III. _Las dos formas fundamentales de la manufactura._

La manufactura presenta dos formas fundamentales que, no obstante su

mezcla accidental, constituyen dos especies esencialmente distintas,

que desempeñan papeles muy diferentes al ocurrir la transformación

que después tiene lugar de la manufactura en grande industria. Este

doble carácter depende de la naturaleza del producto, que debe su

forma definitiva a un simple ajuste mecánico de productos parciales

independientes o a una serie de transformaciones ligadas unas a otras.

La primera especie suministra productos cuya forma definitiva es una

simple reunión de productos parciales que hasta pueden ser ejecutados

como oficios distintos; un producto tipo de esta especie es el

reloj. El reloj constituye el producto social de un inmenso número

de trabajadores, tales como los que hacen resortes, esferas, agujas,

cajas, tornillos, los doradores, etc. Las subdivisiones abundan. Hay,

por ejemplo, los fabricantes de ruedas (ruedas de latón y ruedas de

acero separadamente), los que trabajan los muelles, ejes, escape,

volante, el pulidor de las ruedas y el de los tornillos, el pintor

de las cifras, el grabador, el pulidor de la caja, etcétera, y, por

último, el ajustador que reúne estos elementos separados y entrega el

reloj completamente concluido. Pero estos elementos tan diversos hacen

enteramente accidental la reunión en un mismo taller de los obreros

que los preparan: los obreros domiciliarios que ejecutan en sus casas

estos trabajos de detalle, pero por cuenta de un capitalista, se hacen,

en efecto, una terrible concurrencia en provecho del capitalista,

que economiza además los gastos del taller; así, la explotación

manufacturera solo da beneficios en circunstancias excepcionales.

La segunda especie de manufactura, su forma perfecta, suministra

productos que recorren toda una serie de desarrollos graduales; en

la manufactura de alfileres, por ejemplo, el alambre de latón pasa

por las manos de un centenar de obreros próximamente, cada uno de los

cuales efectúa operaciones distintas. Combinando oficios que eran antes

independientes, una manufactura de este género disminuye el tiempo

entre las diversas operaciones, y la ganancia en fuerza productiva que

resulta de esta economía de tiempo depende del carácter cooperativo de

la manufactura.

_Mecanismo general de la manufactura._

Antes de llegar a su forma definitiva, el objeto de trabajo, el latón,

por ejemplo, en la manufactura de alfileres, recorre una serie de

operaciones que, dado el conjunto de los productos en obra, se operan

todas simultáneamente; se ve ejecutar a la vez el corte del alambre,

la preparación de las cabezas, la afiladura de las puntas, etc.;

el producto aparece así en el mismo momento en todos sus grados de

transformación.

Como el producto parcial de cada trabajador fraccionario es solo un

grado particular de desarrollo de la obra completa, el resultado del

trabajo de uno es el punto de partida del trabajo de otro. El tiempo

de trabajo necesario para obtener en cada operación parcial el efecto

útil apetecido, se establece experimentalmente, y el mecanismo total

de la manufactura funciona con la condición de que en un tiempo

dado debe obtenerse un resultado determinado. De esta manera, los

trabajos diversos y complementarios pueden marchar paralelamente y

sin interrupción. Esta dependencia inmediata en que se encuentran

recíprocamente trabajos y trabajadores obliga a cada uno a emplear solo

el tiempo necesario en su función y aumenta por lo mismo el rendimiento

del trabajo.

Operaciones diferentes exigen, sin embargo, tiempos desiguales y

suministran, por lo tanto, en tiempos iguales cantidades desiguales

de productos parciales. Así, pues, para conseguir que el mismo obrero

ejecute todos los días una sola operación sin pérdida de tiempo,

es necesario emplear para operaciones diferentes diverso número de

obreros: cuatro fundidores, por ejemplo, para dos rompedores y un

raspador en una manufactura de caracteres de imprenta; en una hora

el fundidor funde solo 2.000 caracteres, en tanto que el rompedor

desprende 4.000 y el raspador raspa 8.000 en el mismo espacio de tiempo.

Una vez determinado por la experiencia, para una cifra dada de

producción, el número proporcional más conveniente de obreros en cada

grupo especial, únicamente puede aumentarse esta cifra aumentando cada

grupo especial proporcionalmente a su número de trabajadores.

El grupo especial puede componerse no solo de obreros que realizan

la misma tarea, sino de trabajadores cada uno de los cuales tiene su

función particular en la confección de un producto parcial. El grupo

constituye entonces un trabajador colectivo perfectamente organizado.

Los obreros que le componen forman otros tantos órganos diferentes de

una fuerza colectiva, que funciona merced a la cooperación inmediata de

todos. Faltando uno de ellos se paraliza el grupo de que forma parte.

Finalmente, de la misma manera que la manufactura proviene en

parte de una combinación de oficios diferentes, puede también

desarrollarse combinando diferentes manufacturas. De este modo,

en las fábricas de vidrio importantes se fabrican los crisoles de

arcilla que se necesitan. La manufactura del medio de producción se

une a la manufactura del producto, y la manufactura del producto a

manufacturas en las que este entra como primera materia. En este caso,

las manufacturas combinadas forman secciones de la manufactura total,

aunque constituyen actos independientes de producción, cada uno de los

cuales tiene su división distinta del trabajo. A pesar de sus ventajas,

la manufactura combinada no adquiere verdadera unidad sino después de

la transformación de la industria manufacturera en industria mecánica.

Con la manufactura se ha desarrollado también en algunos puntos el

uso de las máquinas, sobre todo para ciertos trabajos preliminares

sencillos que solo pueden ejecutarse en grande y con un gasto

considerable de fuerza, tales como la partidura del mineral en los

establecimientos metalúrgicos. Pero, en general, en el periodo

manufacturero las máquinas desempeñan un papel secundario.

_Acción de la manufactura sobre el trabajo._

El trabajador colectivo formado por la combinación de gran número

de obreros fraccionarios constituye el mecanismo propio del periodo

manufacturero.

Las diversas operaciones que el productor individual de una mercancía

ejecuta sucesivamente y que se confunden en el conjunto de su trabajo,

exigen cualidades de diferente índole. En una necesita emplear más

habilidad, en otra más fuerza, en una tercera más atención, etcétera,

y el mismo individuo no posee todas estas facultades en grado igual.

Una vez separadas y hechas independientes las distintas operaciones,

los obreros son clasificados según las facultades que dominan en cada

uno de ellos. De esta suerte, el trabajador colectivo posee todas

las facultades productivas requeridas, que no es posible encontrar

reunidas en el trabajador individual, y las gasta lo más económica y

útilmente posible, empleando a las individualidades que componen solo

en funciones adecuadas a sus cualidades. Considerado como miembro del

trabajador colectivo, el trabajador fraccionario llega a ser tanto más

perfecto cuanto más incompleto es.

El hábito de una función única le convierte en órgano infalible y

maquinal de esta función, al mismo tiempo que el conjunto del mecanismo

le obliga a obrar con la regularidad de una pieza de máquina.

Siendo las funciones del trabajador colectivo más o menos simples,

más o menos elevadas, sus órganos, es decir, las fuerzas individuales

de trabajo, deben ser también más o menos simples, más o menos

desarrolladas; poseen, por consecuencia, valores distintos. De esta

suerte, para responder a la jerarquía de las funciones, la manufactura

crea una jerarquía de fuerzas de trabajo, a la cual corresponde una

gradación de salarios.

Todo acto de producción exige ciertos trabajos de que cualquiera es

capaz; esos trabajos son separados de las operaciones principales que

los necesitan y convertidos en funciones exclusivas. La manufactura

produce, pues, en cada oficio que entra en su dominio una categoría de

simples peones o braceros. Si bien desarrolla la especialidad aislada

hasta el punto de hacer de ella una habilidad excesiva a expensas

de la potencia del trabajo integral, empieza también por hacer una

especialidad de la falta de todo desarrollo. Al lado de la gradación

jerárquica se constituye una división simple de los trabajadores en

hábiles e inhábiles.

Para estos últimos son nulos los gastos de aprendizaje; para los

primeros son menores que los que supone el oficio aprendido en su

conjunto; en ambos casos la fuerza de trabajo pierde de su valor. La

pérdida relativa de valor de la fuerza de trabajo, que depende de la

disminución o desaparición de los gastos de aprendizaje, ocasiona

un aumento de supervalía; en efecto, todo lo que aminora el tiempo

necesario para la producción de la fuerza de trabajo acrecienta por

este mismo hecho el dominio del sobretrabajo.

El capital: Resumido y acompañado de un estudio sobre el Socialismo científico · 第 73 / 134 题