Otra recomendacion me hizo tambien el Gobierno, casi de tan inmenso

valor como la anterior: la de asimilar esta Antilla á la Península

por medio de iguales derechos, como consecuencia precisa y legítima

de iguales deberes. Tengo conciencia de haber cumplido con lealtad

las órdenes superiores: vuestra ejemplar sensatez ha conquistado al

fin las libertades políticas que anhelábais y de que usais con

singular moderacion.

_La paz pública, el órden, que tanto amais, han permanecido

inalterables durante todo el período de mi gobierno._ Reconocido

estoy á ese nuevo beneficio que de vosotros he recibido.»

Y continuaba luego:

«No olvideis, conciudadanos amantes de las libertades del ciudadano

español, no olvideis que debeis las que hoy disfrutais solo á

vuestra cordura, á vuestro inquebrantable amor al órden, á vuestro

cristiano y noble sufrimiento en la adversidad y á vuestra rara

moderacion en el triunfo. Espero que jamás, por nada ni por nadie,

abandonareis esa senda, y así continuará siendo esta isla la

provincia española modelo.

El Señor de los cielos y de la tierra lee en lo más íntimo de mi

conciencia y sabe que solo me ha guiado, en mi corto gobierno, el

anhelo por vuestro bien y el más ardiente patriotismo. Si el

criterio de algunos hombres me juzga mal, el de Dios me juzgará

bien. Es el gran consuelo que lleva en su alma, al despedirse de

vosotros--Vuestro Gobernador.»

Y es de advertir, que ese órden inquebrantable y ese progreso moral que

acusan los documentos oficiales arriba trascritos, no fueron el

resultado de un año de patrióticos esfuerzos dirigidos á este fin por

parte de las autoridades y de las clases directoras de la sociedad

puerto-riqueña. Desde el primer dia de la abolicion se dió un

espectáculo por todos conceptos admirable, que hace lógico el que

despues se desarrolla á la vista de todos los pueblos del mundo culto.

La ley de Marzo fué promulgada al mes escaso en Puerto-Rico y de los

primeros efectos producidos por tan gravísima medida dieron cuenta á la

SOCIEDAD ABOLICIONISTA en los siguientes términos, hechos públicos en el

periódico órgano de la asociacion emancipadora.

Un hacendado--el Sr. Quiñones y Vizcarrondo,--escribia en 11 de Abril:

«Hablemos de la cuestion magna.--Ni Vd. ni nadie puede formar una

idea de la manera con que se ha recibido la abolicion en el país.

Es verdad que ya estaba preparado para esta solucion. Quiero

bosquejarle un cuadro sucinto de los acontecimientos y del asombro

con que tanto los extranjeros como los reaccionarios han

contemplado la actitud noble, admirable y digna con que nuestros

esclavos han recibido su tan ansiada libertad.

El dia 31 de Marzo me encontraba por casualidad en la villa de

Mayagüez, y como á las dos de la tarde fuimos sorprendidos con el

telégrama que el Gobernador superior civil trasmitió al señor

corregidor, participándole la fausta noticia de la manumision.

Confieso á Vd. que me quedé como petrificado, lo mismo que todo el

mundo. Los conservadores se miraban los unos á los otros sin poder

hablar una palabra. Yo estaba ya dentro de mi calesa, pues

regresaba de San German, y en seguida, apeándome de ella, me dirigí

al corregimiento, y tomando copia del telégrama, partí en el acto

para Cabo Rojo, siendo portador de tan grata nueva. Al siguiente

dia emprendí viaje para San German, Sabana Grande, Yauco,

Guayanilla y Ponce con el objeto de recorrer los dos departamentos

y observar el efecto que causara en los ánimos, tanto de los negros

como de sus poseedores.

Puedo asegurar á Vd., amigo mio, que yo mismo no he podido sino

enternecerme al ver la nobleza y dignidad con que esos infelices

han acogido la noticia de su libertad. Me he encontrado en ingenios

asociado á la comision gubernativa que participaba á los esclavos

su emancipacion, y he admirado la impasibilidad con que escuchaban,

y la alegría que en sus rostros se retrataba, de tal manera, que

cada vez que la comision les decia: ¡Viva la libertad! ¡Viva la

integridad nacional! contestaban unánimes con el más vívido

entusiasmo, llamando la atencion que esto pasaba en las oficinas de

elaboracion del azúcar y en medio del trabajo (pues actualmente se

está en la zafra) y que por un lado salia la comision y por el otro

volvia la servidumbre á continuar sus faenas, sin que absolutamente

haya habido la menor perturbacion.

Estoy, amigo mio, convencido de que en lo sucesivo será lo mismo.

Despues que he visitado la Europa, he visto que nuestros esclavos

están más ilustrados que la generalidad del pueblo, y cuando ménos

el de España. Lo que es una realidad y parecerá una utopia, es que

los esclavos son más ilustrados que nuestros campesinos, conocidos

en el país con el nombre de jíbaros. Y para que Vd. vea que es una

verdad, le haré la siguiente explicacion.

Puerto-Rico es uno de esos puntos de la América especial en todos

conceptos. Esto es muy distinto á la isla de Cuba. En esta, Vd.

sabe bien que no viven en los ingenios sino los empleados, y que se

pasan los años sin que los dueños vayan á sus fincas, y si lo hacen

es por muy pocos dias; de manera que saben lo que en ellas pasa por

las comunicaciones que les dirigen sus respectivos administradores,

mientras que aquí es viceversa.

Muy raro es el dueño de algun punto de importancia que no resida en

él con su familia. De manera que los criados ven diariamente á los

amigos de sus dueños, les oyen hablar de política, escuchan leer

periódicos muy diferentes, así como las discusiones que se

suscitan, y he aquí que de tanto oir hablar de política han

aprendido aquellos más despiertos, trasmitiendo las ideas á los

compañeros; y así se ilustran prácticamente. Cuando hay enfermos,

se asisten los unos á los otros, y muchos han llegado á ser muy

buenos practicantes, y las señoras, que por lo regular son muy

caritativas, les inculcan buenas costumbres, desarrollándose así el

amor á sus señores. Esta es la razon por lo que los esclavos de

Puerto-Rico han acogido con tanta sensatez la noticia de su

manumision.

Acaba de decírseme que los esclavos manumitidos de Guayanilla

tienen el proyecto de costear de su propio peculio un banquete

para obsequiar al partido reformista, sirviendo ellos mismos la

mesa como un testimonio de gratitud por los esfuerzos que han hecho

para manumitirlos. Juzgue Vd. si los esclavos aquí estarán tan

atrasados como generalmente se cree.»

Un propietario de Fajardo, uno de los pueblos más entusiastas de la

isla, decia en 8 del mismo Abril:

«Ayer domingo tuvo lugar en este pueblo la manifestacion por la

gran conquista, por la abolicion de la esclavitud, y por muchos

años conservará Fajardo el recuerdo de este dia.

Desde por la mañana fueron concurriendo los libertos y los vecinos

de los barrios á la poblacion, animándola como es consiguiente con

la aglomeracion de gente de ambos sexos y de todas edades y

condiciones. A las cuatro se reunieron ante la alcaldía los grupos,

gremios y estandartes, esperando al municipio que con el alcalde á

la cabeza y presidido por la música se dirigió al templo.

Antes de empezar el _Te-Deum_ el Diputado del distrito D. José de

Célis Aguilera entró en la iglesia acompañado por muchas señoritas,

las que llevaban un estandarte de seda morada con lemas alusivos al

objeto de la manifestacion.

Si alguna vez el bello sexo está autorizado para abandonar sus

femeniles tareas, sus diversiones y modas, tomando una parte activa

en la cosa pública, es cuando como en esta ocasion entraña un gran

acto de humanidad; entonces ningun corazon puede ni debe permanecer

indiferente, entonces todos tenemos la obligacion de demostrar lo

que sentimos. Las señoritas de Fajardo así lo entendieron, y mejor

que permanecer en sus balcones quisieron mezclarse con el pueblo y

recorrer con él las calles, demostrando en sus agraciados

semblantes la inmensa alegría, el noble entusiasmo que llenaba sus

corazones.

Sobre tres mil personas (la villa tiene seis mil habitantes)

acompañaron la manifestacion, la cual, concluido su trayecto,

volvió á la Alcaldía. El Sr. Célis Aguilera salió al balcon y

rodeado por las señoritas de la comision dirigió á libres y

libertos un sentido discurso.

Feliz estuvo el orador, y se comprende; cuando se está entre

ángeles hay más inspiracion.

Despues el Alcalde Sr. Alonso despidió la concurrencia dando las

gracias por el órden con que se habia llevado á cabo la

manifestacion, y terminó el acto con entusiastas vivas á España, á

la Asamblea, al Gobernador superior civil y al Diputado del

distrito.»

No ménos esplícita era la carta del Sr. Malaret Anglada--que há poco

desempeñó la alcaldía de Sabana Grande, uno de los pueblos más radicales

y abolicionistas de la pequeña Antilla:

«La abolicion de la esclavitud fué decretada el 26 de Marzo y

recibida con entusiasmo por todas las clases de la sociedad,

escepcion hecha de unos cuantos esclavistas, pero en número

insignificante. Este pueblo es uno de los que ménos esclavos tenia,

pues solo contaba unos ciento treinta entre todos, y hoy solo queda

por contratar alguno á causa de estar enfermo, y esto mismo estoy

asegurado sucede en los pueblos limítrofes.

Aquí, tan luego se recibió la noticia oficial, se reunieron todas

las personas visibles, se cantó un solemne _Te-Deum_ al que

asistieron todas las clases de la sociedad, asistiendo además todos

los libertos de la poblacion; tambien asistí á la manifestacion

pública que hubo en Mayagüez, en la que hubo una concurrencia

inmensa, sin el más pequeño disgusto, así como en muchos otros

pueblos, en los que en algunos la he presenciado y de otros lo sé

de pública voz.

El Gobierno ha tomado medidas para evitar la vagancia, tal como los

contratos, pero estos, en mi humilde opinion, lejos de ser lo que

llene el objeto, creo por el contrario que no puede dar buenos

resultados y en mi concepto habria sido mejor que el trabajo fuese

libre como ellos, sin sujeciones á trabas, pues si bien algunos

necesitan de represion, estos son pocos y podrian ser vigilados por

las autoridades.

La generalidad de ellos son laboriosos y honrados, no habiéndose

visto aun que los tribunales hayan tenido que proceder contra

ninguno, lo que parecia tan natural sucediese, si se atiende al

estado de abyeccion en que vivian y de lo natural que ha sido la

alegría que han tenido al pasar del miserable estado de cosas al de

verdaderos hombres libres.

Los contratos se han hecho en esta poblacion sin necesidad de

represion, y puedo asegurar que no se diria al ver el modo de

establecer las condiciones, no estaban avezados á la vida de la

libertad.»

De Guayama--uno de los departamentos más conservadores, cuando no el más

conservador, y donde más esclavos habia,--decian el 25 de Abril:

«El éxito más satisfactorio ha venido á confirmar, no tan solo las

predicciones de ese ilustrado periódico y de los abolicionistas de

la Península respecto á la abolicion de la esclavitud en esta isla,

si que tambien las esperanzas de los que, aun corriendo grandes

riesgos, sosteniamos aquí la necesidad de resolver aquel problema.

Conocedores de esta sociedad, de los elementos que la componen y de

la índole de la poblacion esclava, siempre habiamos creido y

sostenido que la _abolicion inmediata_ se podia realizar sin

trastornos de ninguna especie; pero el resultado obtenido hasta

ahora ha sobrepujado á nuestras esperanzas.

Nada parecia más natural, y esto era lo que nosotros esperábamos,

que una vez comunicada á los esclavos la libertad para ellos

decretada por la Asamblea, se entregaran á los transportes de la más

justa alegría; y que como consecuencia, permanecerian algunos dias

sin trabajar. Sin embargo, ni aun esto último ha sucedido,

limitándose á dar vivas á la libertad, á España y al Gobierno, y

continuando sus trabajos, contratándose con sus antiguos amos, no

obstante el trato de que algunos recibieran antes de la abolicion.

En este pueblo, donde desgraciadamente abundan más los esclavistas,

el Sr. Viña, senador que ha sido por la isla y abolicionista,

empezó á dar jornal desde luego á sus antiguos esclavos, lo que

pudo originar un conflicto, pues otros dueños se resistian á

satisfacer los justos deseos de sus libertos en este sentido. Pero

afortunadamente, el Gobierno dispuso la celebracion de contratos

provisionales, siguiendo todo tan tranquilo.»

Si esto ocurria fuera de la capital, allí donde el movimiento político

ha sido siempre mayor y más vivas las opiniones avanzadas, en San Juan

no pasaba cosa de menor importancia.

«El 30--decia un abolicionista de la capital--se recibió el

telégrama de Madrid dándonos la fausta nueva de ser Ley el proyecto

de abolicion. Empezó á circular la noticia por la noche, y el lunes

apareció la _Gaceta estraordinaria_. Grande era la alegría que se

retrataba en los semblantes, y no pasó de ahí hasta que el

Ayuntamiento acordó un _Te-Deum_, una manifestacion y suplicar al

vecindario iluminara por la noche las fachadas de sus casas. El

martes se cantó el _Te-Deum_ en la catedral con gran concurrencia

(escepto los conservadores y la oficialidad, pues el único que

asistió fué el comandante Hermosa), siguió la manifestacion y por

la noche hubo la iluminacion como nunca se habia visto en

Puerto-Rico. Por los periódicos verá Vd. con más detalles reseñado

esto. Debo agregarle, sin embargo, que al dia siguiente, sin

súplica ni nada apareció la iluminacion en las mismas casas, y que,

escepcion del marqués de Casa Caracena, no iluminaron sus casas los

conservadores. Estos se han acercado Gobernador y le han dicho se

separan de la política; pero sigue el _Boletin_ y _Don Cándido_, si

bien más bajos de tono, con su misma intencion. Creo, sin embargo,

que ese partido ha muerto, y vivirá poco, muy poco, porque gran

parte de los negrófilos abandonarán sus filas, perdido _el gran

pleito_, como lo llamaba el _Boletin_.

Tambien debo llamar su atencion sobre el estado de la isla. Nada

parece haya sucedido. Todo sigue tranquilo; esclavos trabajando más

y mejor con gran contento de sus amos y de ellos. Muchos,

comprendiendo sus intereses, se adelantan á contratarlos y les

pagan jornal desde el dia 1.º del corriente. Así contesta esta

calumniada isla á sus detractores.»

Y confirmando estas noticias, se expresaban casi todos los periódicos

liberales de Madrid;--que los conservadores enmudecieron como por

ensalmo en todo este primer período de la abolicion, en que el partido

conservador de Puerto-Rico acordó tambien _separarse del terreno de la

política, rechazando toda calificacion que pudiera darle carácter

político_, segun su declaracion de 21 de Abril. Así, por no citar más

que _La Nacion_, su corresponsal borinquense decia:

«La grata y gran novedad que debo comunicar á usted, liberal de

corazon, es la de haberse proclamado la abolicion de la esclavitud

sin perturbacion ni otro disgusto que el experimentado, como era

natural, por los amigos é interesados en aquella institucion

malvada y asquerosa. Ellos solos no han aplaudido y se han quedado

con dos palmos de narices, esperando trastornos y ruinas como

pronosticaban, y vino en su lugar el público regocijo, la comun

alegría de los blancos y los negros, de los libres y libertos.

Principió la fiesta un solemne _Te-Deum_ en la catedral con mucha

concurrencia, y despues partió de la plaza, frente del

Ayuntamiento, UNA MANIFESTACION NUMEROSÍSIMA de personas de todas

clases y condiciones, dirigiéndose con música y estandartes al

palacio del capitan general, donde se dieron vivas á España, á la

Asamblea y al Gobierno Nacional por tan importante decreto. Por

primera vez usaba este pueblo del derecho de reunion que no

tenemos; pero que se concedió especialmente para esta vez, y se

portó digna y honrosamente, como para confundir con su ejemplar

conducta á sus injustos detractores.

Desde el balcon del palacio el señor corregidor, á nombre del

Capitan general, suplicó á la concurrencia se disolviese, ya que el

objeto de la manifestacion, que era demostrar el júbilo por lo

decretado por la Asamblea, se habia conseguido. Accedieron gustosos

los manifestantes, y satisfechos de la acogida del Gobierno, se

disolvieron ordenadamente.

Esto dió motivo á falsas alarmas propaladas por los negreros,

suponiendo falso el telégrama en que se daba la buena nueva, y

añadian que la manifestacion habia cesado por ese motivo.

Concurrió á hacer creer las falsedades reaccionarias la llegada de

un vapor de la Habana, cuyos pasajeros nada habian oido en el punto

de partida sobro el decreto abolicionista. Esto dió lugar á una

profunda tristeza y desaliento en todos los buenos corazones; pero

estas alternativas de júbilo y dolor los hemos olvidado al conocer

la certeza del decreto de abolicion.

Siento decir á usted que solo asistirian al _Te-Deum_ algunos

oficiales de marina y el comandante del presidio: el resto de la

oficialidad del ejército brilló por su ausencia.

La ciudad se iluminó, sin faltar á esta demostracion de pública

alegría las casas más pobres.

Solo algunas casas permanecieron oscuras y sombrías como el tráfico

y corazon de sus dueños los opulentos negreros, ya por ustedes

conocidos. El marqués de Caracena, uno de los jefes del bando

conservador, iluminó su casa; lo hago constar con gusto.

Cosa igual ha sucedido en todos los pueblos de la isla, y quiero

copiar aquí un solo rasgo bien significativo de una carta que acabo

de recibir:

"A. irá el domingo próximo á su hacienda, en Ponce, á festejar á

los que fueron sus esclavos."»

Al _Anti-Slavery Reporter_ de Lóndres, órgano de la _British and Foreign

Anti-Slavery Society_, cuya autoridad en la cuestion de la esclavitud es

indiscutible y cuyos esfuerzos en favor de la libertad del género humano

nunca serán bastante admirados, al _Anti-Slavery Reporter_ le decia su

corresponsal de San Juan, en 4 de Julio:

«Amos y esclavos fueron, en toda la isla, á la iglesia á dar

gracias á Dios, por el beneficio que alcanzaban. _En ningun país la

emancipacion ha sido recibida con más tranquilidad._ No ha habido

un solo caso de desórden; ni _un solo hombre borracho_, ni un

insulto dirigido á los amos crueles.

Ha habido tres dias de fiesta, é inmediatamente despues todo ha

vuelto á lo acostumbrado y el trabajo ha seguido en las

plantaciones. Los dueños concedieron á sus esclavos el mismo jornal

que pagaban á los obreros libres. Aquellos amos que habian pecado

de crueldad se hallaron sin trabajadores, porque sus siervos se

negaron á continuar con ellos; pero esto se hizo sin ninguna

palabra violenta. No puedo deciros en una carta todos los

incidentes que han acaecido y que prueban el valor de la

_emancipacion inmediata_. Quiero, sin embargo, informaros de un

hecho importante.

En Puerto-Rico, como en Cuba, hay muchas familias pobres que han

heredado esclavos, y que, viviendo en las poblaciones, sin tener

tierras donde emplearlos, hacen un convenio con ellos y los dejan

libres para ir á donde les plazca, con tal de que traigan á sus

dueños cada semana una determinada suma. Muchas señoras de edad y

no pocos huérfanos vivian en Puerto-Rico con el dinero que recibian

de sus esclavos de este modo. Cuando la emancipacion se proclamó

estas personas quedaron sumidas en la miseria. Tenian el derecho de

hacer contratos con sus esclavos deteniéndolos en sus casas; pero

esta posicion era peor, puesto que carecian de trabajo en qué

emplearlos. Así es; que los esclavos fueron despedidos. Pues bien:

muchos esclavos, conociendo que sus antiguos amos se quedaban sin

medio alguno de vivir, de propia cuenta, sin sugestion de nadie, se

contrataron con otras personas y consignaron la cláusula de que se

diese _la mitad_ de estos jornales á sus amos antiguos, mientras

vivieran. Ahora quiero yo saber si muchos blancos habrian

demostrado sentimientos tan elevados de humanidad y

abnegacion.....!

Debo informaros tambien de que muchos amos han rehusado el hacer

contrato formal alguno con sus antiguos esclavos, dejándolos en

entera libertad, sin miedo á que caigan en la vagancia, en tanto

reciban los mismos jornales que la gente libre; y creyendo que así

están más dispuestos á trabajar.

El Gobierno no ha pagado cosa alguna á los poseedores de esclavos,

ni ha tenido que vencer dificultad alguna respecto de los niños. Ni

_un solo_ esclavo se ha presentado al Gobierno de la isla ni á la

institucion de Beneficencia pidiendo auxilio de ninguna especie.

Ved como todos los viejos argumentos de los esclavistas y sus

terroríficos pronósticos han sido destrozados por la experiencia de

Puerto-Rico.»

¡Esto lo decia un estranjero! ¡Qué mayor satisfaccion para nuestra

malaventurada patria!

Con estos datos no era de extrañar que el Gobernador Superior dijera al

Ministerio de Ultramar en 13 de Abril de 1873, que se prometia un éxito

completo en la empresa abolicionista, explicando todas las dificultades

que se le habian ofrecido en los siguientes términos:

«Como no podia ménos de acontecer, los libertos esperaban con

impaciencia la llegada del _Mendez Nuñez_, que habia de poner

término real á su situacion desdichada, y conceptuando en su

impaciencia que esta solucion se retardaba, han debido de intentar

mover el ánimo de los que fueron sus dueños á aceptar las

proposiciones de estos para ciertos arreglos privados de

retribucion del trabajo, intentando separarse de aquellos de

quienes no han podido obtenerla, pues he recibido telegramas de

algunos propietarios manifestándome que, pagados por otros jornales

á los libertos, resistian el trabajo los que habia en sus

haciendas, por lo que me suplicaban remedio, al mismo tiempo que la

autoridad de Mayagüez me manifestaba que los negros de algunas se

le habian presentado pidiendo salarios, aunque en ademan pacífico,

y que no se les encerrara en los cuarteles, y la de Guayama que

algun hacendado le habia remitido como brazos inútiles algunos de

los que fueron sus esclavos, por lo que, y teniendo en cuenta

algunos otros indicios, aunque ninguno de carácter alarmante, he

autorizado por circular á las autoridades locales que en donde se

haga necesario, despues que procuren la mejor inteligencia entre

hacendados y libertos, autoricen contratos provisionales, sujetos á

aprobacion de los curadores; lo que parece ha producido muy buen

efecto.»

El órden público, pues, lejos de haber sufrido quebranto, ha imperado de

un modo muy superior á lo acostumbrado en épocas anteriores á la

abolicion, en el mismo Puerto-Rico, dejando esta isla, en aquel

particular, bastante atrás á las Antillas inglesas y francesas en

circunstancias análogas.

Y no se puede prescindir, señor, de volver á la consideracion de que la

obra de la emancipacion de los treinta mil esclavos de Puerto-Rico se

complicó, precisamente en el momento más difícil, en los instantes

mismos del planteamiento de la Ley redentora, con la reforma política,

la cual produjo un ensanche extraordinario de libertades y un poderoso

movimiento en el que figuraron como parte activa los mismos libertos y

que se acusó, ora por las manifestaciones populares de San Juan, Ponce,

Mayagüez y casi todos los pueblos de la pequeña Antilla hasta entonces

sometidos á la dictadura militar, ora por las elecciones generales de

Diputados á Córtes, á las que concurrieron nada ménos que 23.124

electores, esto es, 8.350 más que en las elecciones últimas del año

anterior.--Es innecesario recordar las turbulencias que en 1848

siguieron al anuncio y planteamiento de las reformas políticas en las

Antillas francesas, sobre todo en Martinica; turbulencias que dicho sea

tambien en honor de la verdad, terminaron con el decreto de abolicion.

Por otra parte, débese reparar que todos los informes públicos de los

hacendados más importantes de Puerto-Rico, así como los datos oficiales

que han visto la luz en la _Gaceta de Puerto-Rico_, deponen en favor de

la laboriosidad de los libertos.

Uno de los hacendados más ricos, inteligentes y patriotas de los

departamentos meridionales--el Sr. D. Eduardo Quiñones (de

Cabo-Rojo)--decia en una carta inserta en el núm. 20 de _El

Abolicionista_:

La Experiencia Abolicionista de Puerto Rico · 第 2 / 5 段