A LA MEMORIA DE MI HIJA

Ya todo terminó; ya te marchaste;

ya no estás a mi lado;

ya se abrieron tus alas y volaste

a la inmensa región de lo ignorado.

¡Que triste, Lina mía,

nuestra casa quedó! Tú te has llevado

nuestro afán de vivir, nuestra alegría,

la esperanza de todo lo soñado

cuando estabas en nuestra compañía.

¡Quién decirnos pudiera

hace muy poco tiempo, quién pensara

que tu voz para siempre enmudeciera;

que tu risa por siempre se esfumara,

que tu cuerpo de tierra se cubriera!

¡Qué horroroso tormento

el que junto a tu lecho hemos pasado

queriendo aminorar tu sufrimiento!

¡Y éste de hoy, en que tristes, desolados,

sin poderte apartar del pensamiento

nos vernos, sin tu amor, abandonados!

Sí, como yo confío,

desde el mundo mejor en donde moras,

ves nuestro llanto y este dolor mío,

¡consuélete el saber que a todas horas

al miramos sin tí, sentimos frío!

¡Y qué pena tan fiera

es para mi pensar que no has logrado

ver realizada una ilusión que era

algo hermoso que tú habías soñado

desde los tiempos de tu edad primera!

¡Pobre consuelo el mío;

el de juntar de tu fecundo númen

las frases que leer no puedo en calma

e imprimir con mi orgullo este volúmen

en el que van pedazos de tu alma!

¡Ah, si saber te es dado

lo que pasa en el mundo que perdiste

verás el fuego con que se te ha amado,

pues desde el día horrible en que partiste,

el dolor de los tuyos no ha cesado!

Que tal vacío dejas

en el pecho de cuantos te han querido,

que aunque inútiles son todas sus quejas,

añoran siempre el dulce bien perdido,

y más te adoran cuanto más te alejas...

Cebú, Octubre 1919.

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 349 / 368 题