DOCTOR MIQUIS».

«¿Ves?--decía Emilia, riendo--. Te manda que trabajes y me ayudes a

coser en la máquina. Este Miquis es lo más salado... ¡Y qué razón tiene!

Ocuparte en algo es lo que más te conviene. Cuando se pone la atención

en cualquiera labor, no hay medio de pensar tonterías».

Bien lo comprendía la enferma; así, desde el primer día empezó a

adiestrarse en la soberbia máquina de Singer que Emilia poseía. ¡Bien,

bien! Con un poco de aplicación llegaría a dominarla. Al siguiente, otro

papelito:

«RÉCIPE.--_De la infusión de raíz del olvido, 25 gramos. De esencia de

modestia, 7 toneladas. Disuélvase en agua de goma, añádase la

ipecacuana, o sea Juan Bou, y háganse 40.000 píldoras para tomar una

cada segundo, con observación._

La desheredada · 第 66 / 87 题