II. _Doble aspecto del trabajo._

El trabajo del ebanista, el del albañil, del labrador, etcétera,

crean valor por su condición común de trabajo humano; pero no forman

una mesa, una casa, cierta cantidad de trigo, etc., en una palabra,

diferentes valores de uso, sino porque poseen cualidades diferentes.

Toda clase de trabajo supone, por una parte, gasto físico de fuerza

humana, siendo bajo este concepto de igual naturaleza y formando el

valor de las mercancías. Por otra parte, todo trabajo implica un gasto

de la fuerza humana bajo una u otra forma productiva determinada por un

fin particular, y en este concepto de trabajo útil diferente, produce

valores de uso o cosas útiles.

_Doble carácter social del trabajo privado._

Al conjunto de objetos útiles de toda especie exigidos por la variedad

de las necesidades humanas, corresponde un conjunto de obras o trabajos

igualmente variados. Para satisfacer las diversas necesidades del

hombre, el trabajo se presenta, pues, bajo formas útiles distintas, de

lo cual resulta una multitud de industrias innumerables.

Aunque ejecutadas independientemente unas de otras, según la voluntad

y designio particular de sus productores, sin relación aparente, las

diversas especialidades de trabajos útiles se manifiestan como partes,

que se completan entre sí, del trabajo general destinado a satisfacer

la suma de necesidades sociales. Los oficios individuales, cada uno

de los cuales corresponde cuando más a un orden de necesidades, y cuya

variedad indispensable no resulta de ningún convenio previo, forman en

su totalidad como los eslabones del sistema social de la división del

trabajo, que se adaptan a la diversidad infinita de las necesidades.

De esta manera, trabajando los hombres unos para otros, sus obras

privadas revisten, por esta sola razón, un carácter social; pero estas

obras, tienen también un carácter social por su semejanza en concepto

de trabajo humano en general, no apareciendo esta semejanza más que en

el cambio, es decir, en una relación social que los coloca frente a

frente bajo una base de equivalencia, no obstante su diferencia natural.

_Reducción de toda clase de trabajo a cierta cantidad de trabajo

simple._

Las diversas transformaciones de la materia natural y su adaptación

a las distintas necesidades humanas, que constituyen toda la tarea

del hombre, son más o menos penosas de efectuar, y, por consecuencia,

los diferentes géneros de trabajo de donde resultan son más o menos

complicados.

Pero cuando hablamos del trabajo humano bajo el punto de vista del

valor, consideramos tan solo el trabajo simple, es decir, el gasto de

la simple fuerza que todo hombre, sin educación especial, posee en

su organismo. Es cierto que el trabajo simple medio varía según los

países y las épocas, pero siempre se halla determinado en una sociedad

dada, es decir, en cada sociedad. El trabajo superior no es otra cosa

que trabajo simple multiplicado, pudiendo siempre ser reducido a una

cantidad mayor de trabajo simple: un día o jornada de trabajo superior

o complicado puede equivaler, por ejemplo, a dos días o jornadas de

trabajo simple.

La experiencia enseña que esta reducción de todo trabajo a determinada

cantidad de una sola especie de trabajo, se hace diariamente en todas

partes. Las mercancías más diversas hallan su expresión uniforme en

moneda, es decir, en una masa determinada de oro o de plata. Y por

este solo hecho, los diferentes géneros de trabajo, cuyo producto son

las mercancías, por complicados que sean, se van a reducir en una

proporción dada, al producto de un trabajo único, el que suministra

el oro o la plata. Cada género de trabajo representa solamente una

cantidad de este último.

El capital: Resumido y acompañado de un estudio sobre el Socialismo científico · 第 26 / 134 题