III

Ante la reja nocturna, fragante de albahacón, refrenaba su parejeño

Zacarías el Cruzado: Apareciose en súbita galopada, sobresaltando la

nocharniega cadencia campañera:

--¡Vuelo, vuelo, mi Coronelito! La chinita fue delatada. Ya la pagó el

fregado gachupín. ¡Vuelo, vuelo!

Zacarías refrenaba el caballo, y la oscura expresión del semblante y el

sofoco de la voz metía, afanoso, por los hierros. En la sala, todas

las figuras se movieron unánimes hacia la reja. Interrogó el Coronelito:

--¿Pues qué se pasó?

--La tormentona más negra de mi vida. ¡De estrella pendeja fueron los

brillos de la tumbaguita! ¡Vuelo, vuelo, que traigo perro sobre los

rastros, mi Coronelito!

Tirano Banderas: Novela de tierra caliente · 第 115 / 179 题