[655] A decir verdad, no era ésta la primera vez. El joven voluntario

del Cáucaso, el oficial de Sebastopol, Olenine de _Los Cosacos_, el

príncipe Andrés y Pedro Besukhov en _La Guerra y la Paz_, habían tenido

visiones semejantes. Pero Tolstoi era tan apasionado que, cada vez que

encontraba a Dios creía que lo encontraba por la primera vez y que no

había habido para él antes más que la noche y la nada. En su pasado

no veía más que sombras y vergüenzas. Nosotros, que conocemos por su

_Diario_, mejor que él, la historia de su corazón, sabemos cómo este

corazón fué siempre, aun en sus extravíos, profundamente religioso.

Por otra parte, él mismo conviene en ello en un pasaje del primer

Prefacio a la _Crítica de la Teología Dogmática_: “¡Dios mío, Dios

mío! ¡he errado, he buscado la verdad donde necesitaba buscarla! Yo

sabía que erraba. Halagaba yo mismo mis malas pasiones, sabiéndolo;

_pero yo no te olvidaba nunca. Te he sentido siempre cerca, hasta

cuando me extraviaba_”. La crisis de 1878-79 fué sólo más violenta que

las otras, acaso por influencia de los duelos repetidos y de la vejez

que se acercaba; y su única novedad estuvo en que, en lugar de que la

visión de Dios se desvaneciese sin dejar rastros, después que la llama

del éxtasis se había extinguido, Tolstoi, advertido por la experiencia

pasada, se apresuró a “avanzar, en tanto que la luz estuviera con él”

y a deducir de su fe todo un sistema de vida. No es que no lo hubiera

intentado antes (recuérdense las _Reglas de Vida_, concebidas cuando

era estudiante); pero, a los cincuenta años, tenía menos ocasiones de

dejarse distraer de su camino por las pasiones.

[656] El subtítulo de las _Confesiones_ es: _Introducción a la Crítica

de a la Teología dogmática y al Examen de la doctrina cristiana._

[657] “Yo, que colocaba la verdad en la unidad del amor, me sorprendí

de este hecho: que la religión destruía, ella misma, lo que deseaba

producir”. (_Confesiones_, página 111).

[658] “Y me he convencido de que la enseñanza de la Iglesia es,

teóricamente, una mentira astuta y perniciosa; prácticamente, un

compuesto de groseras supersticiones y de hechicerías, bajo el cual

desaparece absolutamente el sentido de la doctrina cristiana”.

(_Respuesta al Santo Sínodo_. 4-17 de abril de 1901). Véase también La

_Iglesia y el Estado_ (1883). El crimen más grande que Tolstoi reprocha

a la Iglesia en su “alianza impía” con el poder temporal, que la ha

hecho afirmar la santidad del Estado, la santidad de la violencia, es

“la unión de los bandoleros con los mentirosos”.

[659] A medida que avanzaba en edad, este sentimiento de la unidad de

la verdad religiosa a través de la historia humana, y del parentesco

de Cristo con los otros sabios, desde Buda hasta Kant y Emerson, se

fué acentuando, al extremo de que Tolstoi se defendía en los últimos

años, de que tuviera “alguna predilección por el cristianismo”. Muy

interesante es, en este sentido, una carta escrita en 27 de julio a

9 de agosto de 1909, al pintor Jan Styka, y recientemente publicada

en “El Teósofo” de 16 de enero de 1911. Fiel a su costumbre, Tolstoi,

lleno de la convicción más reciente, tiene la tendencia de olvidar algo

en exceso, su estado antiguo de alma y el punto de partida de su crisis

religiosa, que era puramente cristiano:

“La doctrina de Jesús, escribía, no es para mí más que una de las

bellas doctrinas religiosas que hemos recibido de la antigüedad

egipcia, judía, hindú, china, griega. Los dos grandes principios de

Jesús: el amor de Dios, es decir de la perfección absoluta; y el amor

del prójimo, es decir, de todos los hombres sin distinción, fueron

predicados por todos los sabios del mundo, Krishna, Buda, Lao-Tsé,

Confucio, Sócrates, Platón, Epicteto, Marco Aurelio, y entre los

modernos Rousseau, Pascal, Kant, Emerson, Channing y muchos otros. La

verdad religiosa y moral está en todas partes y siempre es la misma...

No tengo ninguna predilección por el cristianismo. Si me he interesado

particularmente por la doctrina de Jesús, es, primero, porque he nacido

y he vivido entre los cristianos, y, segundo, porque encontré una gran

alegría de espíritu en desprender la teoría pura de las sorprendentes

falsificaciones realizadas por todas las Iglesias”.

[660] Protesta Tolstoi que no ataca a la verdadera ciencia, que es

modesta y que conoce su límite. (_De la Vida_, capítulo IV. Traducción

francesa de la condesa Tolstoi).

[661] _Ibid._ Capítulo X.

[662] Tolstoi releyó frecuentemente los _Pensamientos_ de Pascal

durante el período de crisis que precedió a las _Confesiones_. De ello

habla en sus cartas a Fet (14 de abril de 1877 y 3 de agosto de 1879);

y recomendaba a su amigo que los leyera.

[663] En una carta sobre la razón, escrita el 26 de noviembre de 1894

a la baronesa X... (carta reproducida en el volumen intitulado _Los

Revolucionarios_, 1906), agrega Tolstoi:

“El hombre ha recibido directamente de Dios un solo instrumento para el

conocimiento de sí mismo y de sus relaciones con el mundo: y no tiene

otros. Este instrumento es la razón. La razón nos viene de Dios; es no

sólo la cualidad superior del hombre, sino también el único instrumento

de conocimiento de la verdad”.

[664] _De la vida_, capítulo X, XIV-XXI.

[665] _De la Vida_, XXII-XXV. Como con la mayor parte de las citas,

hago un resumen de varios capítulos en algunas frases características.

[666] Me reservo para estudiar más tarde, cuando haya sido publicada

la obra completa de Tolstoi, los diversos matices de este pensamiento

religioso, que ciertamente evolucionó con respecto a varias cuestiones,

particularmente en lo que toca a la concepción de la vida futura.

[667] Cito la traducción publicada en _Le Temps_ de primero de mayo de

1901.

[668] “Hasta entonces había pasado toda mi vida fuera de la ciudad...”.

(_¿Qué debemos hacer?_)

[669] _Ibid._

[670] Tolstoi declaró varias veces su antipatía hacia los “ascetas

que obran para ellos solos, apartados de sus semejantes”. Los coloca

en el mismo saco que a los revolucionarios ignorantes y orgullosos,

“que pretenden hacer el bien a los demás, sin saber lo que a ellos

mismos les hace falta... Amo con el mismo amor, decía, a los hombres

de estas dos categorías; pero odio sus doctrinas con el mismo odio. La

doctrina única es la que ordena una actividad constante, una existencia

que responda a las necesidades del alma y que trate de realizar la

felicidad de los otros. Tal es la doctrina cristiana. Igualmente

alejada del quietismo religioso y de las pretensiones altivas de

los revolucionarios, que sueñan transformar el mundo sin saber en

qué consiste la verdadera felicidad”. (Carta a un amigo, publicada

en el volumen intitulado _Placeres crueles_, 1895. Traducción de

Halpérine-Kaminsky).

[671] Tomo XXVI de las _Obras Completas_.

[672] Retrato de 1885, en daguerrotipo, reproducido en la edición de

_¿Qué debemos hacer?_, de las _Obras Completas_.

[673] _¿Qué debemos hacer?_, página 213.

[674] Toda esta primera parte (los quince primeros capítulos), que

hormigueaba en tipos, fué suprimido por la censura rusa.

[675] “La verdadera causa de la miseria son las riquezas acumuladas

en manos de quienes nada producen y que se han concentrado en las

ciudades. Los ricos se han reunido en las ciudades para divertirse

y para defenderse, y los pobres vienen a ellas a nutrirse con las

migajas de las riquezas. Es sorprendente que muchos de ellos continúen

trabajando, y que no se consagren todos a la caza de un medro más

fácil: comercio, acaparamiento, mendicidad, prostitución, estafas, en

la delincuencia misma”.

[676] “El eje del mal es la propiedad. La propiedad no es más que

el medio de disfrutar del trabajo ajeno”. La propiedad, aún agrega

Tolstoi, es lo que no es de nosotros, sino de los demás. “El hombre

llama su propiedad a su mujer, sus hijos, sus esclavos, sus bienes;

pero la realidad le demuestra su error, y debe de renunciar a esa

propiedad o sufrir y hacer sufrir”. Tolstoi presiente ya la revolución

rusa: “Desde hace tres o cuatro años, dice, se nos injuria en las

calles, se nos llama holgazanes. El odio y el desprecio del pueblo

oprimido aumentan”. (_¿Qué debemos hacer?_, página 419).

[677] El campesino revolucionario Bondarov habría querido que esta ley

fuese reconocida como una obligación universal. Tolstoi estaba entonces

bajo su influjo, como también bajo el de otro campesino, Sutaiev.

“Durante toda mi vida, dos pensadores rusos han ejercido sobre mí una

gran acción moral, han enriquecido mi pensamiento, me han explicado

mi propia concepción del mundo: han sido dos campesinos, Sutaiev y

Bondarev”. (_¿Qué debemos hacer?_, página 404). En el mismo libro

Tolstoi hace el retrato de Sutaiev, e inserta una conversación con él.

[678] _El Alcohol y el Tabaco._ (Traducción de Halpérine-Kaminsky,

publicada con el título de _Placeres viciosos_, 1895). El título ruso

es: _Por qué las gentes se embriagan_.

[679] _Placeres crueles_, 1895. (_Los comedores de carne_, _La Guerra_,

_La Caza_). Traducción de Halpérine-Kaminsky. Títulos rusos: (de Los

Comedores de Carne): _El Primer Grado_. _La Guerra_ es un extracto de

una obra voluminosa. _El Reino de Dios está en nosotros_ (capítulo VI).

[680] Sorprende que Tolstoi haya sufrido tanto para desprenderse de

ella. En él era una pasión atávica, heredada de su padre. No era

sentimental y parece que nunca tuvo mucha piedad hacia los animales;

sus ojos penetrantes apenas se detenían en las miradas, tan elocuentes

a menudo, de nuestros humildes hermanos, a excepción del caballo, para

el cual, como gran señor, tuvo predilección siempre. No dejaba de

tener un fondo de crueldad nativa. Después de narrar la lenta muerte

de un lobo, al cual había matado, descargándole un garrotazo en el

nacimiento de la nariz, dice: “Experimentaba un sentimiento voluptuoso,

al recuerdo de los sufrimientos del animal moribundo”. El remordimiento

despertó ya tarde.

[681] Estío de 1878. Véase _Vida y Obra_.

[682] 18 de noviembre de 1878. _Ibid._

[683] Noviembre de 1879. _Ibid._ Traducción de Bienstock.

[684] 5 de octubre de 1881. _Vida y Obra._

[685] 14 de octubre de 1881. _Ibid._

[686] Marzo de 1882.

[687] 1882.

[688] 23 de octubre de 1884. _Vida y Obra._

[689] “El pretendido derecho de las mujeres ha nacido y no podía

nacer sino en una sociedad de hombres que se apartaron de la ley del

verdadero trabajo. Ninguna mujer de obrero cumplido reclama el derecho

de compartir con el marido el trabajo en las minas o en los campos.

Solamente demandan ese trabajo las mujeres que quieren compartir el

trabajo imaginario de la clase rica”.

[690] Son estas las últimas líneas de _¿Qué debemos hacer?_, y están

fechadas el 14 de febrero de 1886.

[691] Carta a un amigo, publicada con el título de _Profesión de

fe_, en el volumen intitulado _Placeres crueles_, 1895. Traducción de

Halpérine-Kaminsky.

[692] La reconciliación tuvo lugar en la primavera de 1878. Tolstoi

escribió a Turguenev, pidiéndole perdón y Turguenev vino a Yasnaia

Poliana en agosto de 1878. Tolstoi le devolvió su visita en julio de

1881. Todo el mundo se sorprendió con su cambio de maneras, su dulzura,

su modestia. Estaba “como regenerado”.

[693] Carta a Polonski (citada por Birukov).

[694] Carta escrita en Bougival, el 28 de junio de 1883.

[695] Capítulo XII de la edición rusa. El traductor francés hizo con

ella la introducción.

[696] Se advertirá que en el reproche que dirige a Tolstoi M. de Vogüé,

a su vez emplea por propia cuenta las expresiones mismas de Tolstoi:

“Justamente o por error, decía, y quizá para nuestro castigo hemos

recibido del cielo este mal necesario y soberbio: el pensamiento...

Arrojar lejos esta cruz es una rebelión impía” (_La Novela Rusa._,

1886). Por otra parte, Tolstoi escribía a su tía la condesa A. A.

Tolstoi, en 1883: “Cada uno debe de cargar su cruz... La mía está en

el trabajo del pensamiento, malo, orgulloso, lleno de seducciones”.

(_Correspondencia inédita_, página 4).

[697] _¿Qué debemos hacer?_, página 378-9.

[698] Aun llegará a justificar el sufrimiento, no solamente el

sufrimiento personal, sino también el de los demás. “Porque en el

alivio del sufrimiento de los otros está la esencia de la vida

racional. ¿Cómo, pues, el instrumento de trabajo podría ser un objeto

de sufrimiento para el trabajador? Es como si el labrador dijese que

una tierra no labrada es un dolor para él”. (_De la Vida._ Capítulo

XXXIV-XXXV).

[699] 23 de febrero de 1860. _Correspondencia inédita_, páginas 19-20.

En esto le desagradaba el arte “melancólico y dispéptico” de Turguenev.

[700] Esta carta del 4 de octubre de 1887, fué publicada en los

Cuadernos de la Quincena, 1902, y en la _Correspondencia inédita_, 1907.

_¿Qué es el Arte?_ se publicó en 1897-1898; pero en esto pensaba ya

desde hacía quince años, es decir, desde 1882.

[701] Insistiré sobre este punto a propósito de la _Sonata a Kreutzer_.

[702] Su intolerancia había aumentado desde 1886. En _¿Qué debemos

hacer?_ no osa siquiera referirse a Beethoven (ni a Shakespeare); antes

reprochaba a los artistas contemporáneos que osasen ampararse en estos

hombres. “La actividad de los Galileo, de los Shakespeare, de los

Beethoven, no tiene nada de común con la de los Tyndall, de los Víctor

Hugo, de los Wagner. De la misma manera los Santos Padres negarían todo

parentesco con los Papas” (_¿Qué debemos hacer?_ Página 375).

[703] Y aun quiso marcharse antes de que terminase el primer acto.

“Para mí la cuestión estaba resuelta; ya no tenía dudas. Nada había

que esperar de un autor capaz de imaginar escenas como aquéllas. De

antemano se podía afirmar que no escribía nada que no fuese malo”.

[704] ¡Se sabe que, para hacer una selección de los poetas franceses

de las escuelas modernas, tuvo esta idea admirable: “copiar, de cada

volumen, la poesía que se encontrase en la página 28!”

[705] _Shakespeare_, 1903. La obra fué escrita con motivo de un

artículo de Ernesto Crosby sobre _Shakespeare y la clase obrera_.

[706] Textualmente: “La Novena Sinfonía no une a todos los hombres,

sino solamente a un pequeño número de ellos, a los cuales separa de los

demás”.

[707] “Era uno de esos hechos que se producen a menudo, sin atraer la

atención de nadie, ni interesar, no digo ya al universo, pero ni aun al

mundo militar francés”...

Y más adelante:

“Será necesario que pasen algunos años antes que los hombres despierten

de su hipnotismo y comprendan que de ninguna manera podrían saber

si Dreyfus era culpable o no, y que cada uno tiene otros intereses

más importantes e inmediatos que el Asunto Dreyfus”. (_Shakespeare_,

traducción de Bienstock, páginas 116-118).

[708] “_El Rey Lear_ es un drama muy malo, muy negligentemente escrito,

que no puede inspirar sino disgusto y fastidio”. _Otelo_, por el cual

Tolstoi muestra algunas simpatías, sin duda porque la obra concuerda

con sus pensamientos de entonces sobre el matrimonio y sobre los celos,

“con ser el menos malo de los dramas de Shakespeare, no es más que un

tejido de palabras enfáticas”. El personaje de Hamlet no tiene ningún

carácter, “es un fonógrafo del autor, que repite todas sus ideas,

al hilo”. En cuanto a _La Tempestad_, _Cymbelino_, _Troilus_, etc.,

Tolstoi no los menciona si no es por su “inepcia”. El único personaje

de Shakespeare que encuentra natural es el de Falstaff, “precisamente

porque aquí el lenguaje de Shakespeare, lleno de frías bromas y juegos

de palabras ineptas, concuerda con el carácter falso, vanidoso y

libertino de este ebrio repugnante”.

Tolstoi no siempre había pensado así. Entre 1860 y 1870 tenía placer

en leer a Shakespeare, sobre todo en la época en que tuvo la idea de

escribir un drama histórico sobre Pedro I. En sus notas de 1869 se ve

que aún tomaba a _Hamlet_ por modelo y por guía. Después de citar sus

trabajos concluidos, _La Guerra y la Paz_, que relacionaba con el ideal

homérico, agregaba Tolstoi: “Hamlet y mis futuros trabajos: poesía del

novelista en la pintura de caracteres”.

[709] Coloca en “el arte malo” sus “obras de imaginación” (_¿Qué es el

arte?_). Ni siquiera exceptúa de su condenación del arte moderno sus

propias obras teatrales, “desnudas de esta concepción religiosa que

debe formar la base del drama del porvenir”.

[710] Más exactamente: “Es la dirección de la corriente del río”.

[711] Desde 1873 escribía Tolstoi: “Pensad lo que queráis, pero de tal

manera que cada palabra pueda ser comprendida por el carretero que

transporta los libros de la imprenta. No es posible escribir nada malo

en una lengua enteramente clara y sencilla”.

[712] Tolstoi ha dado el ejemplo: Sus cuatro _Libros de Lectura_ para

los niños campesinos, han sido adoptados en todas las escuelas de

Rusia, laicas y eclesiásticas. _Sus Primeros Cuentos Populares_ son

el alimento de millares de almas. “En el bajo pueblo, escribe Stephan

Anikine, antiguo diputado a la Duma, el nombre de Tolstoi se confunde

con la idea de ‘libro’. Se puede escuchar a menudo, a algún pequeño

aldeano, pedir ingenuamente, en una biblioteca: ‘Dadme un buen libro,

un Tolstoi’, es decir un libro grueso”. (_En memoria de Tolstoi_,

lecturas hechas en el aula de la Universidad de Ginebra, el 7 de

diciembre de 1910).

[713] Este ideal de la unión fraternal entre los hombres no señala para

Tolstoi el término de la actividad humana; su alma insaciable le hace

concebir un ideal desconocido, más allá del amor. “Tal vez la ciencia

descubrirá un día, para el arte, un ideal aún más elevado, y el arte lo

realizará”.

[714] A estos mismos años pertenece, según la fecha de la publicación

y sin duda también de su conclusión, una obra que en realidad fué

escrita en los tiempos felices del noviazgo y de los primeros años

de matrimonio: la hermosa historia de un caballo, _Kholstomier_

(1861-1886). Habla de ella Tolstoi en una carta a Fet, de 1863.

(_Correspondencia inédita_, página 35). El arte de sus principios, con

sus paisajes finos, su simpatía penetrante hacia las almas, su humor,

su juventud tiene parentesco con las obras de su período de madurez.

(_La felicidad conyugal_, _La Guerra y la Paz_). El final macabro,

las últimas páginas sobre los cadáveres comparados del viejo caballo

y de su amo, son de una brutalidad de realismo que recuerda los años

siguientes a 1880.

[715] _La Sonata a Kreutzer_, _El Poder de las Tinieblas_.

[716] _Le Temps_, 29 de agosto de 1901.

[717] “Por lo que toca al estilo, le decía su amigo Drujinin, en

1856, sois muy ilustrado, a las veces tanto como un innovador y un

gran poeta, a veces tanto como un oficial que escribe a un camarada.

Lo que escribís con amor es admirable; pero inmediatamente que os

mostráis indiferente, vuestro estilo se embrolla y se hace espantoso”.

(Traducción de Bienstock, _Vida y Obra_).

[718] _Vida y Obra._ Durante el estío de 1879, Tolstoi vivió en gran

intimidad con los campesinos; y Strakov nos dice que, aparte de la

religión, “se interesaba mucho por el lenguaje; comenzaba a sentir

profundamente la belleza de la lengua del pueblo. Diariamente descubría

nuevas palabras, y diariamente trataba en forma peor la lengua

literaria”.

[719] En sus notas sobre lecturas, Tolstoi ha escrito, entre 1860 y

1870: “Los Bylines... Impresión muy grande”.

[720] _Los dos viejos_ (1885).

[721] _Donde está el amor está Dios_ (1885).

[722] _De qué viven los hombres_ (1881). _Los tres viejos_ (1884). _El

Ahijado_ (1886).

[723] Este relato lleva el siguiente título: _¿Es mucha la tierra que

necesita un hombre?_ (1886)

[724] _Fuego que hace llama no se extingue ya_ (1885).

[725] _El cirio_ (1885). _Historia de Iván el imbécil._

[726] _El Ahijado_ (1886). Estas narraciones populares han sido

publicadas en el tomo XIX de las _Obras Completas_.

[727] Muy tardíamente adquirió el gusto por el teatro. Fué un

descubrimiento que hizo en el invierno de 1869-1870, y, según su

costumbre, se inflamó de entusiasmo. “Todo este invierno me he ocupado

exclusivamente en el drama y, como ocurre siempre a los hombres que

hasta la edad de cuarenta años no han reflexionado sobre algún asunto

y que de pronto, en él fijan su atención, les parece que ven entonces

muchas cosas nuevas... He leído a Shakespeare, a Goethe, Puchkin,

Gogol y Molière... Quisiera leer a Sófocles y a Eurípides... He estado

en cama largos días, enfermo; y cuando estoy así los personajes,

dramáticos o cómicos, comienzan a moverse dentro de mí, y lo hacen

muy bien...”. (Carta a Fet, 17-21 de febrero de 1870. _Correspondencia

inédita_, páginas 63-65).

[728] Variante del acto IV.

[729] Es de considerar que la creación de este drama angustioso

haya sido para Tolstoi una pena. Escribía a Teneromo: “Vivo bien y

jovialmente. He trabajado todo este tiempo en mi drama _El Poder de

las Tinieblas_, y está concluido”. (Enero de 1887. _Correspondencia

inédita_, página 159).

[730] La primera traducción, exacta, de esta obra, en francés, ha sido

publicada por J. W. Bienstock, en el “_Mercure de France_” (marzo y

abril de 1912). Bienstock ha denunciado las extrañas libertades que se

tomaron en las traducciones anteriores de los textos de Tolstoi.

[731] La traducción francesa de este _Postfacio_, por M.

Halpérine-Kaminsky, se ha publicado con el título: _De las relaciones

entre los sexos_, en el volumen intitulado _Placeres crueles_.

[732] Adviértase bien que Tolstoi no tuvo jamás la ingenuidad de creer

que el ideal del celibato y de la castidad absoluta sea realizable

por la humanidad actual; pero, según él, un ideal es irrealizable por

definición: es un llamamiento a las energías heroicas del alma.

“La concepción del ideal cristiano, que es la unión de todas las

criaturas vivientes en el amor fraternal, es inconciliable con la

práctica de la vida que exige un esfuerzo continuo hacia un ideal

inaccesible pero que no supone haberle alcanzado nunca”.

[733] Al final de _La Mañana de un Señor_.

[734] _La Guerra y la Paz._ No quiero recordar a _Alberto_ (1857), la

historia de un músico de genio; esta novela es muy débil.

[735] Véase en _Juventud_ el relato humorístico de las penas que sufrió

para aprender a tocar el piano. “El piano era para mí un medio de

encantar a las señoritas con mi sentimentalismo”.

[736] Se trata de los años de 1876 y 1877.

[737] S. A. Bers. _Recuerdos de Tolstoi_. (Véase _Vida y Obra._)

[738] Tomo I, página 381. (Edición de Hachette).

[739] Pero nunca dejó de amarla. Uno de los amigos de sus últimos

días fué un músico, Goldenveiser, que pasó el estío de 1910 cerca de

Yasnaia. Casi cada día iba a tocar trozos de música a Tolstoi, durante

su última enfermedad. (_Journal des Débats_, 18 de noviembre de 1910).

[740] Carta del 21 de abril de 1861.

[741] Camilo Bellaigue, _Tolstoi y la música._ (_Le Gaulois_, 4 de

enero de 1911).

[742] Que no se diga que se trata aquí únicamente de las últimas

obras de Beethoven. Aun a las primeras que consentía en mirar como

“artísticas”, reprocha Tolstoi “su forma artificial”. En una carta a

Tschaikovsky, opone asimismo a Mozart y Haydn “la manera artificial de

Beethoven, Schumann y Berlioz, que calculan el efecto”.

[743] Véase la escena contada por M. Paul Boyer: “Tolstoi hacía que le

tocaran Chopin. Al final de la cuarta balada, sus ojos se llenaron de

lágrimas--¡Ah! ¡animal! gritó; y bruscamente se levantó y se marchó”.

(_Le Temps_, 2 de noviembre de 1920).

[744] _Amo y Criado_ (1895) es como una transición entre las lúgubres

novelas que la precedieron y _Resurrección_, en la cual se derrama

la luz de la caridad divina. Pero más todavía se siente en ella la

cercanía de _La Muerte de Iván Ilich_ y de los _Cuentos Populares_,

que de _Resurrección_, que solamente anuncia, hacia el fin, la sublime

transformación de un hombre egoísta y cobarde, por la acción de un

ímpetu de sacrificio. La mayor parte de la historia es el cuadro, muy

realista, de un amo desprovisto de bondad y de un criado resignado

que son sorprendidos, en la estepa, de noche, por una tormenta de

nieve y que pierden el camino. El amo, que trata desde luego de huir,

abandonando a su compañero, regresa y, encontrándolo semihelado, se

arroja sobre él, le cubre con su cuerpo, le calienta, sacrificándose

por instinto; no sabe por qué, pero las lágrimas se agolpan a sus ojos;

piensa que se ha convertido en aquél a quien salva, en Nikita, y que

su vida ya no le pertenece a él, sino a Nikita. “Nikita vive, luego

también yo vivo todavía”. Casi ha olvidado que él era él, Vasili.

Piensa: “Vasili no sabía lo que debía de hacer... no lo sabía, y yo,

yo sí lo sé ahora...”. Y escucha la voz de Aquél a quien esperaba,

(en esta parte su sueño recuerda otro de los _Cuentos Populares_) de

Aquél que, hacía un momento, le había dado la orden de acostarse sobre

Nikita. Lleno de alegría clama: “¡Ya llego, Señor!” Y siente que ahora

ya es libre, que nada lo retiene... ha muerto.

[745] Tenía prevista Tolstoi una cuarta parte, que no escribió.

[746] Tomo I, página 379. Cito la traducción de Teodoro de Wyzewa. Una

traducción íntegra de _Resurrección_ debe formar los tomos XXXVI y

XXXVII de las _Obras Completas_.

[747] Tomo I, página 129.

[748] Por lo contrario, estuvo ligado a todos los mundos que pintó en

_La Guerra y la Paz_, _Ana Karenina_, _Los Cosacos_ y _Sebastopol_,

salones aristocráticos, ejército, vida rural. No tenía para ello más

que recordar.

[749] Tomo II, página 20.

[750] “Llevan los hombres en sí mismos el germen de todas las

cualidades humanas, y ora se manifiesta una, ora se manifiesta otra,

mostrándose a menudo los hombres como diferentes de ellos mismos, es

decir, de como habitualmente han parecido. En algunos, estos cambios

son particularmente rápidos. A esta clase de hombres pertenecía

Nekhludov. Bajo la influencia de causas físicas y morales se producían

en él cambios bruscos y completos”. (Tomo I, página 258).

Vidas Ejemplares: Beethoven—Miguel Ángel—Tolstoi · 第 29 / 31 段