III

El Coronelito Domiciano de la Gándara templa el guitarrón: Camisa y

calzones, por aberturas coincidentes, muestran el vientre rotundo y

risueño de dios tibetano: En los pies desnudos arrastra chancletas, y

se toca con un jaranillo mambís, que al revirón descubre el rojo de un

pañuelo y la oreja con arete: El ojo guiñate, la mano en los trastes,

platica leperón con las manflotas en cabellos y bata escotada: Era

negrote, membrudo, rizoso, vestido con sudada guayabera y calzones

mamelucos, sujetos por un cincho con gran broche de plata: Los torpes

conceptos venustos celebra con risa saturnal y vinaria. Niño Domiciano

nunca estaba sin cuatro candiles, y como arrastraba su vida por

bochinches y congales, era propenso a las tremolinas y escandaloso al

final de las farras. Las niñas del pecado, desmadejadas y desdeñosas,

recogían el bulle-bulle en el vaivén de las mecedoras: El rojo de los

cigarros las señalaba en sus lugares. El Coronelito, dando el último

tiento a los trastes, escupe y rasguea cantando por burlas el corrido

que rueda estos tiempos, de Diego Pedernales. La sombra de la mano con

el reflejo de las tumbagas, pone rasgueo de luces en el rasgueo de la

guitarra:

--Preso le llevan los guardias,

sobre caballo pelón,

que en los Ranchos de Valdivia

le tomaron a traición.

Celos de niña ranchera

hicieron la delación.

Tirano Banderas: Novela de tierra caliente · 第 59 / 179 题