IV. _Reglamentación de la jornada de trabajo._

De todas suertes, el capitalista abusa sin tasa del trabajador en

tanto que la sociedad no se lo impide. El establecimiento de una

jornada soportable de trabajo es el resultado de una larga lucha entre

capitalista y trabajador. La historia de esta lucha presenta, sin

embargo, dos tendencias opuestas.

En tanto que la legislación moderna acorta la jornada de trabajo,

la antigua legislación procuraba prolongarla; se quería obtener del

trabajador, con el auxilio de los Poderes públicos, una cantidad de

trabajo que la sola fuerza de las condiciones económicas no permitía

imponerlo todavía. En efecto, se necesitarían siglos para que el

trabajador _libre_, a consecuencia del desarrollo de la producción

capitalista, se prestase voluntariamente, es decir, se viera obligado

socialmente a vender todo su tiempo de vida activa, su capacidad de

trabajo, por el precio de sus habituales medios de subsistencia, su

derecho de primogenitura por un plato de lentejas. Es, pues, natural

que la prolongación de la jornada de trabajo, impuesta con la

ayuda del Estado desde mediados del siglo XIV hasta el siglo XVIII,

corresponda poco más o menos a la disminución del tiempo de trabajo que

el Estado decreta e impone acá y allá, en la segunda mitad del siglo

XIX.

Si en Estados como Inglaterra las leyes moderan, por una limitación

oficial de la jornada de trabajo, el encarnizamiento del capital por

absorber trabajo, es porque, sin hablar del movimiento cada vez más

amenazador de las clases obreras, esta limitación ha sido dictada por

la necesidad. La misma concupiscencia ciega que agota el suelo, atacaba

en su raíz la fuerza vital de la nación y ocasionaba su aniquilamiento,

como acabamos de demostrar.

El capital: Resumido y acompañado de un estudio sobre el Socialismo científico · 第 60 / 134 题