CAPÍTULO LXIV.

Salió, miércoles, en tierra para se despedir del Rey.--Comieron

juntos.--Encomendóle mucho los cristianos que allí

dejaba.--Prométeselo con señales de mucho amor, mostrando tristeza

porque se iba.--Hizo hacer el Almirante una escaramuza y tirar

tiros de artillería.--Abrazó al Rey y á los 39 cristianos que

dejaba, y todos, llorando, se despartieron.--Hízose á la vela,

viernes, á 4 de Enero de 1493.--Descubrió el cerro que puso por

nombre _Monte-Christi_.--Llegó á la isleta que está cabe él; halló

fuego.--Vido por allí grandes y graciosas sierras, y descubria mucha

tierra, la tierra dentro.--Está frontero de las minas de Cibao.

Miércoles, á 2 de Enero, saltó en tierra para se despedir del rey

Guacanagarí y de sus nobles ó Caciques, para, otro dia, en el nombre

del Señor, se partir. Llevólo el Almirante á comer consigo á la casa

donde le habia aposentado, y á los otros Caciques que iban con él; allí

le dió una camisa muy rica, y le dijo como determinaba partirse, y que

dejaba aquellos cristianos allí para que le acompañasen y sirviesen,

y defendiesen de los caribes cuando acaeciese venir, porque, diz que,

algunas veces hablaban en ellos, por tanto, que se los encomendaba

mucho mirase por ellos, especialmente por Diego de Arana, y Pero

Gutierrez, y Rodrigo de Escobedo, que dejaba por sus Tenientes, y que

él vernia presto y les traería de los reyes de Castilla muchas joyas

de las que dado le habia, y de otras más ricas, como veria. El Cacique

le respondió mostrándole mucho amor y dándole á entender que perdiese

cuidado, que él los mandaria dar de comer, y haria servir como hasta

allí habia hecho, mostrando con esto gran tristeza y sentimiento de su

partida. Dijo allí un privado del Rey al Almirante, que el Rey habia

enviado muchas canoas á traer mucho oro para darle, y que habia mandado

hacer una estátua de oro puro, tan grande como el Almirante mismo, y

que, desde á diez dias, la habian de traer; todo esto no era desabrido

al Almirante ni á los cristianos que lo oian. Todo esto, á vueltas del

alegría, le daba dolor por no tener consigo la otra carabela _Pinta_,

con que se fué Martin Alonso Pinzon: y dijo que tuviera por cierto de

llevar un tonel de oro, porque osara seguir las costas ó riberas destas

islas, lo que no se atrevia por ser sólo, y como arriba dijo, no le

acaeciese algun peligro por donde se impidiese la noticia que tanto

deseaba dar á los reyes de Castilla; y añide más, que si estuviera

cierto que la dicha carabela _Pinta_ llegára á España en salvamento,

para que diera la dicha noticia, que se atreviera á lo hacer, puesto

que aún llegando allá creia que habian de fingir mentiras, por

excusarse de la pena en que habia incurrido, que, por haber hecho lo

que hizo, é impedir los bienes que desta vez se pudieran descubrir y

saberse, merecia; y porque se habia hablado de los caribes, so color

de que los cristianos los habian de hacer huir, quiso el Almirante

aqueste dia mostrar la fuerza de los cristianos, porque los estimase

el Rey en más que su gente y los tuviesen temor; para esto hizo hacer

una escaramuza á la gente de los navíos que allí tenia, con sus armas,

y hizo tirar muchos tiros de artillería con mucho regocijo. Ántes que

la nao se deshiciese, habia hecho asestar una lombarda al costado de la

nao, la cual pasó todo el costado de ella, y de la otra parte, muchos

pasos, fué la piedra por la mar, de que todos los indios quedaron

maravillados y espantados; todo esto hecho, abrazó el Almirante al Rey

y algunos señores, abrazó á los que dejaba por sus Tenientes, abrazó

á todos los 39, y los que consigo llevaba á los que quedaban, y así

se despidieron con muchas lágrimas los unos y los otros, indios y

cristianos, con demasiada tristeza, y así, el Almirante con los suyos

se fué á embarcar, celebrada desta manera la despedida. No pudo partir

el jueves, porque anoche vinieron tres indios, de los que traia de las

otras islas, y dijeron que los otros y sus mujeres vernian al salir del

sol; no supe cuantos llevó desta isla, pero creo que llevó algunos, y

por todos llevó á Castilla 10 ó 12 indios, segun refiere la Historia

portuguesa, é yo los vide en Sevilla, puesto que no miré ni me acuerdo

haberlos contado. Viernes, 4 de Enero de 1493 años, saliendo el sol,

con la gracia de Dios, mandó levantar las velas, con poco viento, con

la barca por proa el camino del Norueste por salir de la restringa

y bajos que por allí habia; y dice que toda aquella costa se corre

Norueste Sueste, y es toda playa, y la tierra llana hasta bien cuatro

leguas la tierra dentro, despues hay montañas muy altas, y toda muy

poblada de poblaciones muy grandes, y buena gente, segun se mostraban

con los cristianos; esto dice el Almirante, y dice verdad, que la

tierra es de la manera que dice, aunque la via desde la mar. Navegó así

al leste, camino de un monte muy alto que le queria parecer isla, pero

no lo es, porque, diz que, tiene participacion con tierra muy baja;

el cual, diz que, tiene forma de un alfaneque ó tienda de campo muy

hermosa, y á este monte puso nombre _Monte-Christi_ en honor y gloria

del hijo de Dios Jesucristo, de quien tantos bienes habia recibido, y

está justamente al leste, obra de 18 leguas del cabo que llamó Sancto

que quedaba atras, de la parte del puerto de Navidad, creo que cuatro

leguas. Este _Monte-Christi_, como la parte del mar donde está situado,

que bate al pié dél el agua, sea toda llana, y de la parte de la tierra

tambien sea llano todo por allí, porque es parte de la gran vega, por

cualquiera parte, pues, que pasemos, se ve muy eminente, y es de ver

cosa, cierto, hermosisíma, y paréceme á mí, yo que lo he visto muchas

veces, que es como un monton de trigo; y porque en España llamamos

montes á las silvas ó lugares que tienen árboles y madera, y fuera

de España, como en latin, se llaman montes las que nosotros llamamos

sierras, aunque no tengan arboledas, por eso no se ha de entender que

este _Monte-Christi_ tiene árboles, ántes es todo lleno de hierba,

si quizá no tiene algunos arbolillos pequeños ó chiquitos, entre la

hierba, que no se me acuerdan. Navegó hoy el Almirante con poco viento,

y surgió seis leguas del _Monte-Christi_, en 19 brazas, donde estuvo

aquella noche, y da aviso, que el que hobiere de ir á la villa de la

Navidad, donde dejaba la fortaleza y 39 cristianos, y recognosciere

al _Monte-Christi_, se debe meter á la mar, dos leguas. Cuando el sol

queria salir, sábado, 5 de Enero, alzó la vela con terral, y aunque

con viento despues leste, que le era contrario, anduvo aquellas seis

leguas, y vido que estaba una isleta cerca del _Monte-Christi_, por la

cual, de la parte del Norte al Sueste parecia hacer buen puerto. Halló,

por la costa que iba, y cerca del monte, 17 brazas de fondo, y muy

limpio todo; entró entre el dicho monte y la isleta, donde halló tres

brazas y media con baja mar, y así vido ser muy singular puerto, y allí

surgió. Fué con la barca á la isleta, donde halló fuego y rastro de

haber estado, poco habia, pescadores; vido allí muchas piedras pintadas

de colores, ó cantera de piedras tales de labores muy hermosas, diz

que, para edificios de iglesias ó de otras obras reales, como las que

halló en la isleta de Sant Salvador, que fué Guanahaní, la primera que

descubrió; halló tambien en esta isleta muchos piés de almástigos, y

maravíllome que no dice haber hallado sal, porque hay en esta isleta

muy buenas salinas, pudo ser que las hobiese apartadas de donde él

estaba. Tornando á repetir la hermosura del _Monte-Christi_ é de su

altura, puesto que no es muy alto, y de muy linda hechura y andable,

dice él, y toda la tierra cerca dél es baja y muy linda campiña, y él

queda así, alto, que viéndolo desde léjos, parece isla que no comunique

con alguna tierra; dice que toda la tierra de por allí le parecia muy

baja y muy hermosa, y lo otro, todo tierra muy alta y grandes montañas

labradas y hermosas, y dentro de la tierra una sierra del Nordeste al

Sueste, la más hermosa que habia visto, que le parecia propia como la

sierra de Córdoba. Via tambien muy léjos otras montañas muy altas hácia

el Sur y el Sueste, y muy grandes valles, y muy verdes, y muy hermosos,

y muy muchos rios de agua, todo esto en tanta cantidad apacible, que

no creia encarecerlo la milésima parte de lo que en la verdad era;

juzgaba que via, de tierras excelentísimas, 100 millas. Quien le diera

nuevas donde estaba, bien es cierto que le diera buenas albricias.

Estaba frontero de las minas de Cibao, en el medio de la grande y

real vega, y en la tierra de las más felices que creo que hay en el

mundo; todas las sierras, que por allí con su vista ver alcanzaba,

eran todas las de Cibao, donde habia y hay hoy las riquezas de oro del

mundo. Parece que adevinando el dia ántes, no se porqué ocasion, dijo

determinadamente, que Cipango estaba en aquesta isla, puesto que él

imaginaba que el Cipango que él traia en su carta ó mapa que le habia

enviado Paulo, físico, de que muchas veces hemos hecho relacion, pero

basta que era Cibao, el que él tambien ver deseaba. Dice deste puerto

de _Monte-Christi_, ser abrigado de todos los vientos, salvo del Norte

y del Norueste, los cuales, decia que no reinaban por aquella tierra,

pero, cierto, no los habia experimentado, porque estos son los más

desatinados y vehementes, impetuosos y bravos que pueden ser en el

mundo, y los que más pierden las naos y asuelan estas tierras, como

abajo se dirá.

Historia de las Indias (vol. 1 de 5) · 第 79 / 126 题