II

Antes del alba se vio cercado por las partidas revolucionarias y los

batallones sublevados en los cuarteles de Santa Fe. Para estudiar la

positura y maniobra de los asaltantes subió a la torre sin campanas:

El enemigo, en difusas líneas, por los caminos crepusculares, descubría

un buen orden militar: Aún no estrechaba el cerco, proveyendo a los

aproches con paralelas y trincheras. Advertido del peligro, extremaba

su mueca verde Tirano Banderas. Dos mujerucas raposas cavaban con las

manos en torno del indio soterrado hasta los ijares en la campa del

convento:

--¡Ya me dan por caído esas comadritas! ¿Qué haces vos, centinela

pendejo?

El centinela apuntó despacio:

--Están mal puestas para enfilarlas.

--¡Ponle al cabrón una bala y que se repartan la cuera!

Disparó el centinela, y suscitose un tiroteo en toda la línea de

avanzadas. Las dos mujerucas quedaron caídas en rebujo, a los flancos

del indio, entre los humos de la pólvora, en el aterrorizado silencio

que sobrevino tras la ráfaga de plomo. Y el indio, con un agujero en

la cabeza, agita los brazos, despidiendo a las últimas estrellas. El

Generalito:

--¡Chac! ¡Chac!

Tirano Banderas: Novela de tierra caliente · 第 173 / 179 题