NOTAS:

[129] Publicada por D. Eduardo Saavedra en la _Revista Histórica_ de

Barcelona, febrero de 1876.

[130] Esta fecha consta al principio del libro mismo. «El qual libro

fizo é acabó el noble rey el año que ganó á Tarifa».

El _Libro de los Castigos_ fué publicado por D. Pascual de Gayangos en

el tomo de _Escritores en prosa anteriores al siglo_ XV.

[131] _Arbol de la Ciencia, de el iluminado Maestro Raymundo Lulio.

Nuevamente traducido y explicado por el teniente de Maestro de Campo

general D. Alonso de Zepeda y Andrada... En Brusselas, por Francisco

Foppens..._ 1663, pp. 323-378. _Arbol Exemplical ó de Exemplos._

[132] El texto catalán, inédito hasta ahora, puede leerse en el tomo

I de la excelente edición de las _Obras de Ramón Lull..._ textos

originales, publicados é ilustrados con notas y variantes por don

Jerónimo Roselló: Prólogo y Glosario del Dr. M. Obrador y Bennasar

(Palma de Mallorca, 1901). El original árabe existía todavía á fines

del siglo XV, según resulta de los documentos relativos á la escuela

luliana de Barcelona, que ha publicado D. Francisco de Bofarull

(Barcelona, 1896).

[133] La traducción francesa del siglo XIV fué publicada en 1831 por

Reinaud y Francisco Michel al fin del _Roman de Mahomet_. La existencia

de la hebrea consta por la nota final de la francesa. La latina (_Liber

de gentili et tribus sapientibus_) está en el tomo II de la grande

edición maguntina dirigida por Ivo Salzinger (1722). De la castellana

se conservan dos códices: uno en la Biblioteca Nacional y otro en el

Museo Británico. «Este libro sacó é trasladó de lenguaje catalán en

lenguaje castellano, en la cibdat de Valencia del señorio del Rey de

Aragon, Gonzalo Sanchez de Useda, natural de la cibdad de Cordova, de

los Regnos de Castilla. Acabólo de escrevir lunes XXIX dias del mes de

março de la era de mil e quatrocientos e diez e seys años (de C. 1378)».

[134] «Seguint la manera del libre arabich del _Gentil_», es la frase,

harto concisa, que emplea Lulio. Puede aludir á la primera redacción

que hizo de su libro en árabe; pero no por estas palabras, sino por

razones intrínsecas, es evidente la filiación del libro.

[135] Alude á los conocidos árboles simbólicos de la filosofía luliana,

que efectivamente se hallan dibujados en los códices y en las ediciones

de esta obra.

[136] Todos estos libros figuran, traducidos al latín, en los tomos II

y IV de la edición maguntina.

[137] Véase la lindísima edición elzeviriana de D. Mariano Aguiló y

Fuster en la _Bibliotteca d'obretes singulars del bon temps de nostra

llengua materna estampades en letra lemosina_ (Barcelona, Verdaguer,

1879).

[138] _Histoire Littéraire de la France. Ouvrage commencé par des

religieux bénedictins de la Congregation de St.-Maur et continué

par des membres de l'Institut (Académie des Inscriptions et

Belles-Lettres)._ Tomo 29. París, Imprenta Nacional, 1885, pág. 347.

Sabido es que en esta obra monumental figuran, no solamente los

escritores nacidos en Francia, sino todos los que por algún concepto

han influido en la cultura francesa de los tiempos medios. R. Lulio

no podía faltar, como jefe de una escuela famosa que tuvo en Francia

numerosos partidarios. La monografía que le concierne y ocupa la mayor

parte de este volumen fué redactada en su mayor parte por Littré y

terminada por Hauréau. Trabajo excelente y utilísimo desde el punto

de vista de la erudición literaria, no satisface de igual modo las

exigencias de la crítica filosófica, por la estrechez é intransigencia

del criterio positivista y nominalista en que se informa, el menos

adecuado para penetrar en el alma de un teólogo, de un metafísico y de

un místico del siglo XIV.

[139] El verdadero texto catalán del _Blanquerna_ no se ha impreso

todavía, aunque existen de él dos ó tres códices más ó menos completos.

De uno de ellos, perteneciente á M. E. Piot, publicó extractos el Sr.

Morel-Fatio, en el tomo VI de _la Romania_ (1877).

La edición de Valencia, 1521, por Juan Joffre, es un _rifacimento_ de

Mosen Juan Bonlabii, como ya lo anuncia la portada: _Traduit y corregit

ora novament dels primers originals, y estampat en llengua Valenciana_.

De ella proviene, pero no exclusivamente, la traducción castellana del

siglo XVIII, impresa en Mallorca:

_Blanquerna, Maestro de la perfección cristiana en los estados de

Matrimonio, Religion, Prelacia, Apostolico Señorio y Vida Eremitica.

Compuesto en lengua lemosina por el iluminado Doctor, Martir

invictissimo de Iesu-Christo y Maestro universal en todas Artes

y Ciencias, B. Raymundo Lulio... Traducido fielmente ahora de el

valenciano, y de un antiguo Manuscrito Lemosino en lengua castellana_,

1749. Mallorca, imp. de la Viuda de Frau. 4.º.

Hay una reimpresión de Madrid, 1881-1882, dos volúmenes en 8.º con un

breve prólogo mío.

Un breve pero atinado estudio sobre el _Blanquerna_ hay en el libro

de Adolfo Helfferich, _Raymond Lull und die anfänge der catalonischen

literatur_ (Berlín, J. Springer, 1858), pp. 114-118.

[140] En este mismo año de 1903 se ha reimpreso en Madrid la traducción

castellana de este librito, por diligencia del insigne escritor

mallorquín D. Miguel Mir.

[141] El texto catalán fué publicado por D. Jerónimo Roselló en dos

volúmenes de la _Biblioteca Catalana_ dirigida por D. Mariano Aguiló.

Carece todavía de portada y preliminares, como los demás de tan

preciosa colección.

Estando ya en prensa este pliego, recibo de Mallorca el tercer volumen

de las obras lulianas, donde aparece nuevamente el _Libro Félix_, con

un bello prólogo de D. Mateo Obrador.

Son raros en las colecciones lulianas los códices de esta obra. Seis

únicamente menciona la _Histoire Littéraire_. Poseo otro del siglo

XVII, que me legó D. José María Quadrado, de buena y gloriosa memoria.

Al castellano fué traducido por un lulista anónimo, acaso el mismo

que interpretó el _Blanquerna_ (_Libro Felix ó Maravillas del Mundo.

Compuesto en lengua lemosina por el Iluminado Doctor, Maestro y Martyr

el Beato Raymundo Lulio Mallorquin, y traducido en Español por un

Discipulo; puestas algunas notas para su mas fácil inteligencia_)

(Mallorca, 1750, imp. de la Viuda Frau), 2 ts. 4.º. Se atribuye esta

versión al P. Luis de Flandes. Sobre una traducción francesa del siglo

XV, que permanece inédita en un lujoso códice de la Biblioteca Nacional

de París, puede consultarse la _Historia Literaria de Francia_ (t.

XXIX, pp. 345-362), que da algunos extractos.

[142] Véanse los excelentes trabajos de D. José R. de Luanco, _Ramon

Lull, considerado como alquimista_ (Barcelona, 1870), y _La Alquimia en

España_ (Barcelona, 1889-1897).

[143] «Era un bisbe luxurios qui amaua una dona qui molt amaua

castedat. Moltes vegades hac pregada lo bisbe la dona que faes sa

volentat, e la dona li deya totes les vegades ques partis de ella, e

que no volgues donar a menjar al lop les ouelles que li eren comanades.

En tan gran cuyta tenia lo bisbe la dona, que ella ne fo enujada, e

secretament feu lo bisbe venir tot sols a la sua cambra, e en presencia

de dues donzelles de la dona e de un seu nebot, despullas denant lo

bisbe, e romas en sa camisa que era sutza de sutzetat vergonyosa a

nomenar e a tocar. Com la bona dona li hac mostrada sa camisa, puxes

sa despulla e mostras a ell tota nua, e dix li que si hauia uyls que

guardas per qui perdia castedat e Deu, e auilaua lo cors de Ihesuchrist

com lo sacrifficaua, e que guardas per que la volia fer venir en ira

de Deu, e de son marit, e de sos amichs, e en blasme de les gents, e

que fos enemiga de castedat e sotsmesa a luxuria. Hac lo bisbe gran

vergonia e contriccio, e marauellas desa gran follia, e de la gran

castedat e virtut de la dona, e fo puxes hom just e de santa vida.

(Tomo II de la ed. de Roselló y Aguiló, pp. 54-55).

[144] _Ein katalanisches Thierepos von Ramon Lull_ (Münich, 1872).

[145] Particularmente en los curiosos estudios del malogrado profesor

D. Francisco de Paula Canalejas, que tuvo el mérito de llamar por

primera vez la atención sobre estas semejanzas y relaciones de Raimundo

Lulio y D. Juan Manuel (_Revista de España_, mayo y octubre de 1868).

También pecó de exageración el inolvidable D. Mariano Aguiló en estas

palabras de su prólogo al _Libre del Orde de Cauayleria_: «En lo

catorzen segle la gentil ploma de D. Juan Manuel, gran saltejadora de

les obres de Ramon Lull, se apodera dest tractat y feusel seu sens

anomenar a son autor».

Más imparciales están aquí los autores de la _Histoire Littéraire_:

«Le _Livre du Chevalier et de l'Ecuyer_, de D. Juan Manuel, diffère

beaucoup du traité de Lulle, et comme on peut s'y attendre de la part

d'un tel auteur, est bien autrement original» (T. 29, p. 364). La

frase, sin embargo, parece demasiado desdeñosa para Lulio, que es tan

original como el que más, y el mismo Littré reconoce que el principio

del libro fué fielmente reproducido, tanto por D. Juan Manuel como por

el autor del _Tirante_.

[146] _Don Juan Manuel, El Libro del Cauallero et del Escudero. Mit

Einleitung, Anmerkungen und einem Anhang über den Sprachgebrauch

Don Juan Manuels, nach der Handschrift neu herausgegeben von S.

Gräfenberg._ Erlangen, 1893, p. 449.

En esta correcta edición (tirada aparte de los _Romanische

Forschungen_) debe leerse el _Libro del Caballero et del Escudero_.

Para el _de los Estados_ hay que recurrir todavía al tomo de

_Escritores en prosa anteriores al siglo XV_ en la Biblioteca de

Rivadeneyra.

[147] Cuentos análogos remotamente á éste se hallan en las _Novelas

Turcas_, traducidas por Petis le Croix; en el _Libro de los cuarenta

visires_ (Historia del jeque Chehabedin); en el _Meshal-ha-Quad-moni_

de Isaac-ben-Salomon-ben Sahula, traducido por Steinchschneider

(_Manna_, Berlín, 1847); en la historia de Kandu, traducida del

sanscrito (_Journal Asiatique_, I, 3). Se derivan del cuento de don

Juan Manuel, _La Prueba de las Promesas_, comedia de D. Juan Ruiz de

Alarcón; un cuento del abate Blanchet, _Le Doyen de Badajoz_, puesto

luego en verso por Andrieux; la comedia de Cañizares, _Don Juan de

Espina en Milán_, y hasta cierto punto la comedia italiana traducida

por D. M. A. Igual con el título de _Sueños hay que lecciones son_,

y _El Desengaño en un sueño_, drama fantástico del Duque de Rivas.

Basta este solo ejemplo para comprender la riqueza y variedad de

comparaciones literarias que sugiere cualquiera de los capítulos de _El

Conde Lucanor_.

[148] Cuarenta y nueve en la edición de Argote, porque suprimió el

ejemplo que es 28 de la edición Gayangos: «De lo que conteció á D.

Lorenzo Suarez Gallinato, cuando descabezó al capellán renegado». El

códice S-34 de la Biblioteca Nacional añade un apólogo, pero no es

seguro que pertenezca á D. Juan Manuel. Es la interesante leyenda del

emperador soberbio (tomada del _Gesta Romanorum_), que dió argumento

á una pieza anónima de nuestro teatro primitivo, _Auto del Emperador

Juveniano_, y á la comedia de D. Rodrigo de Herrera, _Del cielo viene

el buen Rey_. En el códice que fué de los condes de Puñonrostro hay

otros dos apólogos que seguramente no pertenecen al _Conde Lucanor_:

uno de ellos (el de _El durmiente despierto de Las Mil y una noches_)

está incompleto al fin.

[149] _Gesta Romanorum herausgegeben von Hermann Oesterley_ (Berlín,

1872).

[150] _El Conde Lucanor. Compuesto por el excelentissimo principe don

Iuan Manuel, hijo del Infante don Manuel y nieto del sancto rey don

Fernando. Dirigido por Gonçalo de Argote y de Molina, al muy Illustre

Señor Don Pedro Manuel, Gentil hombre de la Cámara de su Magestad, y de

su Consejo. Impresso en Seuilla, en casa de Hernando Diaz. Año de 1575._

De esta edición son copias la de Madrid, por Diego Díaz de la Carrera,

1642; la de Stuttgart, 1840, dirigida por Keller, y la de Barcelona,

1853, con un prólogo de Milá y Fontanals.

Ninguno de los tres códices que Argote tuvo presentes para su

edición ha llegado á nuestros días. Pero existen otros cinco: el de

la Biblioteca de la Academia de la Historia, tres de la Biblioteca

Nacional (incluyendo el que fué de Gayangos), y uno que, después

de haber pertenecido á la casa de los Condes de Puñonrostro, vino

últimamente á poder del ilustrado editor y tipógrafo suizo Eugenio

Krapf, tan benemérito de la erudición española, á la cual había

comenzado á prestar grandes servicios, lastimosamente interrumpidos por

su repentina muerte.

En el tomo de _Prosistas anteriores al siglo XV_ (B. Rivadeneyra)

insertó Gayangos _El Conde Lucanor_, corrigiendo y completando el texto

de Argote con el códice que él poseía. Sobre la base de ambos textos,

el de Argote y el de Gayangos, hizo Krapf en Vigo su primera edición

popular de _El Conde Lucanor_ en dos pequeños volúmenes. El mismo Krapf

reprodujo en 1902 el texto del códice de Puñonrostro, en elegantísima

edición, salida también de sus prensas de Vigo.

De intento hemos reservado para el final la edición que debe

consultarse con preferencia á todas. La dejó preparada el malogrado

filólogo Hermann Knust, á quien debemos las mejores investigaciones

sobre nuestros moralistas de los tiempos medios, y ha visto la luz

pública después de su muerte. Su título es:

_Juan Manuel. El Libro de los Enxiemplos del Conde Lucanor et de

Patronio. Text und Anmerkungen aus dem Nachlasse von Hermann Knust.

Herausgegeben von Adolf Birch-Hirschfeld. Leipzig, Dr. Seele et co.

1900._

Tomó Knust por base de su edición el códice S-34 de nuestra Biblioteca

Nacional, que es el más autorizado, y contiene, además del _Lucanor_,

todas las obras conocidas de D. Juan Manuel, y apuntó las principales

variantes de los demás códices y de los impresos. Dan gran valor al

comentario de Knust las amplias referencias á las fuentes y cuentos

similares, pero en esta parte hay algo que añadir y mucho que expurgar.

_El Conde Lucanor_ ha sido traducido al alemán por Eichendorff (1840),

al francés por Puibusque (1854) y recientemente al inglés por James

York, con el título de _The Tales of Spanish Boccaccio_ (1896).

[151] Acerca de Ramón Vidal y sus lindos cuentos ó narraciones

métricas, _En aquell temps... Unas novas... Abril issi' e mays

intruva_... véanse _Los Trovadores en España_, de Milá y Fontanals

(tomo II de sus _Obras_, pág. 233 y ss.). Visitó este trovador todas

las cortes poéticas de España y del Mediodía de Francia, y es muy

interesante la descripción que hace de la de Alfonso VIII de Castilla,

«el rey más sabio que hubo de ninguna ley, coronado de prez, de

sentido, de valor y de proeza»:

«Unas novas vuelh contar

Que auzi dir á un joglar

En la cort del pus savi rey

Que anc fos de neguna ley,

Del rey de Castela N'Anfos

E qui era conduiz e dos

Sens e valors e cortesía

E engenhs e cavalairia

Qu'el non era ohns ni sagratz

Mas de pretz era coronatz

E de sen e de lialeza

E de valor e de proeza».

En los fáciles versos de Ramón Vidal revive á nuestros ojos aquella

brillante corte que oyó la novela del _Castiá-gilós_, y se levanta

la gentil figura de Leonor de Inglaterra, «ceñido el manto rojo de

cisclatón con listas de plata y leones de oro».

Los versos de Ramón Vidal ilustran la historia de la poesía provenzal

más que su propia _Poética_. Por él conocemos la vida errante de los

juglares, ocupados en llevar de una parte á otra versos y canciones,

_novas_, saludos, cuentos y _lays_. Aunque suele lamentarse de la

decadencia en que por falta de protección y mengua de liberalidad en

los grandes señores comenzaba á verse en sus días la poesía lírica,

nunca le faltaron Mecenas, como el caballero catalán Hugo de Mataplana,

de cuyo castillo y de las fiestas que en él se daban hay una linda

descripción en cierto poemita de R. Vidal, donde se presenta un

arbitraje algo parecido al de las Cortes de Amor reales ó ficticias.

(Vid. Mahn, _Gedichte der Troubadours in Provenzalischer Sprache_, II,

p. 23 y ss. _En aquell temp..._).

Hay que recurrir á la incómoda edición de Mahn (donde el texto está

escrito como prosa), porque Milá no quiso publicar íntegras ni ésta ni

las otras narraciones de Ramón Vidal, por escrúpulos morales bastante

fundados. Tenía nuestro poeta una casuística amorosa algo pedantesca

y no poco laxa, basada principalmente en las sentencias de antiguos

trovadores, tales como Bernardo de Ventadorn, Giraldo de Borneil,

Arnaldo Marueil, etc. De ellos conserva la ligereza de tono y la falta

de sentido ético; pero tanto en el fondo como en la forma, es visible

la preocupación retórica de quien afectaba ser preceptista, así de

urbanidad y buen tono cortesano como de gramática, mostrándose en lo

uno y en lo otro nimio hasta el exceso é intransigente celador de las

tradiciones aristocráticas de los _finos amantes_ y los _donadores

valientes y corteses_.

[152] _Pamphile ou l'Art d'étre aimé. Comédie latine du Xº siécle,

précedée d'une étude critique et d'une paraphrase par Adolphe Baudouin.

París, Librairie Moderne, 1874._

Resulta de las investigaciones del Sr. Baudouin que se conservan

manuscritos del _Pamphilus_ (no anteriores al siglo XV) en las

bibliotecas públicas de Basilea y Zurich, y que hubo otro en la de

Strasburgo, el cual pereció en el incendio de 1870. Ediciones se citan

hasta doce, todas de extremada rareza, impresas la mayor parte en los

últimos años del siglo XV y primeros del XVI. La biblioteca de Basilea

posee una que tiene escrita de letra antigua la fecha de 1473, pero

parece por ciertos indicios que hubo otra anterior hecha en Auvergne

hacia 1470. Brunet menciona las de Venecia, 1480; Roma, 1487; París,

1499; París, 1515; Roma, sin fecha, y otras dos sin lugar ni año.

En esta época, que fué la de gran boga del _Pamphilus_ muy olvidado

después, se publicaron además una paráfrasis francesa en verso con

el texto latino al margen (París, 1494; París, 1545) y una _Farsa di

Pamphylo in lingua thosca_ (toscana), Siena, 1520. En estas primitivas

ediciones no hay división de actos ni escenas, pero el humanista Juan

Prot, cuyo _Comento familiar_, escrito para acompañar á la primera

edición, se reprodujo en la de 1499 (fuente de la del Sr. Baudouin),

notó ya el carácter dramático de la pieza y marcó perfectamente

la división, aunque no la introdujese en su libro. Fué, pues, un

retroceso, tanto en esta parte como en la pureza del texto, la edición

que en Francfort, 1610, hizo Melchor Goldasto en un centón de obras

eróticas falsamente atribuidas á Ovidio en la Edad Media (_Ovidii

Erotica et Amatoria opuscula... nunc primum de vetustis membranis et

mss. codicibus deprompta et in lucem edita, diversa ab iis quæ vulgo

inter ejus opera leguntur_). Goldasto dividió caprichosamente el

_Pamphilus_ en 63 elegías.

He reimpreso el _Pamphilus_, con una advertencia, en el segundo tomo de

la elegante edición de _La Celestina_, publicada por E. Krapf en Vigo,

1900.

[153] Vid. _Histoire Littéraire de la France_, tomo XXII, pp. 39-61, y

el tercer tomo de la colección de du Méril, _Poésies inédites du Moyen

Âge_... 1854 (pp. 350-445).

[154] Para evitar confusiones en que yo mismo he incurrido antes de

ahora, debo advertir que el _Pamphilus_ nada tiene de común con otro

poema estrafalario titulado _De Vetula_, que en la Edad Media se

atribuyó á Ovidio, suponiéndole encontrado en su sepulcro de Tomos,

y que también figura en la colección de Goldasto. Esta obrilla, cuyo

verdadero autor, según recientes investigaciones, fué Ricardo de

Furnival, maestrescuela de la Catedral de Amiens en el siglo XIII, se

divide en tres libros de carácter muy enciclopédico, con interesantes

digresiones sobre los juegos, sobre la aritmética y la alquimia, sobre

la natación, la pesca y la caza, en todo lo cual dice el autor que

se ejercitaba Ovidio, después que renunció al amor, á consecuencia

del tremendo chasco que le dió una vieja (de donde el título del

poema), haciéndose pasar en la oscuridad de una cita amorosa por la

dama á quien Ovidio cortejaba y de quien ella había sido nodriza.

Este ridículo poema fué traducido al francés en el siglo XIV por Juan

Lefèvre (Vid. _La Vieille ou les dernières amours d'Ovide. Poëme

français du XIV^e siècle, traduit du Latin de Richard de Fournival par

Jean Lefèvre. Publié pour la première fois et précedé de recherches sur

l'auteur du Vetula par Hippolyte Cocheris_, Paris, 1861).

[155] El texto del Archipreste debe leerse únicamente en la edición

crítica de J. Ducamin (_Libro de buen amor_, Tolosa de Francia, 1891).

[156] Hállase en el tomo de _Escritores en prosa anteriores al siglo_

XV, y como producción de aquella centuria le estudia también Amador de

los Ríos en el tomo IV de su _Historia de la literatura Española_, pp

305 y ss.

[157] _El Libro de Enxemplos por A. B. C. de Clemente Sánchez de

Vercial. Notice et extraits par Alfred Morel Fatio_ (tomo VII de la

_Romanía_, pp. 481-526).

[158] Véanse, sin embargo, las indicaciones copiosas y útiles del Conde

de Puymaigre (_Les Vieux Auteurs Castillans_, 2.ª edición, 1890, pp.

107-116).

[159] Casi todos sus ejemplos han sido publicados por J. Cornu (_Vieux

textes portugais_ en la _Romania_, tomo XI) y por Teófilo Braga en sus

_Contos tradicionaes do Povo Portuguez_, t. II, pp. 36-60.

[160] _Recull de exemplis e miracles, gestes e faules e altres

ligendes ordenades per A. B. C., tretes de un manuscrit en pergami del

començament del segle XV, ara per primera volta estampades_ (son dos

tomos de la _Biblioteca Catalana_ de Aguiló, que carecen todavía de

portada y preliminares).

[161] Lo demostró D. Cayetano Vidal y Valenciano en un artículo inserto

en _Lo Gay Saber_, Barcelona, 15 de mayo de 1881.

[162] _Le Present de l'homme lettré pour réfuter les partisans de la

Croix, par Abd Alláh ibn Abd-Allâh, le drogman. Traduction française

inedite. Paris, Ernest Leroux, editeur, 1886._

La apostasía de Fr. Anselmo ha sido puesta en duda por algunos de sus

biógrafos (vid. especialmente el trabajo de D. Estanislao Aguiló en

el _Museo Balear_, Mallorca, 1884); pero no sólo tiene en su apoyo la

tradición franciscana (_Crónica de la Santa Provincia de Cataluña_,

del P. Jaime Coll, Barcelona, 1738, t. I, lib. VI, cap. X) y la de los

cronistas benedictinos que trataron de Fr. Pedro Marginet, compañero

de Fr. Anselmo (véase especialmente á Finestres, _Historia del Real

Monasterio de Poblet_, III, pág. 272); no sólo tiene apoyo en antiguas

ediciones del _Libro de los Consejos_ (por ejemplo, la que D. Fernando

Colón adquirió en Medina del Campo en 1524), donde se dice del autor

que «por su desventura fue cautivado de moros y levado á Túnez,

donde con diversos tormentos ó temor dellos fue forzado renegar la

santa fe católica», sino que ha recibido irrecusable confirmación

con el hallazgo en el Archivo general de la Corona de Aragón de un

salvoconducto dado á Turmeda por Alfonso V en 23 de septiembre de

1423, donde textualmente se lee: «_quatenus non obstantibus quod fidem

christianam, ut percepimus adnegasti, et propterea crimina plurima et

enormia commissistis_». Del mismo documento se infiere que el renegado

mallorquín vivía entregado á la poligamia, puesto que el salvoconducto

se extiende á sus mujeres, hijos é hijas: _«Affidamus et assecuramus

vos dilectum filium nostrum fratrem Entelmum Turmeda, alias Alcaydum

Abdalla_, ita quod libere et secure et absque impedimento, novitate

et detrimento cujuscumque, cum quibusvis navibus, galeis, bergantinis

et aliis fustibus marinis, tam christianorum quam sarracenorum, et

tam nobis amicorum quam inimicorum, possitis et libere valeatis, _una

cum uxoribus, filiis et filiabus_, servitoribus et servitricibus

sarracenis et christianis... recedere a civitate seu portu Tunici». Ha

publicado este importantísimo documento el joven y erudito presbítero

D. P. M. Bordoy Torrents en la _Revista Ibero-Americana de Ciencias

Eclesiásticas_ (octubre de 1901).

Lo que añade la tradición, y no resulta confirmado hasta ahora, es que,

habiéndose arrepentido fray Anselmo y confesando en altas voces la fe

católica que profesaba, el Rey de Túnez le descabezó por su propia

mano. De todas suertes, el año de su martirio no pudo ser 1419, como

dicen Torres Amat y otros, puesto que el salvoconducto de Alfonso V es

de 1423.

[163] La que poseo, y de la cual me valgo para este ligero análisis,

lleva el título siguiente:

_La dispute d'vn asne contre Frere Anselme Turmeda, touchant la

dignité, noblesse et preeminence de l'homme par deuan les autres

animaux. Utile, plaisante et recreatiue à lire et ouyr. Il y a aussi

una prophetie du dit Asne, de plusieurs choses qui sont advenues et

aduienent encor iournellement en plusieurs contrées de l'Europe, dez

l'an 1417, auquel temps ces choses ont esté escrites en vulgaire

Espagnol, et depuis traduites en langue Françoise. Tout est reueu et

corrigé de nouueau. A Pampelune, par Guillaume Brisson, 1606._

Esta portada es evidentemente falsa, y el libro debe de estar impreso

en Lyon, como lo persuade la conformidad del apellido del impresor y

la semejanza de los tipos con los de esta otra edición, que también he

visto:

_La disputation de l'asne contre frere Anselme Turmeda sur la nature et

noblesse des animaux, faicte et ordonnée par le dit frere Anselme en la

cité de Tunnies l'an 1417... Traduicte de vulgaire hespaygnol en langue

françoyse A Lyon par Laurens Buysson, 1548._

No habiendo podido comparar los ejemplares que cita Brunet de Lyon, sin

año, _chez Jaume Jaqui_, y de Lyon, 1540, _chez D. Arnoullet_, no puedo

afirmar si son realmente distintos ó sólo varían en la portada. El

mismo Brunet dice que la fecha del segundo es apócrifa, y hecha á mano

en el ejemplar que fué del Duque de La Vallière. La dedicatoria del

traductor G. Lasne está firmada en 7 de octubre de 1547. Todo induce,

pues, á creer que no hubo edición anterior á esa fecha.

En contra de este libro salió otro titulado _La revanche et contre

dispute de frere Anselme Turmeda contre les bestes, par Mathurin

Maurice_ (París, 1554).

El original catalán no ha sido descubierto hasta ahora, pero consta

que D. Fernando Colón poseyó un ejemplar impreso (n.º 3.867 del

_Registrum_). _Disputa del Ase contra frare Enselm Turmeda, sobre la

natura et nobleza dels animals, ordenat per lo dit Enselm... Imp. en

Barcelona, año de 1509. Costó en Lérida 29 maravedis, año de 1512, por

junio._

No puede afirmarse la existencia de una traducción castellana. La

prohibición del Índice Expurgatorio puede referirse al original ó á

la traducción francesa. El _vulgar español_ de que ésta se hizo no ha

de entenderse del castellano, sino del catalán. Son terminantes las

palabras del traductor en el prólogo: «_Aussi que le dit libre est

escrit en vraye langue cathalaine, qui est fort barbare, estrange et

eloignée du vray langage castillan, par moy quelquefois practiqué_».

[164] Sin llegar, ni mucho menos, á tan feroces demasías, asoma de

vez en cuando en el mismo _Libre de bons ensenyaments_, la tendencia

satírica de Fr. Anselmo contra sus cofrades:

...«no t'fies massa de vestiment

qui burell sia.

.................................

Ço que ohirás dir farás

E ço qu'els fan squivarás,

Daycells ho dich qu'han lo cap ras

Hoc e la barba.

.................................

Diners alegran los infants,

E fan cantar los capellans

E los frares carmelitans

A les grans festes.

Diners, donchs, vulles aplegar

Si'ls pots haver nols leixs anar,

Si molts n'hauras porás tornar

Papa de Roma.

Por otra parte, la doctrina de los _Consejos_ dista mucho de ser

irreprochable. En uno de ellos se recomienda sin ambages el empleo de

la mentira.

Vulles tostemps dir veritat

De ço que serás demanat

Mas de cas de necessitat

Pots dir falçía.

[165] «Car vous liset l'Escriture, et ne l'entendez. Vous sçavez bien,

que Salomon, qui a esté le plus sage que iamais ait esté entre les fils

d'Adam dit en son Ecclesiaste chap. 3. Qui est celuy qui sçait si les

ames des fils d'Adam montent en haut, et les ames des iumens et autres

animaux descendent en bas? Comme s'il vouloit diré: nul ne le sçait, si

non celuy qui les a creé. Et vous asseure, frere Anselme, que vostre

parler est peu sage en cela. Voulez-vous determiner ce que Salomon met

en doute, parlant sagement?» (p. 84).

[166] Hay, entre otras reminiscencias, el nombre de _Trotaconventos_:

«Llámame á Trotaconventos, la vieja de mi prima, que vaya de casa en

casa buscando la mi gallina rubia» (p. 120). Le cita expresamente en el

cap. IV de la primera parte (p. 18): «E un exemplo antiguo es, el qual

puso el Arcipreste de Fita en su tractado», y en el VIII de la tercera

parte (p. 213), «Dice el Arcipreste: Sabyeza temprado callar, locura

demasiado fablar».

El caso es digno de notarse, porque las citas del Arcipreste de Hita

son rarísimas en los autores de la Edad Media. Sólo recuerdo la del

Marqués de Santillana en su _Prohemio_, pero de paso y sin calificación

alguna.

[167] Del segundo se hablará más adelante. Del Petrarca cita dos veces

el _Tratado de remediis utriusque fortunæ_ (pp. 139 y 162).

[168] _Arcipreste de Talavera (Corvacho ó Reprobación del Amor

Mundano), por el Bachiller Alfonso Martínez de Toledo. Lo publica la

Sociedad de Bibliófilos Españoles._ Madrid, 1901, pp. 118-120.

Esta edición, dirigida por el insigne erudito D. Cristóbal Pérez

Pastor, tiene por base el códice _iij-h-10_ de la Biblioteca del

Escorial, copiado por Alfonso de Contreras en 1466; pero como su texto

no es intachable ni mucho menos, se han añadido las variantes de las

dos primeras ediciones entre las seis antiguas que hasta ahora se

conocen. Digo seis y no siete, porque la que se cita de Sevilla, 1495,

sólo es conocida por una vaga mención, acaso equivocada, de Panzer.

Las restantes son: _a_) Sevilla, por Meynardo Ungut Alemán y Stanislao

Polonio, 1498; _b_) Toledo, por Pedro Hagembach, 1499; _c_) idem,

por el mismo impresor, 1500; _d_) Toledo, 1518, por Arnao Guillén de

Brocar; _e_) Logroño, por Miguel de Eguía, 1529; _f_) Sevilla, por

Andrés de Burgos, 1547; todas en folio, á excepción de la última, que

es en octavo y sumamente incorrecta.

La fecha en que el Arcipreste compuso su obra consta en el

encabezamiento del códice escurialense: _Libro compuesto por Alfonso

Martínez de Toledo, Arcipreste de Talavera, en hedat suya de quarenta

annos, acabado á quince de Março, anno del Nascimiento de Nuestro

Salvador Ihesu Xº de Mil e quatrocientos e treynta e ocho años._

Sobre el donoso pasaje de las lamentaciones del huevo y la gallina

hizo Rodrigo de Reinosa unas coplas, que se imprimieron en un pliego

suelto gótico, y son nuevo testimonio de la popularidad del Arcipreste:

«_Síguense unas coplas que hablan de cómo las mujeres, por una cosa de

nonada, dizen muchas cosas; en especial, una mujer sobre un huevo con

su criada_».

Hay buenos extractos del Arcipreste en Lemcke, _Handbuch der Spanischen

Literatur_ (Leipzig, 1855), t. I, (pp. 105-117), que es el primer

crítico que concedió á este autor la importancia debida. Véase también

Wolf, _Studien zur Geschichte der Spanischen und Portugiesischen

Nationalliteratur_ (Berlín, 1859), pp. 232-235, y Puymaigre, _La Cour

littéraire de Don Juan II_ (París, 1873), tomo I, pp. 155-166.

[169] Págs 165 y 167.

[170] Quedan muy pocas noticias de él. Consta por una escritura que

vivía aún en 1466. Por varias referencias de sus libros sabemos

que hizo larga residencia en la Corona de Aragón, especialmente en

Barcelona, donde estuvo dos años. Habla como testigo de vista de los

terremotos de 1421 y 1428. Además de la obra que vamos examinando

escribió una compilación histórica llena de curiosidades que se

titula _Atalaya de las Cronicas_, y unas _Vidas de San Isidoro y San

Ildefonso_, ilustradas con traducciones de algunos opúsculos de uno y

otro Santo. Fué curioso colector de libros, y todavía existen algunos

que le pertenecieron y llevan su autógrafo, entre ellos el _Libro de

las Donas_, que citaré después, y el hermoso ejemplar de la _Crónica

Troyana_, que hoy posee la Duquesa de Alba, y tiene al fin la siguiente

anotación: _«Et ego Alfonsus Martini, archipresbyter talaverensis

domini nostri regis Joannis capelanus in decretis bachalaureus ac

porcionarius eclesiae Toletanae eadem oriundus civitate capelanus

idemque capelae regis sancii dictae eclesiae librum hoc scribi feci

tempore supra scripto_ (alude á la fecha de 20 de mayo de 1448 que

se estampa antes) _propter dulcissimam latini sui ac stili necnon

nobilissimi seriem et suavitatem. Deo gratias. A. Talaverensis

porcionarius Toletanus_».

[171] _Gerson_ dice en el texto impreso, _Juan de Ausim_ en el

manuscrito, pero creo que se trata de la misma persona: «Tomé algunos

notables dichos de un doctor de París, por nombre Juan de Ausim, que

ovo algund tanto scripto del amor de Dios y de reprobacion del amor

mundano de las mujeres» (p. 3). Y más adelante: «Tomando, como dixe,

algunos dichos de aquel doctor de Paris que en un su breve compendio

ovo de reprobacion de amor compilado para informacion de un amigo suyo,

hombre mancebo que mucho amaba, veyendole atormentado e aquexado de

amor de su señora» (p. 5).

[172] Págs. 124-125.

[173] Págs. 129-132.

[174] Pág. 330.

[175] «Otra razon te diré la qual Juan Bocacio prosygue, de la qual

pone un exemplo tal. Dize que él, estando en Nápoles oyendo un dia

licion de un grand filosofo natural maestro que ally tenia escuela de

estrologia, el qual avia nombre Andalo de Nigro, de Genova cibdadano,

leyendo la materia que los cielos en sus movimientos facen e de los

cursos de las planetas e sus influencias, dixo esta razon: non deve

poner culpa á las estrellas, signos e planetas cuando el causador

busca su desaventura e es causador de su mal; e pone un enxemplo para

probanza desta razon, el qual queriendolo entender alegoricamente,

tiene en sy mucha moralidad, quien en él bien pensare, aunque á primera

vista paresca patraña de vieja. E el ensemplo es este...». (Págs.

285-317).

[176] _I primi influssi di Dante del Petrarca e del Boccaccio sulla

Letteratura Spagnuola_. _Saggio di Bernardo Sanvisenti_, Milán, 1902,

pág. 318.

[177] «Este libro es de Alonso Martínez, arcipreste de Talavera,

racionero en la iglesia de Santa María de Toledo, comprado en xxvj

d'agosto de 48 años de mas de mil CCCC en Toledo. Quinientos maravedis,

et otro libro, Alfonsus Talaverensis, porcionarius Toletanus».

[178] «¿Qué diremos de las mugeres presentes, que se fasen desir

_mujeres del tiempo, mujeres de la guisa, mujeres de la ventura e

mujeres de la arte_? Que van con nuevos tajos de vestiduras e con

enamorados gestos, que vuelven los ojos acá et allí, van juntas brazo

por brazo et se muestran todas las joyas, si bien no es dia de mercado;

que cuando se muestran, colean et cabecean más espesso que la sierpe,

et fasen á todos los maridos bestias et más que locos... et traen las

cejas pintadas en arco, et coloradas con catorce colores; que de cabeza

á pies son remifadas, et non les fallesce solo vn chaton; que todas

van enjoyadas, todas almiscadas et con olores de tunique; solamente de

punta tocan en el suelo, quando van, et los chapines con polaynas, et

de verano guantes dorados en las manos...». (Cap. XXIV del tratado 3.º

de la primitiva versión castellana del _Libro de las Donas_, distinta

de la que luego se imprimió con el título de _Carro de las Donas_. Apud

Amador de los Ríos, _Historia de la literatura española_, t. VI, p.

283).

Curioso es, sin duda, el pasaje de Eximenis, pero ¡qué frío y seco

parece al lado de los atrevidos toques y ardientes pinceladas del

Arcipreste de Talavera! Este era un poeta á su modo; Eximenis, un

moralista.

Una cita de su _Vita Christi_ hallamos también en el _Corbacho_, nuevo

argumento de lo familiares que eran á Alfonso Martínez las obras del

franciscano catalán: «segund en el libro de _Vita Christi_ dixo maestre

Francisco Ximenes, frayle menor» (pág. 235).

[179] El cuento de Aristóteles enamorado procede, como es sabido,

de un _fabliau_ francés (_Lai d'Aristote_). Véase cómo le aprovecha

el Arcipreste: «E demas Aristotyles, uno de los letrados del mundo

e sabidor, sustentó ponerse freno en la boca e silla en el cuerpo,

cinchado como bestia asnal, e ella, la su coamante, de suso cavalgando,

dándole con unas correas en las ancas. ¿Quién non debe renegar de amor

sabiendo que el loco amor fizo de un tan grand sabio, sobre cuantos

fueron sabios, bestia enfrenada andando á cuatro pies?»

La leyenda de Virgilio es todavía más famosa; pero copio la versión del

Arcipreste, porque no la cita más que por referencia Comparetti en su

admirable libro _Virgilio nel Medio Evo_:

«¿Quién vido Vergilio, un hombre de tanta acucia e ciencia, cual

nunca de mágica arte nin ciencia otro cualquier o tal se sopo nin se

vido nin falló, _segund por sus fechos podrás leer, oyr e veer_, que

estuvo en Roma colgado de una torre a una ventana, a vista de todo el

pueblo romano, solo por dezir e porfiar que su saber era tan grande

que mujer en el mundo non le podía engañar? E aquella que le engañó

presumió contra su presuncion vana cómo le engañaría, e así como lo

presumió lo engañó de fecho: que non ha maldad en el mundo fecha nin

por facer que á la mujer mala deficile á ella sea de esecutar e por

obra poner... Pero non digamos de los engaños que ellas rescibieron,

resciben e rescibirán de cada dia por locamente amar, pues el susodicho

Virgilio sin penitencia non la dexó que mucho bien pagó a su coamante,

que apagar fizo en una hora, por arte mágica, todo el fuego de Roma,

e vinieron á encender en ella todos fuego, que el fuego que el uno

encendia non aprovechaba al otro, en tanto que todos vinieron á

encender en ella fuego en su vergonçoso logar e cada cual para sí,

por venganza de la desonrra que fecho avia á hombre tan sabio» (págs.

49-53).

Más adelante trae otra variante de la misma leyenda, atribuyéndosela á

un personaje español, al almirante D. Bernardo de Cabrera:

«Mas te diré, que yo vi en mis dias enfinidos hombres, y aun fembras

sé que vieron á un hombre muy notable, de casa real e cuasi la segunda

persona en poderío en Aragon, mayormente en Çezylia, por nombre mosen

Bernad de Cabrera, el cual estado en cárceles preso por el rey e reyna,

porque facia en Çeçilia mucho mal e daño al señor rey, por cuanto tenia

por sí muchos castillos e logares fuertes e non andaba á la voluntad

del rey, fue preso; e por lo aviltar e desonrrar fizieron con una

mujer que él amaba que le consejase que se fuese e se escolase por uña

ventana de una torre do preso estaba, para ir á dormir con ella, e

después que se fuese e fuyese desde su casa; esto por enduzimiento del

rey, e ella que le plogo de lo facer. E él creyendo la mujer, pensando

que le non engañaría, creyola e tomó una soga que le ella envió. E el

que le guardaba dióle logar á todo e dexóle limar el cerrojo de la

ventana, e començó á descender por la torre abaxo e enmedio de la torre

tenia una red de esparto gruesa, abyerta, que allá llaman xábega, con

sus arteficios. E cuando fue dentro en la red, cerráronla e cortaron

las cuerdas los que estaban dalto en la ventana, e asi quedó alli

colgado fasta otro dia en la tarde que le levaron de allí sin comer nin

beber. E todo el pueblo de la cibdad e de fuera della, sus amigos e

enemigos, le vinieron á ver allá, donde estaba en jubon como Virgilio,

colgado».

[180] Publicado por Knust en la colección de los Bibliófilos Españoles

(_Dos obras didácticas y dos leyendas_), 1878, págs. 249-295. Contiene

la historia de Griselda, pero no tomada de la última novela del

_Decameron_, sino de uno que llama «libro de las cosas viejas», donde

sin duda estaba muy abreviada.

[181] Págs. 41-42 de la reimpresión.

[182] Págs. 44-47.

[183] Pág. 102.

[184] Las primeras ediciones de estos opúsculos de Alonso de Palencia,

impresas en caracteres góticos á fines del siglo XV, sin año ni lugar

de impresión, son de extremada rareza. _De la Batalla campal de los

perros y lobos_ no se conoce más ejemplar que el de la Biblioteca

de Palacio, procedente de la Mayansiana. Eli original latino de

la _Perfección del triunfo militar_ se guarda en un códice de la

Biblioteca Capitular de Toledo. De la versión castellana hay un

ejemplar impreso en la Biblioteca Nacional y otro poseyó Salvá. Ambos

tratados fueron reimpresos en la colección de _Libros de antaño_ (tomo

V, 1876) por el docto y malogrado académico D. Antonio María Fabié, con

un buen estudio biográfico y un glosario.

[185] Por ejemplo, su teoría del profetismo, muy semejante á la de

Maimónides; sus ideas sobre el entendimiento agente, más afines á las

de Avempace y Algazel que á las de los escolásticos; su doctrina de

las tres vidas del hombre, que reaparece en muchos místicos; sus ideas

sobre la música, que para él es una especie de metafísica latente,

como para Schopenhauer; su clasificación de las lenguas en guturales,

paladiales y dentales; sus ideas sobre la palabra, que son las de la

escuela tradicionalista, etc.

[186] Hállase en un códice de la Biblioteca Nacional (S. 219), y fué

publicado por Amador de los Ríos en los apéndices al tomo VII de su

_Historia crítica_, pp. 578-590. El extraño título con que se le

designa en loa antiguos índices se debe al encuadernador, y sólo tiene

relación con las primeras frases del tratado, que realmente es acéfalo.

Orígenes de la novela, Tomo I · 第 23 / 55 题