I. _Trabajo necesario y sobretrabajo_.

Hemos visto que, durante una parte de la jornada, el obrero solo

produce el valor diario de su fuerza de trabajo, esto es, el valor

de las subsistencias necesarias para su sostenimiento. Como hay una

división del trabajo social organizada por sí misma en el medio en que

trabaja, el obrero produce su subsistencia, no directamente, sino bajo

la forma de una mercancía particular, hilados, por ejemplo, cuyo valor

es igual al de sus medios de subsistencia, o al del dinero con que los

compra.

En esta parte de la jornada, mayor o menor según el valor medio de su

subsistencia diaria, el obrero, trabajando o no trabajando para un

capitalista, no hace más que reemplazar un valor por otro; en realidad,

la producción de valor durante este tiempo es una simple reproducción.

Llamamos _tiempo de trabajo necesario_ a la parte de la jornada en que

se verifica esta reproducción, y _trabajo necesario_ al trabajo gastado

en este tiempo: necesario para el trabajador, que, sea cualquiera la

forma social de su trabajo, gana la vida en ese tiempo, y necesario

para el mundo capitalista, cuya base es la existencia del trabajador.

La parte de la jornada de trabajo que traspasa los límites del

trabajo necesario, no forma ningún valor para el obrero, forma la

supervalía para el capitalista; llamamos _tiempo extra_ a esa parte de

la jornada, y _sobretrabajo_ al trabajo gastado en ella. Si el valor

en general es una simple materialización de tiempo de trabajo, la

supervalía es una simple materialización de tiempo de trabajo extra,

es sobretrabajo realizado. Las diferentes formas económicas que la

sociedad ha revestido, por ejemplo, la esclavitud y el salariado, solo

se distinguen por la forma de imponer y de usurpar este sobretrabajo al

productor inmediato.

_Grado de explotación de la fuerza de trabajo._

Por una parte, el valor del capital variable es igual al valor de la

fuerza de trabajo que compra, y el valor de esta fuerza determina la

parte necesaria de la jornada de trabajo; por otra, la supervalía es

determinada por la duración de la parte extra de esta misma jornada,

por el sobretrabajo. Luego el tipo de la supervalía, expresado por

la relación de aquella con el capital variable, lo está también por

la relación, igual a la anterior, del sobretrabajo con el trabajo

necesario.

El tipo de la supervalía es, por consecuencia, la expresión exacta del

grado de explotación de la fuerza de trabajo por el capital, o del

trabajador por el capitalista; pero no se debe confundir el grado de

explotación con la magnitud absoluta de esta. Supongamos que el trabajo

necesario es igual a cinco horas y que el sobretrabajo es también igual

a cinco horas; el grado de explotación expresado por la relación de

5 a 5, es de 100 por 100, y la magnitud absoluta de la explotación

es de cinco horas. Si, por el contrario, el trabajo necesario y el

sobretrabajo son cada uno de seis horas, el grado de explotación

expresado por la relación de 6 a 6 no varía, sigue siendo de 100 por

100, en tanto que la magnitud absoluta de la explotación, que antes era

de cinco horas, crece en una hora, es decir, en un 20 por 100.

Para calcular el tipo de la supervalía consideramos el valor del

producto sin tener en cuenta el valor del capital constante, que ya

existía y que no hace más que reaparecer; el valor que queda entonces

es el único valor realmente creado durante la producción de la

mercancía. Conocida la supervalía, es preciso restarla de este valor

para encontrar el capital variable; conociendo el capital variable,

habrá que restar este para encontrar la supervalía. Conocidos ambos,

solo hay que calcular la relación de la supervalía con el capital

variable, es decir, dividir la supervalía por el capital variable, y

multiplicando por 100 el cociente que resulte, se tiene el tanto por

ciento del tipo de la supervalía.

II. _Los elementos del valor del producto expresados en partes de este

producto y en fracciones de la jornada de trabajo._

Volvamos al ejemplo que en el capítulo séptimo nos sirvió para mostrar

cómo el capitalista convierte su dinero en capital. El trabajo

necesario del hilandero ascendía a seis horas, lo mismo que su

sobretrabajo; por consiguiente, el obrero trabaja media jornada para sí

y media para el capitalista; el grado de explotación es de 100 por 100.

El producto de la jornada es 10 kilogramos de hilados, que valen 40

pesetas; los ocho décimos de este valor, 32 pesetas, están formados

por el valor de los medios de producción consumidos: 26 pesetas por la

compra del algodón y 6 pesetas por el desperfecto de las brocas. Por

lo tanto, estas 32 pesetas representan el valor que no hace más que

reaparecer; es decir, que los ocho décimos del valor de los hilados

consisten en capital constante. Los dos décimos que restan son el nuevo

valor de 8 pesetas creado durante la hilanza y por la hilanza. Una

mitad de este valor reemplaza el valor diario de la fuerza de trabajo,

que ha sido adelantado, es decir, el capital variable de 4 pesetas;

la otra mitad constituye la supervalía de 4 pesetas. El valor de 40

pesetas en hilados es igual a 32 pesetas de capital constante, más 4

pesetas de capital variable, y, por último, más 4 pesetas de supervalía.

Puesto que el valor total de 40 pesetas está representado por 10

kilogramos de hilados, los diferentes elementos de este valor, que

acabamos de indicar, pueden representarse en partes del mismo producto.

Si existe un valor de 40 pesetas en 10 kilogramos de hilados, los ocho

décimos de este valor o su parte constante de 32 pesetas, existían

en ocho décimos del producto o en 8 kilogramos de hilados. Estos 8

kilogramos representan, pues, el valor del algodón comprado y el

desperfecto de las brocas; en total, 32 pesetas, lo cual corresponde

a 6 kilogramos y medio de hilados, que representan las 26 pesetas

de algodón, y kilogramo y medio, que representa las 6 pesetas del

desperfecto de las brocas.

En 6 kilogramos y medio de hilados solo se encuentran realmente 6

kilogramos y medio de algodón, que valen 16 pesetas y 90 céntimos, pero

los 10 kilogramos cuestan 26 pesetas; la diferencia de 9 pesetas y 10

céntimos equivale al algodón contenido en los otros 3 kilogramos y

medio de hilados. Pero los 6 kilogramos y medio de hilados representan

todo el algodón contenido en el producto total de 10 kilogramos de

hilados; en efecto, a 4 pesetas kilogramo, valen 20 pesetas, como

los 10 kilogramos de algodón; en cambio, no representan nada más.

Puede considerarse que no contienen una partícula del valor de los

instrumentos de trabajo utilizados, ni del nuevo valor creado por la

hilanza. De igual modo, kilogramo y medio de hilados valen 6 pesetas,

como las brocas gastadas en doce horas de hilanza; en este caso,

kilogramo y medio representa el valor de los instrumentos de trabajo

utilizados mientras dura la producción de 10 kilogramos de hilados;

pero no representa más que esto, y no contiene ni una partícula del

valor nuevo creado por la hilanza.

En resumen, ocho décimos del producto u 8 kilogramos de hilados

se considera que no contienen nada del valor nuevo creado por el

trabajo del hilandero. Y, de hecho, cuando el capitalista los vende

en 32 pesetas y recobra con esta suma lo que ha gastado en medios de

producción, aparece evidente que 8 kilogramos de hilados son brocas y

algodón bajo otra forma. Por otra parte, los dos décimos restantes, o

sean los 2 kilogramos de hilados, representan, por consecuencia, el

valor que queda, el valor nuevo de 8 pesetas creado en las doce horas

de trabajo. El trabajo del hilandero, materializado en el producto de

10 kilogramos de hilados, se concentra ahora en 2 kilogramos, en dos

décimos del producto, de los cuales un décimo, esto es, un kilogramo,

representa el valor de la fuerza de trabajo empleada, es decir, las 4

pesetas del capital variable adelantado, y el otro décimo las 4 pesetas

de supervalía.

Puesto que doce horas de trabajo crean un valor de 8 pesetas,

ascendiendo el valor de los hilados a 40 pesetas, representa sesenta

horas de trabajo. Esto es porque, además de las doce horas de hilanza,

en las 40 pesetas está comprendido el tiempo de trabajo que contenían

los medios de producción consumidos: cuatro jornadas de doce horas o

sean cuarenta y ocho horas de trabajo, que precedieron a la operación

de la hilanza y se realizaron en un valor de 32 pesetas.

Se puede, pues, descomponer el resultado de la producción, el producto,

en una cantidad que representa únicamente el trabajo contenido en los

medios de producción, o parte constante del capital; en otra cantidad

que solo representa el trabajo necesario añadido durante la producción,

o parte variable del capital, y, por último, en una cantidad que

representa el sobretrabajo añadido o supervalía.

El producto total fabricado en un tiempo determinado, por ejemplo, en

una jornada, descompuesto de esta suerte en partes que representan

los diversos elementos de su valor, puede también representarse en

fracciones de la jornada de trabajo.

El hilandero produce en doce horas 10 kilogramos de hilados; por

consiguiente, en una hora y doce minutos produce 1 kilogramo, y en

siete horas cuarenta y cinco minutos 6 kilogramos y medio de hilados,

es decir, una parte del producto que vale por sí sola todo el algodón

empleado en la jornada. De igual suerte, la parte producida en la hora

y cuarenta y cinco minutos siguientes es igual a kilogramo y medio de

hilados, y representa, por lo tanto, el valor de las brocas utilizadas

durante las doce horas de trabajo. De la misma manera, el hilandero

produce en la hora y los doce minutos que siguen 1 kilogramo de

hilados, que representa un valor igual a todo el valor que ha creado en

las seis horas de trabajo necesario. Finalmente, en los últimos setenta

y dos minutos produce otro kilogramo de hilados, cuyo valor es igual a

la supervalía producida en sus seis horas de sobretrabajo.

Nótese bien que lo que produce en estos setenta y dos minutos es un

kilogramo de hilados, cuyo valor entero es igual a la supervalía que

la jornada de trabajo rinde al capitalista; pero el valor entero de

este kilogramo se compone, además del valor que resulta del trabajo del

hilandero, del valor del trabajo anterior, que produjo el algodón y las

brocas consumidas para su fabricación.

El capital: Resumido y acompañado de un estudio sobre el Socialismo científico · 第 52 / 134 题