Andaluz. ¿Sevillano? Hizo estada larga en Manila, donde casó y
engendró prole. Murió Diciembre 1894, y a poco el Ayuntamiento acordó
dar su nombre a una calle de la ciudad. Dos años antes de su óbito
publicó el libro primero--y único--de su _Romancero filipino_, obra
hermosa y definitiva. La dedicó al general Despujols, capitán general
de las islas. Este y Gutiérrez de la Vega, director general de
Administración, y Mecenas de Romero, lograron que el Estado
adquiriera, con destino a las escuelas, buen golpe de ejemplares. Fué
un medio delicado de remediar la penuria del poeta, hombre inadaptado,
incapaz de sujetarse a escritorio u oficina, ni a ninguna suerte de
trabajo vulgar. Escribió con intermitencias. Le faltó la espontaneidad
y el vigor de García Collado, su émulo; pero le superó en sentimiento
y corrección y en cultura literaria.