Partió del puerto de Sant Nicolás, y, yendo por la costa arriba, vía
maravillosas tierras sembradas como de cebadas, grandes valles y
campiñas, y, á las espaldas dellas, sierras escombradas, altísimas;
parecia haber grandes poblaciones.--Halló un puerto grande y hondo, al
cual puso nombre de la Concepcion.--Salió á tierra en un rio que viene
por unas vegas hermosísimas.--Hizo sacar redes, pescaron muchas lizas
y otros pescados de Castilla.--Oyeron cantar el ruiseñor.--Vieron
cinco indios que les huyeron.--Halló arrayan.--Puso nombre á la isla,
Española.--Envió gente la tierra dentro.--Trajeron almástiga y vieron
muchos árboles della.--Hallaron, diz que, las mejores tierras del
mundo.
Viernes, á 7 de Diciembre, al rendir del cuarto del alba, que es dos
horas ántes que amanezca, dadas sus velas, salió del puerto de Sant
Nicolás, y navegó la costa arriba al Nordeste, y despues al leste,
hacia el cabo de Cinquin, 48 millas. Toda aquella costa es tierra
muy alta, y la mar tiene gran fondo hasta dar en tierra, veinte y
treinta brazas, y fuera, un tiro de lombarda, no se halla fondo; los
árboles de aquella tierra pequeños, y la tierra parecia propia de
Castilla. Ántes que llegase al cabo de Cinquin, con dos leguas, por
una abertura de una sierra, descubrió un valle grandísimo, y vido
que estaba todo sembrado como de cebadas, y parecióle que debia de
haber por él grandes poblaciones, y á las espaldas dél habia grandes
montañas y muy altas; llegado al cabo de Cinquin, le demoraba el cabo
de la isla de la Tortuga, al Nordeste, que estaria dél 32 millas. A
tiro de una lombarda deste cabo de Cinquin, está una peña en la mar
que sale en alto, que se puede ver bien. De aquí le demoraba el cabo
del Elefante al leste, cuarta del Sueste, y habria hasta él 70 millas,
toda tierra muy alta; andadas 6 leguas del cabo de Cinquin, halló una
grande angla ó abertura, y vido, por la tierra dentro, muy grandes
valles y campiñas y montañas altísimas, todo á semejanza de Castilla.
Desde á 8 millas halló un rio muy hondo, salvo que era angosto, y
pudiera entrar en él una carraca, todo sin banco ni bajos algunos y
por debajo limpio; limpio, llaman los marineros cuando en el suelo
de la mar ó de cualquier agua, no hay piedras ó peñas pizarreñas que
gastan ó cortan los cables ó amarras de las anclas, que tienen las
naos. Pasadas 16 millas, que son 4 leguas, halló un puerto muy ancho
y muy hondo, hasta no lo hallar suelo en la entrada, ni á los bordes
á tres pasos de tierra, sino á quince brazas, y vá un cuarto de legua
la tierra adentro. Y aunque era temprano, como la una despues de medio
dia, y el viento era á popa, pero porque el cielo mostraba querer
llover mucho, y habia gran cerrazon, cosa peligrosa para en la tierra
que se sabe, cuanto más para la que no se sabe, acordó de entrar en
este puerto, al cual puso puerto de la Concepcion. Salió á tierra, en
un rio no muy grande que está al cabo del puerto, que viene por unas
vegas y campiñas, que es maravillosa cosa de ver su hermosura. Hizo
sacar redes para pescar, y, ántes que llegase á tierra, saltó una
liza de las de España en la barca, de que mucho se holgó porque hasta
entónces no habia visto pece semejante á los de Castilla. Los marineros
pescaron y mataron muchas lizas, y algunos lenguados y otros pescados
como los de Castilla; oyeron cantar al ruiseñor y otros pajaritos de
los de Castilla, que lo tuvo á maravilla por Diciembre cantar ruiseñor.
Anduvo un poco por aquella tierra, y vídola toda labrada; vieron
cinco hombres, los cuales les huyeron sin les querer aguardar. Halló
arrayan y otros árboles que parecian á los de Castilla, y así, diz
que, es la tierra y las montañas. Este puerto es seguro de todos los
vientos, excepto del Norte, puesto que no le puede hacer daño alguno,
porque la resaca es grande, que no da lugar á que la nao labore sobre
las amarras, ni el agua del rio. La resaca, llaman los marineros, las
olas de la mar que quiebran ó revientan en tierra ó ántes que lleguen
á tierra. Tiene en la boca este puerto mill pasos, que es un cuarto
de legua, ni tiene banco ni baxa, ántes no se halla cuasi fondo hasta
la orilla de la mar. En luengo, hácia dentro, va tres mil pasos, todo
limpio y basa, que quiere decir arena, que cualquiera nao puede surgir
sin miedo y entrar sin resguardo. Al cabo dél tiene dos bocas de rios
que traen poca agua; enfrente dél hay unas vegas, las más hermosas del
mundo, y cuasi semejables á las de Castilla, ántes éstas tienen ventaja
en muchas cosas. Frontero deste puerto está la isla de la Tortuga,
que es grande, como fué dicho, como la isla de Gran Canaria; estará
de la Española 10 leguas, conviene á saber, desde el cabo de Cinquin
á la cabeza de la Tortuga, y está al Norte de la Española. Estuvo en
este puerto de la Concepcion hasta el jueves, que se contaron trece
dias de Diciembre, porque llovió mucho aquellos dias y hizo vientos
contrarios, y hacia tiempo (segun el Almirante dice), como invierno de
Castilla, por Octubre. No habia visto en esta isla poblacion alguna,
sino una sola casa en el puerto de Sant Nicolás, muy hermosa y mejor
hecha que en otras partes de las que habia visto. Parecíale esta isla
muy grande, y dice no será mucho que boje 200 leguas. Bien parece que
se le iba representando la grandeza y excelencia, como parecerá. Dice
que la via toda muy labrada, y creia que las poblaciones della debian
estar léjos de la mar, de donde veen cuando llegaba con sus navíos, y
por esto huian todos, llevando consigo todo lo que tenian, y haciendo
ahumadas como gente de guerra. Vista la grandeza y hermosura desta
isla, y parecer á la tierra de España, puesto que muy aventajada, y que
habian tomado pescado en ella semejante á los pescados ó de los mismos
de Castilla, y por otras razones y semejanzas que le movian, determinó
un domingo, á 9 de Diciembre, estando en este puerto de la Concepcion,
de dar nombre á esta isla y llamarla isla Española, como se llama hoy
y siempre se llamó. Lúnes, 10 de Diciembre, le garraron los navíos
medio cable, que es, arrastráronse las anclas con el viento grande que
hizo Nordeste, y, visto que era contrario y no podia salir del puerto
para su camino, de descubrir esta isla y lo demas que deseaba, envió
seis hombres bien aderezados de armas, que fuesen dos ó tres leguas
la tierra dentro, por ver si pudiera haber lengua de la gente desta
isla. Fueron y volvieron sin haber topado alguna gente ni casa, sino
unas cabañuelas como ranchos, y lugares donde se habian hecho muchos
fuegos, y los caminos muy anchos, indicios, en fin, de mucha gente; y
esto debia ser que venian á pescar á la mar, de sus poblaciones, y,
como duermen en el suelo y andan desnudos siempre, hacen, cada dos ó
tres indios, un gran fuego y cenan y duermen alrededor dél. Vieron,
diz que, aquellos seis cristianos las mejores tierras del mundo;
hallaron árboles de almástiga muchos, y trajeron della, y dijeron que
habia mucha, salvo que no era tiempo entónces para cogerla porque no
cuaja. Envió, el mártes, gente á tierra, hallaron mucha almástiga sin
cuajarse, creia que las aguas lo debian de hacer, y que en la isla
de Xió la cogian por Marzo, y que la podrian coger por estas tierras
por el mes de Enero, por ser tan templadas; hallaron mucho lignaloe.
Pescaron muchos pescados de los de Castilla, albures, salmonetes,
pijotas, gallos, pámpanos, lizas, corvinas, camarones, y vieron tambien
sardinas.