Salió, miércoles, en tierra para se despedir del Rey.--Comieron
juntos.--Encomendóle mucho los cristianos que allí
dejaba.--Prométeselo con señales de mucho amor, mostrando tristeza
porque se iba.--Hizo hacer el Almirante una escaramuza y tirar
tiros de artillería.--Abrazó al Rey y á los 39 cristianos que
dejaba, y todos, llorando, se despartieron.--Hízose á la vela,
viernes, á 4 de Enero de 1493.--Descubrió el cerro que puso por
nombre _Monte-Christi_.--Llegó á la isleta que está cabe él; halló
fuego.--Vido por allí grandes y graciosas sierras, y descubria mucha
tierra, la tierra dentro.--Está frontero de las minas de Cibao.
Miércoles, á 2 de Enero, saltó en tierra para se despedir del rey
Guacanagarí y de sus nobles ó Caciques, para, otro dia, en el nombre
del Señor, se partir. Llevólo el Almirante á comer consigo á la casa
donde le habia aposentado, y á los otros Caciques que iban con él; allí
le dió una camisa muy rica, y le dijo como determinaba partirse, y que
dejaba aquellos cristianos allí para que le acompañasen y sirviesen,
y defendiesen de los caribes cuando acaeciese venir, porque, diz que,
algunas veces hablaban en ellos, por tanto, que se los encomendaba
mucho mirase por ellos, especialmente por Diego de Arana, y Pero
Gutierrez, y Rodrigo de Escobedo, que dejaba por sus Tenientes, y que
él vernia presto y les traería de los reyes de Castilla muchas joyas
de las que dado le habia, y de otras más ricas, como veria. El Cacique
le respondió mostrándole mucho amor y dándole á entender que perdiese
cuidado, que él los mandaria dar de comer, y haria servir como hasta
allí habia hecho, mostrando con esto gran tristeza y sentimiento de su
partida. Dijo allí un privado del Rey al Almirante, que el Rey habia
enviado muchas canoas á traer mucho oro para darle, y que habia mandado
hacer una estátua de oro puro, tan grande como el Almirante mismo, y
que, desde á diez dias, la habian de traer; todo esto no era desabrido
al Almirante ni á los cristianos que lo oian. Todo esto, á vueltas del
alegría, le daba dolor por no tener consigo la otra carabela _Pinta_,
con que se fué Martin Alonso Pinzon: y dijo que tuviera por cierto de
llevar un tonel de oro, porque osara seguir las costas ó riberas destas
islas, lo que no se atrevia por ser sólo, y como arriba dijo, no le
acaeciese algun peligro por donde se impidiese la noticia que tanto
deseaba dar á los reyes de Castilla; y añide más, que si estuviera
cierto que la dicha carabela _Pinta_ llegára á España en salvamento,
para que diera la dicha noticia, que se atreviera á lo hacer, puesto
que aún llegando allá creia que habian de fingir mentiras, por
excusarse de la pena en que habia incurrido, que, por haber hecho lo
que hizo, é impedir los bienes que desta vez se pudieran descubrir y
saberse, merecia; y porque se habia hablado de los caribes, so color
de que los cristianos los habian de hacer huir, quiso el Almirante
aqueste dia mostrar la fuerza de los cristianos, porque los estimase
el Rey en más que su gente y los tuviesen temor; para esto hizo hacer
una escaramuza á la gente de los navíos que allí tenia, con sus armas,
y hizo tirar muchos tiros de artillería con mucho regocijo. Ántes que
la nao se deshiciese, habia hecho asestar una lombarda al costado de la
nao, la cual pasó todo el costado de ella, y de la otra parte, muchos
pasos, fué la piedra por la mar, de que todos los indios quedaron
maravillados y espantados; todo esto hecho, abrazó el Almirante al Rey
y algunos señores, abrazó á los que dejaba por sus Tenientes, abrazó
á todos los 39, y los que consigo llevaba á los que quedaban, y así
se despidieron con muchas lágrimas los unos y los otros, indios y
cristianos, con demasiada tristeza, y así, el Almirante con los suyos
se fué á embarcar, celebrada desta manera la despedida. No pudo partir
el jueves, porque anoche vinieron tres indios, de los que traia de las
otras islas, y dijeron que los otros y sus mujeres vernian al salir del
sol; no supe cuantos llevó desta isla, pero creo que llevó algunos, y
por todos llevó á Castilla 10 ó 12 indios, segun refiere la Historia
portuguesa, é yo los vide en Sevilla, puesto que no miré ni me acuerdo
haberlos contado. Viernes, 4 de Enero de 1493 años, saliendo el sol,
con la gracia de Dios, mandó levantar las velas, con poco viento, con
la barca por proa el camino del Norueste por salir de la restringa
y bajos que por allí habia; y dice que toda aquella costa se corre
Norueste Sueste, y es toda playa, y la tierra llana hasta bien cuatro
leguas la tierra dentro, despues hay montañas muy altas, y toda muy
poblada de poblaciones muy grandes, y buena gente, segun se mostraban
con los cristianos; esto dice el Almirante, y dice verdad, que la
tierra es de la manera que dice, aunque la via desde la mar. Navegó así
al leste, camino de un monte muy alto que le queria parecer isla, pero
no lo es, porque, diz que, tiene participacion con tierra muy baja;
el cual, diz que, tiene forma de un alfaneque ó tienda de campo muy
hermosa, y á este monte puso nombre _Monte-Christi_ en honor y gloria
del hijo de Dios Jesucristo, de quien tantos bienes habia recibido, y
está justamente al leste, obra de 18 leguas del cabo que llamó Sancto
que quedaba atras, de la parte del puerto de Navidad, creo que cuatro
leguas. Este _Monte-Christi_, como la parte del mar donde está situado,
que bate al pié dél el agua, sea toda llana, y de la parte de la tierra
tambien sea llano todo por allí, porque es parte de la gran vega, por
cualquiera parte, pues, que pasemos, se ve muy eminente, y es de ver
cosa, cierto, hermosisíma, y paréceme á mí, yo que lo he visto muchas
veces, que es como un monton de trigo; y porque en España llamamos
montes á las silvas ó lugares que tienen árboles y madera, y fuera
de España, como en latin, se llaman montes las que nosotros llamamos
sierras, aunque no tengan arboledas, por eso no se ha de entender que
este _Monte-Christi_ tiene árboles, ántes es todo lleno de hierba,
si quizá no tiene algunos arbolillos pequeños ó chiquitos, entre la
hierba, que no se me acuerdan. Navegó hoy el Almirante con poco viento,
y surgió seis leguas del _Monte-Christi_, en 19 brazas, donde estuvo
aquella noche, y da aviso, que el que hobiere de ir á la villa de la
Navidad, donde dejaba la fortaleza y 39 cristianos, y recognosciere
al _Monte-Christi_, se debe meter á la mar, dos leguas. Cuando el sol
queria salir, sábado, 5 de Enero, alzó la vela con terral, y aunque
con viento despues leste, que le era contrario, anduvo aquellas seis
leguas, y vido que estaba una isleta cerca del _Monte-Christi_, por la
cual, de la parte del Norte al Sueste parecia hacer buen puerto. Halló,
por la costa que iba, y cerca del monte, 17 brazas de fondo, y muy
limpio todo; entró entre el dicho monte y la isleta, donde halló tres
brazas y media con baja mar, y así vido ser muy singular puerto, y allí
surgió. Fué con la barca á la isleta, donde halló fuego y rastro de
haber estado, poco habia, pescadores; vido allí muchas piedras pintadas
de colores, ó cantera de piedras tales de labores muy hermosas, diz
que, para edificios de iglesias ó de otras obras reales, como las que
halló en la isleta de Sant Salvador, que fué Guanahaní, la primera que
descubrió; halló tambien en esta isleta muchos piés de almástigos, y
maravíllome que no dice haber hallado sal, porque hay en esta isleta
muy buenas salinas, pudo ser que las hobiese apartadas de donde él
estaba. Tornando á repetir la hermosura del _Monte-Christi_ é de su
altura, puesto que no es muy alto, y de muy linda hechura y andable,
dice él, y toda la tierra cerca dél es baja y muy linda campiña, y él
queda así, alto, que viéndolo desde léjos, parece isla que no comunique
con alguna tierra; dice que toda la tierra de por allí le parecia muy
baja y muy hermosa, y lo otro, todo tierra muy alta y grandes montañas
labradas y hermosas, y dentro de la tierra una sierra del Nordeste al
Sueste, la más hermosa que habia visto, que le parecia propia como la
sierra de Córdoba. Via tambien muy léjos otras montañas muy altas hácia
el Sur y el Sueste, y muy grandes valles, y muy verdes, y muy hermosos,
y muy muchos rios de agua, todo esto en tanta cantidad apacible, que
no creia encarecerlo la milésima parte de lo que en la verdad era;
juzgaba que via, de tierras excelentísimas, 100 millas. Quien le diera
nuevas donde estaba, bien es cierto que le diera buenas albricias.
Estaba frontero de las minas de Cibao, en el medio de la grande y
real vega, y en la tierra de las más felices que creo que hay en el
mundo; todas las sierras, que por allí con su vista ver alcanzaba,
eran todas las de Cibao, donde habia y hay hoy las riquezas de oro del
mundo. Parece que adevinando el dia ántes, no se porqué ocasion, dijo
determinadamente, que Cipango estaba en aquesta isla, puesto que él
imaginaba que el Cipango que él traia en su carta ó mapa que le habia
enviado Paulo, físico, de que muchas veces hemos hecho relacion, pero
basta que era Cibao, el que él tambien ver deseaba. Dice deste puerto
de _Monte-Christi_, ser abrigado de todos los vientos, salvo del Norte
y del Norueste, los cuales, decia que no reinaban por aquella tierra,
pero, cierto, no los habia experimentado, porque estos son los más
desatinados y vehementes, impetuosos y bravos que pueden ser en el
mundo, y los que más pierden las naos y asuelan estas tierras, como
abajo se dirá.