este lugar, lo que dice Estrabón acerca del sepulcro de Euristeo:
«Euristeo, habiendo atacado en Maratón a los hijos de Heracles y a
Yolao, auxiliados por los atenienses, pereció en el combate, según
cuentan. Su cuerpo fue sepultado en Gargeto, y su cabeza, aparte,
en la aldea de Tricorinto, no lejos del camino real. Este paraje se
llama la Cabeza de Euristeo». Palénide, de Palene, aldea ática.
[216] La conclusión de esta tragedia, leída por ver primera por quien
ignore las dudas y opiniones sostenidas por críticos y eruditos, no
sorprende ni causa extrañeza alguna, y ni hay necesidad de atribuir
al poeta descuidos y omisiones inadmisibles, ni ver contradicciones
chocantes o inexplicables en la conducta de los personajes y en el
giro de la acción.
Se ha llegado hasta el extremo de suponer que Eurípides sublimó tanto
su abandono y su negligencia, que habiendo incurrido al escribirla
en contradicciones tan absurdas como estúpidas, las dejó después sin
corregirlas ni enmendarlas. Si se tratara de un articulo de periódico
de nuestro tiempo, escrito, impreso y publicado de prisa, quizá
pudiera pasar, no como regla general, sino como excepción, porque
así y todo se corrigen con frecuencia no una sola vez; pero de una
obra dramática del fuste de estas de Eurípides, no ya el pensarlo, el
decirlo solo nos parece archimayúsculo desatino. Nadie ha escrito más
a la ligera que nuestro Lope de Vega, y, sin embargo, subsiste y en
manos de todos se halla el manuscrito de _El Bastardo Mudarra_, lleno
de correcciones y mudanzas. Suponer ni por un instante que habiendo
de escribir los trágicos griegos para un certamen público en el cual
habían de encontrar temibles rivales; que sus obras habían de ser
leídas y examinadas por jueces competentes; que después habían de ser
revisadas y releídas por su autor, encargado de ponerlas en escena, y
que el público, al fin, había de escucharlas; y que después de todo
esto sea razonable sospechar siquiera tan incomprensible negligencia,
se nos antoja el colmo de la credulidad.
En toda la escena entre Alcmena y Euristeo no hay contradicción
alguna imputable al poeta, sino a los personajes, efecto natural de
las diversas y contradictorias pasiones que los mueven, advirtiéndose
que son justamente esos efectos los que debían sentir, y en esa forma
contradictoria.
Alcmena, al contemplar en su presencia a Euristeo vencido y
prisionero, ciega de ira, de sed de venganza y de rencor por tantos
años acumulado, solo piensa en matarlo; cuando se entera de las leyes
y costumbres humanas de Atenas, se contenta con matarlo sin privarlo
de la sepultura; pero cuando después oye de los mismos labios de su
aborrecido enemigo que desde su sepulcro perseguirá y dañará a los
heráclidas, se deja arrebatar de nuevo de su ira y manda que lo maten
y que echen a los perros su cadáver. Téngase en cuenta que Alcmena es
de regio abolengo, y ha sido esposa de Zeus y madre de Heracles, y
es abuela de los heráclidas; anciana harta de sufrir persecuciones,
afrentas y males de Euristeo, y que cuanto hace, dice, siente y manda
es lo más natural, humano y verdadero en su situación, antecedentes y
circunstancias. Alguna cristiana en su lugar, acaso no perdonaría a
sus deudores, como dice el Padrenuestro, y nunca una pagana.
[217] El corifeo con el coro; parte de los que vigilan llegan a la
tienda de Héctor, y primero habla con los circunstantes, y después
con el mismo Héctor. La vigilia comprendía doce horas, divididas
en cuatro partes de tres, y por consiguiente, la cuarta era la más
próxima al alba.
[218] Euforbo, el primero que hirió a Patroclo, y murió a manos de
Menelao.
[219] Sarpedón, hijo de Zeus y de Europa, y hermano de Minos, a quien
disputó el trono de Creta, siendo vencido, y fundando en la Licia un
pequeño reino. Murió peleando con Patroclo.
[220] Aliados de los troyanos, mandados por Sarpedón.
[221] Pan, dios que presidía a los ganados y pastos, hijo de
Zeus, según algunos mitógrafos, y de Hermes, según otros. Llámalo
crónida el poeta, porque de Cronos descendía, ya fuese su nieto o
su biznieto. Aparecíase a las gentes cuando menos lo esperaban, con
sus cuernos, su medio cuerpo velludo, como el de un macho cabrío, y
con su cortejo semejante a él, y de aquí el miedo o terror pánico,
locución que dura todavía.
[222] Eneas, hijo de Afrodita y de Anquises, y esposo de Creúsa, hija
de Príamo; se distinguió en el sitio de Troya y por su amor filial, y
arribó a Italia, en donde llegó a ser rey. Es, como se sabe, el héroe
de _La Eneida_, de Virgilio.
[223] De la palabra griega δόλος, que significa lo que la castellana
_dolo_.
[224] Se entiende, con los caballos.
[225] Tideo era hijo de Eneo, rey de Calidón, y padre de Diomedes,
uno de los grandes héroes de _La Ilíada_. Huyó de su patria por haber
matado involuntariamente a su hermano Menalipo, y se casó con la hija
de un rey de Argos. Fue, con Polinices, uno de los siete sitiadores
de Tebas.
[226] Timbrea, ciudad de la Tróade, en donde había un templo célebre
de Apolo, y un oráculo del mismo dios en Licia.
[227] Dárdano, natural de la Etruria, de donde se expatrió, pasando
al Asia, y casándose con una hija de Teucro, rey de Teucria. Se le
mira como a fundador de Troya. La Tróade se denominó Dardania hasta
Tros, uno de sus reyes posteriores, que le impuso el suyo, como Ilo,
otro de estos soberanos, llamó con su nombre a la capital del reino.
[228] Porque Apolo construyó con Poseidón las murallas de Troya.
[229] Los caballos ftiotas, de la Ftiótide, eran muy ligeros.
[230] Esta palabra ciudad, πόλις, significaba para los griegos lo
que para nosotros nación o estado, como lo fue también Roma para los
romanos y Cartago para los cartagineses.
[231] Porque tenían fama de cobardes.
[232] La Tracia, hoy parte NE de la Rumelia, era en estas edades
remotas una vasta región de Europa, limitada al N por el Hemo, al S
por el mar Egeo y la Propóntide, al E por el Ponto-Euxino, y al O por
la Macedonia. En su litoral había muchas ciudades griegas; su suelo
era montañoso y frío y abundante en excelentes caballos. Hubo de ser
civilizada, porque de ella fueron Lino, Orfeo, Tamiris y otros, y de
Tracia provenían los misterios sagrados de los griegos. Zamolxis fue
su gran legislador.
[233] El Estrimón era un río de Tracia y de Macedonia, llamado hoy
Struma o Karasu, que desembocaba en el mar Egeo, un poco mas abajo de
Anfípolis.
[234] Ida, hoy Kas-dag, cadena pequeña de montañas del Asia Menor,
en Misia, que se extendía de sur a norte, desde el golfo de Adramita
hasta cerca de la Propóntide. Troya estaba a su pie.
[235] Escudo pequeño, tracio, ligero, y escotado o sesgado.
[236] Las Gorgonas eran tres, Esteno, Euríale y Medusa, mujeres
monstruosas, hijas de Ceto y de Forcis, que solo tenían un ojo para
las tres, y convertían en piedra a quienes miraban. Perseo, ayudado
por Atenea, cortó a Medusa la cabeza, fijándola la diosa en su escudo.
[237] Aquiles.
[238] Adrastea o Némesis, hija de Zeus y de la Necesidad, o
del Océano y de la Noche, era la diosa de la venganza y de las
represalias. Castigaba los delitos y la prosperidad insolente.
[239] Las Piérides eran hijas de Piero, rey de Macedonia, y fueron
vencidas por las Musas y transformadas en urracas, por haber osado
disputarles el premio del canto. Pero las mismas Musas se apellidaban
también Piérides, por estarles consagrado el monte Piero, o por su
victoria contra las Piérides.
[240] El Pangeo es una pequeña cadena montuosa de Tracia que une al
Ródope y al Hemo. La Peonia era una región limitada de Grecia, que
comprendía en una de sus mitades el territorio de Macedonia en su
parto NO y en la otra a Tracia en su parte SE.
[241] La Escitia era una dilatada región indefinida, que se extendía
por el norte y el oriente de los pueblos entonces civilizados de
Europa y de Asia, occidental y de Europa, u oriental y de Asia.
La primera estaba situada entre los dos grandes ríos Borístenes y
Tanais, y la de Asia comenzaba al oriente del Tanais, dividiéndose
en Escitia allende el Imao y aquende el Imao, al sur y próxima a
la India. Los escitas eran un pueblo nómada, y se distinguían unos
de otros, contándose entre ellos los getas, yacigios, roxolanos,
agatirsos, hérulos, etc., regidos por distintas formas de gobierno,
generalmente monárquicas. Desde el Araxes llegaron a penetrar con
sus armas o invasiones hasta Egipto. Ni Ciro, ni Darío, ni Alejandro
pudieron someterlos, y de ellos salieron después los godos y los
hunos, europeos los primeros y asiáticos los segundos. La invasión
de estos en los dominios de aquellos fue la causa principal de la de
los bárbaros a fines del siglo IV y principios del V. Figuraban entre
ellos etchudos, uralios o fineses turcos, tártaros y otros muchos.
[242] El mar Negro de nuestros días.
[243] Escudo redondo, ἀσπίς en griego.
[244] El Paladión era una estatua de Palas o Atenea que se decía
caída del cielo, y el ídolo más venerado de Troya, por creerse que
esta ciudad no sería tomada nunca mientras lo conservase dentro de su
recinto. Odiseo y Diomedes lo robaron, y entonces cayó Troya en poder
de los griegos.
[245] Consagrado a Apolo.
[246] Vase Héctor con Reso.
[247] Filomela, hija de Pandión, rey de Atenas, ultrajada por su
cuñado Tereo, rey de Tracia, casado con su hermana Procne, pudo
escaparse de la prisión en que la guardaba Tereo, pero con la lengua
cortada por su violador, para que no lo descubriese. Consiguió
después matar a Itis, hijo de Tereo, y lo sirvió e hizo comer a su
padre. Filomela fue transformada en ruiseñor; Procne, madre de Itis,
en golondrina, e Itis, en faisán.
[248] Esta quinta vigilia es una de las incoherencias de la tragedia,
contraria a las opiniones y datos que existen acerca de esta materia.
La vigilia nocturna de la milicia, que, según las estaciones, había
de durar más o menos tiempo, se dividía en Homero en tres partes
de cuatro horas cada una. Después se dividió en cuatro partes de
tres horas, y así continuó entre los griegos y después entre los
romanos, según atestigua Vegecio. Aquí aparece dividida en cinco
partes, divisor inexacto de doce, sin alegarse causa ni pretexto que
justifique o excuse tal innovación. Algunos eruditos y traductores
han corregido el texto griego, suprimiéndola. Nosotros la dejamos
ateniéndonos a la creencia más admitida, y nos abstenemos de aburrir
a la casi totalidad de los lectores con cuestiones que no les
interesan demasiado, y renunciamos gustosos a explotar este filón
de lucimiento del traductor a expensas de la paciencia del lector.
El coro debía retirarse, porque de otro modo no podían presentarse
Odiseo y Diomedes y hablar en voz alta. Ni se puede tampoco suponer
que cuantos lo componían se quedasen dormidos de repente, por
convenir a la ficción poética; ni que ninguno despertase después, ni
que los dos nuevos interlocutores osaran hablar como lo hacen.
[249] Alejandro o Paris son la misma persona.
[250] La intervención de Atenea y sus palabras, cruelmente irónicas
para el espectador, no para su interlocutor, tan significativas y
características de la mujer y de la diosa, es de lo mejor de Reso.
Hay que suponer que el coro se va antes de presentarse Odiseo y
Diomedes, y que estos desaparecen a su vez para matar a Reso antes de
la llegada de Paris. Atenea queda siempre invisible, y solo se oye su
voz.
[251] Observen los lectores que no se puede saber cuál de las Musas
es la madre de Reso, ni ahora ni después. Como los distintos géneros
poéticos estaban repartidos entre ellas, y fueron todos religiosos
en sus albores, y cantados, por tanto, no hay razón pata afirmar que
fuese Polimnia, la que presidía a la poesía lírica. A nuestro juicio,
no se nombra porque siendo todas vírgenes y no la madre de Reso, el
poeta no se ha atrevido a decir cuál de ellas no lo era, y sale de su
empeño calumniando a varias, y a su parecer con menor riesgo.
[252] El coro se presenta persiguiendo a los dos griegos, que han
matado a Reso mientras Atenea hablaba con Paris, y después, al
retirarse este, con Odiseo, que trae su espada llena de sangre en la
mano. Diomedes ha escapado con los caballos.
[253] No se fija aquí de cuál de las Lócridas se habla, pero es de
suponer que se aluda a Naupacto, hoy Lepanto, porque las capitales
de las otras dos no eran puertos. Las Lócridas eran tres: la
epicnemidia, la opuntia y la ozolia, a la cual pertenecía Naupacto.
[254] Las Espóradas o _Dispersas_ son unas islas del archipiélago al
este de las Cícladas y a lo largo de la costa sur del Asia Menor,
entre Samos y Rodas.
[255] Nunca han hecho los lobos tan extrañas maniobras, y por tanto
debemos recordar que se trata de un sueño, en cuyo caso ya es otra
cosa.
[256] El cochero juzga imposible que ningún enemigo ose penetrar en
un campamento tan bien guardado, vencedor, y sobre todo siendo Reso,
su señor, tan fuerte y tan poderoso.
[257] Falta aquí parte del texto, aunque es fácil de suponer, por su
simple lectura, a primera vista, que el coro se lamenta de la pena o
del castigo que le amenaza.
[258] La costumbre de griegos y romanos de sepultar sus muertos
en los caminos, a que aluden tragedias y comedias griegas e
historiadores y polígrafos de ambas naciones, se fundaba en dos
verdades muy útiles, higiénica la una, y moral la otra; la primera,
hoy aceptada y practicada por los pueblos cultos, consistía y
consiste en alejar la putrefacción y sus consecuencias de la
residencia de los vivos, por miedo a las enfermedades que origina; y
la segunda es, como dice Tito Livio: _Quo praetereuntes admoneant et
se fuisse et illos esse mortales_.
[259] Eneo, padre de Tideo, padre de Diomedes.
[260] Tamiris, antiguo poeta griego, hijo de Filamón y de Arsínoe,
tracio edonio, obtuvo el premio de la lira en los juegos píticos;
pero fue vencido por las Musas, a quienes desafió. Perdió también la
vista por su atrevimiento, y se le creía inventor del modo musical
dorio y de muchos poemas perdidos.
[261] Orfeo, célebre cantor y poeta griego, tracio también de origen,
e hijo del rey Eagro y de la musa Calíope, o de Apolo y de Clío; tomó
parte en la expedición de los Argonautas y estuvo en Egipto, en donde
murió su mujer, Eurídice, mordida por un áspid. La perdió después
de sacarla de los infiernos, por mirarla antes de salir de él. Los
animales feroces lo seguían, y los árboles llevaban el compás con sus
ramas. Fue, además, astrónomo, moralista y excelente cantor y poeta.
[262] Museo, antiguo poeta griego, ateniense, y discípulo o hijo
de Orfeo y padre de Eumolpo, vivió en el siglo XIII o XIV antes de
Jesucristo. No se conserva de él obra alguna, y son apócrifas las que
se le atribuyen.
[263] Perséfone, esposa de Hades. Llama frugífera a _la que trae los
granos ό cereales_, a Deméter, diosa de la agricultura.
[264] Había minas de plata en el monte Pangeo, y por esto le llama
tierra argentífera.
[265] Sin hijos.
[266] Los tirrenios pasan por haber sido los inventores de la
trompeta guerrera.
[267] Malea, promontorio y cabo del Peloponeso, de navegación
peligrosa, entre los golfos Lacónico y Argólico. Sicilia queda, pues,
al occidente, y, por tanto, el viento Levante impulsa a los buques
hacia ella.
[268] Los cíclopes eran hijos del Cielo y de la Tierra, gigantes con
un solo ojo en medio de la frente. Habitaban en Sicilia o Lemnos, y
se les atribuye las construcciones denominadas ciclópeas, de enormes
peñascos sin labrar, que se encuentran en Italia y Grecia.
[269] Danza peculiar de los sátiros, de los dramas satíricos,
llamadas así de su inventor Sicinnis.
[270] Altea era hija de Testio, mujer de Eneo, rey de Calidón, y
madre de Meleagro. En premio de su tolerancia con los amores de su
esposa y de Dioniso, enseñó ese dios al marido complaciente el arte
de cultivar la viña y de elaborar el vino.
[271] Nisa, famoso lugar mitológico, residencia favorita de Dioniso,
ya monte, ya ciudad, ya isla en Etiopía, en Arabia o en la India, y
nombre también de dos ciudades, una en la India y otra en Lidia.
[272] Sísifo, rey de Corinto, el condenado en los infiernos a subir a
lo alto de un cerro un peñasco enorme, que al llegar a la cumbre se
precipita de nuevo; tuvo relaciones amorosas con Anticlea, madre de
Odiseo, y como se llamaba hijo de Laertes, de ahí su natural enfado
contra Sileno.
[273] Las frases indecentes de este viejo verde son tales, que su
traducción es imposible. Uno de sus traductores latinos, T. Fix, dice:
_... ut hocce in erectum excites,_
_mammasque contrectes, et obumbratum_
_manibus tangam hortum..._
[274] Orión, cazador famoso qué despreció a Artemisa y fue trasladado
después al cielo, formando una constelación notable.
[275] Tritón, dios marino, hijo de Poseidón y de Anfitrite, que
precedía en los mares al carro de su padre, tocando en vez de
trompeta un caracol.
[276] Nereo, deidad marina, hijo del Océano y de Tetis, esposo de
Doris y padre de las Nereidas, habitaba en el mar Egeo, y como
Proteo, variaba de forma y predecía lo futuro.
[277] Calipso, hija de Atlas o del Océano, que habitaba en la isla
Ogigia, en donde fue visitada por Odiseo, su amante por espacio de
siete años.
[278] El coro, compuesto de sátiros, hijos de Sileno, acusa,
sin embargo, a su padre, consecuente con el papel de juez y de
personificación de la moral, o cede tan cobardemente al miedo que le
infunde el Cíclope, que llega hasta a renegar de su padre.
[279] Radamanto, cretense, hijo de Zeus y de Europa, uno de los
jueces del infierno.
[280] Escamandro, río célebre de Troya.
[281] En todos estos lugares, cabos y promontorios de Ática o de
Laconia, había templos o santuarios consagrados a Poseidón.
[282] Es sabido que los griegos fundaron en Sicilia numerosas y
florecientes ciudades griegas, aunque no en los tiempos de Odiseo
y de los cíclopes. Las obras dramáticas de todos los pueblos están
llenas de anacronismos de toda especie, no solo porque, como dice
Horacio, _Pictoribus atque poetis quidlibet audendi semper fuit aequa
potestas_, sino también porque la casi totalidad de sus auditores
eran en esta materia tan ignorantes como los autores de las obras
representadas, y además porque atribuían tanta importancia a la
verdadera poesía dramática, cuanta negaban a esas pequeñeces, más
fielmente guardadas por quienes más que a lo principal suelen atender
a lo accesorio.
[283] Alude a ciertos ruidos del vientre; pero tengamos en cuenta,
sin excusar tales groserías, que EL CÍCLOPE es una obra burlesca,
que la acción a que se refieren esas palabras sirve de hazmerreír
constantemente a la humanidad entera, y que son solo hombres quienes
habían de oírlas. En Aristófanes forman legión, y aun más sucias,
esas alusiones.
[284] Náyades, ninfas de los ríos y de las fuentes.
[285] Cítara con que se acompañaba el canto lidio, muelle y afeminado.
[286] El Ganimedes del Cíclope, copero y favorito de Zeus, como es
harto sabido, es el viejo Sileno, cuya honestidad se ve en un trance
supremo.
[287] Dárdano, fundador de Troya.
[288] Creíase que los carios habían sido los primeros mercenarios, y
por tanto, lo que dice el coro es que de sí mismo nada espera.