V. _Lucha por la limitación de la jornada de trabajo._

El objeto especial, el fin real de la producción capitalista es la

producción de supervalía o la sustracción de trabajo extra; téngase

presente que solo el trabajador independiente puede, en calidad de

poseedor de la mercancía, contratar con el capitalista; pero el

trabajador aislado, el trabajador como vendedor libre de su fuerza de

trabajo, debe someterse sin resistencia posible cuando la producción

capitalista alcanza cierto grado.

Preciso es confesar que nuestro trabajador sale del dominio de la

producción de distinto modo que entró en ella. Se había presentado en

el mercado como poseedor de la mercancía «fuerza de trabajo» enfrente

de poseedores de otras mercancías, mercader frente a mercader. El

contrato mediante el cual vendía su fuerza de trabajo, parecía resultar

de un acuerdo entre dos voluntades libres, la del vendedor y la del

comprador. Una vez concluido el negocio, se descubre que él no era

libre, que el tiempo por el cual puede vender su fuerza de trabajo es

el tiempo por el cual está obligado a venderla y que, en realidad,

el vampiro que le chupa no le deja mientras quede una gota de sangre

que extraer; para defenderse contra esta explotación es necesario que

los obreros, por un esfuerzo colectivo, por una presión de clase,

obtengan que un obstáculo social les impida venderse ellos y sus hijos

por «contrato libre» hasta la esclavitud y la muerte. La pomposa

«declaración de los derechos del hombre» es reemplazada de este modo

por una modesta ley que indica cuándo termina el tiempo que vende el

trabajador y cuándo empieza el tiempo que le pertenece.

El capital: Resumido y acompañado de un estudio sobre el Socialismo científico · 第 61 / 134 题