III

En la primera acometida se desertaron los soldados de una avanzada, y

desde la torre fue visto del Tirano:

--¡Puta madre! ¡Bien sabía yo que al tiempo de mayor necesidad, habíais

de rajaros! ¡Don Cruz, tú vas a salir profeta!

Eran tales dichos porque el fámulo rapabarbas, le soplaba

frecuentemente en la oreja cuentos de traiciones. A todo esto no

dejaban de tirotearse las vanguardias, atentos los insurgentes a

estrechar el cerco para estorbar cualquier intento de salida por parte

de los sitiados. Habían dispuesto cañones en batería, pero antes

de abrir el fuego, salió de las filas, sobre un buen caballo, el

Coronelito de la Gándara. Y corriendo el campo a riesgo de su vida,

daba voces intimando la rendición. Injuriábale desde la torre el Tirano:

--¡Bucanero cabrón, he de hacerte fusilar por la espalda!

Sacando la cabeza sobre los soldados alineados al pie de la torre, les

dio orden de hacer fuego. Obedecieron, pero apuntando tan alto, que se

veía la intención de no causar bajas:

--¡A las estrellas tiráis, hijos de la chingada!

En esto, dando una arremetida más larga de lo que cuadraba a la

defensa, se pasó al campo enemigo el Mayor del Valle. Gritó el Tirano:

--¡Solo cuervos he criado!

Y dictando órdenes para que todas las tropas se encerrasen en el

convento, dejó la torre. Pidió al rapabarbas la lista de sospechosos,

y mandó colgar a quince, intentando con aquel escarmiento contener las

deserciones:

--¡Piensa Dios que cuatro pendejos van a ponerme la ceniza en la

frente! ¡Pues engañado está conmigo!

Hacía cuenta de resistir todo el día, y al amparo de la noche intentar

una salida.

Tirano Banderas: Novela de tierra caliente · 第 174 / 179 题