Determinada la proporción según la cual la supervalía se divide en
capital y en beneficio, la cantidad del capital acumulado depende
evidentemente de la cantidad de la supervalía. Supongamos, por
ejemplo, que la proporción es de 80 por 100 lo capitalizado y de
20 por 100 lo consumido, entonces el capital acumulado se eleva a
2.400 pesetas o a 1.200, según la supervalía sea de 3.000 o de 1.500
pesetas. Así, todas las circunstancias que determinan la cantidad de la
supervalía, contribuyen a determinar la extensión de la acumulación.
Recapitulémoslas desde este último punto de vista solamente.
_Grado de explotación de la fuerza obrera._
Se sabe que el tipo de la supervalía depende, en primer lugar, del
grado de explotación de la fuerza obrera. Al tratar de la producción
de la supervalía, hemos supuesto siempre que el obrero recibe el justo
valor de su fuerza. Los cercenamientos hechos a este valor juegan,
no obstante, en la práctica un papel muy importante. En cierto modo,
este procedimiento transforma el fondo de consumo necesario para el
sustento del trabajador en fondo de acumulación del capitalista. La
tendencia del capital es también reducir los salarios todo lo posible,
y eliminar del consumo obrero lo que él llama lo superfluo. El capital
ha sido auxiliado en esta tarea por la competencia cosmopolita que el
desarrollo de la producción capitalista ha hecho nacer entre todos
los trabajadores del globo. Hoy día se trata nada menos que de hacer
descender, en una época más o menos próxima, el nivel europeo de los
salarios al nivel chino.
Además, una explotación más intensa de la fuerza de trabajo permite
aumentar la cantidad de trabajo sin aumentar la maquinaria, es decir,
el conjunto de medios de trabajo, máquinas, aparatos, instrumentos,
edificios, construcciones, etc. Un establecimiento que emplea,
por ejemplo, cien hombres trabajando ocho horas por día, recibirá
diariamente ochocientas horas de trabajo. Si, para aumentar este total
en una mitad más, el capitalista admitiese cincuenta nuevos obreros,
necesitaría hacer un adelanto no solamente en salarios, sino también
en maquinaria. Pero, si hace trabajar a sus cien obreros doce horas
diarias en lugar de ocho, obtiene el mismo resultado, y la antigua
maquinaria es suficiente. En adelante, esa maquinaria va a funcionar
en mayor escala, se desgastará más pronto y habrá que reponerla antes,
y esto será todo. Obtenido de esa manera un excedente de trabajo por
un esfuerzo más considerable exigido a la fuerza obrera, aumenta la
supervalía o el producto líquido, fundamento de la acumulación, sin
que haya necesidad de un aumento previo y proporcional a la parte del
capital adelantado en maquinaria.
Un simple excedente de trabajo, sacado del mismo número de obreros,
basta en la industria extractora, la de las minas, por ejemplo, para
aumentar el valor y la masa del producto que suministra gratuitamente
la Naturaleza, y, por consecuencia, el fondo de acumulación. En la
agricultura, en que la sola acción mecánica del trabajo sobre el
suelo aumenta maravillosamente su fertilidad, un excedente de trabajo
idéntico produce mayor efecto; como en la industria extractora, la
acción directa del hombre sobre la Naturaleza favorece la acumulación.
Además, como la industria extractora y la agricultura suministran
materias a la industria manufacturera, el acrecentamiento de productos
que el excedente de trabajo procura en las dos primeras, sin aumento
de adelantos, redunda en provecho de la última. Merced únicamente a
la fuerza obrera y a la tierra, fuentes primitivas de la riqueza, el
capital aumenta, pues, sus elementos de acumulación.
_Productividad del trabajo._
Otro elemento importante de la acumulación es el grado de productividad
del trabajo social.
Estando determinada la supervalía, la abundancia del producto líquido,
del cual ella es el valor, corresponde a la productividad del trabajo
puesto en función. Así, pues, a medida que el trabajo desarrolla sus
facultades productivas, aumentando la eficacia y la cantidad de los
medios de producción, rebajando su precio, el de las subsistencias y el
de las materias primeras y auxiliares, el producto líquido encierra más
medios de gozar y de acumular. De este modo, la parte de la supervalía
que se capitaliza puede aumentar a expensas de la otra que constituye
la renta, sin que el consumo del capitalista disminuya por eso, pues en
lo sucesivo un valor más pequeño se realiza en una cantidad mayor de
objetos útiles.
_Diferencia creciente entre el capital empleado y el capital consumido._
La propiedad natural del trabajo, al crear nuevos valores, es de
conservar los antiguos, pues el trabajo transmite al producto el valor
de los medios de producción consumidos. A medida, pues, que sus medios
de producción aumentan en actividad, en masa y en valor, es decir, a
medida que se hace más productivo y favorece más la acumulación, el
capital conserva y perpetúa un valor-capital siempre creciente.
La parte del capital que se adelanta en forma de maquinaria,
funciona siempre por completo en la producción, mientras que, no
desgastándose sino poco a poco, solo transmite su valor por fracciones
a las mercancías que ayuda a confeccionar sucesivamente. Su aumento
produce una diferencia de cantidad cada vez más considerable, entre
la totalidad del capital empleado y la parte de este consumido de
una sola vez. Compárese, por ejemplo, el valor de los ferrocarriles
europeos diariamente explotados, con la cantidad de valor que pierden
por su uso cotidiano. Luego estos medios creados por el hombre
prestan servicios gratuitos, en proporción de los efectos útiles que
contribuyen a producir sin aumento de gastos. Estos servicios gratuitos
del trabajo de otro periodo, puestos en actividad por el trabajo de
hoy, se acumulan merced al desarrollo de las fuerzas productivas y a la
acumulación que le acompaña.
El concurso cada vez más potente que, en forma de maquinaria, el
trabajo pasado lleva al trabajo vivo, se atribuye por los economistas,
no al obrero que ha ejecutado la obra, sino al capitalista que se la
ha apropiado. Desde su punto de vista, el instrumento de trabajo y el
carácter de capital que reviste en el medio social actual no pueden
separarse jamás, así como, en la mente del plantador de la Georgia, el
trabajador mismo tampoco podía separarse de su carácter de esclavo.
_Cantidad del capital adelantado._
Dado el grado de explotación de la fuerza obrera, la cantidad de la
supervalía se determina por el número de obreros explotados a la vez,
y este número corresponde, aunque en proporciones variables, a la
cantidad del capital adelantado. Luego, cuanto más se acrecienta el
capital mediante acumulaciones sucesivas, más se acrecienta también
el valor que ha de dividirse en fondo de consumo y en fondo de nueva
acumulación.