En el cual se tracta de las gracias que tuvo adquísitas Cristóbal
Colon.--Como estudió y alcanzó las ciencias, gramática, aritmética,
geometría, historia, cosmografía y astrología.--Cuánto dellas le fué
necesario para el ministerio que Dios le elegía, y sobre todo que fué
peritísimo en el arte de navegar sobre todos los de su tiempo.--Como
en esto se ocupó toda su vida ántes que descubriese las Indias, y no
en alguna arte mecánica como quiso decir un Agustin Justiniano.
Dicho queda el orígen y patria, y linaje y padres, y persona exterior
y costumbres, y conversacion, que todo le era natural ó de la natura
concedido, y tambien de lo que se conocia de cristiandad de Cristóbal
Colon, aunque en compendiosa y breve manera; parece conveniente cosa
referir las gracias que se le añidieron adquísitas y los ejercicios en
que ocupó la vida que vivió ántes que á España viniese, segun se puede
colegir de cartas que escribió á los Reyes y á otras personas y otros
á él, y de otros sus escritos, y tambien por la _Historia portuguesa_,
y no ménos por las obras que hizo. Siendo, pues, niño le pusieron sus
padres á que aprendiese á leer y á escribir, y salió con el arte de
escribir formando tan buena y legible letra (la cual yo vide muchas
veces), que pudiera con ella ganar de comer. De aquí le sucedió darse
juntamente al aritmética y tambien á debujar y pintar, que lo mismo
alcanzára si quisiera vivir por ello; estudió en Pavía los primeros
rudimentos de las letras, mayormente la gramática, y quedó bien experto
en la lengua latina, y desto lo loa la dicha _Historia portuguesa_,
diciendo, que era elocuente y buen latino; y esto ¡cuanto le pudo
servir para entender las historias humanas y divinas! Estos fueron
los principios en que ocupó su niñez, y con que comenzó las otras
artes que en su adolescencia y juventud trabajó de adquirir. Y porque
Dios le dotó de alto juicio, de gran memoria y de veemente afeccion,
tratando muchas veces con hombres doctos, y con su infatigable
trabajo estudioso, y principalmente, á lo que yo cierto puedo y debo
conjeturar y aún creer, por la gracia singular que le concedió para el
ministerio que le cometia, consiguió la médula y sustancia necesaria
de las otras ciencias, conviene á saber, de la geometría, geografía,
cosmografía, astrología ó astronomía y marinería. Esto todo se colige
muy claro de lo que escribia en los viajes que hizo á estas Indias, y
de algunas cartas suyas que escribió á los Reyes, que vinieron á mis
manos; en las cuales, como era hombre temeroso de Dios y moderado, y
consideradas las personas Reales á quien escribia, es de creer que de
lo que fuese verdad no excedia, de las cuales aquí determino poner
algunas cláusulas, porque juzgo de que sean á todos manifiestas son
dignas. «Muy altos Reyes: De muy pequeña edad entré la mar navegando, y
lo he continuado hasta hoy; la misma arte inclina á quien la prosigue
á desear saber los secretos deste mundo; ya pasan de cuarenta años
que yo voy en este uso. Todo lo que hasta hoy se navega he andado.
Tracto é conversacion he tenido con gentes sabias, eclesiásticos y
seglares, latinos y griegos, judíos y moros, y con otros muchos de
otras sectas; á este mi deseo hallé á Nuestro Señor muy propicio, y
hube dél para ello espíritu de inteligencia. En la marinería me hizo
abundoso, de astrología me dió lo que abastaba,[8] y ansí de geometría
y aritmética, é ingenio en el ánima y manos para dibujar esta esfera,
y en ella las ciudades, rios y montañas, islas y puertos, todo en
su propio sitio. En este tiempo he yo visto y puesto estudio en ver
todas escrituras, cosmografía, historias, crónicas y filosofía y de
otras artes, de forma que me abrió Nuestro Señor el entendimiento con
mano palpable, á que era hacedero navegar de aquí á las Indias, y me
abrasó la voluntad para la ejecucion dello, y con este fuego vine á
Vuestras Altezas. Todos aquellos que supieron de mi empresa, con risa
y burlando la negaban; todas las sciencias que dije no aprovechaban,
ni las autoridades dellas, en sólos Vuestras Altezas quedó la fe y
constancia.» Estas son palabras del Almirante que escribió á los Reyes
el año de 1501, creo que de Cáliz ó de Sevilla, con la cual carta
les envió cierta figura redonda ó esfera. En otra que escribió á los
mismos ínclitos Reyes, de la isla Española, por el mes de Enero de
1495, haciendo mencion de cómo engañan muchas veces los que rigen las
naos en las navegaciones, haciendo uno por otro, de donde proviene
peligrar muchos navíos y muchas veces, dice ansí: «A mí acaeció, que el
Rey Reynel, que Dios tiene, me envió á Túnez para prender la galeaza
_Fernandina_, y estando ya sobre la isla de San Pedro, en Cerdeña,
me dijo una saetía que estaban con la dicha galeaza dos naos y una
carraca; por lo cual se alteró la gente que iba conmigo, y determinaron
de no seguir el viaje, salvo de se volver á Marsella por otra nao y
más gente. Yo, visto que no podia sin algun arte forzar su voluntad,
otorgué su demanda, y mudando el cebo del aguja, dí la vela al tiempo
que anochecía, y, otro dia al salir del sol, estábamos dentro del cabo
de Carthagine, teniendo todos ellos por cierto que ibamos á Marsella,
etc.» En unas anotaciones que hizo de cómo todas las cinco zonas son
habitables, probándolo por experiencia de sus navegaciones, dice ansí:
«Yo navegué el año de cuatrocientos y setenta y siete, en el mes de
Febrero, ultra Tile, isla cien leguas, cuya parte austral dista del
equinoccial 73° y no 63°, como algunos dicen, y no está dentro de la
línea que incluye el occidente, como dice Tolomeo, sino mucho más
occidental, y á esta isla, que es tan grande como Inglaterra, van los
ingleses con mercaderías, especialmente los de Bristol, y al tiempo
que yo á ella fuí no estaba congelado el mar, aunque habia grandísimas
mareas, tanto que en algunas partes dos veces al dia subia 25 brazas
y descendia otras tantas en altura.» Es bien verdad que Tile la de
Tolomeo, está donde él dice, y que á esta la llaman los modernos
_Frislandia_; y más adelante, probando que la equinoccial fuese tambien
habitada, dice ansí el Almirante: «Yo estuve en el castillo de la Mina
del Rey de Portugal que está debajo de la equinoccial, y ansí soy buen
testigo que no es inhabitable como dicen.» En otras partes de sus
escritos afirma haber muchas veces navegado de Lisbona á Guinea, y que
notó con diligencia que el grado responde en la tierra á 56 millas y
dos tercios. En otra parte hace mencion haber navegado á las islas
del Archipiélago, donde en una dellas, que se llama _Enxion_, vido
sacar almáciga de ciertos árboles. En otra parte dice haber andado
veinticinco años por la mar, sin salir della tiempo que se deba de
contar, y que vido todo el Levante y Poniente. En otra parte dice: «Yo
me he hallado traer dos naos y dejar la una en el Puerto Santo á hacer
un poco (?), en que se detuvo un dia, y yo llegué á Lisbona ocho dias
ántes que ella, porque yo llevé tormenta de viento de Sudoeste y ella
no sintió sino poco viento Nordeste, que es contrario, etc.» De todas
estas cosas ya dichas parece la gran pericia, práctica y experiencia,
estudio y solicitud que tuvo Cristóbal Colon de las cosas de la mar,
y los fundamentos y principios y teórica que se requeria para ser
doctísimo en las alturas y en todo lo que concierne al arte de navegar,
de las cuales, quien carece, muchas veces en las navegaciones podrá
errar y errará, como vemos cuantos yerros hacen y daños que causan
los pilotos en la navegacion destas Indias, porque casi no aciertan
sino acaso; y ansí creemos que Cristóbal Colon en el arte de navegar
excedió sin alguna duda á todos cuantos en su tiempo en el mundo habia,
porque Dios le concedió cumplidamente más que á otro estos dones,
pues más que á otro del mundo eligió para la obra más soberana que
la divina Providencia en el mundo entónces tenia. Bien parece por lo
dicho cuán ocupado siempre anduvo Cristóbal Colon ántes que tractase
deste descubrimiento, y aun más abajo mejor parecerá, y cómo hubo bien
menester todo aquel tiempo que vivió para ello, de donde asaz bien se
sigue no haber bien dicho Agustin Justiniano, el cual en una coleccion
que hizo del Psalterio en cuatro lenguas sobre aquel verso: _In omnem
terram exivit sonus eorum_, etc., y despues en su Crónica, dice, que
Cristóbal Colon tuvo oficio mecánico, lo cual parece difícil y cuasi
imposible haber sido, sino fuese como acaece á muchos buenos y hijos
de buenos huirse de sus padres cuando muchachos y asentar en otras
tierras por algun dia, hasta que son hallados con algun oficial; pero
aún para esto parece no haber tenido tiempo, cuanto más que el mismo
Agustin Justiniano se contradice en la dicha coleccion del Psalterio,
diciendo estas palabras: «Este Cristóbal Colombo, en sus tiernos años,
habiendo aprendido los principios de doctrina, cuando ya fué mancebo se
dió al arte de la mar, y pasó á Lisbona, en Portugal, donde aprendió
las cosas de cosmografía, etc.» Por las cuales palabras y por otras
que allí añade parece que aún el mismo Justiniano lo ocupa de tal
manera que no le deja tiempo alguno para en que se pudiese ocupar en
arte alguna mecánica; cuanto más, que como abajo quizá se tocará, el
dicho Justiniano dice otras y no pocas cosas, por las cuales parece
haber escrito como escritor que á tiento escribe ó mal informado, muy
contrarias de la verdad; y porque la señoría de Génova tiene comprobada
la verdad cuanto ha sido posible, y halló que el Justiniano habia
excedido en su historia, ansí por decir cosas que no son verdad, como
en alguna manera abatiendo el oficio y por consiguiente perjudicando
á una persona tan digna y á quien tanto debe toda la cristiandad, por
público decreto (segun tengo entendido) ha prohibido que ninguno sea
osado de tener ni leer la dicha Crónica de Justiniano, mandando recoger
todos los libros y traslados que della hubiere, porque á manos de nadie
pueda llegar.