casó con una Maslova; pero el temperamento violento y desequilibrado de
Dmitri era diferente del de Nekhludov.
[751] “Muchas veces en su vida había hecho estos _lavados de
conciencia_. De esta manera llamaba a las crisis morales en que,
percibiendo de frente el aceleramiento o la paralización de su vida
interior, se decidía a barrer las inmundicias que obstruían su alma. Al
salir de estas crisis, no dejaba nunca de imponerse reglas que juraba
observar siempre. Escribía un diario y comenzaba una nueva vida; pero
en cada ocasión no tardaba en recaer en el mismo punto, o aun más abajo
que antes de la crisis...”. (Tomo I, página 138).
[752] Al saber que la Maslova de nuevo ha hecho una de las suyas con un
enfermero, Nekhludov se siente más resuelto que nunca a “sacrificar su
libertad para redimir el pecado de esta mujer”. (Tomo I, página 382).
[753] Nunca dibujó Tolstoi un personaje con lápiz tan seguro y
vigoroso como el Nekhludov de las primeras páginas. Véase la admirable
descripción del momento de levantarse y de la mañana de Nekhludov,
antes de la primera sesión en el Palacio de Justicia.
[754] Carta de la Condesa Tolstoi, de 1884.
[755] _Le Temps_, 2 de noviembre de 1902.
[756] Tolstoi la consideraba como una de sus obras capitales: “Uno de
mis libros, (_Para todos los días_) al cual he tenido la suficiencia de
atribuir una gran importancia...”. (Carta a Jan Styka, 27 de julio y 9
de agosto de 1909).
[757] Estas obras fueron, en su mayor parte, publicadas después
de la muerte de Tolstoi. M. J. W. Bienstock las ha publicado en
una traducción francesa, (3 volúmenes de la colección Nelson). La
lista de esas obras es bastante larga, y de ella elegimos, entre
las principales: _El Diario póstumo del Feodor Kuzmitch_, _El Padre
Sergio_, _Hadji-Murad_, _El Diablo_, _El Cadáver viviente_, drama en
doce cuadros; _El falso cupón_, _Alexis el tonto_, _El Diario de un
loco_, _La Luz luce en las tinieblas_, drama en cinco actos; _Todas
las cualidades vienen de ella_, pequeña pieza popular, y una serie de
excelentes novelas cortas: _Después del baile_, _Lo que yo he visto
en sueños_, _Khodynka_, etc. Véase Apéndice, página 431. Pero la obra
esencial que falta por publicar y que no se publicará en mucho tiempo,
es el _Diario_ de Tolstoi. Abarca cuarenta años de su vida, desde
la época del Cáucaso hasta la víspera de su muerte; es el libro de
Confesiones más despiadadas que jamás haya escrito un gran hombre.
[758] El título ruso de esta obra es: _Una sola cosa es necesaria_. (S.
Luc. XI, 41).
[759] La excomunión de Tolstoi por el Santo Sínodo es de 22 de febrero
de 1901. Fué originada por un capítulo de _Resurrección_, relativo a la
misa y a la Eucaristía. Este capítulo (lo lamentamos) ha sido suprimido
en la traducción francesa.
[760] Sobre la nacionalización del suelo. (Véase el _Gran Crimen_ 1905).
[761] “Ruso puro de la vieja Moscovia, dice M. A. Leroy-Beaulieu, gran
ruso de sangre eslava, mezclada de finlandés, físicamente un tipo del
pueblo más que de la aristocracia”. (_Revue des Deux Mondes_, 15 de
diciembre de 1910).
[762] 1857.
[763] 1862.
[764] _El Fin de un Mundo_ (1905 y enero de 1906). Véase el telegrama
dirigido por Tolstoi a un diario americano:
“La agitación de los zemstvos tiene por objeto limitar el poder
despótico y establecer un gobierno representativo. Que triunfen o no,
el resultado seguro será el aplazamiento del verdadero mejoramiento
social. La agitación política, al producir la ilusión funesta de este
mejoramiento por medios exteriores, detiene al verdadero progreso,
como es posible comprobarlo por el ejemplo de todos los Estados
constitucionales: Francia, Inglaterra, América”. (_El movimiento social
en Rusia_. M. Bienstock ha introducido este artículo en el Prefacio del
_Gran Crimen_, traducción francesa, 1905). En una larga e interesante
carta a una dama que le pedía formase parte de un _Comité para la
propagación de la lectura y la escritura entre el pueblo_, Tolstoi
expresa otros cargos contra los liberales: Han desempeñado el papel
de engañados; se han hecho cómplices, por miedo, de la autocracia;
su participación en el gobierno da a éste un prestigio moral, y los
habitúa a compromisos que rápidamente los convierten en instrumentos
del poder. Alejandro II decía que todos los liberales estaban prontos
a venderse a cambio de honores cuando no de dinero. Alejandro III
ha podido aniquilar sin peligros la obra liberal de su padre: “Los
liberales cuchicheaban entre ellos, porque tal cosa no les agradaba,
pero continuaban formando parte de los tribunales, seguían al servicio
del Estado y en la prensa. En la prensa hacían alusión a cosas sobre
las cuales la alusión estaba permitida; pero callaban sobre todo lo
que estaba prohibido hablar, y publicaban cuanto se les ordenaba
publicar”. Lo mismo hacen bajo Nicolás II: “¿Cuándo este joven que no
sabe nada, que no comprende nada, responde con audacia y falta de tacto
a los representantes del pueblo, protestan los liberales? De ninguna
manera... De todas partes se envían al joven czar cobardes y aduladoras
felicitaciones”. (_Correspondencia inédita_, páginas 283-306).
[765] _Guerra y Revolución._
En _Resurrección_, cuando el examen en casación del juicio de la
Maslova, en el Senado, es un darwinista materialista quien más se opone
a la revisión porque le choca, secretamente, que Nekhludov quiera
casarse por deber con una prostituta: toda manifestación del deber, y,
más todavía, del sentimiento religioso, le produce el efecto de una
injuria personal. (Tomo I, página 359).
[766] Véanse como tipos, en _Resurrección_, a Novodvorov, el agitador
revolucionario, cuya vanidad y el egoísmo excesivo han esterilizado su
gran inteligencia. Imaginación nula; “ausencia total de las cualidades
morales y estéticas que producen la duda”. En seguida, unido a sus
pasos, como su sombra, Markel, el obrero que se ha convertido en
revolucionario por humillación y por deseo de venganza, adorador
apasionado de la ciencia que no comprende, anticlerical con fanatismo,
y asceta. Se encontrará también en _Aún tres muertos_, o en _Lo
divino y lo humano_, (traducción francesa publicada en el volumen
intitulado Los Revolucionarios, 1906) algunos especímenes de la nueva
generación revolucionaria: Romana y sus amigos, que desprecian a los
antiguos terroristas y pretenden llegar científicamente a los fines que
persiguen, transformando al pueblo agricultor en pueblo industrial.
[767] Carta al japonés Izo-Abe, de fines de 1904. (_Correspondencia
inédita._)
[768] _Las palabras vivientes_ de _L. N. Tolstoi_, notas de Teneromo,
capítulo Socialismo, (publicado en traducción francesa en _Los
Revolucionarios_, 1906).
[769] _Ibid._
[770] Conversación con Paul Boyer. (_Le Temps_, 4 de noviembre de 1902).
[771] _El Fin de un Mundo_.
[772] “La más cruel de las esclavitudes está en ser privado de la
tierra; porque el esclavo que tiene un dueño, es esclavo de uno solo;
pero el hombre privado del derecho de la tierra es el esclavo de todo
el mundo”. (_El Fin de un Mundo_, capítulo VII).
[773] Rusia estaba, en efecto, en una situación especial, y si el error
de Tolstoi ha sido atribuir también esta situación al conjunto de los
Estados europeos, no hay que sorprenderse de que se haya mostrado
principalmente sensible para los sufrimientos que le tocaban más de
cerca. Véase en _El Gran Crimen_, sus conversaciones en el camino de
Tula, con los campesinos, que carecían todos de pan porque la tierra
les faltaba, y que todos, en el fondo, esperaban que la tierra viniese
a sus manos. La población agrícola de la nación forma el 80 por ciento.
Un centenar de millares de hombres, dice Tolstoi, mueren de hambre a
consecuencia del embargo de la tierra por los propietarios rurales.
Cuando se llega a hablarles, como remedio de sus males, de la libertad
de la prensa, de la separación de la iglesia y el Estado, de la
representación nacional, y aun de la jornada de ocho horas, se burla
uno de ellos impunemente.
“Quienes aparentan buscar, por todos los medios, el mejoramiento de la
situación de las masas populares, recuerdan lo que pasa en el teatro
cuando todos los espectadores ven perfectamente al actor que está
oculto, en tanto que los otros que toman parte en la representación
y que también lo ven, fingen no verlo, y se esfuerzan por distraer
mutuamente su atención”.
No hay otro remedio que devolver la tierra al pueblo que trabaja; y,
para la resolución de esta cuestión agraria, Tolstoi preconiza la
doctrina de Henry George y su proyecto de un impuesto único sobre el
valor del suelo. Éste es su Evangelio económico, y sobre él vuelve
incansablemente, y tanto se lo ha asimilado que a menudo, en sus obras,
emplea hasta frases enteras de Henry George.
[774] “La ley de no-resistencia al mal es la clave de la bóveda de
todo el edificio. Admitir la ley de la ayuda mutua, desconociendo el
precepto de la no-resistencia, equivale a construir la bóveda sin
cerrarla en su parte central”. (_El Fin de un Mundo._)
[775] En una carta de 1900, a un amigo (_Correspondencia inédita_,
página 312), Tolstoi se queja de la falsa interpretación dada a su
principio de la no-resistencia. Se confunde, dice: _No te opongas al
mal haciendo el mal_... con _No te opongas al mal_, es decir, con: “Sé
indiferente al mal...”. “Cuando la lucha contra el mal es el único
objeto del cristianismo y el mandamiento de la no-resistencia al mal se
da como el medio de lucha más eficaz”.
[776] _El Fin de un Mundo._
[777] Tolstoi retrató dos tipos de estos “sectarios”, uno al final de
_Resurrección_, otro en _Aún tres muertos_.
[778] Después de que Tolstoi condenó la agitación de los zemstvos,
Gorki interpretaba el descontento de sus amigos, escribiendo: “Este
hombre se ha convertido en el esclavo de su idea. Largo tiempo hace que
se aísla de la vida rusa y ya no escucha la voz del pueblo. Se coloca a
demasiada altura, por encima de Rusia”.
[779] Era para él un sufrimiento agobiador no poder ser perseguido.
Tenía sed de martirio; pero el gobierno, muy prudente, se cuidaba bien
de darle esa satisfacción. “En torno mío se persigue a mis amigos y
se me deja tranquilo, aun cuando, si alguno hay perjudicial, soy yo.
Evidentemente no valgo bastante para ser perseguido, y de ello tengo
vergüenza”. (Carta a Teneromo, de 1892, _Correspondencia inédita_,
página 184). “Es evidente que no soy digno de sufrir persecuciones,
y me será preciso morir así, sin haber podido, por los sufrimientos
físicos, dar testimonio de la verdad”. (A Teneromo, 16 de mayo de 1892.
_Ibid._ Página 186). “Me es penoso estar en libertad”. (A Teneromo, 1.º
de junio de 1894. _Ibid._ Página 188). ¡Dios sabe, sin embargo, que no
daba motivo para eso! Insultaba a los czares, atacaba a la patria “este
horrible fetiche al cual los hombres sacrifican su vida, y su libertad,
y su razón”. (_El Fin de un Mundo_). Véase en _Guerra y Revolución_, el
resumen que hace de la historia de Rusia. Es una galería de monstruos:
“el chiflado Iván el Terrible, el borracho Pedro I, la ignorante
cocinera Catarina I, la prostituida Elizabeth, el degenerado Pablo, el
parricida Alejandro I” (el único para quien Tolstoi tuvo, sin embargo,
alguna secreta ternura), “el cruel e ignorante Nicolás I, Alejandro II,
poco inteligente, más malo que bueno, Alejandro III, seguramente un
tonto, brutal e ignorante; Nicolás II, un inocente oficial de húsares;
rodeado de bribones, un joven que no sabe nada, que no comprende nada”.
[780] Carta a Gontcharenko, refractario, del 19 de enero de 1905.
(_Correspondencia inédita_, página 264).
[781] A los dukhobors del Cáucaso, 1897. (_Ibid._ Página 239).
[782] Carta a un amigo, 1900. (_Ibid._ Páginas 308-309).
[783] A Gontcharenko, 12 de febrero de 1905. (_Ibid._ Página 265).
[784] A los dukhobors del Cáucaso, 1897. (_Ibid._ Página 240).
[785] A Gontcharenko, 19 de enero de 1905. (_Ibid._ Página 264).
[786] A un amigo, noviembre de 1901. (_Ibid._ Página 326).
[787] “Es como una hendidura en la máquina neumática; todo el soplo
de egoísmo que se quería aspirar del alma humana, vuelve a entrar a
ella”. Y emplea todo su ingenio en demostrar que el texto original ha
sido leído mal y que las palabras exactas del segundo Mandamiento eran:
“Ama a tu prójimo como a _Él mismo_ (como a Dios”). (Conversaciones con
Teneromo).
[788] Conversaciones con Teneromo.
[789] Carta a un chino, octubre de 1906. (_Correspondencia inédita_,
página 381 y siguientes).
[790] Tolstoi expresaba ya este temor en su carta de 1906.
[791] “No vale la pena negarse al servicio militar y policíaco, para
admitir la propiedad, que se sostiene solamente por el servicio militar
y de policía. Los hombres que llenan este servicio y sacan provecho de
la propiedad obran mejor que aquéllos que se niegan a todo servicio
y gozan de la propiedad”. (Carta a los dukhobors del Canadá, 1899.
_Correspondencia inédita_, páginas 248-260).
[792] Léase en _Las Conversaciones con Teneromo_ la hermosa página
“sobre el sabio judío que, sumergido en su libro, no ha visto los
siglos derrumbarse sobre su cabeza y los pueblos que aparecían y
desaparecían de la tierra”.
[793] “Ver el progreso de Europa en los horrores del Estado moderno,
el Estado sangrante, querer crear un nuevo _Judenstaat_, es un pecado
abominable” (_Ibid._).
[794] _Llamamiento a los políticos_, 1905.
[795] Se encontrará en el Apéndice de _El Gran Crimen_ y en la
traducción francesa de los _Consejos a los Dirigidos_ (título ruso: _Al
pueblo trabajador_), un _Llamamiento_ de una sociedad japonesa _para el
Restablecimiento de la Libertad de la Tierra_.
[796] Carta a Paul Sabatier, 7 de noviembre de 1906. (_Correspondencia
inédita_, página 375).
[797] Cartas a un amigo, junio de 1892 y noviembre de 1901.
[798] _Guerra y Revolución._
[799] Carta a un amigo. (_Correspondencia inédita_, páginas 354-55).
[800] _Ibid._ Acaso se trata aquí de la _Historia de un Dukhobor_, cuyo
título figura en la lista de las obras inéditas de Tolstoi.
[801] “Imaginad que todos los hombres que poseen la verdad se reuniesen
para vivir juntos y se instalasen en una isla: ¿Sería esto la vida?” (A
un amigo, marzo de 1901, _Correspondencia inédita_, página 325).
[802] 1.º de diciembre de 1910.
[803] 16 de mayo de 1892. Tolstoi veía entonces a su mujer sufrir por
la muerte de un niño, y nada podía hacer para consolarla.
[804] Carta de enero de 1883.
[805] “No reprocharé jamás a nadie que no tenga religión. El mal está
en que los hombres mienten, fingiendo tener esa religión”. Y más
adelante: “Que Dios nos libre de fingir amor porque esto es peor que el
odio”. (_Correspondencia inédita_, páginas 344 y 348).
[806] _Revue des Deux Mondes_, 15 de diciembre de 1910.
[807] _Revue des Deux Mondes_, 15 de diciembre de 1910.
[808] A un amigo, 10 de diciembre de 1903.
[809] _Le Figaro_, 27 de diciembre de 1910. La carta, después de la
muerte de Tolstoi, fué entregada a la condesa por su yerno, el príncipe
Obolensky, a quien Tolstoi la había confiado algunos años antes. A esta
carta se unía otra, igualmente dirigida a la condesa y que trataba de
asuntos íntimos de la vida conyugal. La condesa la destruyó después de
haberla leído. (Nota comunicada por Taciana Sukhotin, hija mayor de
Tolstoi).
[810] Este estado de sufrimiento databa, pues, de 1881, es decir, del
invierno pasado en Moscú y del descubrimiento que entonces hizo Tolstoi
de la miseria social.
[811] Carta a un amigo (la traducción francesa, hecha por M.
Halpérine-Kaminsky, ha sido publicada con el título de _Profesión de
fe_ en el volumen _Placeres Crueles_, 1895).
[812] Parece que sufrió en sus últimos años y sobre todo en sus últimos
meses, la influencia de Vladimir-Grigoritch Tchertkov, amigo devoto
que, establecido largo tiempo en Inglaterra, había consagrado su
fortuna a publicar y divulgar la obra íntegra de Tolstoi. Tchertkov fué
atacado violentamente por uno de los hijos de Tolstoi, León; pero si se
ha podido acusar su intransigencia de espíritu, nadie ha puesto en duda
su absoluta consagración; y, sin aprobar la dureza, acaso inhumana,
de algunos actos de los cuales se cree advertir su inspiración (como
el testamento por el cual Tolstoi privó a su mujer de la propiedad de
todos sus escritos, sin excepción, comprendidos en ellos sus cartas
privadas), es posible creer que estuvo más enamorado de la gloria de su
amigo que el mismo Tolstoi.
[813] _La Correspondencia de La Unión para la Verdad_, en su número de
1.º de enero de 1911, publicó una interesante relación de esta fuga.
Tolstoi bruscamente partió de Yasnaia Poliana el 28 de octubre de
1910 (10 de noviembre), hacia las cinco de la mañana. Lo acompañaba
el doctor Makovitski. Su hija Alejandra, que Tchertkov llama su
“colaboradora más íntima”, estaba en el secreto de la partida. Llegó
el mismo día, a las seis de la tarde, al monasterio de Optina, uno de
los más célebres santuarios de Rusia, donde había estado varias veces
en peregrinación; allí pasó la noche y, a la mañana siguiente, escribió
allí mismo un largo artículo sobre la pena de muerte. En la tarde del
29 de octubre (11 de noviembre), fué al monasterio de Chamordino, donde
su hermana María era monja; comió con ella y le comunicó el deseo que
habría tenido de pasar el fin de su vida en Optina, “encargándose de
desempeñar las más humildes labores, pero con la condición de que no
se le obligase a ir a la iglesia”. Durmió en Chamordino; hizo, en la
mañana siguiente, un paseo a la aldea vecina, donde pensaba tomar
alojamiento, y volvió a ver a su hermana en la tarde. A las cinco llegó
inopinadamente su hija Alejandra, quien sin duda le previno que su
fuga era conocida y que habían salido en su seguimiento; y se pusieron
en camino, en el acto, de noche. “Tolstoi, Alejandra y Makovitski se
dirigieron hacia la estación de Koselsk, probablemente con la intención
de ganar las provincias del Sur, quizás las colonias formadas por los
dukhobors en el Cáucaso”. En el camino, Tolstoi enfermó y hubo de
ponerse en cama en la estación de Astapovo. Fué allí donde murió.
[814] _Diario_, fecha de 28 de octubre de 1879. (Traducción de
Bienstock. Véase _Vida y Obra_). He aquí el pasaje entero, que es uno
de los más bellos: “Hay en este mundo gentes pesadas, sin alas, que
se agitan abajo. Entre ellas hay algunos fuertes como Napoleón. Dejan
rastros terribles entre los hombres, siembran la discordia y arrasan
siempre la tierra. Hay hombres que se dejan crecer las alas, se lanzan
lentamente y flotan, como los monjes. Hay hombres ligeros, que se
levantan fácilmente y vuelven a caer, los buenos idealistas. Y hay
hombres de alas poderosas... Hay hombres celestes que, por amor a los
hombres, descienden sobre la tierra replegando sus alas, y enseñan a
los otros a volar. Después, cuando ya no son necesarios, remontan el
vuelo, como Cristo”.
[815] “Se puede vivir solamente mientras que se está ebrio de vida”
(_Confesiones_ 1879). “Estoy loco de la vida... Es el estío, el estío
delicioso. Este año he luchado por largo tiempo; pero la belleza de la
Naturaleza me ha vencido. Me regocijo con la vida”. (Carta a Fet, julio
de 1880). Estas líneas fueron escritas en plena crisis religiosa.
[816] En su _Diario_, fechado en octubre de 1865: “El pensamiento de la
muerte...”. “Yo quiero y amo la inmortalidad”.
[817] “Me embriagaba con esta cólera hirviente de indignación, que
amo en mí, que aun la excito cuando la siento, porque obra sobre
mí de manera calmante, y me da, por algunos instantes al menos,
una elasticidad extraordinaria, la energía y el fuego de todas las
capacidades físicas y morales”. (_Diario del Príncipe D. Nekhludov,
Lucerna,_ 1857).
[818] Su artículo sobre la Guerra, a propósito del _Congreso Universal
de la Paz_, en Londres, en 1891, es una ruda sátira contra los
pacifistas, que creen en el arbitraje entre las naciones. “Es la
historia del pájaro al cual se coge después de haberle puesto un
grano de sal sobre la cola”. Es tan fácil de cogerlo después de todo.
Equivale a burlarse de las gentes hablarles de arbitraje y de desarme
consentido por los Estados. ¡Charlatanería todo eso! Naturalmente los
gobiernos aprueban: ¡los buenos apóstoles! Saben bien que esto no les
impedirá nunca enviar millones de gentes al matadero, cuando les plazca
hacerlo. (_El reino de Dios está en nosotros_, capítulo VI).
[819] La Naturaleza fué siempre “el mejor amigo” de Tolstoi, como se
complacía en decirlo: “Un amigo, está bien; pero morirá, se irá a
cualquier parte y no se le podrá seguir, en tanto que la naturaleza, a
la cual estamos unidos por acto de venta y la poseemos por herencia, es
mejor. Mi naturaleza es fría, repulsora, exigente, estorbosa; pero es
un amigo que se conservará hasta la muerte, y cuando muramos entraremos
en ella”. (Carta a Fet, de 19 de mayo de 1861. _Correspondencia
inédita_, página 31). Participaba de la vida de la naturaleza,
renacía en cada primavera: “Marzo y abril son mis mejores meses para
el trabajo”. (A Fet, el 23 de marzo de 1877). Lo amodorraba el fin
del otoño: “Es para mí la estación más muerta, no pienso en nada, no
escribo nada, me siento agradablemente estúpido”. (A Fet, el 21 de
octubre de 1869). Pero la naturaleza que hablaba íntimamente a su
corazón, era la naturaleza que lo circundaba, la de Yasnaia Poliana.
Aun cuando, en el curso de su viaje a Suiza, haya escrito notas muy
hermosas sobre el lago de Ginebra, allí se sentía extranjero, y su
unión con la tierra natal le parecía entonces más estrecha y más
dulce: “Amo a la naturaleza, cuando por todas partes me rodea, cuando
por todas partes me envuelve el aire cálido que se derrama hasta la
lejanía infinita, cuando esta misma yerba jugosa que he chafado al
sentarme viste de verdura los campos infinitos; cuando estas mismas
hojas que, agitadas por el viento, brindan sombra a mi rostro, se unen
para formar el sombrío azul de la floresta lejana; cuando este mismo
aire que respiro forma el azul claro del cielo infinito: cuando estoy
solo para gozar de la naturaleza, cuando, en torno mío, revuelan y
zumban millones de insectos y cantan los pájaros. El gozo principal de
la naturaleza está para mí en cuanto me siento formar parte de toda
ella. Aquí (en Suiza) las infinitas lejanías son hermosas, pero estoy
desligado de ellas”. (Mayo de 1857).
[820] Conversaciones con Paul Boyer. (_Le Temps_, 28 de agosto de
1901). De hecho podría uno confundirlas a menudo, como en esta
profesión de fe de Julia moribunda:
“Lo que me era imposible creer, nunca he podido decir que lo creía; y
siempre he creído lo que decía creer. Era todo lo que podía hacer”.
Que puede relacionarse con la carta de Tolstoi al Santo Sínodo:
“Es posible que mis creencias molesten o desagraden; pero no me es
posible cambiarlas, como no me es posible cambiar de cuerpo. No puedo
creer otra cosa que lo que creo en esta hora en que me dispongo a
volver hacia el Dios de quien procedo”.
O bien con este pasaje de la _Respuesta a Cristóbal de Beaumont_, que
nos parece ser toda Tolstoi:
“Soy discípulo de Jesucristo, y mi Maestro ha dicho que quien ama a su
hermano cumple la ley”.
O todavía:
“Toda la oración dominical, íntegra, está contenida en estas palabras:
¡Cúmplase tu voluntad!” (_Tercera carta de la montaña._)
En relación con:
“Reemplazo todas mis plegarias con el _Pater Noster_. Todas las
peticiones que yo puedo dirigir a Dios están expresadas con mayor
altura moral por estas palabras: ¡Cúmplase tu voluntad!” (_Diario_ de
Tolstoi, en el Cáucaso, 1852-53).
La semejanza de pensamientos no es menos frecuente en el terreno del
arte que en el de la religión:
“La primera regla del arte de escribir, dice Rousseau, consiste en
hablar con claridad y expresar con exactitud nuestro pensamiento”.
Y Tolstoi:
“Pensad lo que queráis, pero de tal manera que cada palabra pueda ser
comprendida por todos. No es posible escribir nada mal en una lengua
que sea perfectamente clara”.
He demostrado antes que las descripciones satíricas de la Opera de
París, en La Nueva Eloísa, tienen muchas relaciones con las críticas de
Tolstoi en _¿Qué es el Arte?_
[821] _Diario_, 6 de enero de 1903 (citado en el _Prefacio de Tolstoi a
sus Recuerdos_, volumen primero de _Vida y Obra de Tolstoi_, publicados
por Birukov).
[822] _Cuarto Paseo._