CASILDA

I

Era el rey de Toledo el moro Almenón, con quien el rey de Castilla don

Fernando el _Grande_ mantenía cordial amistad.

Este rey moro tenía una hija muy hermosa y compasiva, llamada Casilda.

Una esclava castellana contó á la hija del rey moro que los nazarenos

amaban á su Dios, y á su rey, y á sus padres, y á sus hermanos, y á sus

esposas.

También contó la esclava á la hija del rey moro, que los nazarenos nunca

quedan huérfanos de madre, porque cuando pierden á la que los concibió,

les queda otra, llamada María, que es una madre inmortal.

Pasaron años, pasaron años, y Casilda fué creciendo en cuerpo y en

hermosura y en virtud. Se le murió su madre, y envidió la dicha de los

huérfanos nazarenos.

En los confines del jardín que rodeaba el palacio del rey moro, había

unas lóbregas mazmorras, donde gemían, hambrientos y cargados de

cadenas, muchos cautivos cristianos.

Sucedió que un día fué Casilda á pasear por los jardines de su padre, y

oyó gemir á los pobres cautivos. La princesa mora tornó al palacio,

lleno su corazón de tristeza.

Spanish Tales for Beginners · 第 48 / 187 题