IV. _División del trabajo en la manufactura y en la sociedad._

Examinemos ahora la relación entre la división manufacturera del

trabajo y su división social, distribución de los individuos entre las

diversas profesiones, la cual forma la base general de toda producción

mercantil.

Si nos limitamos a considerar el trabajo en sí, se puede designar la

separación de la producción social en sus grandes ramas, industria,

agricultura, etc., con el nombre de división del trabajo en general;

la separación de estos grandes géneros de producción en especies y

variedades bajo el de división del trabajo en particular; y, por

último, la división en el taller con el nombre de trabajo en detalle.

De la misma manera que la división del trabajo en la manufactura supone

como base material cierto número de obreros ocupados a la vez, así

también la división del trabajo en la sociedad supone una población

bastante numerosa y bastante compacta que corresponde a la aglomeración

de los obreros en el taller.

La división manufacturera del trabajo no se arraiga sino allí donde

su división social ha llegado ya a cierto grado de desarrollo, y

como resultado desarrolla y multiplica esta última, subdividiendo una

profesión con arreglo a la variedad de sus operaciones y organizando

estas diferentes operaciones en oficios distintos.

A pesar de las semejanzas y relaciones que existen entre la división

del trabajo en la sociedad y la división del trabajo en el taller,

existe entre ellas una diferencia esencial.

La semejanza resulta patente allí donde diversas ramas de industria

están unidas por lazo íntimo. El ganadero, por ejemplo, produce pieles;

el curtidor las convierte en cuero; el zapatero con el cuero hace

zapatos. En esta división social del trabajo, como en la división

manufacturera, cada uno suministra un producto gradual, y el último

producto es la obra colectiva de trabajos especiales.

Pero ¿qué es lo que constituye la relación entre los trabajos

independientes del ganadero, del curtidor y del zapatero? El ser

mercancías sus productos respectivos. Y, por el contrario, ¿cuál

es el carácter propio de la división manufacturera del trabajo? El

no producir mercancías los trabajadores, siendo solo mercancías su

producto colectivo. La división manufacturera del trabajo supone

una concentración de medios de producción en manos del capitalista;

la división social del trabajo supone la dispersión de los medios

de producción entre gran número de productores comerciantes,

independientes unos de otros. Mientras que en la manufactura la

proporción indicada por la experiencia determina el número de obreros

afectos a cada función particular, el acaso y lo arbitrario imperan

de la manera más desarreglada en la distribución de los productores

y de sus medios de producción entre las diversas ramas del trabajo

social. Los diferentes ramos de la producción se ensanchan o reducen

según las oscilaciones de los precios del mercado, pero tienden, sin

embargo, a buscar el equilibrio por la presión de las catástrofes. Pero

esta tendencia a equilibrarse no es más que una reacción contra la

destrucción continua de este equilibrio.

La división manufacturera del trabajo supone la autoridad absoluta

del capitalista sobre hombres transformados en simples miembros de

un mecanismo que le pertenece. La división social del trabajo pone

frente a frente a productores que no conocen más autoridad que la de

la concurrencia ni otra fuerza que la presión que sobre ellos ejercen

sus intereses recíprocos. ¡Y esa conciencia burguesa, que preconiza

la división manufacturera del trabajo, es decir, la condenación

perpetua del trabajador a una operación de detalle y su subordinación

absoluta al capitalista, levanta el grito y se indigna cuando se

habla de intervención, de reglamentación, de organización regular de

la producción! Denuncia toda tentativa de este género como un ataque

contra los derechos de la propiedad y de la libertad. «¿Queréis,

pues, convertir la sociedad en una fábrica?» vociferan entonces esos

partidarios entusiastas del sistema de fábrica. A lo que parece, el

sistema de las fábricas solo es bueno para los proletarios. La anarquía

en la división social y el despotismo en la división manufacturera del

trabajo caracterizan la sociedad burguesa.

En tanto que la división social del trabajo, con o sin cambio de

mercancías, pertenece a las formas económicas de las sociedades más

diversas, la división manufacturera es una creación especial del

sistema de producción capitalista.

El capital: Resumido y acompañado de un estudio sobre el Socialismo científico · 第 74 / 134 题