D. Galo hizo una pausa.

--¿Y bien... qué favor? preguntó bruscamente Sir George, que queria

abreviar la conferencia.

-- Que no se lo digais.

--¡Oh! contad con mi discrecion, señor D. Galo, repuso Sir George, que

habia vuelto á ser dueño de sí, y tenia ya en sus labios su habitual

sonrisa fria como una flor de mármol; ahora yo os pediré tambien otro

favor.

-- No teneis sino mandar: ¿cuál es?

-- Que os vayáis.

D. Galo que no concebia la grosería, ni ménos la impertinencia de la

aristocracia inglesa, se quedó mirando á Sir George con los ojos

tamaños, y estuvo por sacar el lente.

Sir George se habia quedado impasible; solo que cada vez la sonrisa que

cubria la tempestad de su ánimo, era mas glacial.

-- Decididamente, pensó D. Galo, está malo este pobre hombre, y por eso

quiere estar solo; me parece que un par de sangrías...

-- Señor D. Jorge, dijo en voz alta, me parece que vuestro semblante está

un poco arrebatado: bien ve que no estais en caja; en este país combate

mucho la sangre, sobre todo al acercarse la primavera. ¿Teneis dolor de

cabeza? Creo que una pequeña evacuacion y unos vasos de malvavisco (en

latin _altea_) os harian mucho bien.

Lo que D. Galo decia de la mejor fe del mundo, no pareció tal á Sir

George, por lo cual le dijo sin levantar la voz:

-- Señor D. Galo, ¿preferís salir por la puerta... ó por la ventana?

D. Galo se levantó, cual si por medio del asiento de su silla le

hubiesen pinchado con una espada.

-- Que Vd. lo pase bien, señor D. Jorge, dijo cogiendo el sombrero; yo

deseo que Vd. se alivie.

-- Y yo... ¡que el diablo cargue contigo! dijo en inglés y entre dientes

Sir George.

Apénas bajó D. Galo de dos en dos los escalones de la escalera, y se vió

en la calle en seguridad, cuando se dijo:

--¡Toma! ¡toma! ¡Y yo que no caia! ¡Torpe de mí! ¡Toma! ¡toma! ¡La de

los ingleses! una turca de las buenas; habrá almorzado con algun paisano

suyo, y se habrán bebido un par de docenas de botellas de Jerez. ¡Y yo

que no me apercibia! ¡qué torpeza! ¡Ya!... ¡como que aquí en España no

estamos hechos entre las gentes finas á semejantes chocarrerías!

Clemencia: Novela de costumbres · 第 45 / 53 题