VII

El Coronelito, sobre la puerta del jacal, atalayaba el Campo del

Perulero.

--No te dilates, manís.

Ya salía el cholo, con el crío en brazos y la chinita al flanco.

Suspira, esclava, la hembra:

--¿Cuándo será la vuelta?

--¡Pues, y quién sabe! Enciéndele una velita a la Guadalupe.

--¡Le encenderé dos!

--¡Está bueno!

Besó al crío, refregándole los bigotes, y lo puso en brazos de la madre.

Tirano Banderas: Novela de tierra caliente · 第 82 / 179 题