III. _La «última hora»_.

De la representación de los diversos elementos del valor del producto

en partes proporcionales de la jornada de trabajo, y de que la

supervalía esté representada por el valor del producto de los setenta

y dos últimos minutos, no hay que deducir, como algunos economistas

que en nombre de la ciencia intentan oponerse a toda reducción de la

jornada de trabajo, que el obrero en su jornada de doce horas consagra

al fabricante para la producción de la supervalía tan solo los últimos

setenta y dos minutos, la «última hora», como ellos dicen.

La supervalía es igual, en efecto, no al valor de la fuerza de trabajo

gastado durante los últimos setenta y dos minutos, sino al valor del

producto para el cual se ha realizado el gasto de la fuerza de trabajo

en ese tiempo, es decir, que es igual al valor de los medios de

producción (algodón y brocas) consumidos en setenta y dos minutos, más

el nuevo valor que a ellos añade, durante el mismo tiempo, el trabajo

del hilandero al consumirlos.

Y, de creer a estos economistas, si se disminuyese en setenta y dos

minutos el tiempo de trabajo, siendo igual el salario, no habría

supervalía, y la ganancia del infeliz capitalista sería nula. Su

razonamiento es, en suma, el siguiente: siendo un kilogramo de hilados

el producto de setenta y dos minutos de hilanza, si se reduce la

jornada del hilandero setenta y dos minutos, el capitalista tendrá un

kilogramo de hilados menos, y valiendo 4 pesetas el kilogramo, tendrá

4 pesetas menos; y como su supervalía, es decir, su ganancia, era de 4

pesetas, desde el momento en que gana 4 pesetas menos, no gana nada.

Examinemos el asunto más detenidamente.

Para un kilogramo de hilados hace falta un kilogramo de algodón, más

las brocas que se desgastan funcionando. Costando los 10 kilogramos

de algodón 26 pesetas, un kilogramo cuesta 2 pesetas y 60 céntimos;

ascendiendo a 6 pesetas el desperfecto de las brocas para la hilanza de

10 kilogramos, representa 60 céntimos por kilogramo. Un kilogramo menos

que se produzca equivale a un gasto menos de 2 pesetas 60 céntimos, más

60 céntimos; total, 3 pesetas 20 céntimos. Si bien es cierto que el

capitalista gana 4 pesetas menos, gasta también 3 pesetas 20 céntimos

menos; por una disminución de setenta y dos minutos en doce horas de

trabajo solo pierde, pues, 80 céntimos. Si solo pierde 80 céntimos de

lo que antes ganaba, su supervalía o beneficio líquido, que era de 4

pesetas, es ahora de 4 pesetas menos 80 céntimos, o sean 3 pesetas 20

céntimos, y el sobretrabajo dura cuatro horas cuarenta y ocho minutos

en lugar de seis horas, es decir, que el tipo de la supervalía es de 80

por 100, lo cual es aún muy agradable.

Decir, en nuestro ejemplo, que el hilandero, cuya jornada es de doce

horas, produce en los últimos setenta y dos minutos el beneficio

líquido del capitalista, quiere decir, en puridad, que su producto de

setenta y dos minutos, un kilogramo de hilados, representa, tomado

en conjunto, tanto tiempo de trabajo como la parte de la jornada

consagrada a la fabricación de la supervalía. En efecto, acabamos

de ver que los medios de producción consumidos para producir 10

kilogramos de hilados contenían antes de la hilanza cuarenta y ocho

horas de trabajo; los medios de producción consumidos para un kilogramo

contienen, pues, el décimo de este tiempo, es decir, cuatro horas

y cuarenta y ocho minutos de trabajo anterior, que, añadidas a los

setenta y dos minutos de hilanza, dan, para un kilogramo de hilados,

un total de seis horas, igual al tiempo de sobretrabajo diario del

hilandero.

El capital: Resumido y acompañado de un estudio sobre el Socialismo científico · 第 53 / 134 题