocara
en la isla Española; lo cual, por todo lo dicho, y por la probanza
ó proceso que hizo el Fiscal del Rey, en el pleito que trató con el
almirante D. Diego Colon, primer sucesor del Almirante viejo de quien
tratamos, que descubrió estas indias en el año de 1511 ó 12, cuando
se comenzó ó andaba el pleito de que abajo se hará más larga mencion,
parece grandísima falsedad, porque yo he visto las preguntas del
interrogatorio quel Fiscal hizo en favor del fisco, las cuales debieron
de ser articuladas por aviso de Vicente Yañez, hermano del mismo Martin
Alonso, que se llamaba Arias Perez, que tambien fué presentado por
testigo, y depuso muchas cosas en favor de su padre, Martin Alonso, en
las cuales es singular, sin que otro testigo comprobe ni diga palabra
que concuerde con su dicho, y, en algunas preguntas, solo él fué tomado
y no otro alguno; vide tambien, las deposiciones de los otros testigos,
en todo lo cual, ó en muchas partes del dicho proceso, parece haber
contradiccion de lo que los unos testigos dicen á lo de los otros, y se
averigua ser muchas ajenas de la verdad. Articuláronse tambien muchas
preguntas que se quedaron desiertas, solas y puras, sin que algun
testigo depusiese dellas, y no eran de las ménos importantes y claras,
que, si tuvieran verdad, era imposible no saberlas los que de las otras
deponian, por ser correlativas ó anejas y dependientes unas de otras,
como es aquella diez y nueve pregunta en el pleito y probanza del
Fiscal sobre lo del Darien, que se habia apartado del Almirante, vista
la primera isla que descubrieron, que digimos llamarse Guanahaní, y
que fué á descubrir la Española y la descubrió siete semanas ántes que
el Almirante, y estuvo el dicho tiempo en el rio de Martin Alonso, el
cual, diz que, no volviera á la isla Española sino fuera por industria
del dicho Martin Alonso, que lo envió á llamar con canoas ó cartas,
porque el dicho Almirante, diz que, se iba á las islas de los lucayos,
etc. Esta contiene dos ó tres grandes mentiras y averiguadas, porque,
como parece en el cap. 41 de arriba, el Martin Alonso no se apartó
del Almirante vista la primera isla, sino mucho despues de haber
descubierto muchas islas de los lucayos, y muchos puertos de la isla
de Cuba, y ya volviendo el Almirante hácia el leste, camino de la
Española, y el mismo dia, ántes que se apartase Martin Alonso, habia
visto el Almirante las sierras de la isla Española, como allí digimos;
y cierto, quien notare el discurso de todos los capítulos de arriba,
bien verá la falsedad desta pregunta, y así, quedó desierta sin alguna
probanza ni deposicion de algun testigo. La siguiente pregunta que es
en órden la vigésima ó veintena, dice estas palabras: «Si saben, etc.,
que el dicho Martin Alonso en las dichas siete semanas entró por la
dicha Española adelante, á los Caciques principales de la tierra, y
llegó fasta do dicen la Maguana á casa de Behechio y de Caonabo, por
donde anduvo y halló grandes muestras de oro y lo rescató ántes que el
dicho almirante D. Cristóbal Colon llegase á la dicha isla.» Esto dice
la pregunta. Depone García Hernandez, y dice, que la sabe como en ella
se contiene, porque este testigo iba con el dicho Martin Alonso, é lo
vido como se dice en esta pregunta; otro testigo dijo, que la sabe como
en ella se contiene, porque lo oyó al dicho Martin Alonso; otro testigo
dijo, que la sabia porque los marineros la platicaban públicamente;
otro testigo, que se llamaba Francisco Vallejo, dijo, que sabe que el
dicho Martin Alonso estuvo tres dias la tierra dentro, despues que
surgió en el rio que puso Martin Alonso, é que descubrió el dicho oro,
é que se afirma en lo dicho. Por manera, que pudieran dar cient azotes
al primer testigo, por perjuro, porque afirma las siete semanas andar
por la tierra; lo uno, porque estotro dice que tres dias; lo segundo,
es manifiesto serle imposible ir á las provincias y reinos que dice
de Behechio y Caonabo, reyes, porque estaban al cabo de la isla, á la
otra mar del Sur, de donde él estaba más de 80 leguas, y de grandísimas
sierras que no las anduvieran, ida y venida, en cient dias, mayormente
habiendo entremedias infinitos señores, y reyes, y gentes, y pueblos, y
indios donde asaz se hobieran muchos dias de detener, y no fácilmente
de entre tantos señores y gentes se habian de descabullir, para lo cual
no les bastáran siete meses; cuanto más, que no fueron siete semanas
sino cuarenta y cinco dias, porque á 21 de Noviembre le dejó, y á 6
de Enero se juntaron, como parece por lo que, arriba en el cap. 41 y
en este presente, se ha visto; y bien habia menester todo este tiempo
para llegar casi hasta allí, como siempre tuvieron leste, que era y
es viento, por allí, contrario; cuanto más que dijo que descubrió
siete islas, lo que tampoco es creible, sino eran las isletas y bajos
de Babueca, que están allí junto del dicho rio, donde dice que paró
y que llamó de Martín Alonso. Cierto, si esta probanza se hiciera en
las Indias, en aquellos tiempos, muchos hobiera que la contradijeran,
pero como se hizo en la Villa de Palos, donde todos eran marineros,
parientes y amigos del Martin Alonso Pinzon, no podia otra cosa de allí
salir. Cierto, estas preguntas harto exceso contra la verdad contienen,
y cuasi todas, que son muchas, son de la misma manera. He querido
declarar estos defectos aquí, porque se sepa la verdad y no se usurpe
la honra y gloria que se le debe á quien Dios habia elegido y eligió
para que con tan grandes trabajos descubriese, haciendo nuevo inventor
deste orbe, y porque siempre me despluguieron las persecuciones que
vide y sentí que injustamente se movian contra este hombre, á quien
tanto le debia el mundo.