Examinemos ahora la relación entre la división manufacturera del
trabajo y su división social, distribución de los individuos entre las
diversas profesiones, la cual forma la base general de toda producción
mercantil.
Si nos limitamos a considerar el trabajo en sí, se puede designar la
separación de la producción social en sus grandes ramas, industria,
agricultura, etc., con el nombre de división del trabajo en general;
la separación de estos grandes géneros de producción en especies y
variedades bajo el de división del trabajo en particular; y, por
último, la división en el taller con el nombre de trabajo en detalle.
De la misma manera que la división del trabajo en la manufactura supone
como base material cierto número de obreros ocupados a la vez, así
también la división del trabajo en la sociedad supone una población
bastante numerosa y bastante compacta que corresponde a la aglomeración
de los obreros en el taller.
La división manufacturera del trabajo no se arraiga sino allí donde
su división social ha llegado ya a cierto grado de desarrollo, y
como resultado desarrolla y multiplica esta última, subdividiendo una
profesión con arreglo a la variedad de sus operaciones y organizando
estas diferentes operaciones en oficios distintos.
A pesar de las semejanzas y relaciones que existen entre la división
del trabajo en la sociedad y la división del trabajo en el taller,
existe entre ellas una diferencia esencial.
La semejanza resulta patente allí donde diversas ramas de industria
están unidas por lazo íntimo. El ganadero, por ejemplo, produce pieles;
el curtidor las convierte en cuero; el zapatero con el cuero hace
zapatos. En esta división social del trabajo, como en la división
manufacturera, cada uno suministra un producto gradual, y el último
producto es la obra colectiva de trabajos especiales.
Pero ¿qué es lo que constituye la relación entre los trabajos
independientes del ganadero, del curtidor y del zapatero? El ser
mercancías sus productos respectivos. Y, por el contrario, ¿cuál
es el carácter propio de la división manufacturera del trabajo? El
no producir mercancías los trabajadores, siendo solo mercancías su
producto colectivo. La división manufacturera del trabajo supone
una concentración de medios de producción en manos del capitalista;
la división social del trabajo supone la dispersión de los medios
de producción entre gran número de productores comerciantes,
independientes unos de otros. Mientras que en la manufactura la
proporción indicada por la experiencia determina el número de obreros
afectos a cada función particular, el acaso y lo arbitrario imperan
de la manera más desarreglada en la distribución de los productores
y de sus medios de producción entre las diversas ramas del trabajo
social. Los diferentes ramos de la producción se ensanchan o reducen
según las oscilaciones de los precios del mercado, pero tienden, sin
embargo, a buscar el equilibrio por la presión de las catástrofes. Pero
esta tendencia a equilibrarse no es más que una reacción contra la
destrucción continua de este equilibrio.
La división manufacturera del trabajo supone la autoridad absoluta
del capitalista sobre hombres transformados en simples miembros de
un mecanismo que le pertenece. La división social del trabajo pone
frente a frente a productores que no conocen más autoridad que la de
la concurrencia ni otra fuerza que la presión que sobre ellos ejercen
sus intereses recíprocos. ¡Y esa conciencia burguesa, que preconiza
la división manufacturera del trabajo, es decir, la condenación
perpetua del trabajador a una operación de detalle y su subordinación
absoluta al capitalista, levanta el grito y se indigna cuando se
habla de intervención, de reglamentación, de organización regular de
la producción! Denuncia toda tentativa de este género como un ataque
contra los derechos de la propiedad y de la libertad. «¿Queréis,
pues, convertir la sociedad en una fábrica?» vociferan entonces esos
partidarios entusiastas del sistema de fábrica. A lo que parece, el
sistema de las fábricas solo es bueno para los proletarios. La anarquía
en la división social y el despotismo en la división manufacturera del
trabajo caracterizan la sociedad burguesa.
En tanto que la división social del trabajo, con o sin cambio de
mercancías, pertenece a las formas económicas de las sociedades más
diversas, la división manufacturera es una creación especial del
sistema de producción capitalista.