fundador, que reinó en el Peloponeso, y le dio su nombre. Tántalo,
padre de Pélope, lo mató y lo sirvió a los dioses en un banquete,
siendo condenado al suplicio que todos conocen. Pélope, resucitado
después de servido, engendró a Atreo, Tiestes y otros dos llamados
los Pelópidas. Tiestes sedujo a Aérope, mujer de Atreo, rey de Argos
y de Micenas, y Atreo se vengó matando a los dos hijos adulterinos,
fruto de estos amores ilícitos, y los hizo comer a su hermano.
Egisto, hijo de Tiestes y sobrino de Atreo, mató a este. Agamenón,
nieto de Pélope, sucumbió a manos de su esposa, Clitemnestra, y de
su amante adúltero, Egisto, a su vuelta de Troya, y Clitemnestra
y Egisto fueron asesinados por Orestes, hijo de Agamenón y de
Clitemnestra, el personaje de esta tragedia que roba a Hermíone y
mata a Neoptólemo.
[101] Ifigenia, hija de Agamenón y de Clitemnestra, sacrificada en
Áulide por su padre y su tío Menelao para aplacar a los dioses y
para que soplasen vientos favorables a la navegación de los griegos,
detenidos en ese puerto. Este episodio de la expedición a Troya
constituye la fábula de una tragedia de nuestro poeta.
[102] Peleo mató a Foco por equivocación.
[103] Este aserto es evidentemente falso, de adulación populachera
y de origen idéntico a las lisonjas de igual índole, ya tácitas, ya
expresas, que muchos periódicos propinan por interés y cálculo a sus
lectores, extraviando así su corazón y pervirtiendo su inteligencia.
Las batallas no se ganan si no son valerosos los soldados; pero la
valentía de estos es inútil si su general no es hábil. Y esta última
parte es la principal y la más importante, y por esta razón, desde
que comienza la historia de la humanidad hasta la fecha, se atribuye
la gloria de los triunfos a los generales, sin defraudar a los
soldados de la que conquistan, y todos reconocen en las armas y en
otras empresas análogas que no ha de confundirse ni equipararse a la
cabeza que manda y dirige con los miembros que la obedecen. Plutarco
y Quinto Curcio dicen que estos versos de Eurípides, recitados por
Clito ante Alejandro, fueron la causa de su muerte.
[104] En virtud de una interpretación algo forzada de este pasaje,
se ha querido variar la fecha de la representación de esta tragedia;
pero datos más numerosos y fehacientes lo rechazan sin dejar lugar a
dudas.
[105] Heracles.
[106] El texto solo dice «en las selvas de los montes», pero resulta
oscuro, y para facilitar su inteligencia nos hemos tomado la licencia
de aclararlo.
[107] Las Cianeas o Simplégades eran unos escollos en el estrecho
de Constantinopla que, en opinión de los antiguos, se juntaban o se
separaban para dejar o no el paso a los navegantes.
[108] Era esta costumbre de llevar ramas los suplicantes antiquísima,
porque en _La Odisea_ Odiseo nos ofrece un ejemplo memorable al
presentarse con ellas después de su naufragio a la princesa de los
feacios.
[109] Leda, mujer de Tindáreo, rey de Esparta, fue seducida por Zeus
transformado en cisne. Según la mitología helénica, del primero de
los huevos que puso salieron Pólux y Helena, hijos de Zeus, y del
segundo Cástor y Clitemnestra, de Tindáreo. Hermíone fue hija de
Menelao y de Helena.
[110] Una de las dos diosas, Artemisa o Hera, defensoras de la
fidelidad conyugal.
[111] Poseidón y Apolo, que juntos conspiraron para derribar a Zeus,
fueron expulsados del cielo y condenados durante un año a vivir
despojados de su divinidad. Entonces contrataron con Laomedonte, rey
de Troya, la construcción de sus murallas.
[112] Esta incredulidad del poeta, muy racional por otra parte,
confirma sus estudios filosóficos con Anaxágoras, señalado en Atenas
por su impiedad, y su huida a la corte de Arquelao, rey de Macedonia.
Al mismo tiempo es útil para caracterizar bajo este aspecto a
Sófocles y a Eurípides, porque en ninguna de las obras del primero se
lee palabra o frase alguna semejante. En esta misma tragedia, como
observaremos después, remacha aún más el clavo, y contra el mismo
dios Apolo.
[113] En donde se había refugiado Orestes después de matar a su
madre, Clitemnestra, y a su amante adúltero, Egisto.
[114] Este salto troyano es semejante al que dio Aquiles desde su
navío a la ribera de Troya.
[115] Así lo dice el texto, para indicar que estaba tranquilo, sin
apresuramiento ni miedo.
[116] Blasfemia verdadera contra Apolo, y osada o temeraria hasta el
extremo, si recordamos las persecuciones y los males que sufrieron
en Atenas cuantos se atrevieron a pronunciarlas análogas. Aquí
lo agravante y lo más inexplicable es que la tragedia se hubiera
leído antes por los encargados de examinarla y aprobarla para ser
representada, y que tales palabras se declamaran en el teatro ό a la
faz del pueblo.
[117] Éaco, hijo de Zeus y de la ninfa Egina, reinó en la isla
Enopea, a la cual llamó Egina como su madre, sobresaliendo de tal
modo en sabiduría y en prudencia, que Zeus, a su muerte, le nombró
juez de los infiernos. Fue padre de Telamón y de Peleo.
[118] Promontorio de Tesalia consagrado a Tetis.
[119] Etra, hija de Piteo, rey de Trecén, fue seducida por Egeo, rey
de Atenas, de quien tuvo a Teseo. Después, con su hijo, a quien hizo
reconocer por su padre, vivió en Atenas.
[120] Deméter, hija de Cronos y de Cibeles, y madre de Perséfone,
que concibió de Zeus. Era la diosa de la agricultura, muy venerada
en Ática y en Sicilia. Su hija Perséfone fue robada por Hades, dios
de las infiernos. En Eleusis, población distante unos 17 kilómetros
de Atenas, en el golfo Sarónico, entre el Pireo y Mégara, tenía un
magnífico templo en donde se celebraban los famosos misterios de
Eleusis. Esos misterios, amalgama del culto cabírico, importado
por los fenicios, del culto pelásgico y del helénico o griego,
eran sacratísimos, estando encargada la familia ateniense de los
Eumólpidas de cuanto se refería a este culto.
[121] Piteo, hijo de Pélope y de Hipodamía, reinó en Trecén, ciudad
de la Argólida, hoy Damala, en la costa oriental. Fue grande su
sabiduría, y educó a su nieto Teseo y a su biznieto Hipólito, hijo de
Teseo.
[122] Pandión, hijo y sucesor de Erictonio, rey de Atenas, fue padre
de Erecteo, de Progne y de Filomela. Hubo después otro Pandión, padre
de Egeo, que fue expulsado por los Metiónidas, descendientes de
Erecteo.
[123] Adrasto, rey de Argos, que casó a su hija con Polinices, hijo
de Edipo, y emprendió dos expediciones militares contra Tebas: la de
los siete jefes, y la de los Epígonos, sus hijos.
[124] Al decir Etra que está ceñida de un lazo que no ciñe, da a
entender que no sujeta materialmente, y que su verdadera fuerza
estriba en el deber religioso y espiritual que significa.
[125] Así los llevaban las suplicantes.
[126] Descendientes de Dánao, egipcio que emigró a Argos y fue su rey.
[127] En este lugar, como siempre que la ocasión se presenta,
Eurípides lanza sus anatemas, claros o encubiertos, contra los dioses
del gentilismo. Esto no obsta para que otras veces, hablando del
mismo oráculo de Apolo, diga lo contrario. Es también probable que su
filosofía, su escepticismo y su incredulidad manifiesta contribuyeran
en no pequeña parte a la antipatía que le profesó Aristófanes,
celoso admirador y defensor de las creencias y costumbres antiguas.
Nótese que sus sátiras contra nuestro poeta indican, más que odio,
animadversión y desprecio, y de aquí sus burlas contra los harapos
de sus personajes para excitar la compasión de los espectadores.
Contra Sócrates, en _Las Nubes_, lo hace con mayor saña, virulencia
y peor intención, revelando los efectos de sus doctrinas, dirigidas,
en su opinión, a confundir y anular la verdad y la justicia y a
demoler la religión en sus fundamentos, acusaciones mucho más graves
y peligrosas, como lo demostró después la condenación y muerte de
Sócrates.
[128] Tideo mató involuntariamente a su hermano Menalipo.
[129] Anfiarao, famoso adivino griego, hijo de Ecles y de
Hipermnestra, competidor de Adrasto para ocupar el trono de Argos,
se avino al fin a compartir con él el mando, casándose con Erífile,
hermana de Adrasto. Sabiendo que moriría en el sitio de Tebas, se
ocultó, y fue descubierto por su mujer, sobornada por un collar de
diamantes que le ofreció Polinices. Y, efectivamente, la tierra se lo
tragó en ese asedio.
[130] Esta salida acerca del poeta parece inoportuna y extraña, y
más tratándose de un poeta trágico que, para hacer llorar, como dice
Horacio, _si vis me flere, dolendum est primum ipsi tibi_.
[131] Porque se representaba a Deméter con una antorcha en la mano
buscando a su hija Perséfone.
[132] Hay aquí una laguna en el texto que se ha llenado por el
crítico Hermann añadiéndole dos versos y partiendo del supuesto,
sin duda razonable, de que hubieron de pertenecer al coro. «Ya que
la conmiseración, natural a todos los hombres —dicen—, no te mueve
a socorrernos, quizás lo consigan los vínculos que nos unen de
parentesco, porque tu madre es hija de Piteo, el cual era hijo de
Pélope...».
[133] Las ramas de las suplicantes, el lazo que materialmente no ata,
pero sí religiosa y moralmente.
[134] Las alusiones frecuentes que se hacen a les pelasgos, sobre
todo cuando se habla del Peloponeso, y particularmente de Argos y de
Micenas, se fundan en la creencia general en Grecia de que dominaron
mucho tiempo en esta región de Europa y dejaron en ella testimonios
durables de esta verdad. Al fin fueron vencidos, exterminados o
esclavizados por los griegos, principalmente por los dorios. Los
desdichados ilotas, según la opinión más común, eran pelasgos.
[135] Ínaco, fenicio, fundador de Argos.
[136] En Eleusis, dice Pausanias, hay un templo de Triptólemo, otro
de Artemisa y otro de Poseidón, y más allá el pozo llamado Calícoro,
porque allí se reunían las mujeres de Eleusis para celebrar a la
diosa con sus cantos y sus coros (Pausanias, I, 38, 6).
[137] Esta disquisición pesada, larga e impropia de la ocasión en que
se hace, es curiosa, sin embargo, por instruirnos acerca de las ideas
políticas del poeta y de sus coetáneos. Obsérvese que se extiende
más censurando a los gobiernos de los tiranos por ser ateniense y
dirigirse a ellos; pero a pesar de su prudencia y parsimonia respecto
a las instituciones democráticas de su patria, señala con exactitud
y acierto su principal peligro y su constante amenaza: la del
predominio en ventaja de sus intereses personales de los demagogos
arrastrando al pueblo a su capricho y conveniencia, ya se llamen
Pericles, Cleón o Esquines, ya lo hagan hablando o escribiendo, con
la lengua solo en los días de Eurípides, y con la lengua y más con la
pluma ahora.
[138] Capaneo, uno de los siete jefes que sitiaron Tebas con
Polinices.
[139] Anfiarao.
[140] Cecropia, de Cécrope, fundador de Atenas. Era originario de
Sais, en Egipto, e instituyó el Areópago, difundió el culto de
Atenea y de Zeus, enseñó la agricultura a los habitantes del Ática e
introdujo entre ellos los casamientos y las sepulturas.
[141] Los paralios son los habitantes de las costas del Ática, junto
a los cuales estaba formada la caballería. La fuente de Ares es la de
Dirce, y el sepulcro de Anfión se hallaba a la izquierda y más allá
de la puerta Proítica. Anfión fue notable poeta y rey de Tebas.
[142] Espartos, que nacieron de los dientes del dragón, sembrados por
Cadmo, de σπείρω, siembro.
[143] Cránao, rey de Atenas, sucesor de Cécrope I.
[144] Esta maza, según dice Plutarco, era de Perifetes de Epidauro,
de quien la conquistó Teseo.
[145] Eleuteria o Eleuterís, ciudad próxima al Citerón, en donde
había un altar consagrado a Zeus Eleuteros o _libertador_.
[146] Faltan estas palabras que debía decir Adrasto.
[147] El Tiempo.
[148] El casamiento de sus dos hijas con Tideo y Polinices.
[149] Esta alusión satírica de Eurípides a _Los siete jefes contra
Tebas_, de Esquilo, en que se dan minuciosos detalles de esas luchas
personales, no lo honran demasiado ni como poeta trágico ni como
entendido y justo en sus juicios. En las obras de Esquilo, el drama y
la epopeya estaban todavía más unidas y dependientes una de otra que
en tiempo de Eurípides, y si Eurípides hubiera escrito cuando lo hizo
su predecesor, lo hubiera hecho como él. Los celos de gloria se han
sobrepuesto a otras consideraciones más atendibles.
[150] Esto es, a la propia defensa, no a mirar lo que hacen los demás.
[151] Este Etéocles no es el hijo de Edipo y el hermano de Polinices,
sino otro Etéocles, argivo, hijo de Ifis.
[152] Faltaba el cuerpo de este, de Anfiarao, por habérselo tragado
la tierra, y el de Polinices, porque su hermana Antígona lo había
sepultado contra las órdenes de Creonte.
[153] Llámale tesoro de Zeus por haber sido Capaneo herido por el
rayo y quedar ya consagrado a Zeus.
[154] Ifis, uno de los grandes de Argos, era hijo de Aléctor y tío de
Esténelo.
[155] La llegada de Evadne y de Ifis, que supone el conocimiento
por ambos de la victoria ganada por Teseo, es uno de tantos otros
ejemplos en que la regla de las tres unidades es evidentemente
violada por los mismos a quienes se considera como a sus más fieles
guardadores.
[156] Egialeo era hijo de Adrasto, el cual, con Diomedes el de
Tideo, y Tersandro de Polinices, Esténelo de Capaneo, Estratolao de
Partenopeo, Polidoro de Hipomedonte, Alcmeón y Anfíloco de Anfiarao,
y Melón de Etéocles, hijos de los siete jefes, fueron los epígonos
que a su tiempo renovaron la guerra contra Tebas.
[157] Cadmo, personaje fenicio, fundador de Tebas, padre de Sémele,
y por tanto abuelo materno de Dioniso. Harmonía fue la madre de
Sémele. Los celos de Hera, esposa de Zeus, la indujeron a aconsejar a
Sémele que pidiera a su amante una gracia, obligándose él a cumplirla
cualquiera que fuese. Era esta gracia presentarse a su amada en toda
su gloria, esto es, con sus rayos mortales. Sémele logró su propósito
estando encinta de Dioniso; pero abrasada por su celestial amante,
dio a luz prematuramente al fruto de sus amores, que fue recogido por
Zeus y guardado en uno de sus muslos hasta cumplir todo el tiempo de
su formación total.
[158] El Ismeno era un río de la Beocia que nacía al norte de Tebas,
y Dirce una fuente cerca de la misma ciudad.
[159] La Lidia era una región de Asia, parte occidental de la
Anatolia, en el Asia Menor, entre la Misia y la Caria, cuya capital
era Sardes, en donde reinó Creso. En las costas de Lidia estaban
situadas todas las ciudades griegas que componían la Confederación
jónica.
[160] La Frigia primitiva era una región del Asia Menor que se
extendía a lo largo del mar, desde la embocadura del Meandro hasta la
del Partenio, y bañada, por consiguiente, por el Egeo, la Propóntide
y el Ponto Euxino. Entre los pueblos que la habitaron, estaban los
dárdanos o troyanos.
[161] Esta Persia o Pérside primitiva era una región reducida de
Asia, cuya capital era Persépolis, y cuyos límites eran: al N la
Media, al S el golfo Pérsico, al O la Babilonia y la Susiana, y al E
la Carmania.
[162] La Bactriana era una antigua región de Asia, cuyos límites
eran: al S los montes Paropamisos y la India, al N la Sogdiana, y al
E la Escitia.
[163] La Media era una región asiática, entre la Asiria al O, los
montes que rodean al mar Caspio al N, la Susiana al S, y la Hircania
y la Partia al E. La capital era Ecbatana.
[164] El tirso era una especie de lanza envuelta en pámpanos y hiedra
que llevaban las bacantes en las fiestas de Dioniso, y el cetro de
este mismo dios, según los poetas.
[165] Porque cree saberlo bien y no es así hasta que el mismo Dioniso
los enseñe.
[166] Estas ménades son las mujeres que Dioniso ha traído de Asia,
y componen su séquito o ejército y el coro, a diferencia de las
bacantes, que son aquí las mujeres de Tebas de que habla.
[167] El Tmolo es un monte de la Lidia, célebre por sus vinos, su
azafrán y su aire salubre. Llámase hoy Tomolitzi.
[168] Rea o Cibeles, esposa de Cronos y madre de Zeus, adorada
principalmente en Frigia y en Creta. Sus sacerdotes celebraban sus
fiestas con bailes y contorsiones extrañas, y al son de instrumentos
músicos estrepitosos.
[169] El Citerón, montaña de la Beocia que se extendía hasta el
Parnaso al O y hasta la Megáride al E. El Helicón forma parte de él y
en sus selvas fue expuesto Edipo.
[170] Bromio, invocación de Dioniso, que significa resonante o
estrepitoso, por serlo su culto.
[171] Representábase a Dioniso con cuernos de toro, símbolo de
robustez y de fuerza.
[172] La férula o cañaheja tiene una médula que cuando se enciende
arde poco a poco sin consumir el receptáculo que la contiene.
_Lujuriosa_, por la abundancia y lozanía de sus flores.
[173] Para comprender bien este párrafo, conviene tener presente que
Zeus fue salvado de la muerte por su madre Rea, dando a su padre
Cronos una piedra en vez del niño recién nacido, que devoró Cronos,
dios seguramente de quijadas leoninas y de paladar de avestruz.
Ocultó al recién nacido en Creta, en donde lo amamantó la cabra
Amaltea, y lo cuidaron los curetes o coribantes, sacerdotes de Rea
o Cibeles, inventores también del tambor, para que no se oyesen los
llantos del niño. Las trietérides eran las fiestas de Dioniso, que se
celebraban de tres en tres años.
[174] Evohé, grito peculiar de las bacantes y de las fiestas de
Dioniso, que equivale a ¡viva, vítor!
[175] En el Tmolo nace el río Pactolo, de arenas de oro.
[176] Tiresias, adivino célebre tebano, hijo de Everes y de la ninfa
Cariclo, que vivió en tiempo de Edipo y fue condenado a perder la
vista por ofensas a Atenea o a Hera, concediéndosele en compensación
larga vida y el don profético. Fue padre de la famosa profetisa Manto.
[177] Equión, rey de Tebas por su casamiento con Ágave, hija de Cadmo.
[178] Autónoe, otra hija de Cadmo, esposa de Aristeo y madre de
Acteón, célebre cazador que fue convertido en ciervo y devorado por
los perros de Artemisa por haberse alabado de ser superior a esta
diosa.
[179] Equión fue llamado hijo de la Tierra por haber nacido de los
dientes de un dragón que guardaba la fuente de Ares, cerca de Tebas,
al fundarla Cadmo. Se proponía este sacrificar una vaca a Atenea, y
envió por agua a esa fuente a algunos de sus compañeros, que murieron
devorados por el dragón. Cadmo mató al monstruo, sembrando sus
dientes por orden divina y naciendo de ellos hombres que se mataron
unos a otros, excepto muy pocos, entre los cuales se contaba este
Equión, padre de Penteo.
[180] Chipre, isla hoy de la Turquía de Europa, en el Mediterráneo,
entre el Asia Menor y la Siria, cuya capital es Nicosia. Sus ciudades
principales eran Amatunte, Pafos e Idalion.
[181] Cuanto dice en este pasaje el texto griego, en su forma actual,
es un desatino manifiesto, a no ser que supongamos que Eurípides
comete un crasísimo error geográfico, porque ni Chipre pertenece a
Egipto, ni le es aplicable en ningún concepto el riego del Nilo. Y
no hemos de suponer que el poeta ignoraba lo que decimos, porque
los atenienses conocían bien a Chipre y a Egipto por su comercio
con esta última región africana, y no parece verosímil que el autor
osara cometer error tan garrafal respecto al público y a sus rivales.
Lo más extraño es que traducciones muy acreditadas, que se han
reimpreso, hayan traducido el supuesto original sin advertencia,
corrección ni enmienda alguna a tamaños dislates. Nuestra versión,
por tanto, sin pretender la infalibilidad, nos parece más sensata.
[182] La Pieria, región inmediata a la Macedonia, en donde reinaba
Arquelao, en cuya corte se había refugiado Eurípides al fin de su
vida, y en donde se cree que escribió LAS BACANTES.
[183] Penteo, de πενθεῖν, estar de duelo, sufrir.
[184] Ditirambo, de la palabra griega δίθυρος, alusiva al nacimiento
de Dioniso.
[185] Nisa, residencia preferida de Dioniso, de naturaleza y
situación incierta.
[186] Monte de Cilicia, al noroeste del cabo Sarpedón, en el Asia
Menor.
[187] El Axio y el Lidias son dos ríos de Macedonia, no distantes uno
de otro, que forman un lago, denominándose hoy Vardar el primero,
que desemboca en el golfo de Salónica. Pela, antigua capital de este
reino, estaba edificada en el delta de estos ríos.
[188] Los arquitrabes o parte superior del edificio.
[189] Las de las murallas, en donde estaban las puertas.
[190] Yaco, invocación de Dioniso.
[191] Antiguas ciudades de esta región.
[192] Porque había otras Terapnas además de la tebana.
[193] El texto griego ofrece aquí una laguna, que comprende las
lamentaciones perdidas de Ágave y el principio de la profecía
de Dioniso. Se supone que esta falta, común a todos los códices
existentes, proviene de la hoja del primer original, ya hubiera sido
causada por rotura casual de la misma o por otro cualquier accidente.
Toda la diligencia y las investigaciones de los helenistas y eruditos
que se han propuesto llenar este hueco, se han estrellado en la
imposibilidad material de lograrlo cumplida y seguramente, habiéndose
por necesidad reducido a cazar indicaciones de su contenido, como la
de Apsines, retórico griego, en la _Colección de retóricos griegos_,
de Walz, tomo IX, pág. 587, o en el escoliasta de Aristófanes
acerca del verso 908 del _Plutus_. Se conjetura, con mayor o menor
probabilidad de acierto, que al recobrar Ágave su razón y sentir
su enorme desdicha, cuyo autor es ella misma, ha de abstenerse del
desahogo de las maldiciones contra su causante, y que, al contrario,
ansía extremar su dolor contemplando los estragos, que fueron su
obra, al descubrir los restos de su hijo, y que, al quejarse y
recordar lo sucedido, Dioniso se aparece ya en toda su gloria y como
_Deus ex machina_.
[194] Alusión a la llegada de los persas y a su castigo por los
destrozos que hicieron en los templos.
[195] Yolao, sobrino de Heracles, hijo de Ificles, hermano uterino de
Heracles; fue rejuvenecido por Zeus después de la muerte de su tío, y
defendió a los heráclidas, o descendientes del héroe, contra Euristeo.
[196] Maratón, aldea del Ática, a 31 kilómetros al NE de Atenas.
Milcíades, en la primera guerra médica, venció allí a los persas en
el año 490 antes de Jesucristo. El toro de Maratón, que hacía grandes
estragos en el país, murió a manos de Teseo.
[197] Unos y otros descendían de Pélope, tronco común.
[198] Alcmena, hija de Electrión, prócer argivo, y mujer de
Anfitrión, rey de Tirinto. Zeus la engañó y sedujo apareciéndosele
con los rasgos de su esposo, engendrando en ella a Heracles.
[199] Hilo, hijo de Heracles y de Deyanira, estuvo al frente de
los heráclidas, siendo expulsado del Peloponeso por Euristeo, y
refugiándose en Atenas. Después venció y mató a Euristeo, pero no
pudo penetrar en sus estados, pereciendo en un combate singular con
un rey de los tegeatas.
[200] Euristeo era rey de Micenas, superior a Heracles porque era su
primogénito en una hora, y fue el que le impuso la ejecución de sus
doce trabajos.
[201] Protector de la ἀγορά o plaza pública.
[202] Tetrápolis, nombre dado por los antiguos a ciertas regiones en
donde existían cuatro ciudades notables. Las hubo en Siria, en la
Lócride doria, en África y en otras partes. Esta ática, según dice
Pausanias, fue fundada por Juto, que se casó con una hija de Erecteo,
rey de Atenas, y comprendía a Énoe, Maratón, Probalinto y Tricorinto.
[203] Tirinto era una ciudad de la Argólida, a poca distancia
del golfo, al NE de Nauplia, fundada por Tirinto, hijo de Argos.
Anfitrión reinaba en ella, y su hijo Heracles residió allí.
[204] Porque elegían al partido popular.
[205] El tahalí de Hipólita, reina de las amazonas, que murió a manos
de Heracles, que dio Antíope, hija de Hipólita, a Teseo.
[206] Cuando entró con Pirítoo en los infiernos para robar a
Perséfone.
[207] Alcátoo o Mégara, porque reinó en ella Alcátoo, hijo de Pélope.
Estaba situada entre Atenas y Corinto, a alguna distancia del golfo
de este nombre; Mégara era doria, y sus habitantes y los atenienses
se odiaban cordialmente.
[208] El coro se dirige contra el heraldo, que está presente.
[209] Porque el arreglo o la reconciliación son más fáciles con el
sabio que con el ignorante.
[210] Ni este nombre de Macaria ni el de Copreo, del heraldo,
existen en la tragedia, y han sido obra de los gramáticos, para la
mejor inteligencia de ella. Los hemos copiado porque aclaran sin
perjudicar. Macaria era hija de Heracles y de Deyanira.
[211] La Acrópolis.
[212] Palene, aldea del Ática, de la tribu Antióquide, situada entre
Atenas y Maratón.
[213] Estos peñascos yacían entre Mégara y Corinto.
[214] Hebe era hija de Zeus y de Hera, y copera de los dioses. Cayose
una vez desempeñando esta obligación, y fue tanta su vergüenza
que no quiso servir de hazmerreír a la celestial asamblea. Zeus
robó entonces a Ganimedes, que sustituyó a Hebe; Hebe significa la
juventud.