III. _El valor, realidad social, solo aparece en el cambio_.

Las mercancías son tales mercancías por ser a la vez objetos de

utilidad y porta-valor. De consiguiente, solo pueden entrar en la

circulación si se presentan bajo una doble forma: su forma natural y su

forma de valor.

Considerada aisladamente una mercancía, como objeto de valor, no puede

ser apreciada. En vano diremos, en efecto, que la mercancía es trabajo

humano materializado; la reduciremos a la abstracción valor sin que la

más leve partícula de materia constituya este valor, y en uno y otro

caso solo tendrá una forma palpable su forma natural de objeto útil.

Si recordamos que la realidad de las mercancías, en concepto de

valores, consiste en que son la expresión varia de la misma unidad

social, del trabajo humano, aparece evidente que esta realidad,

puramente social, solo puede manifestarse en las transacciones

sociales; el carácter de valor se manifiesta en las relaciones de las

mercancías unas con otras y solo en estas relaciones. Los productos

del trabajo revelan en el cambio, como valores, una existencia social

bajo idéntica forma, distinta de su existencia material, y bajo formas

diversas, como objetos de utilidad. Una mercancía expresa su valor por

el hecho de poder cambiarse por otra; en una palabra, por el hecho de

presentarse como valor de cambio, y solo de este modo.

Si el valor se manifiesta en la relación de cambio, el cambio no

engendra el valor, antes al contrario, el valor de la mercancía es el

que rige sus relaciones de cambio y determina sus relaciones con las

demás. Esto se comprenderá con una comparación.

Un pilón de azúcar es pesado, pero su sola apariencia no lo indica y

menos aún cuál sea su peso. Consideremos diferentes pedazos de hierro

de peso conocido. La forma material del hierro, como la del azúcar,

no es, por sí misma, una indicación de la pesantez; los pedazos de

hierro, puestos en relación con el pilón de azúcar, nos darán a conocer

el peso de este. Así, pues, la magnitud de su peso, que no aparecía,

considerado el pilón de azúcar aisladamente, se manifiesta cuando se

pone en relación con el hierro; pero la relación de peso entre el

hierro y el azúcar no es la causa de la existencia del peso del azúcar,

antes al contrario este peso determina la relación.

La relación del hierro con el azúcar es posible, porque estos dos

objetos tan diferentes por su uso, tienen una propiedad común, la

pesantez, y en esta relación el hierro solo se considera como un cuerpo

que representa peso; no se tienen en cuenta sus demás propiedades

y sirve únicamente como medida de peso. De igual modo, al expresar

un valor cualquiera, por ejemplo, veinte metros de tela valen un

vestido, la segunda mercancía no representa más que valor; la utilidad

particular del vestido no se tiene en cuenta en este caso, y solo sirve

como medida de valor de la tela. Empero aquí concluye la semejanza.

En la expresión de peso del pilón de azúcar, el hierro representa

una cualidad común a ambos cuerpos, pero es una cualidad natural, su

pesantez; en la expresión de valor de la tela con el vestido, este

representa seguramente una cualidad común a ambos objetos, pero ya no

es una cualidad natural, sino una cualidad de origen exclusivamente

social, cual es su valor.

La mercancía, que tiene un doble aspecto, objeto de utilidad y valor,

no aparece, pues, tal como es, sino cuando se deja de considerarla

aisladamente, cuando por su relación con otra mercancía, por la

posibilidad de ser cambiada, adquiere su valor una forma apreciable, la

forma de valor de cambio, distinta de su forma natural.

_Forma del valor._

En el concepto de valores, todas las mercancías son expresiones de la

misma unidad, trabajo humano, reemplazables mutuamente. Una mercancía

puede, por consecuencia, cambiarse por otra mercancía. En realidad

hay imposibilidad de cambio inmediato entre las mercancías. Una sola

mercancía reviste la forma susceptible de cambio inmediato con todas

las demás: sabido es que las mercancías poseen una forma especial de

valor, la forma moneda.

Esta forma moneda tiene su fundamento en la simple forma de la relación

de cambio, que es: 20 metros de tela valen un vestido, o 75 kilogramos

de trigo valen 100 kilogramos de hierro, etc.

Primeramente, cualquier mercancía se cambia, con arreglo a esta

fórmula, por otra mercancía diferente de cualquiera clase que sea. Esto

es lo que ocurre en los cambios aislados, en que una sola mercancía

expresa accidentalmente su valor en otra mercancía también sola.

En segundo lugar, una misma mercancía se cambia, no ya al azar con

otra, sino regularmente con otras varias: 20 metros de tela, por

ejemplo, valen alternativamente un vestido, 75 kilogramos de trigo,

100 kilogramos de hierro, etc.; en cuyo caso una mercancía expresa su

valor en una serie de mercancías, mientras que en el caso anterior lo

expresaba en una sola.

Hasta ahora no hay más que una mercancía que exprese su valor

primeramente en otra mercancía y después en varias. Cada mercancía

tiene que buscar su forma o sus formas de valor, no existiendo una

forma de valor común a todas las mercancías.

En la fórmula que precede vemos que 20 metros de tela valen un vestido,

o 75 kilogramos de trigo, o 100 kilogramos de hierro, o..., etc. No

cambiando la mercancía cuyo valor se quiere expresar, y que es la tela,

varían las que expresan su valor, siendo ora un vestido, ora el trigo,

o bien el hierro, etc. La misma mercancía, la tela, puede tener tantas

representaciones de su valor cuantas son las mercancías diferentes.

Y como, por el contrario, quisiéramos que una sola representación

reflejase el valor de todas las mercancías, invirtamos nuestro ejemplo

de este modo: un vestido vale 20 metros de tela, 75 kilogramos de trigo

valen 20 metros de tela, 100 kilogramos de hierro valen 20 metros de

tela, etc., etc. Esta fórmula, que es la precedente invertida, la cual

era a su vez el desarrollo de la forma simple de la relación de cambio,

nos da, por último, una expresión uniforme de valor para el conjunto

de las mercancías. Todas tienen ya una medida común de valor, la tela,

que, siendo susceptible de cambio inmediato con ellas, es para todas la

forma de existencia de su valor.

Desde el punto de vista del valor, las mercancías son cosas puramente

sociales y su forma valor debe, por lo tanto, revestir una forma de

validez social. Y la forma valor no ha adquirido consistencia sino

desde el momento en que se ha unido a un género especial de mercancías,

a un objeto único universalmente aceptado. Este objeto único, forma

oficial de los valores podía ser, en principio, una mercancía

cualquiera; pero la mercancía especial, con cuya forma natural se ha

confundido poco a poco el valor, es el oro. Sustituyamos, en nuestra

última fórmula, la tela con el oro, y obtendremos la forma moneda del

valor; todas las mercancías son reducidas a cierta cantidad de oro.

Antes de conquistar históricamente este monopolio social de forma del

valor, el oro era una mercancía como cualquier otra, y solo porque

representaba de antemano el papel de mercancía al lado de las demás,

funciona hoy como moneda frente a las otras mercancías. Como toda

mercancía, el oro se presentó primero accidentalmente en cambios

aislados. Poco a poco funcionó, en una esfera más o menos limitada,

como medida general del valor. En la actualidad, los cambios de

productos se verifican exclusivamente por su mediación.

La forma moneda del valor aparece hoy como su forma natural. Al decir

que el trigo, un vestido, un par de botas, se refieren a la tela como a

la medida de valor, como a la encarnación general del trabajo humano,

salta inmediatamente a la vista lo extraño de tal proposición; pero

cuando los productores de estas mercancías, en vez de referirlas a

la tela, las refieren al oro o a la plata, lo cual en el fondo es

lo mismo, la proposición deja de sorprenderles. No parece que una

mercancía se haya convertido en moneda, porque las demás mercancías

expresen en ella su valor, sino por el contrario, parece que las

mercancías expresan en ella su valor, porque es moneda.

El capital: Resumido y acompañado de un estudio sobre el Socialismo científico · 第 27 / 134 题