CAPÍTULO L.

Salió del Puerto Sancto y fué descubriendo rios grandes, y vido desde

léjos la felice isla Española, miércoles, á 5 de Diciembre.--Creyó

el Almirante que era Cipango, de que traia relacion, isla riquísima,

é creyó tambien que la punta ó cabo de Cuba era tierra y cabo de la

tierra del Gran Khan, y tuvo razones para ello en aquellos dias, y

créese que si no hallara atravesadas en la mar estas Indias, que por

el camino que llevaba descubriera los reinos del Gran Khan.--Puso al

cabo de Cuba, Alpha, y al de Sant Vicente que está en Portogal, Omega,

que quiere decir principio y fin.--Tambien convenia este nombre al

cabo de Cuba, por respecto del cabo de la Española, que se miran el

uno al otro.--Dice que los de Cuba tenian mucho miedo á los indios de

la Española.--Los indios de la Española nunca comieron carne humana.

Mártes, 4 de Diciembre, salió de aquel puerto, que llamó Sancto, hácia

el lesueste y guesnorueste, porque así se corria toda la costa, y

halló á las dos leguas un buen rio, y vido un Cabo que llamó Lindo.

Despues topó un gran rio, y, desde á tres ó cuatro leguas, descubrió

otro rio grandísimo que debia venir de muy léjos, el cual tenia en la

boca cient pasos y en ella ningun banco, y ocho brazas de fondo, y

buena entrada, y el agua dulce entraba hasta dentro en la mar, y era

de los más caudalosos que habia visto; y debia de haber, segun dice el

Almirante, cerca dél grandes poblaciones. Anduvo toda esta noche á la

corda, que es andar poco, sobre el cabo Lindo, por ver la tierra que

iba hácia el leste, y, al salir del sol, miércoles, 5 de Diciembre,

vido otro Cabo al leste, obra de dos leguas y media; pasado aquel,

vido que la costa volvia al Sur, y tomaba del Sueste, hácia donde vido

un Cabo muy hermoso y alto, y distaba de otro siete leguas. A este

quisiera llegar, sino que por el deseo que tenia de ir á la isla de

Babeque, que le quedaba (segun le decian los indios que llevaba) al

Nordeste, la dejó. Esta isla de Babeque no sabemos que fuese, sino

que, ó los indios le hacian entender haber allí (hácia el Nordeste

digo), alguna tierra y en ella oro, porque fuese hácia las islas de

los lucayos, de donde eran los que habia tomado, por huirse para sus

tierras, ó quizá el Almirante no los entendia, teniendo siempre los

pensamientos y deseos en hallar tierras ricas de oro, por dar placer á

los Reyes y cumplir á lo que se habia ofrecido. Este Cabo, que digimos,

alto y hermoso, adonde quisiera ir, creo que era la punta de Mayçí,

que es la postrera de Cuba que mira hácia el Oriente. Yendo pues así,

mirando las tierras, puso los ojos hácia el Sueste, y vido tierra muy

grande, y esta es la grande y felicísima isla Española, de la cual

tenian nuevas muy frecuentísimas de los indios, que como de cosa muy

fatuosa, se la nombraban llamándola Bohío; no supe porqué tal nombre le

pusiesen, siendo toda una lengua la de los de Cuba y de la Española,

pues no se llamaba sino Haytí, la última sílaba luenga y aguda. Por

ventura, llamaban aquel cabo della Bohío, como llamaban y llamamos hoy

las casas que los indios tienen que son de paja, por algun respecto ó

acaecimiento que no supimos. Así que, miércoles, á 5 dias de Diciembre,

descubrió el Almirante la isla de Haytí, á la cual puso despues, como

luego parecerá, la Española. Dice aquí el Almirante, que los indios de

Cuba tenian gran miedo de los de la Española, porque, diz que, comian

los hombres; y otras cosas maravillosas le contaban de aquella gente,

las cuales, diz que, no creia él, sino porque debian ser hombres de

mayor astucia y mejor ingenio y más esforzados los de la Española que

ellos, y los captivaban, y ellos eran flacos, de corazon por eso los

captivaban: y así fué, cierto, verdad, y parecia quel Almirante por

su prudencia presumia lo que debia ser. Esto es verdad, como abajo se

dirá, que nunca los indios de la isla Española, jamás comieron carne

humana ni tuvieron otras abominaciones que les han levantado. Eran más

políticos y más esforzados, mucho, que los de la isla de Cuba. Así

que, porque el tiempo era Nordeste y tomaba del Norte, determinó de

dejar la isla de Cuba, ó Juana, que era el nombre que le puso cuando

la descubrió, y que hasta entónces habia tenido por tierra firme, por

su grandeza, porque bien habria navegado por la costa della, en un

paraje, 120 leguas, y dejando el Cabo ó punta oriental de Cuba púsole

por nombre _Alpha et Omega_, que quiere decir principio y fin, porque

creyó que aquel Cabo era fin de la tierra firme, yendo hácia Oriente,

y el principio, hácia el Almirante, el cabo de Sant Vicente, que es en

Portugal, que creia ser comienzo ó principio de la dicha tierra firme,

partiendo y navegando desde el dicho cabo de Sant Vicente hácia el

Poniente. Esto dijo el Almirante en una carta que escribió desde la

isla Española á los Reyes. Es aquí de notar lo que referimos arriba en

el cap. 12, que el Almirante recibió cartas de un Marco Paulo, físico,

florentin, el cual le envió una figura ó carta de pargamino, y en ella

pintada toda la tierra del Gran Khan, y provincia de Mango, que estaba

cerca de Catayo, certificándole que habia de topar primero con la

isla del Cipango, riquísima de oro, plata, perlas, especería y otras

prosperidades. Tenia en circuito 2.400 millas, que son 600 leguas,

segun el dicho Paulo, físico, las cuales tierras y reinos, puesto que

por el respecto de Italia estaban en el Levante, decia empero, el

Paulo, físico, que yendo hácia el Poniente las hallarian, como el mundo

sea redondo; y, como por las leguas y distancia que le habia señalado,

en la carta que envió al Almirante, era cerca de 800 leguas, las cuales

navegadas, afirmaba que habia de hallar la tierra del Gran Khan, y así,

pocas ménos navegadas, descubrió aquellas islas y la isla de Cuba, que

por su longura, como fué dicho, estimó ser tierra firme, por donde

siempre tuvo por cierto que aquel cabo de Cuba era el fin del Oriente,

que se respondia con el de Sant Vicente, por lo cual le puso por nombre

_Alpha et Omega_; el cual creyó que era el Cabo de la tierra del Gran

Khan, que en la carta ó mapa que le envió Paulo, físico, se decia que

estaba escrito Zaitam. Pudiéralo tambien así nombrar, no incóngruamente

por respecto del otro Cabo de la isla Española, más occidental, á que

nombró cabo de Sant Nicolás, que se mira con el dicho cabo de Cuba,

leste gueste, no habiendo en medio sino 18 leguas de golfo de mar que

parte ambas islas, como el mismo Almirante dijo que habia, y así las

hay. De lo dicho concibió siempre el Almirante estar en la alda ó en

los cabos de la tierra del Gran Khan, por la relacion susodicha de

Paulo, físico, y hasta despues muchos dias creyó que la Española era la

isla de Cipango, y tuvo razon, cierto, á los principios. Yo bien creo,

por cierto, hasta que viese el contrario, que los reinos del Gran Khan

hallara el Almirante por el camino que llevaba, sino se le hobieran

atravesado en medio estas nuestras Indias, las cuales no pensó Paulo,

físico, que hobiera, sino que fuera toda la dicha distancia mar, y que

la distancia no fuera tan grande.

Historia de las Indias (vol. 1 de 5) · 第 65 / 126 题