CAPÍTULO VIII.

En el cual se hace mencion de una isla grandísima, que pone Platon,

mayor que Asia y Europa, riquísima y felicísima, y de cuya prosperidad

y felicidad dice Platon cosas increibles pero verdaderas, y apruébanlo

otros autores y San Anselmo entre ellos; la cual está cerca de la boca

del estrecho de Gibraltar, y de un terremotu de una noche y un dia fué

toda hundida.--De como muchas tierras se han perdido, y hecho islas

de tierra firme, y otras haber parecido que ántes no eran, y de como

muchos Reyes los tiempos antiguos enviaron flotas á descubrir, etc.

Para corroboracion de lo susodicho, y aun de lo que para este propósito

está por decir, para mostrar que los antiguos tuvieron sospecha y

probabilidad de haber tierras habitables y habitadas en el mar Océano,

ó á la parte de Oriente ó del Occidente y Austral, quiero aquí traer

una cosa dignísima de admiracion y nunca otra tal oida, que cuenta

Platon de una isla que estaba cerca de la boca del estrecho de

Gibraltar, la cual llama _Isla del Atlántico_, que fué el primero Rey

della y de quien todo ó cuasi todo el mar Océano se nombró Atlántico; y

dice que era mayor que Asia y África, el sitio de la cual se extendia

la vía del Austro. En esta isla eran muchos Reyes y Príncipes, y por

ella diz que se podia ir y navegar para otras islas comarcanas, y de

aquellas para la tierra firme que de la otra parte estar se creia.

Refiere Platon de la fertilidad, felicidad, abundancia desta isla, de

los rios, de las fuentes, de la llaneza, campiñas, montes, sierras,

florestas, vergeles, frutas, ciudades, edificios, fortalezas, templos,

casas reales, política, órden y gobernacion, ganados, caballos,

elefantes, metales riquísimos, excepto oro, del poder y fuerzas y

facultad potentísima por mar y por tierra, victorias y dilatacion de

su imperio sobre otras muchas diversas naciones, cosas extrañísimas y

en gran manera admirables y á muchos no creibles. En el cual estado

prosperísimo y felicísimo creció y permaneció por muchos siglos,

en tanto que al culto divino y á la guarda de las justas leyes y al

ejercicio de la virtud las gentes della se dieron, pero despues que

aquellos ejercicios y solicitud virtuosa, con sus corruptas afecciones

y costumbres culpables, dejaron y olvidaron, con un diluvio y terrible

terremoto de un dia y una noche, la isla tan próspera y felice y de

tan inmensa grandeza, con todos sus reinos, ciudades y gentes, sin

quedar rastro de todos ellos ni vestigio, sino todo el mar ciego y

atollado, que no se pudo por muchos tiempos navegar, se hundieron. No

osara referir por historia sino por fábula las maravillas que Platon

de aquella isla dice, sino hallara confirmarlo Marsilio Ficino en su

compendio sobre el _Timeo_ de Platon, cap. 6.º, y en el argumento que

hace sobre otro siguiente diálogo al Timeo que Platon hizo, á quien

puso nombre Cricia ó Atlántica, donde trata de la antigüedad del mundo;

el cual, conviene á saber Marsilio, afirma no ser fábula sino historia

verdadera, y pruébalo por sentencia de muchos estudiosos de las obras

de Platon, y todos ellos fundándose en palabras platónicas, que ántes

que á hablar de la dicha isla comenzase, dijo: _Sermo futurus valde

mirabilis, sed omnino verus_; la cual historia dice Platon haberla

recibido de sus mayores, y Cricia de su abuelo Cricia, y aquel de

Solon, su tio, y Solon de los sacerdotes de Egipto, á quien, como

digimos en el prólogo desta historia, en las corónicas se les daba

todo crédito. Tambien hallo á Plinio haber hecho mencion desta isla

hundida, puesto que brevísimamente, lib. II, capítulo 92, donde dice:

_In totum abstulit terras primum omnium ubi Atlanticum mare est, si

Platoni credimus, in medio spatio_, etc. Della tambien se acordó

Séneca en el lib. VI de sus _Morales_, diciendo que Tucidides dijo:

que en los tiempos de la guerra peloponesiaca que fué[10], se hundió

aquella isla que se llamaba Atlántica. Della eso mismo hizo mencion

Philon, judío doctísimo (y tambien San Jerónimo y San Agustin y otros

doctores críticos por su doctrina laudatísima), en el fin del libro

que hizo, que el mundo es incorruptible, donde cuenta por historia

della, diciendo: _Iam vero Atlantis insula major quam Asia simul et

África (ut Plato in Timeo prodit) intra unius diei noctisque spatium

ingenti terræ motu innundationeque mersa, in mare mutata fuit, non

quidem navigabile sed cœnosum voraginosumque_. Con todas las dichas

pruebas no del todo quedara satisfecho para osar escribir aquí cosa

tan admirable, si leyendo entre otros opúsculos de San Anselmo, no

viera en el lib. I. _De Imagine mundi_, capítulo 20, á el mismo Santo

decir ansí: _Ultra has, scilicet, Gorgones insulas fuit illa magna

insula quæ, Platone scribente, cum populo est submersa, quæ Áfricam

et Europam sua magnitudine vicit, ubi nunc est concretum mare_. Lo

que Platon comienza en el _Timeo_ á las cuatro planas á decir della,

loando á los atenienses que con ella tuvieron guerras, es lo siguiente:

_Multa quidem et mirabilia vestræ civitatis opera in monumentis nostris

leguntur; sed unum magnitudine el virtute præcipuum facinus. Traditur

nam vestra civitas resistisse olim innumeris hostium copiis, quæ ex

Atlántico mare profectæ prope jam cunctam Europam Asiamque obsederant.

Tunc non erat fretum illud navigabile, habens in ore et quasi vestibulo

ejus insulam, quan Herculis columnas cognominatis; ferturque insula

illa Libia simul et Asia major fuisse, per quam ad alias proximas

insulas patebat aditus, atque ex insulis ad omnem continentem, è

conspectu jacentem vero mari vicinam. Sed intra hos ipsum portus

angusto sinu fuisse traditur. Pelagus illud verum mare, terra quoque

illa vere erat continens. In hac Atlantide insula maxima et admirabilis

potentia extitit regum, qui toti insulæ illi multisque aliis et

maxime terræ continentis parti, prœterea et his quæ penes nos sunt,

dominabantur. Horum vis omnis una collecta nostram, o Solo, vestramque

regionem et quod intra columnas Herculis continebatur invasit. Tunc

vestræ civitatis virtus in omnes gentes enituit._ Et parum infra:

_Post hæc ingenti terræmotu jugique diei unius et noctis illuvione

factum est ut terra dehiscens vestros illos omnes bellicosos homines

obsorveret, et Atlantis insula sub vasto gurgite mergeretur. Quam ob

causam innavigabile pelagus illud propter absor (sic) insulæ limum

relictum fuit_, etc. No lo vuelvo esto en romance porque ya está dicho

cuasi todo en sustancia. En el diálogo siguiente, que llamó Cricias ó

Atlántico, pone muy copiosamente la grandeza de las riquezas, poder y

felicidad desta isla, que nunca en el universo jamás se hallaron ni

escribieron, ni parece que se pudieron pensar. De lo dicho se ve claro

que en tiempo de Platon que fué cuatrocientos veintitres años ántes

del advenimiento de nuestro Redentor y Salvador Jesucristo, y ansí ha

pocos ménos de dos mil años, como parece por el dicho Marsilio en el

principio de las obras de Platon, el mar Océano, desde el estrecho de

Gibraltar, ó cuasi á la boca del de donde comenzaba la dicha isla,

no se podia navegar por estar todo anegado; de la manera que agora

hallamos algunas islas ó tierras anegadas en estas Indias, que están

á las primeras tierras que topamos viniendo acá, y se llaman las

_Anegadas_, por las cuales aquel compás no se puede navegar, y ha

acaecido perderse allí navíos. Y si la dicha isla era mayor que Asia

y África, bien podrian ser las dichas Anegadas parte della, pues no

están sino cuasi[11] leguas. No contradice á esto estar las Canarias,

que llamaban los antiguos _Fortunadas_, en el camino porque podria

tambien haber sido que las islas de Canaria fuesen parte de la tierra

de la misma isla Atlántica, y aún de allí les hubiese venido el nombre

_Fortunadas_, por la felicidad de la tierra; ó que despues de aquella

hundida hubiesen criádose ó nacido, como en muchas regiones del mundo

muchas islas y ciudades y parte de tierra firme se hayan hundido,

y otras en parte anegado y en parte quedado, y en otras lo que era

tierra ser agora mar, y en otras lo que era mar es agora tierra, y ansí

donde no las habia hacerse y aparecer, ó súbito ó poco á poco, por

diuturnidad de tiempo, algunas islas. Destas mudanzas que ha habido en

la mar y en la tierra, trata bien Plinio en el lib. II de su _Natural

historia_ por muchos capítulos, desde el cap. 87 hasta el 97; y ansí

se hizo isla Sicilia, que era tierra firme junta con Italia, y la isla

de Chipre, que era toda una con la tierra de Siria, y la isla de Eubea,

que agora se llama Negroponte, se cortó de la provincia de Boecia, y

otras que allí pone Plinio en el capítulo 90 y lib. IV, cap. 12. En

nuestra España hubo tambien lo mismo, que ciertas islas cerca de Cáliz,

que se llamaban las islas _Ophrodisias_, donde habia ciudades populosas

y grandes edificios, segun cuentan nuestras historias, y Plinio, lib.

IV, cap. 32, habla dellas, y de una dice que tenia 200.000 pasos, que

son más de 50 leguas de luengo, y 12 ó 15 leguas de ancho, hoy no hay

ya memoria dellas. Pero lo que más admirable cosa es, que segun dice

Pedro de Aliaco, en el tratado _De Mapa mundi_, ser opinion antigua que

España y África por la parte de Mauritania, ó por allí cerca, era todo

tierra y se contaba hasta allí España, por manera que no habia estrecho

de Gibraltar que llamamos, y que el mar Océano comió por debajo de la

tierra, y ansí se juntó con el mar Mediterráneo; y desta manera tenemos

sospecha que la isla de Cuba se apartó desta Española, cuya punta que

se llama cabo de San Nicolás está frontero, leste gueste, de la punta

de Maici de la isla de Cuba, y en medio dellas están 18 leguas de mar;

lo mismo se presume del postrero cabo y occidental de Cuba, que se

llama de San Anton, y del cabo de Coroche de la tierra de Yucatan, como

abajo se tocará. Haberse tambien hecho de mar ó de agua tierra, quiero

decir, quedar en seco lo que era todo agua, cuéntalo Plinio en el

cap. 87 del lib. II y los siguientes. Allí toca que la mayor parte de

Egipto era agua, y otros dicen que despues del Diluvio fué agua todo,

porque es una hoya más baja que ninguna de las tierras vecinas (desto

hace mencion Sebastian Mustero en el lib. VI de su _Cosmografía_); y

Guadalquivir, que hacia dos brazos, perdió el uno, que iba á salir

cerca del Puerto de Santa María ó hácia la villa de Rota, y ansí quedó

aquella isla que hacia el rio toda junta con la tierra firme. Ser la

dicha isla Atlántica mayor que Asia y África parece no ser cosa difícil

de creer, por lo que dice Aristóteles en el tratado _De mundo_ que

escribió á Alexandre, cap. 1.º, donde dice que la frecuente plática de

los hombres es haber muchas islas mayores que la tierra firme en que

moramos: _Frequens tamen, inquit, hominum sermo est, multas insulas,

esse majores continente in quo habitamus_. Deste frecuente hablar y

opinion de todos debian de moverse algunos Príncipes ó Reyes en los

siglos pasados á enviar naos y gentes á descubrir á diversas partes,

mayormente al Océano. Necos, Rey de Egipto, envió ciertos marineros de

Fenicia, region de Asia, en navíos para que penetrasen el mar Océano,

los cuales, salidos por el mar Bermejo, que por otro nombre llamaban

Pérsico, otros lo llaman Arábico, otros Eritreo (por una isla que

tiene donde está el sepulcro del Rey Eritreo), fueron hácia el Austro

y Mediodia, y acostados á la Etiopía saltaron en tierra y sembraron

trigo, y despues de cogido tornaron á navegar hasta las columnas de

Hércules ó estrecho de Gibraltar, y de aquel camino descubrieron á

África, la que nunca hasta entónces de las gentes orientales habia sido

conocida; los cuales tardaron tres años en aquella navegacion hasta

que tornaron á Egipto. Lo mismo hicieron los Cartaginenses, mandando

Xerges, Rey dellos, que fuese á descubrir uno que se llamaba Sathaspes;

ansí tambien lo hizo el Rey Darío, deseoso de saber donde salia el

rio Indo á la mar y qué tierras y gentes habia en Asia y en la India,

en el cual viaje gastaron treinta meses; todo esto cuenta Herodoto

en su lib. IV. Refiere tambien Solino en su _Polistor_, cap. 56, que

Alexandre Magno envió un Capitan que se llamó Onesicritus con una flota

para descubrir la isla de la Taprobana, adonde navegando perdieron el

norte y nunca vieron las Cabrillas, por manera que muchos de aquellos

tiempos sospecha tenian que hubiese tierras y poblaciones de hombres

en el mar Océano, ó á la parte del Oriente, ó del Occidente ó Austral;

y la misma razon que se creyese no solo Asia y África y Europa ántes

que África fuese sabida, pero tambien otras nuestras tierras y naciones

el Océano, en su capacidad y grande amplitud, contuviese. Tornando al

propósito cómo el Cristóbal Colon pudiese haber leido por el Platon

que de la dicha isla Atlántica parecia puerta y camino para otras

islas comarcanas y para la tierra firme, y que desde el mar Bermejo

ó Pérsico hubiesen salido navíos á descubrir hácia el Occidente, y

los Cartaginenses por estotra parte pasado el estrecho, y el Rey

Darío hácia el Oriente y la India, y todos hubiesen hallado el Océano

desembarazado y navegable y no hallasen fin á la tierra, razonablemente

pudo Cristóbal Colon creer y esperar que aunque aquella grande isla

fuese perdida y hundida, quedarian otras, ó al ménos la tierra firme, y

que buscando las podria hallar.

Historia de las Indias (vol. 1 de 5) · 第 23 / 126 题