VI

El Cruzado se metía puertas adentro, para ponerse calzones y ceñirse el

cinto del pistolón y el machete. Le sigue la coima:

--¡Pendejada que resultare fulero el anillo!

--¡Pendejada y media!

La chinita le muestra la mano, jugando las luces de la tumbaga:

--¡Buenos brillos tiene! Puedo llegarme a un empeñito para tener

cercioro.

--Si corres uno solo pudieran engañarte.

--Correré varios. A ser de ley, no andará muy distante de valer cien

pesos.

--Tú ve en la cuenta de que vale quinientos, o no vale tlaco.

--¿Te parés lo lleve mero mero?

-- ¿Y si te dan cambiazo?

--¡Que esperanza!

Tirano Banderas: Novela de tierra caliente · 第 81 / 179 题