CAPÍTULO LII.

Partió del puerto de Sant Nicolás, y, yendo por la costa arriba, vía

maravillosas tierras sembradas como de cebadas, grandes valles y

campiñas, y, á las espaldas dellas, sierras escombradas, altísimas;

parecia haber grandes poblaciones.--Halló un puerto grande y hondo, al

cual puso nombre de la Concepcion.--Salió á tierra en un rio que viene

por unas vegas hermosísimas.--Hizo sacar redes, pescaron muchas lizas

y otros pescados de Castilla.--Oyeron cantar el ruiseñor.--Vieron

cinco indios que les huyeron.--Halló arrayan.--Puso nombre á la isla,

Española.--Envió gente la tierra dentro.--Trajeron almástiga y vieron

muchos árboles della.--Hallaron, diz que, las mejores tierras del

mundo.

Viernes, á 7 de Diciembre, al rendir del cuarto del alba, que es dos

horas ántes que amanezca, dadas sus velas, salió del puerto de Sant

Nicolás, y navegó la costa arriba al Nordeste, y despues al leste,

hacia el cabo de Cinquin, 48 millas. Toda aquella costa es tierra

muy alta, y la mar tiene gran fondo hasta dar en tierra, veinte y

treinta brazas, y fuera, un tiro de lombarda, no se halla fondo; los

árboles de aquella tierra pequeños, y la tierra parecia propia de

Castilla. Ántes que llegase al cabo de Cinquin, con dos leguas, por

una abertura de una sierra, descubrió un valle grandísimo, y vido

que estaba todo sembrado como de cebadas, y parecióle que debia de

haber por él grandes poblaciones, y á las espaldas dél habia grandes

montañas y muy altas; llegado al cabo de Cinquin, le demoraba el cabo

de la isla de la Tortuga, al Nordeste, que estaria dél 32 millas. A

tiro de una lombarda deste cabo de Cinquin, está una peña en la mar

que sale en alto, que se puede ver bien. De aquí le demoraba el cabo

del Elefante al leste, cuarta del Sueste, y habria hasta él 70 millas,

toda tierra muy alta; andadas 6 leguas del cabo de Cinquin, halló una

grande angla ó abertura, y vido, por la tierra dentro, muy grandes

valles y campiñas y montañas altísimas, todo á semejanza de Castilla.

Desde á 8 millas halló un rio muy hondo, salvo que era angosto, y

pudiera entrar en él una carraca, todo sin banco ni bajos algunos y

por debajo limpio; limpio, llaman los marineros cuando en el suelo

de la mar ó de cualquier agua, no hay piedras ó peñas pizarreñas que

gastan ó cortan los cables ó amarras de las anclas, que tienen las

naos. Pasadas 16 millas, que son 4 leguas, halló un puerto muy ancho

y muy hondo, hasta no lo hallar suelo en la entrada, ni á los bordes

á tres pasos de tierra, sino á quince brazas, y vá un cuarto de legua

la tierra adentro. Y aunque era temprano, como la una despues de medio

dia, y el viento era á popa, pero porque el cielo mostraba querer

llover mucho, y habia gran cerrazon, cosa peligrosa para en la tierra

que se sabe, cuanto más para la que no se sabe, acordó de entrar en

este puerto, al cual puso puerto de la Concepcion. Salió á tierra, en

un rio no muy grande que está al cabo del puerto, que viene por unas

vegas y campiñas, que es maravillosa cosa de ver su hermosura. Hizo

sacar redes para pescar, y, ántes que llegase á tierra, saltó una

liza de las de España en la barca, de que mucho se holgó porque hasta

entónces no habia visto pece semejante á los de Castilla. Los marineros

pescaron y mataron muchas lizas, y algunos lenguados y otros pescados

como los de Castilla; oyeron cantar al ruiseñor y otros pajaritos de

los de Castilla, que lo tuvo á maravilla por Diciembre cantar ruiseñor.

Anduvo un poco por aquella tierra, y vídola toda labrada; vieron

cinco hombres, los cuales les huyeron sin les querer aguardar. Halló

arrayan y otros árboles que parecian á los de Castilla, y así, diz

que, es la tierra y las montañas. Este puerto es seguro de todos los

vientos, excepto del Norte, puesto que no le puede hacer daño alguno,

porque la resaca es grande, que no da lugar á que la nao labore sobre

las amarras, ni el agua del rio. La resaca, llaman los marineros, las

olas de la mar que quiebran ó revientan en tierra ó ántes que lleguen

á tierra. Tiene en la boca este puerto mill pasos, que es un cuarto

de legua, ni tiene banco ni baxa, ántes no se halla cuasi fondo hasta

la orilla de la mar. En luengo, hácia dentro, va tres mil pasos, todo

limpio y basa, que quiere decir arena, que cualquiera nao puede surgir

sin miedo y entrar sin resguardo. Al cabo dél tiene dos bocas de rios

que traen poca agua; enfrente dél hay unas vegas, las más hermosas del

mundo, y cuasi semejables á las de Castilla, ántes éstas tienen ventaja

en muchas cosas. Frontero deste puerto está la isla de la Tortuga,

que es grande, como fué dicho, como la isla de Gran Canaria; estará

de la Española 10 leguas, conviene á saber, desde el cabo de Cinquin

á la cabeza de la Tortuga, y está al Norte de la Española. Estuvo en

este puerto de la Concepcion hasta el jueves, que se contaron trece

dias de Diciembre, porque llovió mucho aquellos dias y hizo vientos

contrarios, y hacia tiempo (segun el Almirante dice), como invierno de

Castilla, por Octubre. No habia visto en esta isla poblacion alguna,

sino una sola casa en el puerto de Sant Nicolás, muy hermosa y mejor

hecha que en otras partes de las que habia visto. Parecíale esta isla

muy grande, y dice no será mucho que boje 200 leguas. Bien parece que

se le iba representando la grandeza y excelencia, como parecerá. Dice

que la via toda muy labrada, y creia que las poblaciones della debian

estar léjos de la mar, de donde veen cuando llegaba con sus navíos, y

por esto huian todos, llevando consigo todo lo que tenian, y haciendo

ahumadas como gente de guerra. Vista la grandeza y hermosura desta

isla, y parecer á la tierra de España, puesto que muy aventajada, y que

habian tomado pescado en ella semejante á los pescados ó de los mismos

de Castilla, y por otras razones y semejanzas que le movian, determinó

un domingo, á 9 de Diciembre, estando en este puerto de la Concepcion,

de dar nombre á esta isla y llamarla isla Española, como se llama hoy

y siempre se llamó. Lúnes, 10 de Diciembre, le garraron los navíos

medio cable, que es, arrastráronse las anclas con el viento grande que

hizo Nordeste, y, visto que era contrario y no podia salir del puerto

para su camino, de descubrir esta isla y lo demas que deseaba, envió

seis hombres bien aderezados de armas, que fuesen dos ó tres leguas

la tierra dentro, por ver si pudiera haber lengua de la gente desta

isla. Fueron y volvieron sin haber topado alguna gente ni casa, sino

unas cabañuelas como ranchos, y lugares donde se habian hecho muchos

fuegos, y los caminos muy anchos, indicios, en fin, de mucha gente; y

esto debia ser que venian á pescar á la mar, de sus poblaciones, y,

como duermen en el suelo y andan desnudos siempre, hacen, cada dos ó

tres indios, un gran fuego y cenan y duermen alrededor dél. Vieron,

diz que, aquellos seis cristianos las mejores tierras del mundo;

hallaron árboles de almástiga muchos, y trajeron della, y dijeron que

habia mucha, salvo que no era tiempo entónces para cogerla porque no

cuaja. Envió, el mártes, gente á tierra, hallaron mucha almástiga sin

cuajarse, creia que las aguas lo debian de hacer, y que en la isla

de Xió la cogian por Marzo, y que la podrian coger por estas tierras

por el mes de Enero, por ser tan templadas; hallaron mucho lignaloe.

Pescaron muchos pescados de los de Castilla, albures, salmonetes,

pijotas, gallos, pámpanos, lizas, corvinas, camarones, y vieron tambien

sardinas.

Historia de las Indias (vol. 1 de 5) · 第 67 / 126 题