palabras envuelven dos sentidos: el uno se refiere al anterior
agravio que Creúsa recibió de Febo y a la esperanza de que lo repare,
y el otro es el de significar un vago deseo, cuyo fundamento no
pueden penetrar los demás interlocutores.
[33] Sin duda la pena del estuprador era una multa pecuniaria, y por
esto dice Ion que estos dioses, para pagarlas, tendrían necesidad de
desprenderse de las riquezas acumuladas en sus templos.
[34] Ilitía, _genialis tori custos_, como le llama Séneca, diosa que
presidía a los partos. Según unos, era advocación de Artemisa o Hera,
y según otros, una deidad, distinta de ellas, hija de esta última.
[35] Según algunos mitólogos, Atenea salió armada de la cabeza de
Zeus, con la cooperación de Hefesto; según otros, del titán Prometeo.
[36] Νίκη, Victoria, sobrenombre de Atenea, bajo cuya advocación
tenía un santuario en la ciudadela de Atenas.
[37] «Cuando se baja de la ciudadela (dice Pausanias, cap. I, 28,
4), antes de llegar a la ciudad que yace a su falda, en dirección
de los Propileos, se encuentra una fuente, y, junto a la eminencia,
un santuario consagrado a Pan y Apolo. En él, según se dice, se
unieron Apolo y Creúsa, la hija de Erecteo». Esta capilla o santuario
(Herod., VI, 105) se edificó después de la batalla de Maratón, cuando
el dios llamó al correo Fidípides, encargado de pedir socorro a los
espartanos, al monte Partenio, y reprendió a los atenienses porque
descuidaban su culto, prometiéndoles ayudarle en la guerra. Desde
entonces se le honró allí con sacrificios cotidianos y con antorchas.
Así es que su culto y el de las hijas de Aglauro se celebraba al
mismo tiempo, ya en razón al lugar en donde estaban sus templos, ya
porque estas otras divinidades locales protegían, como Pléyades, los
campos y ganados. Sus capillas estaban, sin duda, hacia el mismo
paraje de la ciudadela, en su parte más elevada, y como a la mitad
de ella (Herod., VIII, 53). Su fiesta (según Hesiquio) se denominaba
πλυντήρια, pues se confundían con las Pléyades, como hemos dicho, y
sus nombres Ἕρση y Πάνδροσος, aludían al rocío; de aquí que su culto
se trueque con el de Atenea, pues en el templo de esta, en lo alto
del alcázar, se hallaba la oliva sagrada, apellidada (Apolod., III,
14, 1-2) πανδρόσιον. Las hijas de Aglauro formaban una especie de
trinidad, como las Gracias; y así como estas bailaban con las Musas
y las Ninfas (Horac., 88, I, 4, 6) y las Nereidas en la mar, y las
Sílfides del norte al claro de la luna, y Dioniso con las Ménades
todas las noches en el Parnaso, así también estas tres hermanas
bailaban con Pan, que las acompañaba tocando la flauta, como Apolo
acompañaba a las Musas con la lira.
[38] El texto dice οὐ πέδον τίκτει τέκνα, la tierra no engendra
hijos, negación de muchas fábulas que aseguran lo contrario, y que
contradice las creencias de algunos pueblos que se miraban como
autóctonos, contándose entre ellos los atenienses. Eurípides ha dicho
antes también que Erecteo era hijo de la Tierra.
[39] Esto mismo viene a decir Aristófanes en _Las Nubes_, 603, cuando
exclama: Παρνασσίαν θ᾽ ὃς κατέχων πέτραν σὺν πεύκαις σελαγεῖ Βάκχαις
Δελφίσιν ἐμπρέπων, κωμαστὴς Διόνυσος.
[40] Recuérdese que el coro está compuesto de esclavas de Creúsa.
[41] Sabido es que los pueblos gentílicos se enorgullecían mucho de
esta cualidad, y que los atenienses no eran de los menos vanos en
esta parte. Tal empeño provenía en parte del deseo que han mostrado
casi todos los pueblos de hacer creer a los demás en su antigua
existencia, causa de infinitos errores, así cronológicos como
históricos, en el natural anhelo de alegar un título más legítimo
de posesión y dominio que los venidos después al mismo lugar, y por
último, en el carácter egoísta y exclusivo de esos antiguos estados.
La historia y las sagradas letras a un tiempo niegan terminantemente
la verdad de tales asertos.
[42] Este discurso de Ion es notable en más de un concepto, así por
la dulce serenidad que todo él respira, cuanto por lo apropiado a su
situación y a su carácter. Diríase que ha sido la fuente en donde
bebió el maestro León el aromático néctar que perfuma a algunas de
sus más celebradas odas, si no supiéramos que en ellas se advierte
ese descontento de todo lo mundano, esa eterna e inextinguible
aspiración a algo más elevado que no se puede encontrar en la tierra,
diferencia capital y característica entre la poesía gentílica y la
cristiana.
[43] En griego, Ἰών, participio de _aor_. 2, del verbo εἶμι, _voy_.
[44] El texto griego vulgar dice así: Ἔχει δόλον τύχαν θ᾽ ὁ παῖς,
cuya traducción literal es esta: _habet dolum fortunamque hic puer_.
Tyrwhitt vierte así la frase: _fortunam dolo et astutia comparatam_;
Theobaldo Fix, _dolum et sinistri aliquid_; pero el primero supone
que el texto no escribe δόλον, sino δόλιον, lo cual no es cierto,
y el segundo no justifica su versión, puesto que la de su texto es
la que nosotros damos más arriba. En esta duda apelamos, como de
ordinario, al sentido y a los antecedentes y consiguientes del verso,
que pueden explicárnoslo, y no vacilamos en adoptar la corrección
de Hartung y, por grande que sea el respeto que el texto deba
merecernos, el cual, a nuestro juicio, debe posponerse cuando no sea
inteligible, como ahora sucede. El coro, llevado de ese espíritu de
exclusivismo que distingue a los ciudadanos de los antiguos estados,
habla una y otra vez de extranjeros, y parece temer que, además de
Juto, entre algún otro en la real familia, que mañana pueda ser su
soberano. A nuestro parecer, este verso alude a ese temor, y en su
consecuencia aceptamos la sustitución de κρύφιον por τύχαν.
[45] Porque Juto era también extranjero, según antes hemos visto,
cuya circunstancia concurre también en Ion.
[46] Según dice Estrabón (IX, 3, pág. 288, 17, _El Parnaso_), en su
parte meridional forma con sus peñascos una especie de anfiteatro; en
una de sus cimas estaba el oráculo y la ciudad, abrazando el espacio
de una media legua. Allí yacía también Licorea, en cuyo lugar se
edificó después Delfos y el templo de Apolo. Cerca estaba la fuente
Castalia.
[47] Como las mujeres no son de ordinario fieles guardadoras
de secretos, y Eurípides tenía formada de ellas idea bien poco
favorable, no es extraño que revelen el misterio a su dueña, no
obstante las amenazas de Juto. Adviértase además que para ellas
es extranjero, y Creúsa ateniense y del linaje de Erecteo, y, por
último, que de ordinario la mejor manera de difundir un secreto es
encargar que se guarde.
[48] Ya antes de ahora hemos visto repetidas veces que los personajes
de Eurípides expresan este deseo en situaciones análogas. Suelen
añadir que anhelan hundirse en las entrañas de la tierra, o
precipitarse desde empinada roca. Así lo leemos en _Hécuba, Orestes,
Las Fenicias, Heracles furioso_ y en _Helena_.
[49] Alude aquí Eurípides, en boca del Pedagogo, a la frecuencia con
que los mortales cohonestaban sus maldades invocando la intervención
de los dioses. Ya hemos visto en _Orestes_ que Helena atribuye
a Afrodita toda la culpa de sus escándalos, y que los dioses,
especialmente Zeus, sirvieron no poco a muchas mujeres griegas para
santificar sus adulterios y liviandades.
[50] En _Las Fenicias_, versos 363 y 364, dice también Polinices,
hablando con Yocasta:
ὡς δεινὸν ἔχθρα, μῆτερ, οἰκείων φίλων,
καὶ δυσλύτους ἔχουσα τὰς διαλλαγάς.
[51] Esta laguna Tritónide se halla en el África propiamente dicha
(hoy llamada Farooun o El Laudeah) hacia el sur, y en comunicación
con otro lago denominado Palus Lybica. Heródoto dice que en la laguna
Tritónide desagua el caudaloso río Tritón. Píndaro apellida Tritón a
un golfo desconocido; en la Beocia había un arroyuelo de este mismo
nombre; y Apolonio, en sus _Argonautas_, llama así al Nilo. Esta voz
Τρíτων parece derivada de τρέω, _tremo_, y a Atenea se le daba el
nombre de Τριτογένεια, según cierto mito, acaso de origen egipcio,
que la hacía hija de Poseidón y de la ninfa Tritónide. Lucano, en su
_Fars._, IX, 350-4, se expresa de este modo:
_Hanc et Pallas amat, patrio quae vertice nata_
_Terrarum primam Libyen... tetigit, stagnique quieta_
_Vultus vidit aqua, posuitque in margine plantas,_
_Et se dilecta Tritonida dixit ab unda._
[52] Alude aquí Eurípides a la lira primitiva, compuesta de dos
cuernos unidos por la base y sujetos a cierta distancia por la
extremidad, desde la cual hasta la primera bajaban cuatro, seis o
siete cuerdas, de donde el nombre de tetracordon o hexacordon con que
se le distingue. Tal es la forma con que se representa la lira en
algunas urnas funerarias.
[53] Llamose Flegra cierto paraje de Palene, península de la
Macedonia, en donde se suponía que pelearon dioses y gigantes, y otro
cerca de Bayas y de Cumas, en Italia.
[54] El adjetivo γοργὸς, ὴ, ὸν, _terrible, vivo, activo, ardiente,
violento, rápido_, parece derivatio de ὀργὴ, ῆς, pasión, orgullo,
crueldad, sed de venganza. Todos saben que Γοργώ era un atributo
esencial de Atenea, cuyo escudo αἰγίς (de ἀΐσσω) hace temblar el
orbe. Hesiquio dice que γοργόνις y αἰγίδες significan lo mismo.
Γοργωπός indica una mirada ceñuda, como el _torvus_ o _trux_ latino.
Ahora bien: si γοργίδες equivale a ἰοκεανίδες, y γοργάδες a ἁλιάδης
(Hesiquio), indudablemente aluden a cierta propiedad de la mar, a su
cólera y violentas tempestades. Adviértase que Forcis, el padre de
las Gorgonas, habitaba en la extremidad de la tierra, en el profundo
mar, y que Ceto, su madre, era una de las nereidas.
[55] Se da en Anatomía el nombre de vena cava (de _cavus_, cóncavo),
sin duda a causa de su diámetro considerable, a dos venas por las
cuales vuelve al corazón la sangre del cuerpo; una es la vena cava
torácica, llamada también superior o descendente, y otra la vena cava
abdominal, inferior o ascendente.
[56] El hallazgo del hijo, que para Juto no es de Creúsa, y a quien
le conviene ocultárselo.
[57] Estas máximas son inmorales en alto grado, porque si solo hemos
de ser piadosos mientras nos favorezca la fortuna, debemos ser impíos
cuando nos aflija, esto es, casi siempre. Tampoco se puede asentar de
una manera tan absoluta que podemos hacer daño a nuestros enemigos.
Nuestra religión no solo lo prohíbe terminantemente, sino que nos
manda amarlos; y entre los gentiles no eran lícitos todos los medios
de ofensa, ni en todos los casos.
[58] Esta es la Hécate, invocada por los mágicos y por los
criminales, de quien hablamos ya en _Las Fenicias_, al verso 108.
[59] El 20 del mes βοηδρομιών (septiembre y octubre) salía de Atenas
una procesión hacia Eleusis llevando la estatua de Dioniso, y en la
fuente Calícoro las mujeres de Eleusis danzaban en coros y alababan
al dios con sus cantos. Plut. Phoc., c. 28, pág. 754; Pausan., I, 38,
6, página 93. El escol. a las Ran. de Aristófanes, v. 323. Llamábanse
las Vigésimas porque se celebraban el 20 de dicho mes, y, según
indica el coro, los extranjeros no podían tomar parte en ellas.
[60] Ya hemos dicho que el Parnaso tenía dos cumbres, y que en una de
ellas brillaban de noche las antorchas que alumbraban a los devotos
de Dioniso.
[61] Orión, hijo de Hirieo, nació de la piel de un buey, con cuya
carne obsequió aquel a Zeus, Poseidón y Hermes en una de sus
correrías, por cuya razón los dioses le premiaron concediéndole un
hijo en su vejez. Astuto e infatigable cazador, desafió a Artemisa,
o según otros, desdeñó su amor. Ella se vengó suscitándole un
escorpión, que lo mordió, de cuyas resultas falleció. A sus ruegos,
sin embargo, debió después ser trasladado al cielo, en donde forma
una constelación de las más brillantes.
[62] Se le adoraba bajo la figura de una serpiente.
[63] El árbol de la mirra es descrito por Plinio, XII, 15, 16, Sect.
33-35. Crecía en la Arabia y en las islas, ya espontáneamente, ya
merced al cultivo humano, y llegaba hasta la altura de cinco varas.
Dos veces al año se le hacía una hendidura a lo largo del tronco,
y de ella manaba el perfume. Plinio afirma que la mejor manaba
naturalmente del árbol.
[64] Tal era la costumbre de los griegos, según dice Dióg. Laerc.
Anach. (1, 8, 5, 104): καὶ θαυμάζειν φησὶ, πῶς Ἕλληνες ἀρχόμενοι μὲν
ἐν μικροῖς πίνουσι, πλησθέντες δὲ ἐν μεγάλοις.
[65] Cualquier ruido que se oyese al celebrar un sacrificio, como
el de escupir, toser, quejarse, respirar, etcétera, se miraba como
de mal agüero. Por esto se imponía silencio antes de comenzar, y si
involuntariamente se rompía, los romanos le llamaban _dirae_, y los
griegos, βλασφημίαι. Teofrasto, al trazar el carácter del imprudente,
dice que cuando su madre quiere consultar las aves, las interrumpe
con sonidos de mal agüero: εἰς ὀρνιθοσκόπον τῆς μητρὸς ἐξελθούσης,
βλασφημῆσαι.
[66] Había dos ciudades con el nombre de Biblos, una en Fenicia,
a la orilla del mar, entre Trípoli y Beirut, célebre por el culto
que se tributaba en ella a Tammuz (el Adonis griego); y la otra en
el bajo Egipto, a igual distancia de los brazos de mar Artabequico
y Termatiaco. Es probable, sin embargo, que el poeta aluda aquí a
cierto paraje de la Tracia llamado βιβλίνη, celebrado por sus vinos,
Aten. I. 31. B., o a un arroyuelo de Naxos citado por Delio en Steph.
Byz., y Simo en Etym. M., pág. 197.
[67] El texto griego dice así: γυμνὰ δ᾽ ἐκ πέπλων μέλη ὑπὲρ τραπέζης
ἧχ᾽ ὁ μαντευτὸς γόνος, cuya traducción latina es la siguiente: _nuda
tum ex pallio membra supra mensam proyecit vaticinio declaratus
filius_. Musgrave, sin asustarse de lo ridículo que parece su
versión, asegura que Ion se sube desnudo sobre la mesa y habla
después con los convidados. M. Artaud se expresa de esta manera:
_Alors le fils désigné par l’oracle dechire ses vêtements, il se
roule sur la table, et s’écrie_. Nosotros, aunque desconfiamos del
acierto, nos limitamos a decir que, descubriendo su pecho, arengó
a los convidados, omitiendo su ascensión a la mesa, por parecernos
ridículo, innecesario y no autorizado por el texto, que, usando de
la palabra μέλη, no dice que desnudo se subiera en la mesa, sino que
solo ciertas partes del cuerpo, esto es, sus brazos al hablar.
[68] Recuérdese que Creúsa había ido a la hospedería del templo de
Delfos.
[69] Apolod., III, 15, 1, dice así: Γήμας δὲ Ἐρεχθεὺς Πραξιθέαν τὴν
Φρασίμου καὶ Διογενείας τῆς Κηφισοῦ, ἔσχε παῖδας Κέκροπα, Πάνδωρον,
Μητίονα, θυγατέρας δὲ, Πρόκριν, Κρέουσαν, Χθονίαν, Ὠρείθυιαν, ἣν
ἥρπασε Βορέας. «Erecteo se casó con Praxitea, hija de Fráximo y
de Diogenía, la hija del Cefiso, y engendró a Cécrope, Pandoro y
Metión, varones, y a Procris, Creúsa, Ctonia y Oritía, a la cual
robó Bóreas». Sabido es que el Cefiso es un riachuelo que nacía
en el monte Parnés, bañaba los muros de Atenas, y atravesando el
Pireo, desembocaba en el golfo Sarónico. Ion lo llama padre, como de
ordinario se hace siempre con los ríos.
[70] Las aras y altares consagrados a los dioses solían estar
adornados de guirnaldas del árbol especial que cada uno amaba. Así es
probable que estas fuesen de laurel. A veces el mismo escultor las
representaba en la piedra. Ovid., Trist., V. eleg. 5, v. 9, dice:
_Araque gramineo viridis de caespite fiat,_
_Et velet tepidos nexa corona focos._
[71] El cestillo y las envolturas.
[72] Esta ἀναγνώρισις, o reconocimiento, está perfectamente trazada
y desenvuelta, y bastaría para dar a Eurípides preciada palma de
poeta dramático. No hemos querido interrumpir la lectura con notas
impertinentes, ya por ser innecesarias, ya para dejar libre al lector
de saborear sus clásicas bellezas. Todo camina naturalmente, sin
afectación ni violencia, y al mismo tiempo que recrea nuestro ánimo
y nos interesa, pinta dulcísimos afectos perdurables y eternos para
el hombre. La ansiedad de Creúsa, viéndose amenazada de muerte; la
ira su hijo, la esperanza que agita a aquella al ver el cestillo, su
resolución de dejar el ara, sin acordarse ya del peligro; la sorpresa
de Ion, los tiernos abrazos de ambos al reconocerse, el deseo
legítimo del hijo de que su padre participe también de su dicha, el
dolor de la madre, obligada a revelar su falta a su propio hijo;
las dudas de este y la delicadeza con que las expone, sin faltar al
respeto de su madre, todo esto es bello en sumo grado y digno de
nuestro estudio.
[73] Heródoto, lib. V, c. 66, dice así: μετὰ δὲ (Κλεισθένης),
τετραφύλους ἐόντας Ἀθηναίους δεκαφύλους ἐποίησε, τῶν Ἴωνος παίδων
Γελέοντος καὶ Αἰγικόρεος καὶ Ἀργάδεω καὶ Ὅπλητος ἀπαλλάξας τὰς
ἐπωνυμίας, ἐξευρὼν δὲ ἑτέρων ἡρώων ἐπωνυμίας ἐπιχωρίων...; pero
después Clístenes dividió en diez las cuatro tribus atenienses,
mudando sus nombres, que eran los de los hijos de Ion, Geleón,
Egícoro, Argadeo y Hoples, e inventó otros en su lugar alusivos a
héroes indígenas.
[74] Hacia el año 1440 los jonios invadieron la Ogigia occidental y
la Egialea, y dieron a estos dos países su nombre (después el Ática
y la Acaya). Cuando los dorios penetraron en el Peloponeso (1190),
los jonios de la Egialea, expulsados por los aqueos, se refugiaron en
el país de sus hermanos del Ática; pero como esta hallábase ya muy
poblada de eolios, corintios y epidauros, se dirigieron, al mando
de Neleo y de otros hijos de Codro, a las Cícladas y a la costa
occidental del Asia Menor y a las islas vecinas, y fundaron las doce
ciudades de la Jonia. Fue un pueblo muy civilizado, y dejó su nombre
a un dialecto, a un modo de la música, y a un orden arquitectónico.
[75] Los dorios habitaban primero al pie del Eta; apoderáronse
después de la Histiótide; y cuando los arrojaron de ella los
cadmeos, se fijaron a la falda del Pindo y se llamaron macedones.
Unidos después con los melieos de Traquinia, se posesionaron de
la Driópide, que tomó el nombre de Dórida. Subyugaron luego la
Hemonia, abandonándola en seguida, y atacando dos veces vanamente el
Peloponeso, del cual se apoderaron al fin, unidos con los Heráclidas
y los eolios. Conquistaron también a Mégara y la isla de Creta, y
fundaron diversas colonias, como Rodas, Bizancio, Siracusa, etc.
[76] La Acaya fue una región del Peloponeso habitada desde 1184 por
los aqueos ftióticos, que le dieron su nombre, expulsando de ella a
los jonios. Formaban una federación de doce ciudades.
[77] Río, promontorio de la Acaya, a la entrada del golfo de Corinto.
[78] Esta Tebas asiática, distinta de la griega de Epaminondas,
arrasada por Alejandro, y de la egipcia, famosísima todavía por sus
ruinas, no se encuentra siquiera mencionada en los diccionarios
geográficos.
[79] Llama insular a Neoptólemo por haber nacido en Esciros, isla
próxima a Tesalia.
[80] Ambas ciudades formaban parte de la Tesalia meridional, aunque
pertenecían a regiones diversas, porque Ftía correspondía a la
Ftiótide, y Farsalia a la Histecoide.
[81] Hermíone, hija de Helena y Menelao, hermano de Agamenón.
[82] La última parte del soliloquio de Andrómaca declara cuál
es el fundamento religioso y tradicional de esta tragedia, como
indicamos en el Argumento. El uso de los prólogos de nuestro poeta,
como signo para muchos de su falta de capacidad dramática para
intercalarlos en la acción, en la forma ordinaria, no satisface a
nadie. Los inteligentes teóricos y prácticos en tales asuntos saben
todos perfectamente que es una de las tareas más fáciles del autor
dramático. Suponer, por tanto, que Eurípides no pudiera hacerlo, es
con toda evidencia tan absurdo como inverosímil. Su origen o su causa
verdadera nos es desconocida.
[83] Hay aquí dos palabras griegas, parte de una frase elíptica,
πόθεν, _de dónde, de qué_, que se ha traducido de distintas maneras.
Naturalmente, preferimos la nuestra, más conforme, a nuestro parecer,
con el texto y con el buen sentido.
[84] Empieza el poeta a emprenderla con el bello sexo, y continúa
poco después en las palabras de Andrómaca.
[85] Hermíone no puede responder al coro sin haber oído antes
preguntas, acusaciones o alusiones que lo justifique; y como ni
consta así por el texto, ni se indica tampoco en las palabras del
coro nada que exprese sorpresa alguna por este de la posibilidad
siquiera de haber sido escuchado, hay que suponer, o que faltan
algunos versos perdidos para nosotros, o que oyera Hermíone,
ignorándolo en absoluto el mismo coro, algo que le molestara y que le
arrancara su respuesta, de otro modo inexplicable.
[86] Nombre de varios ríos de la antigua Grecia. El texto dice:
δρóσον, _rocío_.
[87] Andrómaca, según costumbre de Eurípides, censurada por
Aristófanes en _Los Acarnienses_, debía aparecer en la escena
macilenta, flaca y mal vestida, y así se desprende de sus frases
rebosando amarga ironía.
[88] Lugar del nacimiento de Neoptólemo, que tuvo por padres a
Aquiles y Deidamía.
[89] La abnegación de Andrómaca antójasenos excesiva.
[90] Terrible insulto para una hija, como lo era Hermíone de Helena,
pero rasgo feliz del poeta, que nos ofrece a su rival conteniéndose a
duras penas en su discurso, y que al fin deja desbordar su odio.
[91] Con plomo derretido afirmábanse las estatuas a su pedestal.
[92] Hermes, mensajero y cochero de los dioses, y también de los
mortales, por orden divina, puesto que desempeña este último oficio
en Homero guiando al carro que lleva a Príamo a la tienda de Aquiles
para pedirle el cuerpo de Héctor y sepultarlo.
[93] El texto dice ὑπὲρ κεφαλὰν ἔβαλεν, que lo arrojara por encima
de su cabeza, como solía hacerse con los objetos nefandos dignos del
infierno.
[94] Casandra, hija de Príamo y de Hécuba, profetisa por don de
Apolo, pero condenada a no ser nunca creída por haberle engañado no
accediendo después de recibir el don profético a los deseos de su
interesado favorecedor.
[95] El Eurotas es un río de la Laconia que bañaba a la ciudad de
Esparta y desembocaba en el golfo Lacónico. Hoy se llama Iri o
Vasili Potamo, de su antiguo nombre dórico, porque los espartanos
lo denominaban así, el río Rey. Estas palabras injuriosas de
Andrómaca, y las que pronuncia después, que lo son más, naturales
en su sexo, inclinado por la pasión a abusar de su lengua, debían
ser muy agradables a los atenienses, y nos indican, como decimos
en el Argumento, la fecha de la representación de esta tragedia.
Vemos que la corrupción dominaba ya en los espartanos, consecuencia
inevitable de su régimen político, dirigido principalmente a formar
soldados valerosos, como lo fueron en realidad superiores a los
demás griegos; pero su vida y sus costumbres ascéticas habían de
tropezar necesariamente con obstáculos invencibles, no previstos por
su legislador Licurgo, desde el momento en que hubieron de tomar
parte en guerras extranjeras, y aspiraron a la hegemonía helénica.
Los romanos conservaron sus virtudes privadas y cívicas más tiempo
porque su constitución política era más perfecta, y por la materia
y el tamaño y peso de su moneda, como dice Polibio, porque no sé
vieron obligados a servirse de las extranjeras en sus gastos fuera
de su territorio y a apreciar el valor del oro, como sucedió a los
espartanos.
[96] Símil sacado de ciertas aves, como las gallináceas, que cobijan
y protegen así a sus polluelos, ocultándolos a las miradas de las
rapaces.
[97] Alude el poeta a la huida y derrota de los griegos por Héctor,
cuando los forzó a refugiarse en las naves.
[98] El texto griego dice ὦ φίλος, _amigo_, expresión impropia de un
niño horrorizado, como lo es también su frase inmediatamente anterior
en el texto, porque solo dice que no sabe qué verso o conjuro
invocará para evitar la muerte. Conste así para que los lectores
elijan y queden en salvo nuestros escrúpulos como traductores.
[99] Esta acción de tocar la barba, como Hécuba intenta hacerlo con
Odiseo, que lo evita, en la tragedia del mismo título de Eurípides,
obligaba al tocado a acceder al ruego del suplicante, o indicaba
por lo menos aquiescencia del suplicado a los deseos de quien lo
imploraba, y se consideraba como respuesta tácita favorable.